Resiliencia, o cómo superar los obstáculos que te encuentras

superar los obstáculos - chica junto a alambrada

¿Qué haces tú para superar los obstáculos?

¿Qué haces cuando vas a algún sitio y te encuentras un obstáculo en el camino?

Sí, supongamos que vas a la oficina de correos y está la calle cortada, ¿qué haces?

O si vas andando por el pasillo de tu casa y alguien ha dejado una silla plantada ahí en medio, ¿qué haces?

Te lo pregunto porque resulta que hay gente que, en el primer caso, se da la vuelta y se vuelve a casa. Ni oficina de correos ni naa.

Y en el segundo hay quien se olvida de su intención de ir al baño por no quitar una silla de en medio.

Tal vez te parezca que exagero, pero no.

Hay quien se cree que la vida es una línea recta, como una de esas que trazas de izquierda a derecha y que cruzan todo el folio.

Y no, la vida no es una línea recta. Hay curvas pronunciadas, cuestas infinitas, calles sin salida, paseos por un oscuro bosque, tormentas en medio de la nada…

Es decir, metes la pata, te equivocas, fracasas, te pasa algo horrible, te dejan, te fallan, te caes, te hundes, vuelves a tropezar…

Y cuando todo eso pasa la respuesta la eliges tú.

Tú, tú, y nadie más que tú.

Tú eres quien decide qué hace con los obstáculos.

Y precisamente de tu respuesta dependerán tus resultados (como en el ejemplo de la oficina de correos).

Esto tiene mucho que ver con tu capacidad de resiliencia.

Una persona resiliente es la que es flexible y aprende de los embates de la vida.

La que se encuentra con un obstáculo y busca soluciones.

La que mantiene el ánimo en las dificultades.

La que tiene una buena tolerancia a la frustración.

La que sabe relativizar y darle a cada cosa la importancia que tiene.

La que no esconde su fragilidad ni pretende parecer de hierro.

La que pide ayuda cuando la necesita.

La que desea superarse y se esfuerza en ello, lo que mi madre llamaba «amor propio».

La que tropieza y se vuelve a levantar.

Y así es como elige superar los obstáculos, como elige crecer con ellos, en vez de someterse a ellos.

Según la PNL, lo que diferencia a las personas que consiguen lo que quieren es que los obstáculos refuerzan su objetivo.

Por eso, tantas veces, justo a un paso de donde unos se rinden, es donde otros lo consiguen.

Y por eso, si quieres hacerte responsable de alcanzar tus objetivos, es fundamental que seas una persona resiliente.

La clave está en cómo lo interpretas

En mi opinión una de las claves para ser una persona resiliente está en cómo interpretas los obstáculos que la vida te trae…

Sí, es brutal la diferencia que puede haber entre dos personas por cómo interprete las dificultades cada una de ellas.

Una vez más, según dónde pongas el foco, así será lo que consigas.

Y, en concreto, creo que hay cinco enfoques que marcan una gran diferencia a la hora de superar los obstáculos:

1.Si te pasa algo y simplemente lo interpretas como que tienes que intentarlo otra vez, volverás a levantarte.

Pero si lo interpretas como que ese obstáculo es señal de que lo que quieres es imposible, te quedarás en el suelo.

Como te puedes imaginar, con la primera, si una y otra vez te sigues levantando, tarde o temprano llegarás a donde ibas.

Pero con la segunda, si te caes y ya no te vuelves a levantar porque crees que es imposible, es obvio que nunca lo conseguirás.

Algo así me ha pasado a mí este invierno, que me he estrenado esquiando. Creo que no se me daba mal, pero cada vez que me caía se me hacía un mundo volverme a levantar con los esquíes puestos. Lo intentaba de mil formas hasta que lo conseguía, o hasta que algún alma caritativa venía a ayudarme. ¿Qué crees que habría pasado si la primera vez que me caí lo hubiera dado por perdido?

Hay personas que se caen como si se hubieran caído en una tumba y otras que se caen, miran la piedra y se levantan.

Y eso lo decide cada uno, cada uno decide cómo mirar eso en lo que se ha tropezado.

2.De igual manera, tus resultados serán muy diferentes si miras un obstáculo y te preguntas “¿por qué?” que si lo miras y te preguntas “¿para qué?”.

En todo lo que nos pasa podemos encontrar un sentido, un aprendizaje, un “para qué”.

Tal vez esa adversidad sea una maravillosa oportunidad “forzada” para salir de nuestra zona de confort.

De esas que hoy te joroban la vida pero mañana terminarás agradeciendo.

Por ejemplo, el que se queda sin trabajo para que por fin se atreva a hacer algo que de verdad le llene.

O ese al que le abandona su pareja para que se dé cuenta de que hace tiempo que no era feliz en esa relación y que se merece serlo en otro lado.

Muchas veces las adversidades y los obstáculos nos muestran el camino (otra cosa es que queramos verlo)…

Lo mismo que tantas veces un obstáculo puede estar dándonos la oportunidad de desarrollar una fortaleza o una virtud que tenemos sin pulir.

Porque hay cualidades de uno mismo que solo se pueden desarrollar en la adversidad, de eso estoy segura.

Por eso el que interpreta que las cosas que le pasan son para que crezca y se haga más fuerte sentirá una fuerza interior muy diferente al que se pregunta “¿por qué me pasa esto a mí?”.

Pero esto implica hacerse responsable de uno mismo, en vez de vivir siendo una víctima de las circunstancias.

3.También es muy diferente interpretar que si algo te sale mal es porque el Universo (la Vida, Dios o como lo quieras llamar) no quiere que consigas eso, a pensar que lo está haciendo es probándote para ver si de verdad lo deseas, para ver si de verdad quieres eso que tanto dices que quieres.

Si crees que es el momento de demostrar que sí, que de verdad lo quieres, te será mucho más fácil tener recursos para superar los obstáculos.

Es lo que estoy haciendo yo con esto de irme a vivir al pueblo de mi madre en la montaña, que cada vez que me encuentro un obstáculo siento más fuerte dentro de mí que de verdad quiero esto. Y tengo la certeza de que si lo quiero lo conseguiré, porque no pienso parar hasta entonces, y si no paro llegaré. Así que si el Universo me está probando se estará dando cuenta de que sí, de que de verdad lo quiero.

4.Muchas veces, por una falta de confianza en nosotros mismos, creemos que un obstáculo nos está diciendo que no podemos, que no seremos capaces, que no tenemos las cualidades que hacen falta para conseguir eso o que no nos lo merecemos.

Y hay una gran diferencia entre tomarte un obstáculo como algo personal o simplemente entender que “por aquí no es, voy a probar por otro sitio”.

Que no puedas por aquí no significa que no puedas por allí.

Que hayas sido capaz hoy no significa que no vayas a ser capaz mañana.

Si de verdad no tienes las cualidades que hacen falta, pues las desarrollas, que esa capacidad está en ti.

Y por el simple hecho de que lo quieras, ya te digo yo que te lo mereces. Y punto.

5.Y también marca una gran diferencia que te atrevas a escuchar el mensaje que te envía ese obstáculo a que hagas oídos sordos como que eso no tiene nada que ver contigo…

Hace poco una amiga compartía conmigo una reflexión sobre lo que le estaba pasando en sus numerosos intentos fracasados de establecerse como terapeuta. Estaba intentando darse cuenta de qué era lo que esos fracasos (una palabra que no me gusta, porque de verdad creo que el fracaso tal y como lo entendemos no existe) le estaban diciendo.

Yo también creo que los obstáculos que nos encontramos en el camino son señal de algo, por ejemplo de que necesitamos cambiar algo, aprender algo o desarrollar una habilidad que todavía no tenemos.

Cada uno se encuentra con los obstáculos que necesita encontrarse para crecer. Por eso es tan importante escuchar su mensaje y saber lo que nos están diciendo. Por ejemplo, que necesito ser más asertiva, o creer más en mí, o aprender a delegar o dedicarle más tiempo a mi objetivo.

Todo cambia cuando te das cuenta de que en cada momento la vida te pone delante aquello que necesitas aprender. Que cada maestro, ya sea en forma de obstáculo, de error, de tragedia o de persona, está ahí para que crezcas y te sigas moviendo hacia tu mejor versión.

Pero sólo te puedes dar cuenta de eso si te atreves a escuchar el mensaje que el obstáculo te manda.

Lo que piensas sobre los obstáculos y te limita

El otro día, en una sesión, una coachee me estaba diciendo que había tenido un mal día, que le había pasado esto, que lo otro no había salido bien, que después llegó tarde a otra cosa…

En realidad, no había habido nada grave, así que le pregunté, “¿qué hace que etiquetes ese día como un día malo? ¿Fue porque hubo algún imprevisto? ¿Entonces un día es bueno sólo cuando las cosas te salen como esperas?”.

Se dio cuenta de que no, de que estaba juzgando como malo un día que en realidad no lo había sido simplemente porque habían pasado un par de cosas que no se esperaba. Y que etiquetaba un día como bueno si todo salía como ella esperaba.

Cuando pensamos así nos quedamos a merced de lo que nos pase. Si las cosas salen bien, nos sentimos bien. Si las cosas salen mal, nos sentimos mal.

Y en realidad eso de “bien” y “mal” son etiquetas que le ponemos a lo que nos pasa, sin darnos cuenta de que nada es bueno, ni malo en sí, que todo es parte del camino, y que lo importante es cómo elegimos responder ante ello.

Lo mismo nos pasa con los obstáculos, que los juzgamos como “malos” cuando simplemente son un obstáculo en el camino, y lo importante será lo que hagamos con él.

Si nos convertimos en víctimas, nos quedaremos mirándolo sin hacer nada.

Pero si nos situamos como protagonistas de la historia lo aceptaremos, veremos qué necesitamos para superarlo y seguiremos adelante.

Esa es la manera de superar los obstáculos.

Como está haciendo una de mis mejores amigas, que con un trabajo, una familia y muy poco tiempo ha decidido estudiar aquello que siempre le gustó y que de jovencita no había podido estudiar: Psicología. Con cada obstáculo, ya sea la falta de tiempo, el cansancio o querer estar con su marido y su hijo, lo acepta, resuelve y sigue adelante. Va pasito a pasito, como hay que ir, y por eso estoy segurísima de que llegará.

Y, por supuesto, que para conseguir lo que te propones hace falta aceptar los obstáculos (ojo, no resignarte, pero sí aceptar) y dejar de evitarlos o de pensar que hay algo malo en ti por haberte tropezado.

De nada sirve mirar los obstáculos desde la exigencia de “yo no puedo tropezarme”, porque muchas veces tendrás que tropezarte para llegar.

Me refiero al que se dice “yo tengo que ser fuerte y poder con todo y no tropezarme nunca”.

Esto puede ser tan limitante como el que mira el obstáculo y no hace nada.

Porque todos somos frágiles, todos nos rompemos, y la resiliencia no quiere decir que no te puedas romper, sino que te rompes y te recompones.

Unas veces necesitarás más tiempo y otras menos, unas veces será más sencillo y otras menos, unas veces necesitarás ayuda y otras podrás tu sola…

Pero, por favor, que te quede claro que ser fuerte no significa no caer jamás y estar siempre arriba dándolo todo.

Fuerte es el que se cae, se levanta y sigue adelante.

Eso sí que es ser fuerte.

Cinco claves para superar los obstáculos

Si quieres mejorar tu capacidad de resiliencia, aquí tienes cinco claves sencillas para superar el próximo obstáculo que te encuentres:

1.Aprender a interpretar los obstáculos como lo que son, una etapa más en el camino.

Ya te lo he explicado antes, tú eliges si ver los obstáculos como una señal de que no eres capaz o como una oportunidad para aprender algo nuevo.

Tú eliges si pensar…

Hoy no me ha salido bien, eso es que no lo voy a conseguir.

Esto no funciona, tal vez no sea para mí.

O si pensar…

Vale, esto debe ser que por aquí no. Me toca intentarlo otra vez por otro lado.

Vale, hoy no me ha salido bien, pero no pienso rendirme. Mañana lo volveré a dar todo para que sí.

2.Perseverancia.

Es decir, seguir y seguir y levantarte tantas veces como haga falta.

Porque el que siempre se levanta tarde o temprano llega. Y normalmente, con esa actitud, suele ser más temprano que tarde.

Como me decía hace unos días una Coachee que ha conseguido el objetivo que se marcó al comienzo del proceso para tener más confianza en sí misma y cumplir su sueño como diseñadora gráfica, “se trata de poner el foco y trabajar por ello con constancia y perseverancia, pero ser lo suficientemente flexible conmigo misma para aceptar que hay veces que no puedo, pero que al día siguiente puedo volverlo a intentar”.

Y, por supuesto, para esto hace falta fuerza de voluntad y deseo de superación.

Algo así como querer lo mejor para ti y estar dispuesto a hacer el sacrificio que supone conseguirlo.

3.Buen humor.

Lo que se dice tener una actitud positiva y ser de esas personas que ven el vaso medio lleno en vez de verlo medio vacío.

Ese optimismo es lo que te permitirá superar los obstáculos disfrutando y sabiendo que estás en el camino.

4.Confianza.

Claro está, confianza en ti.

Pero sobre todo confianza en la vida, en que en cada momento te trae las lecciones que necesitas aprender, en que estás en el camino y en que todo está bien como es.

Confianza en que tal vez ahora no lo comprendas, tal vez necesites un tiempo para asimilar la lección que venía de la mano de ese obstáculo, así que por el momento tan solo se trata de volver a levantarte y seguir avanzando…

5.Agradecimiento.

Cuando te das cuenta de que los obstáculos no son ni buenos ni malos, sino que simplemente son lo que hay en ese punto del camino, y que tú eres quien elige cómo interpretarlos, es muy probable que surja en ti el agradecimiento.

Agradecimiento porque con el paso del tiempo te das cuenta de que cada adversidad y cada obstáculo fue lo que tenía que ser.

Y que lo único que, una vez pasado el tiempo, todavía cuenta es como tú respondiste…

Desde luego, yo estoy segura de que a cada adversidad que ha habido en mi vida le tengo que dar las gracias por haber sido el motor de una de mis fortalezas.

Que soy quien soy gracias a lo que he vivido, lo malo tanto como lo bueno. Así que, como estoy muy satisfecha con quien soy, a ambas partes he de darles las gracias.

Como en el kintsugi, ese arte japonés que restaura una pieza de cerámica rota con una especie de polvo de oro, de tal forma que después la pieza, con sus grietas y sus cicatrices, se vuelve más apreciada.

Así también somos las personas, que con nuestras propias cicatrices nos hacemos más grandes, hermosas y valiosas.

Si queremos, claro está.

¿Qué opinas? ¿Cómo de resiliente dirías que eres? ¿En qué necesitas mejorar? Me gustaría mucho que lo compartieras conmigo en los comentarios aquí debajo.

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Acerca de Vanessa Carreño

Trabajo con mujeres que se sienten inseguras, no se valoran ni tienen confianza en sí mismas, le dan muchas vueltas a la cabeza y se preocupan mucho por lo que piensen los demás.

Con mis programas de Autoestima, Relaciones Personales y Dependencia Emocional consiguen ganar confianza en sí mismas y sentirse seguras y capaces de alcanzar sus objetivos. Aprenden a valorarse, se atreven a ser ellas mismas y empiezan a disfrutar de su vida y de sus relaciones.

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20 comentarios

20 comentarios
  1. Mon. 09/05/2019

    Vanesa, que artículo más interesante. Me gusta mucho leerte. Me ayuda a reflexionar y promueve esa escucha interna que siempre necesitamos y no siempre tenemos.
    Gracias por compartir .
    Un beso enorme!!!

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 12/05/2019

      Qué bien, Mon. Me alegro mucho de que te haya servido. Recuerda que eres mucho más poderosa de lo que crees.
      Un abrazo enorme,
      Vanessa

      Responder
  2. Concha 09/05/2019

    Muy interesante Vanessa!. Das luz a nuestro túnel interno, que a veces no sabemos interpretar, ni reaccionar.
    Gracias por estar ahí!!!

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 12/05/2019

      Me alegro mucho, Concha. Gracias a ti también por compartir.
      Un fuerte abrazo,
      Vanessa

      Responder
  3. Silvia 09/05/2019

    El problema es cuando llevas esa “resilencia” a todos los ámbitos de la vida. A nivel de pareja no hay que ser resilente, eso me ha traído muchos problemas.

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 12/05/2019

      Silvia,
      Si entendemos la resiliencia como la capacidad de rompernos y recuperarnos, de crecer con las adversidades, siempre será algo positivo. No entiendo bien a qué te refieres cuando dices que a nivel de pareja te ha traidomuchos problemas. Ser resiliente no significa que no pongas límites, si es a eso a lo que te refieres.
      Un abrazo,
      Vanessa

      Responder
  4. Leonor 10/05/2019

    Gracias Vanessa.
    Es curioso, pero siempre recibo tus emails en el momento adecuado y sobre la temática que necesito.
    Estoy orgullosa de ir avanzando en mi día a día, con obstáculos, con incertidumbres, pero sigo adelante, por mí, impulsada por los que me quieren y en muchas ocasiones, también, por tus palabras. Gracias de verdad.

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 12/05/2019

      Qué bien, Leonor. Me alegro mucho de que los emails te lleguen cuando los necesitas y de que siempre sigas adelante. Por ti, recuerda.
      Un abrazo grande,
      Vanessa

      Responder
  5. Mila 10/05/2019

    Mil gracias por todo lo que escribes. Me enseñas a ver la luz cuando lo veo todo oscuro.
    A que, seamos como seamos, nos merecemos vivir felices con nosotros mismos.

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 12/05/2019

      Así, es Mila. Que no se te olvide nunca.
      Besos y sonrisas,
      Vanessa

      Responder
  6. Salvador 10/05/2019

    Muchas gracias, Vanessa!
    Hoy me has vuelto a enseñar algo nuevo. Comparándome con gente cercana a mi, era consciente de que soy diferente, pero no sabía por qué. Sí, ahora sé que soy resiliente. En la vida las he pasado p… (y te aseguro que no han sido cuestiones baladíes), pero siempre me he levantado y he terminado consiguiendo mis objetivos. Ahora, sabiendo que la vida me volverá a dar más golpes, soy inmensamente feliz. Y si, la cuestión fundamental, para mí, es que nunca he responsabilizado a nada, ni a nadie, de mis propias desgracias. Las riendas de la vida de cada uno están en sus propias manos y lo que escapa al control de uno mismo, no queda más remedio que aceptarlo. Súbitamente me ha venido a la cabeza la canción «That’s Life!», de Frank Sinatra, os la recomiendo a todos. Salud y gracias!

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 12/05/2019

      Muchas gracias por compartir, Salvador. Puedes sentirte muy orgulloso de ti por esto de lo que te has dado cuenta, hay mucha sabiduría en tus palabras. Felicidades.
      Un abrazo,
      Vanessa

      Responder
  7. Maria 11/05/2019

    Hola Vanessa,
    La verdad es que nunca me he considerado una persona fuerte que supere los obstáculos fácilmente pero tampoco de las que se rinde porque a veces diría que soy demasiado cabezota, cosa que no siempre tampoco me favorece, pero otras me ha ayudado. Lo cierto es que jamas me había costado superar tanto algo como el salir del circulo de ansiedad y estados depresivos, he probado casi todo, he buscado ayuda, tomado pastillas, remedios naturales… Te puedo decir con total seguridad que no hay cosa que más desee en este mundo que ser feliz, pero no dejo de tener miedo a que cada vez que un día me levanto de nuevo con ilusión después de mucho tiempo de estar mal y de ir notando mejoría poco a poco, un factor que me recuerde a los que durante estos últimos años me han causado más ansiedad aparezca y aunque ya no sea tan grave vuelva a minarme el ánimo porque siempre sucede y tardo mucho en volver a sentir mejoría, hasta que el día que vuelvo a estar bien del todo parto de cero. Me frustra porque siento que mi esfuerzo no sirve, la verdad es que no le temería tanto a esos obstáculos y los superaría con más facilidad si supiera que esos síntomas emocionales molestos no van a instalarse de nuevo por dentro, que puedo controlar esas emociones, o no sucedieran siempre en el momento preciso y me diera lugar a mantenerme más tiempo cada vez que noto ese indicio para que me de lugar a recuperar el equilibrio un poco y no caer de forma inmediata cada vez que me levanto de nuevo. A veces me da por pensar que la vida me lo estaba poniendo demasiado difícil pero ese pensamiento tampoco me favorece, me causa en deterninados momentos mucha desesperación. Creo que aunque extrañamente coincida así sin explicación la ansiedad que me provocaron repetidas veces situaciones pasadas se activa de forma automática en situaciones parecidas que a veces ya creía superadas, porque hay situaciones que logro superar y en cambio son las mismas las que mas me desestabilizan por ese miedo a todas las veces que ya lo han hecho y una vez esto pasa mi estado de salud me preocupa ya más que la situación que lo volvió a generar. Es un circulo muy extraño, lo sé, pero lo peor de todo es que me causa mucho sufrimiento porque pienso en cómo seria cada vez si ese factor no me hubiese hecho retroceder en mi animo y ansiedad, no me veo nunca del todo fuera, y también creo que lo mismo que cuando no deseas algo no lo consigues puede suceder por el extremo contrario cuando lo deseas demasiado pero tienes miedo a no lograr algo que es demasiado importante para ti. Lucho cada vez que me noto bien por mantenerlo, evitar aquello que me pueda llevar a poner de nuevo mal, otras veces si no puedo evitarlo a no darle más vueltas en el momento para que no se me adentre, pues reconozco que soy bastante obsesiva y tiendo a dar muchas vueltas a casi todo y aun así sucede, me sirve de mucho todos tus post y me ayudan en muchos aspectos pero salir de este circulo me está costando bastante. Un fuerte abrazo.

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 13/05/2019

      María,
      Entiendo cómo te sientes. No sé si estás haciendo algún tipo de terapia, te animaría a ello. Cuando le damos tantas vueltas a la cabeza nos metemos en un círculo vicioso que no nos ayuda para nada. El tenerle miedo al miedo, el estar tan pendiente de cómo te vas sintiendo, el preocuparte cada vez que te vuelves a sentir mal, el creer que con eso estás retrocediendo, esa lucha constante… Todo eso puedes trabajarlo para aprender a gestionar tus emociones y tus pensamientos de una forma más beneficiosa para ti. Que no hayas encontrado el camino no significa que no exista, te lo aseguro.
      Un abrazo grande,
      Vanessa

      Responder
  8. Ana Onieva 13/05/2019

    Gracias por enriquecernos con tu articulo, yo pienso que la vida es tan sorprendente que no podemos esperar que responda a nuestros caprichos, pero si podemos poner todo nuestro poder en una respuesta positiva y constructiva que nos empuje a continuar.

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 18/05/2019

      Así es, Ana. Siempre podemos elegir cómo interpretar lo que nos pasa y la respuesta útil que podemos dar ante ello.
      Un abrazo,
      Vanessa

      Responder
  9. Mary 15/05/2019

    Hola! Vanesa, gusto en saludarte, gracias por este post. Es de mucha importancia para mi, me cuesta mucho aceptar los obstáculos que se me presentan. La verdad soy un poquito enojona 😊 cuando tengo una caída me cuesta levantarme, por que pienso que soy una tonta, y eso hace que no pueda salir de mi zona de confort. Trato de salir adelante, pero no me atrevo a buscar otros caminos, por ejemplo mi trabajo es bonito pero no me agrada mucho, sin embargo, no me atrevo a conseguir otro trabajo.
    Con estas claves que me compartes voy a ponerlas en práctica. Paso a paso, tengo que salir de esta zona de confort.
    Gracias por tú tiempo, por ayudarme con estos post.
    Eres una gran persona.
    Le mando un fuerte abrazo, que tenga un excelente día.

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 18/05/2019

      Muchas gracias por compartir, Mary. Lo primero es que seas comprensiva y compasiva contigo misma cuando comentes un error. Porque si te riñes y te criticas te hundes más a ti misma, y no pasa nada por cometer errores, todos lo hacemos. Desde ahí, cuando te aceptes y te valores y te sientas orgullosa de ti por el hecho de levantarte, podrás construir una autoestima sana que te permita creer en ti y moverte hacia lo que quieres.
      Un abrazo grande,
      Vanessa

      Responder
  10. Maria 15/05/2019

    Es exactamente como me siento, tiendo a analizar mucho mis emociones pero esto no me ayuda a tener el control sobre ellas. Incluso cuando intento distraerlas o tengo la mente ocupada en otra cosa al cabo de un rato me preocupo porque sigo notando de fondo ese malestar que me interfiere en el día a dia impidiendo concentrarme o disfrutar de las cosas. He ido introduciendo pequeños cambios en mi vida, pero tal vez no sea suficiente, ciertamente debe de haber algún camino que aun no haya sabido encontrar o por donde realmente empezar de la forma más adecuada y sostenible que me ayude a mantener el equilibrio. Muchas gracias vanessa por tus palabras de animo y esperanza.

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 18/05/2019

      María,
      Las emociones no se analizan. Se sienten, se aceptan, se escuchan y se gestionan. Sin entrar en un bucle de pensamientos y sin obsesionarte. Hay muchas técnicas para ello, como por ejemplo el mindfulness. Estoy segura de que existe un camino para ti, búscalo con cariño.
      Un abrazo,
      Vanessa

      Responder

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