Tres claves para tener paciencia

Tener paciencia - chica mirando por la ventana

¿Te consideras una persona paciente? ¿O, en cambio, te gustaría tener más paciencia?

Lo cierto es que la paciencia es una de las virtudes que más valoramos en los demás.

Nos gustan las personas pacientes, que se toman las cosas con calma, que saben esperar.

Y, en cambio, cada vez vamos más deprisa por la vida.

Cada vez todo tiene que ser para antes, para ya, instantáneo, inmediato.

Nos enfadamos porque no nos contestan un whatsapp YA, porque no nos atienden en un sitio YA, porque no nos dan unos resultados YA…

A pesar de lo mucho que la mayoría valoramos la paciencia, cada vez somos menos capaces de esperar.

Lo queremos todo YA.

Prisa, prisa, y más prisa. Vamos con muchas prisas por la vida.

Sé bien de lo que hablo. Soy impaciente rehabilitada, lo reconozco. Estoy en camino de cultivar la paciencia. Y todavía de vez en cuando sale la impaciente que hay en mí.

Nos pasa a muchos.

Queremos empezar ya, tener resultados ya, alcanzar nuestros objetivos ya.

Que todo sea express y que cuanto antes esté listo mucho mejor.

Por ejemplo, cuando alguien se pone en contacto conmigo para hacer un proceso de Coaching y tiene mucha prisa por empezar, malo. Mala señal. Lo más probable es que después no se comprometa o que esté queriendo poner un parche para tapar algo.

No nos damos cuenta de que lo bueno se cuece a fuego lento, de que lo que perdura necesita su tiempo.

En las relaciones nos pasa lo mismo. No aceptamos al que se toma las cosas con calma. No aceptamos que cada persona tiene su ritmo para hacer las cosas. No aceptamos que otro vaya más despacio que nosotros.

El que es impaciente no suele soportar los ritmos que no casan con el suyo.

¿Qué nos pasa? ¿Qué hace que no sepamos esperar?

Pues que la espera nos produce dolor, frustración, impotencia, malhumor, desesperación, agobio, malestar… Esa sensación de que se te va el tiempo, que no vas a llegar, que necesitas eso ya. Corre, corre, correee.

El que es impaciente vive en una insatisfacción permanente. Está muy lejos del presente, siempre mirando hacia adelante, todo el tiempo esperando a eso que no llega.

Hay personas tan impacientes que dejan de dormir para hacer, hacer y hacer.

Muchas veces, en mi caso lo era, la impaciencia es señal de un malestar interior al que no quieres enfrentarte… Como que quieres que todo vaya deprisa, y hacer, hacer y hacer muchas cosas, porque si va lento acabarás teniendo que reconocer que hay algo con lo que no te sientes bien.

Ay, ¡qué bien nos vendría aprender a esperar!

De pequeños, a ser posible. Y, si no, pues de mayores.

Porque el que tiene paciencia vive en paz.

Las personas pacientes suelen ser tranquilas, serenas, pacíficas, calmadas, dialogantes, resilientes, asertivas, y con una mayor capacidad de autocontrol.

Si no eres una de ellas, estoy segura de que te gustaría aprender a serlo.

Creo que es una de esas cosas que todos anhelamos, porque a diario nos damos cuenta de que una persona paciente vive mejor.

¿Es tu caso? Pues aquí tienes tres claves para tener paciencia.

1.Aceptación.

Sí, de nuevo la aceptación vuelve a ser una clave. Lo es para casi todo.

Porque la paciencia significa aceptar lo que hay ahora mismo, aceptar que aún no es como te gustaría, aceptar que no ha llegado eso que quieres.

Aceptar la incertidumbre, el miedo que no pase lo que quieres que pase, el miedo a no poder controlarlo todo.

Aceptar tu ritmo, el ritmo de los que te rodean, el ritmo de la vida y de las cosas que te pasan…

Y aceptar también que estás siendo impaciente. Porque ya sabes que todo lo que rechazamos se engancha más a nosotros. Así que, cuanto más te juzgues por ser impaciente, más seguirás siéndolo.

2.Confianza.

Porque cuando no tienes paciencia es una señal de que tampoco estás teniendo confianza.

Si sabes que algo va a pasar, si confías en ello, la paciencia viene sola.

Si yo sé que eso que quiero va a llegar es mucho más fácil esperar por ello.

Por eso es tan importante que trabajes la confianza en ti y en lo que deseas.

Porque cuando tienes la certeza, cuando sabes que va a pasar, que lo que quieres va a llegar, tu actitud cambia, y te conviertes en la persona que has de ser para que eso llegue.

Es la profecía autocumplida, en la que el hecho de creer que algo que algo va a pasar facilita que pase.

Así que espera y confía. Confía en que cuando sea el momento pasará.

En que cuando la manzana está madura, cae por su propio peso.

3.Perseverancia.

Hemos perdido la capacidad de esfuerzo y de constancia.

Por eso de que todo lo que queremos ya, cada vez estamos menos dispuestos a perseverar para conseguirlo.

Y aceptar y confiar están muy bien, pero sin abandonar en ningún momento.

Porque el que cree que no tiene paciencia suele encontrar en esa creencia limitante la excusa perfecta para dejarlo a medias.

Con lo importante que es que aprendamos, de pequeños y de mayores, a retrasar la recompensa y disfrutar del proceso, del camino, tanto o más que del resultado.

Estar en silencio, con nosotros mismos, escucharnos, ocupando el tiempo, o simplemente no haciendo nada.

Sabiendo que seremos felices con eso por lo que esperamos, pero que nuestra felicidad no depende de eso.

Que podemos ser felices ya, aquí y ahora.

Y aprendiendo a dejar que las cosas se cuezan a fuego lento.

Incluso disfrutando y agradeciendo que sea así, porque también nos sirve para valorarlas de otra forma.

Pero siempre adelante, siempre un paso más, sin detenernos.

Sí, saber esperar y disfrutar de la espera requiere una gran fortaleza interior.

Y estoy convencida de que todos podemos alcanzarla.

Recordando que cada cosa lleva el tiempo que necesita.

Y me da igual que estés esperando por un café, por un ascenso o por el amor de tu vida.

Cada cosa lleva su tiempo.

Lo aceptas, confías y perseveras.

Sabiendo que cuando pierdas la paciencia siempre puedes volver al presente. Porque en él está todo lo que tenemos y todo lo que necesitamos. No hay nada más.

Así que mi deseo para ti es que disfrutes al máximo el próximo momento en que tengas la oportunidad de ser paciente.

Yo también voy a hacerlo.

Y si quieres puedes compartir tus paciencias e impaciencias conmigo en los comentarios aquí debajo, me encantará responderte.

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Acerca de Vanessa Carreño

Trabajo con mujeres que se sienten inseguras, no se valoran ni tienen confianza en sí mismas, le dan muchas vueltas a la cabeza y se preocupan mucho por lo que piensen los demás.

Con mis programas de Autoestima, Relaciones Personales y Dependencia Emocional consiguen ganar confianza en sí mismas y sentirse seguras y capaces de alcanzar sus objetivos. Aprenden a valorarse, se atreven a ser ellas mismas y empiezan a disfrutar de su vida y de sus relaciones.

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12 comentarios

12 comentarios
  1. Carmen 07/03/2019

    Suelo preferir tener paz a tener razón y eso me gusta en mi relación con los demás. Son embargo, conmigo misma no tengo tanta.

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 18/03/2019

      Muchas gracias por compartir, Carmen. Entonces ya sabes dónde necesitas poner el foco ;-).
      Un abrazo grande,
      Vanessa

      Responder
  2. maria l 07/03/2019

    Muy bonito y muy cierto, pero qué de veces se nos olvida!. Gracias por recordarlo

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 18/03/2019

      María,
      Si buscas la manera de recordártelo y de ir practicándolo cada día durante al menos un mes, es muy probable que se quede grabado en ti y ya nunca se te olvide.
      Un abrazo,
      Vanessa

      Responder
  3. Io Vanka 07/03/2019

    Hola,
    A mi me pasa lo mismo que a la compañera. Acepto que los demás vayan a su ritmo y eso no me desespera, pero en cuánto a mi soy muy impaciente, quiero resultados ya y cuando eso no sucede me enfado conmigo misma.
    Estoy totalmente de acuerdo contigo en todo lo dicho en el post. Vivimos en una sociedad del resultado rápido, tiene que ser ya y ahora y no disfrutamos de la espera, del camino que tienes que recorrer hasta llegar a tu destino sin darnos cuenta que primero hay que aprender y disfrutar de todo aquello que está a lo largo del recorrido 😉.
    Muchas gracias por el post!! Un abrazo 🤗

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 18/03/2019

      Vale, la idea la tienes. ¿En qué necesitas desarrollar la paciencia contigo misma? Busca algo en lo que aprender, disfrutar y dejarte más en paz cada día. Hasta que te salga fácil :-).
      Besos y sonrisas,
      Vanessa

      Responder
  4. Luz 07/03/2019

    Gracias por tus palabras. Por compartir tus experiencias de vida para facilitar el camino de la vida, aunque hay gente que sin golpes no aprende y está tan sumida en el dolor que sin él no sabe vivir. Lo malo que sin él no sabe o no quiere vivir; pensar en la felicidad le da miedo.
    Buen descanso, muchacha.

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 18/03/2019

      Qué buen apunte, Luz. Es cierto, hay personas que han aprendido a vivir en el dolor y ahí es donde saben estar, donde se encuentran cómodas, donde se sienten seguras. No sé si te refieres a ti, pero es muy típico eso que dices de tenerle miedo a la felicidad.
      Un abrazo,
      Vanessa

      Responder
  5. Humberto 07/03/2019

    Creo que estás en lo cierto en todo lo que dices, gracias por tus buenos consejos.

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 18/03/2019

      Gracias a ti, Humberto.
      Un abrazo grande,
      Vanessa

      Responder
  6. Mamen 09/03/2019

    Hola, me ha encantado el artículo. Me siento muy identificada con él, de hecho estoy intentando trabajarla, pero me cuesta. Ahora mismo me encuentro en una situación perfecta para poder practicarla. Hace 6 meses deje mi vida de Bcn (donde llevaba 9 años) para poder estar cerca de mi familia en el sur. Sabía que la situación laboral en mi comunidad no era la más idónea, pero a pesar de eso decidí emprender una nueva etapa. En vez de disfrutar de ese cambio que yo misma elegí, no sé aprovechar la oportunidad de tener tiempo para mí, de disfrutar de estar estudiando mi nueva carrera, de hacer deporte, de estar con mi madre… me agobio y me frustro, porque no he conseguido mi objetivo, que era encontrar trabajo. Sé que lo encontraré, porque todo esfuerzo tiene su recompensa, solo tengo que tener PACIENCIA y disfrutar de este maravilloso camino de aprendizaje personal. Espero poder llevar a cabo esas claves que has dado, como es: ACEPTACIÓN, CONFIANZA, PERSEVERANCIA. Gracias por compartir un trozo de ti.

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 18/03/2019

      Muchas gracias por compartir, Mamen. Imagínate que la vida quisiera enseñarte esta lección de que aprendas a disfrutar y de que te des permiso para tener tiempo para ti. Imagínate que no fuera a entregarte ese trabajo hasta que tú no hayas aprendido la lección. Imagínate que ahora el aprendizaje que toca fuera éste… Vivimos tanto en el «debería» y en el «tengo que» que no nos damos permiso para aprender lo que la vida quiere enseñarnos. Se nos olvida que no hemos venido aquí para tener obligaciones… Y de tanto cumplir con todo nos olvidamos de nosotros mismos…
      Un fuerte abrazo,
      Vanessa

      Responder

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