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SÍ, ¡LA NECESITO!

La víctima, o qué hacer si crees que no tienes control sobre tu vida

Sientes que no tienes control sobre tu vida - chica apoyada

¿Te has fijado en que hay personas a las que, aunque cambien de trabajo mil veces, siempre les va mal?

(Y otras a las que siempre les va bien).

¿En que hay personas que se pasan la vida quejándose de cómo es su pareja y esperando a que ésta cambie para que su relación funcione?

(Y otras que, independientemente de cómo sea su relación, no se quejan nunca).

¿Personas que, si suspenden un examen, se justifican diciendo que fue muy difícil o que había alguna pregunta trampa?

(Y otras que simplemente dicen “suspendí, no lo había preparado lo suficiente”).

¿Personas que siempre se están quejando de cómo son los demás, de que las tratan mal, de que la gente es mala y las utiliza?

(Frente a otras que parece que vivieran en un mundo con gente completamente distinta).

Lo que tienen en común estos ejemplos es que esas personas viven en el papel de víctima.

Es decir, en vez de ser protagonistas de su vida y hacerse responsables de lo que son y de lo que consiguen, culpan a los demás, a sus circunstancias o a su pasado para justificar que su vida no sea como les gustaría.

¿Eres una víctima real o no?

Y tal vez te estés preguntando…

Pero, entonces, ¿es que uno no puede ser una víctima real por algo que le ha pasado? ¿En qué se diferencia una víctima objetiva de alguien que vive en el papel de víctima?

Pues, en realidad, tiene más que ver con cómo respondes a lo que te ha pasado que con lo que te ha pasado en sí.

Es decir, una víctima objetiva acepta lo que le ha pasado aunque no le guste, pero no se regodea, no se autocompadece y no necesita hacer alarde de ello.

No dice cosas como “¿por qué a mí?”, “qué mala suerte” o “es que a mí me pasa todo lo malo”.

Para empezar porque cuando pone la tele y escucha cosas como que una madre ha visto como su ex pareja mataba a sus dos hijos, que una mujer ha sido violada por ocho hombres o que en un accidente de tráfico ha muerto una familia entera y sólo se ha salvado un niño de dos años, entiende que al lado de cualquiera de ellos es una persona inmensamente afortunada.

Hay mil ejemplos de personas que, aun habiendo sido víctimas reales, no asumen el papel de víctima.

Y mira que podrían…

Por ponerte algún ejemplo, el de Irene Villa, que con doce años sufrió un atentado de ETA en el que perdió las dos piernas y tres dedos de la mano izquierda. Y a pesar de ello ha sido capaz de superarse y de perdonar. Puedes leer un millón de entrevistas suyas. No encontrarás una pizca de victimismo.

Y otro caso más reciente: el de Patricia, la madre de Gabriel, el niño asesinado en marzo por la novia de su padre. Si hay algo que asombraba y asombra al escucharla es precisamente la aceptación de lo que le ha pasado, hasta el punto de encontrar un “para qué” en la muerte de su hijo. De nuevo, ni un atisbo de victimismo.

Y, ojo, que esto no es ni mucho menos un ataque a las personas que viven en el papel de víctimas. Para empezar porque nadie elige conscientemente vivir así, sino que son sus aprendizajes, sus experiencias y su sensación de que le faltan recursos lo que hace que vivan así.

Por eso, más que ataques, lo que necesitan es comprensión y un jarro de agua fría.

Como el que me tiró a mí una amiga para hacerme despertar de ese estado de víctima en el que vivía.

Sí, yo misma he vivido como una víctima más de la mitad de mi vida, así que entiendo y comprendo que alguien pueda estar ahí.

Hasta que se da cuenta.

Una vez que se da cuenta (o se da permiso para darse cuenta), ya no lo entiendo.

Por eso precisamente quiero contarte las señales que pueden hacer que te des cuenta de que estás viviendo desde el victimismo.

Porque sólo cuando tomas conciencia de ello, puedes elegir si cambiarlo o no.

Cómo identificar a alguien que va de víctima

·Una persona que vive en el papel de víctima no acepta lo que le ha pasado.

Al contrario, desde su diálogo interno, y a veces también externo, se resiste a que las cosas (o ella misma) sean así.

Le da vueltas a lo que cree que debería haber sido distinto, a sus expectativas, a lo que espera de los demás, a lo que les exige o a que “las cosas no son como yo creo que tendrían que ser”.

Por ejemplo, una madre que vive quejándose de que su hija no la trata como a ella le gustaría.

·Se queja, se queja mucho.

Seguramente ésta sea la cualidad que más define a una víctima subjetiva, que se queja mucho de las personas de su entorno, de lo que le pasa, de cómo es y de sus circunstancias.

Y no tiene por qué ser una queja expresada en voz alta. Muchas veces es interior, para sí misma.

·Culpa a los demás.

Les echa la culpa de lo que le pasa a los demás y/o cree que los que tienen que cambiar son ellos.

Por ejemplo, alguien que dice “nuestra relación está mal por tu culpa y tú eres quien ha de cambiar. Yo no puedo hacer nada”.

O, como le pasaba a una clienta que, en su papel de víctima, se quejaba de que en su familia eran muy egoístas porque le pedían muchas cosas y luego no le quedaba tiempo para ella.

Vamos, que echa balones fuera y no se hace responsable ni de su pasado, ni de su presente, ni de su futuro.

Aunque también puede ser que se culpe a sí misma, pero desde el victimismo, desde el “no se puede hacer nada”, en vez de hacerlo desde “la responsabilidad de cambiar está en mí”.

·Se autocompadece.

Las víctimas subjetivas te hablan de lo que les ha pasado desde el “pobrecita de mí”, “mira qué mala suerte”, “qué desgraciada soy”, “si es que soy tan poca cosa”, “si es que a mí, ¿quién me va a querer?”.

Así como muchas veces te hablo de lo importante que es tener compasión por uno mismo, en este caso esa compasión no es sana, porque es pasiva, desde la impotencia y la falta de recursos.

·Se regodea en que no puede hacer nada.

Es decir, en vez de echar mano de sus propios recursos, que todos los tenemos, se queda en el “no puedo”, “no valgo”, “no sé” y “no soy capaz”.

Puede tener mil puertas abiertas delante, pero ella sigue regodeándose.

·Espera que el cambio venga de fuera.

Que cambie el otro, que cambie mi suerte, que cambien mis circunstancias… Todos menos yo (yo prefiero quedarme esperando que otros hagan lo que yo no estoy dispuesta a hacer).

Incluso es posible que haga como que sí está haciendo algo, pero que no lo esté haciendo con la energía adecuada, tal vez porque en el fondo no quiere salir de ahí.

Por ejemplo, alguien que dice “lo voy a intentar, pero es que es muy difícil”. Y no cambia nada, sigue haciendo lo mismo.

O alguien que hace sin creer, sin confiar y sin apostar por sí misma. Es como que se mueve para sentir que está haciendo algo (aliviando así la culpa), pero a la vez se autosabotea.

·Se justifica mucho.

Siempre con el “pero” a todo.

Siempre justificándose en lo que pasó para ser como es y para no hacer nada.

Y siempre poniendo excusas para no mover un dedo.

Por ejemplo, cuando le das un consejo a alguien que está en el papel de víctima suele ponerte pegas a lo que le dices… O termina diciéndote que sí, pero después no hace nada y se inventa alguna excusa.

·Siente que no tiene el control de su vida.

Todos lo tenemos porque, aunque muchas veces no podamos elegir nuestras circunstancias, siempre podemos elegir lo que pensamos, lo que sentimos, lo que decimos y lo que hacemos con lo que nos pasa.

Es decir, siempre elegimos nuestra respuesta y nuestra actitud.

·No asume la responsabilidad de su vida.

Unas veces porque no se da cuenta de que la tiene.

Y otras porque no hacerte responsable es lo fácil y lo cómodo, además de que te protege de la culpa (claro, si crees que no puedes hacer nada, no te sientes culpable por no estarlo haciendo).

·Además de víctima, también es verdugo.

Recuerdo lo mucho que me sorprendió ver esto en mí…

Y es que, detrás de toda persona que se coloca en el papel de víctima, también hay un verdugo.

Por ejemplo, en mi caso, cuando culpaba a mi madre por cómo había sido conmigo en un pasado, lo hacía desde la víctima pero también desde el verdugo, con palabras muy duras hacia ella.

Lo mismo que otra Coachee que recuerdo que se quejaba mucho de que sus compañeros de trabajo estaban en su contra y querían hacerle daño, pero después ella misma se encargaba de “castigarles” cuando no cumplían con sus expectativas.

O bien quien es un verdugo consigo mismo, y se machaca y se culpa por ser como es…

·Siente rencor.

Hacia aquellas personas a las que culpa y hace responsables de sus circunstancias.

Incluso en el presente, hacia aquellas por las que no se siente comprendida, por las que se siente atacada y con las que muchas veces responde a la defensiva.

·Ha secuestrado sus capacidades.

Primero, por una falta de confianza en sí misma.

Y, segundo, porque vivir desde la víctima también aporta beneficios.

Por ejemplo, que sea el otro el que tenga que hacer algo o el alivio que me produce compadecerme de mí.

·Repite historias y patrones.

Ya te lo he contado alguna vez… Si te quejas de que siempre te pasa lo mismo, ojito.

Por supuesto, no necesitas cumplir con todos estos puntos para estar viviendo en el papel de víctima.

Además de que, por mi propia experiencia, creo que cuando alguien vive desde la víctima en el fondo lo sabe.

Por eso lo importante, lo que lo cambia todo, es el día en que te das permiso para aceptarlo y reconocértelo.

Así se sale del victimismo

Como te digo siempre, cuando tomas conciencia y eliges que quieres salir de ahí, ya tienes medio camino hecho.

Por ejemplo, en mi caso creo que salí el día en el que, hablando por teléfono con una amiga, me ayudó a darme cuenta de mi victimismo. Algo hizo clic en mí y a partir de entonces ya nada fue igual.

Y reconozco que hay veces que me vuelven patrones antiguos, muy profundos e interiorizados en mí, y mi víctima vuelve a asomar la cabeza… Pero ahora la veo, la reconozco y elijo si la dejo estar o le pido que se haga responsable.

Aclarado esto, te voy a contar qué pasos puedes dar si tú también eliges dejar de ser una víctima:

1.Asumir tu responsabilidad de que las cosas cambien…

Una vez que has tomado conciencia, toca hacerte responsable de tu papel en el cambio. Mientras no lo hagas seguirás viviendo en la posición de víctima.

2.Darte cuenta de cómo creaste y provocaste ese patrón de víctima.

De cómo interpretaste lo que te pasó, incluso si de verdad te pasó algo.

De cómo lo alimentaste y lo fuiste haciendo más grande…

Y de cómo te has acostumbrado a vivir ahí…

3.Abrazar a tu niño interior.

Normalmente la tendencia victimista proviene de nuestra infancia, bien porque lo aprendimos así de nuestros padres, bien porque la alimentaban con sus palabras o bien porque echamos en falta algo que consideramos que deberíamos haber recibido.

Por eso, muchas veces es útil hacer un trabajo con tu niño interior, ese que se sintió indefenso, tal vez entonces con motivo, pero que hoy ya no lo es.

4.Comprender los beneficios que te aporta ser una víctima.

Siempre los hay, si no, no seguiríamos en ese patrón.

Puede ser que te sirva para evitar el posible fracaso de cambiar y hacerte responsable de tu vida o que así estés obteniendo la atención de los demás, que necesitas y no sabes obtener de otra forma.

5.Reconocer que tú eliges siempre.

Sí, tú y todos elegimos lo que pensamos, lo que sentimos y lo que hacemos en cada momento. Nadie lo elige por nosotros.

6.Aceptar tus circunstancias.

Deja de resistirte al pasado, al presente y al futuro, y acepta las cosas como son, y no como quieres que sean.

7.Hacerte responsable de ti.

Es el paso definitivo. En vez de culpar a los demás, asume tu responsabilidad.

Por supuesto que no es fácil, pero sí es simple. Consiste en dejar de decir que es difícil, que no depende de ti, que no se puede, que es culpa del otro o que es culpa de la vida…

Y en entender que ante cualquier circunstancia tú eliges si ser positivo o no, si preguntarte “¿para qué?” o “¿por qué¿”, si estar alegre o triste, si decir “qué bien” o “qué mal” y si tomártelo así o asá.

Nadie puede cambiar nada hasta que no se hace responsable de ese cambio.

O, dicho de otra forma, el cambio sólo sucede cuando te haces responsable.

8.Ponerte pequeños objetivos que te hagan sentir que tienes control sobre tu vida.

Porque lo tienes. Así que en vez de esperar a que las cosas lleguen, empieza a moverte tú hacia lo que quieres.

9.Pensar en los demás.

Este paso es milagroso.

Colócate en su lugar y pregúntate qué está necesitando esa persona, en vez de estar pensando en lo que necesitas tú de ella.

10.Agradecer.

Otro paso imprescindible.

Mira lo que va bien, lo que funciona en tu vida, todo aquello por lo que puedes estar agradecido. Seguro que son muchas cosas. Y, si tienes dudas, pon las noticias y compárate con lo que ves en ellas ;-).

Como escuché el otro día en una entrevista de televisión, se trata de cambiar el “soy como soy por culpa de lo que he vivido” por el “soy como soy a pesar de lo que he vivido” o por el “soy como soy gracias a lo que he vivido”.

Y decidir cómo quieres ser. Punto.

¿Qué me dices? ¿Te identificas como una víctima subjetiva en algún aspecto de tu vida? Me encantará que lo compartas conmigo en los comentarios aquí debajo.

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Acerca de Vanessa Carreño

Trabajo con mujeres que se sienten inseguras, no se valoran ni tienen confianza en sí mismas, le dan muchas vueltas a la cabeza y se preocupan mucho por lo que piensen los demás.

Con mis programas de Autoestima, Relaciones Personales y Dependencia Emocional consiguen ganar confianza en sí mismas y sentirse seguras y capaces de alcanzar sus objetivos. Aprenden a valorarse, se atreven a ser ellas mismas y empiezan a disfrutar de su vida y de sus relaciones.

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22 comentarios

22 comentarios
  1. S 10/05/2018

    Hola, yo soy y he sido víctima objetiva y subjetiva. Hace tiempo decidí que eso iba a cambiar, ya no quiero seguir siendo víctima. Me siguen pasando cosas malas y también buenas. Ahora decido actuar, no dejar que me conviertan en víctima ni conventirme yo. Y estoy aprendiendo no sólo a defenderme si no a vivir lo que me pasa de otra manera. Gracias por tu post.

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 11/05/2018

      Qué bien lo que dices, maravillosas reflexiones. Ser una víctima objetiva puede depender de las circunstancias, pero sólo uno mismo elige si ser una víctima subjetiva… Felicidades por actuar y aprender a vivir lo que te pasa de otra manera.
      Un fuerte abrazo,
      Vanessa

      Responder
  2. Patric 10/05/2018

    Excelente aporte, me he identidicado con la mayoria de los items q hiciste, y po esa razon he decidido no seguir victimizandome por todo, dejar de culpar a otros de mis circuntancias y sobre todo aceptarlas.
    En verdad muchas gracias, Vanesa.
    Saludos, y abrazo calido,
    Dios te bendiga por esta enorme labor…

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 11/05/2018

      Muchas gracias, Patric. Me alegro de que el post te haya servido para darte cuenta y elegir cambiar. Disfruta mucho este nuevo camino.
      Un abrazo grande,
      Vanessa

      Responder
  3. Octavio Martínez Rangel 10/05/2018

    Me parece excelente el artículo; ya que es toda una realidad y verdad lo que en él se plasma y aconseja.

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 11/05/2018

      Muchas gracias por tu comentario, Octavio.
      Besos y sonrisas,
      Vanessa

      Responder
  4. Magdalena 11/05/2018

    Gracias!! Hoy decido ser protagonista de mi vida y buscar lograr los proyectos y los sueños que me impulsan. Saludos!

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 14/05/2018

      Felicidades, Magdalena. Disfrútalo mucho :-).
      Un fuerte abrazo,
      Vanessa

      Responder
  5. María 12/05/2018

    Hola Vanesa, gracias por tu artículo. He ido de víctima durante mucho tiempo en mi vida y sigo cayendo a veces. Necesito preguntarme “¿quieres ser víctima o protagonista?” para salir, pero ahora, percibo mucho el victimismo en los demás. ¿Cómo actuar frente a esto? Y, ¿cómo actuar frente a los que actuando como víctimas te tratan como verdugos? Gracias.

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 14/05/2018

      Hola María,
      Muchas gracias por compartir, maravillosas tus preguntas. Es normal que lo percibas mucho, porque es algo muy familiar para ti y salta algo en ti cuando lo ves fuera.
      Y hasta que no lo resuelvas del todo en ti también es lógico que te produzca rechazo, porque lo que nos pasa con los demás en realidad está hablando de lo que nos pasa con nosotros mismos (de esto he hablado aquí y aquí).
      En mi opinión, cuando te encuentres a una persona que te trata como verdugo, lo más sano es comprenderle, aceptarle y dejarle estar sin entrar en su juego… Esa persona cambiará cuando así lo decida. Mientras tanto creo que lo mejor que puedes hacer es no engancharte a su juego, soltarlo y tomar distancia si es necesario… Darte cuenta de que en realidad su juego es el tuyo, y que en cuando deje de serlo para ti dejará de serlo para el otro contigo…
      Un cariñoso abrazo,
      Vanessa

      Responder
  6. JJ 13/05/2018

    Me cuesta mucho decir cómo me siento, por miedo a no saber expresarme bien. De esa forma termino omitiendo las cosas y les muestro a los demás una faceta fría y aburrida, alguien que no soy. Estoy en una relación en la cual he sentido, y mi pareja me lo ha dicho constantemente, que he tomado el papel de victima, y estoy cansada de ello, ya que realmente odio la atención que me entregan por ser más emocional y no poder sobrellevar emociones fuertes. Odio ser la victima, saberlo, tenerlo en cuenta y en el momento no hacer nada más. Realmente quiero cambiar y poder dejar este papel, porque es cansador y muy negativo. Gracias por el post, de verdad intentaré seguir estos consejos y poder dejar este papel tan absorbente.

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 14/05/2018

      Felicidades por esa decisión. Si es algo muy anclado en ti, que se repite por mucho tiempo, tal vez sea apropiado que pidas ayuda a un psicólogo para que te acompañe en el camino de soltar esos viejos patrones… Es posible que no los quieras conscientemente pero que de forma inconsciente te compensen. Ahí es donde puede ser necesario el acompañamiento de alguien.
      Sea como sea, merece la pena el camino y ya has dado un gran paso decidiendo andarlo.
      Un abrazo grande,
      Vanessa

      Responder
  7. andreita. 15/05/2018

    Muy importante empezar a sentirse responsable de uno mismo. Que las decisiones de otro no nos afecten y no sentirnos en el papel de víctimas cuando no hay porque sentirlo así. Mirar la vida desde una perceptiva de que todo lo tomo porque así lo he querido y no echándole la culpa a los demás o a las circunstancias. Me veo reflejada porque tuve ese sentimiento de víctima hasta hace poco y decidí no sentirme así mas porque me estaba haciendo daño yo misma.
    Tus palabras son geniales. Gracias por la motivación.

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 16/05/2018

      Muchas gracias por compartir, has recogido muy bien lo que significa ser una víctima. Felicidades por haber decidido salir de ahí ;-).
      Un abrazo grande,
      Vanessa

      Responder
  8. PapaPrimerizo 18/05/2018

    “Abrazar a tu niño interior” y “agradecer”
    Para mí, los pilares más importante para poder disfrutar de la vida.
    Muchas gracias por compartir Vanessa.
    Un abrazo

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 18/05/2018

      Sí, de acuerdo en la importancia de ambos. Abrazar a tu niño para curar el pasado y Agradecer para vivir el presente. Si me permites, añadiría Confiar para disfrutar el futuro :-).
      Un abrazo grande,
      Vanessa

      Responder
  9. Alva 24/05/2018

    Hola! He leído otro post y he llegado a éste. La verdad es que estoy cansada de hacerme la víctima y autosabotearme porque no sirve querer hacer las cosas bien y tú mismo te pones una piedra que no te deja avanzar más allá. De verdad que quiero y puedo y lo haré, ¡dejar de ser víctima! Y cuando esté recayendo decirme que hay personas que lo pasan peor y que en las cosas materiales no está nuestra felicidad. Dejaré de buscar ese afecto en los demás y quererme tal cual como soy y saber que puedo cambiar para ya no hacerme más daño.
    Muchas gracias de verdad.

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 25/05/2018

      Muchas gracias, Alva. Y felicidades por esa decisión de dejar atrás a tu víctima y tomar actitud de protagonista de tu vida.
      Un fuerte abrazo,
      Vanessa

      Responder
  10. Manuel 12/10/2018

    Hola me parece muy interesante y he llegado a aceptar que soy víctima de primera forma objetiva por un trauma de niño (en específico, un abuso) y que hasta hace algunas semanas pude empezar a observar el porqué me afecto tanto en las relaciones interpersonales, sobre todo en el noviazgo. Me ha llevado 26 años el descubrir esto de sentirse la víctima, un paso importante es aceptar lo que pasó. Entrenar a mi mente para no caer en el confort de víctima subjetiva lo he sentido pesado pero también de mucho aprendizaje, me gusta tu artículo y le voy a echar todas las ganas para tomar el control y ser auténtico.

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 12/10/2018

      Muchas gracias, Manuel. Has sido muy valiente, enhorabuena. Es lógico que te haya afectado en tus relaciones, totalmente natural. Lo raro sería que no lo hubiera hecho. Quiérete y compréndete por ello. Y felicidades por estar andando así tu camino, te deseo lo mejor.
      Un abrazo grande,
      Vanessa

      Responder
  11. E. 14/04/2020

    He leído el artículo y me identifico punto por punto. Tanto que me he echado a llorar. Aún estoy en un punto en el que me siento víctima y no tengo fuerzas para autoresponsabilizarme. Tengo problemas de ansiedad y agorafobia. Nula autoestima y en mis peores momentos tiendo a darme alguna bofetada. (Durante mi infancia me pegaron mucho y minimizaron mis emociones)
    ¿Ves? Siempre en el papel de víctima. Siento que soy despreciable, una inútil y que me aprovecho de mi estupendo novio que me aguanta así. Me comparo mucho y me siento un fraude. No tengo trabajo. Todo esto hace que me sienta incapaz y todo es real para mí, no me “hago” la víctima, me siento así realmente. Y claro, con esta actitud todo lo que pienso se confirma. Siempre encuentro una excusa para no hacer nada. Voy cumpliendo años y veo cómo los demás evolucionan y yo no.
    He pensado alguna vez en quitarme de en medio para no causar más problemas.

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 15/04/2020

      Hola E.,
      Muchas gracias por compartir. Entiendo lo que cuentas, yo también vivía desde la víctima antes, por eso sé lo que significa. Y te aseguro que de ahí se sale el día que decides que ya está, que ya no quieres seguir malgastando tu vida, que ni te aporta, ni te suma, ni te gusta vivir como una víctima. A partir de ahí empieza un proceso de construir la confianza y la autoestima que hasta entonces tú misma te has estado pisoteando.
      Si te das permiso para ello el resultado puede ser maravilloso. Pero sin duda has de decidirlo tú.
      Un abrazo grande,
      Vanessa

      Responder

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