El desapego, o cómo dejar de sufrir por todo lo que te pasa

Como dejar de sufrir por todo lo que te pasa - Chica en la nieve

Cuando recuerdo el que ha sido uno de los peores momentos de mi vida me doy cuenta de lo apegada que he estado siempre a todo lo que me rodeaba.

Hace doce años, tres horas después de haber aterrizado en Nueva York, me robaron el bolso con un montón de cosas: bastante dinero, una guía de viaje que llevaba semanas subrayando, la cámara de fotos, mi libreta del alma en la que llevaba tres o cuatro años apuntando de todo, una cartera de esas megaengordada de todo lo que le vas metiendo dentro… Y, sobre todo, casi todas las fotos que tenía de mi padre, que había muerto dos meses antes.

Eso fue nada más comenzar las vacaciones, y el resto del viaje lo recuerdo como un infierno en el que lo único que quería era quedarme dormida y que pasaran los días para volver a España.

Si ahora pienso en las cosas más duras que me han pasado en la vida, aquel acontecimiento ni siquiera estaría entre las diez primeras… Pero la verdad es que en aquel momento lo viví con muchísimo dolor y sufrimiento.

¿Por qué? Pues ahora, que me conozco y me comprendo bastante mejor que entonces, me doy cuenta de lo apegada que vivía a todo: personas, objetos y sentimientos.

Y, por mi trabajo, también veo que el apego es una de las mayores causas de sufrimiento de las personas. Y eso que la mayoría ni siquiera saben lo que es ni lo reconocen como algo negativo o algo que ellas tengan.

Pero sí, todos vivimos apegados a algo o a alguien. Todos somos esclavos de personas, de sentimientos, de ideas, de cosas… Sucede porque creemos que de ello obtenemos bienestar o seguridad y que sin ello nuestra vida no tendría sentido.

Pasa cuando se te estropea el móvil y parece que se te acaba el mundo; o cuando alguien te falta al respeto o te habla con mal tono y te llenas de rabia y de ira y no lo puedes soportar; o cuando algo se tuerce e inmediatamente tu estado de ánimo se desmorona.

Eso es el apego.

Nuestros grandes apegos

En realidad diría que todo lo que nos causa malestar en nuestro día a día es apego a algo.

Apego al trabajo, al dinero, a las cosas que perdemos (¿cuántos disgustos te has llevado por haber perdido algo de lo que hoy ya ni siquiera te acuerdas?), a las personas que dejamos atrás…

Apego a que todo permanezca como está y a que nada cambie.

Apego a que los demás te quieran y te correspondan como tú crees que han de hacerlo.

Apego a que las cosas sean como tú esperas que sean.

Apego a que los demás te traten como tú crees que deben tratarte y apego a que te pidan perdón si no lo hacen.

Apego a que todo tenga una explicación, a que para todo haya una respuesta y a que todo tenga un sentido.

A que todo sea siempre justo, a que todo sea siempre lógico o a que todo se haga correctamente.

Apego a sentirte reconocido, a que los demás te valoren, a lo que opinen de ti.

A ser perfecta, a verte siempre bien o a gustarle a todo el mundo.

Apego a que el resultado sea el que tú esperabas, a tener la razón o a que las cosas lleguen ya.

A la salud, a que las personas que te rodean estén siempre sanas, a que los mayores no envejezcan, a que nadie se vaya nunca…

¿Cuántos estamos apegados a alguien? ¿Cuántos pensamos que no podríamos vivir sin esa persona? ¿Qué nuestra vida dejaría de tener sentido sin ella?

O, peor aún, ¿cuántas personas conoces que viven apegadas a la compañía de alguien? ¿Qué no se van de ahí por miedo a la soledad? ¿Qué prefieren estar con alguien a quien no aman a sentirse solas?

Creo que la lista de apegos puede ser interminable, porque a todo podemos apegarnos.

Y es curioso que creamos que eso a lo que estamos apegados es lo que nos salva, cuando en realidad ese apego es precisamente lo que nos está produciendo malestar y sufrimiento y tapando nuestro verdadero Ser, nuestra esencia.

Porque el apego, como la propia palabra indica, nace del ego. Es decir, de esa idea errónea que tenemos de nosotros mismos y de quién somos. De ese personaje que nos montamos y al que nos aferramos para sentirnos seguros y para que los demás nos quieran.

Sí, el apego es la consecuencia del miedo a sentirnos inseguros o a no sentirnos amados… Por eso nos apegamos.

Del mismo modo que el miedo también es consecuencia del apego… Si no tuviéramos apegos, tampoco podríamos tener miedo.

Si supiéramos que nuestra seguridad nace de nuestro interior y que el amor más necesario es el que nos debemos a nosotros mismos, no existiría el apego.

Que no significa que no podamos desear algo o amar a alguien. Simplemente que no lo necesitaremos, que no se nos irá la vida en ello, que sabremos que podemos seguir siendo felices aunque no tengamos eso.

Porque, además, sólo podemos disfrutar de aquello de lo que podemos prescindir…  Lo mismo que ese que tiene algo guardado porque lo aprecia mucho y le da miedo que se gaste si lo utiliza… Pues eso.

Las fuentes del apego

Dice Walter Riso que hay tres motivos principales por los que desarrollamos estos apegos tan insanos:

-La inmadurez emocional. Es decir, no saber aceptar el dolor como parte de la vida, querer que todo salga siempre bien, ser muy susceptible al placer y pretender que todo dure para siempre.

-La carencia de algo. Cuando nos falta algo y eso que nos falta nos hace sentir inseguros, buscamos sustitutos que nos aporten esa seguridad de la que carecemos. Por ejemplo, si no nos amamos a nosotros mismos, nos apegamos a que otra persona nos de ese cariño, a costa de lo que sea.

-La búsqueda de autorrealización. Solo que en vez de buscar eso que te realiza dentro de ti, lo buscas fuera… Y te apegas a algo que crees que te hace sentir realizado, por ejemplo un trabajo reconocido socialmente, cuando la verdadera autorrealización se alcanza mirando hacia dentro de uno mismo, nunca hacia fuera.

Y por supuesto que no podemos dejar de desear, que el deseo forma parte del ser humano, pero sí podemos dejar de vivir apegados… ¿Cómo se hace? Cultivando el desapego.

Recuerdo a una Coachee que me decía que ella siempre había pensado que el desapego era algo negativo. Que vivir desapegado era como que nada te importaba, como que no le dabas valor a nada, como que no sentías amor por nada.

Y no, el desapego no es que nada te importe, sino que nada te posea.

Es aprender a soltar y a dejar ir, a ser emocionalmente independiente.

Es dejar atrás la creencia de que necesitas eso o para sentirte bien o para que tu vida tenga sentido.

Es darte cuenta de que la vida es mucho más sencilla, de que no necesitas vivir tan apegada a todo, de que puedes prescindir de tantas necesidades que tú misma te has creado (puede que llegaran de fuera, pero cada uno es responsable de haberlas integrado).

Y no es que no vayas a sentir o que todo te vaya a dar igual. Simplemente es que tu estado emocional y tu bienestar ya no dependerán de algo externo a ti… Así que fíjate si es importante el desapego ;-).

Claves para cultivar el desapego

Estoy convencida de que la respuestas a la mayoría de nuestras preocupaciones y de todo aquello que nos causa dolor es el desapego.

Sí, el desapego es el antídoto para todo… El secreto para calmar cualquier mal… La clave para dejar de sufrir por todo lo que te pasa.

Cura el rencor, la ira, el enfado, la necesidad de que nos quieran, el temor a lo que pueda pasar, el dolor por haber perdido algo o a alguien, la desconfianza, la inseguridad, el miedo… El desapego lo cura todo.

Entonces, ¿cómo se llega al desapego? Así:

1. Aceptando. Si no aceptas que tienes ese apego, nunca podrás trascenderlo. Así que lo primero es reconocerlo.

Pregúntate “¿a qué me estoy apegando en este momento? ¿Qué necesito soltar y dejar ir? ¿Qué me tiene esclavizada/o”.

Sobre todo cuando algo te haga sufrir, te duela o te inquiete, hazte estas preguntas.

2. Conociéndote. Cuanto más te conozcas, te trabajes y te fortalezcas por dentro, menos te apegarás y dependerás de lo de fuera.

Así es como sabrás qué necesidad interior te llevaba a  apegarte a algo externo, para poder satisfacerla desde dentro de ti.

3. Comprendiendo. Que el cambio es inevitable, que nada es eterno, que todo es prescindible, que la vida va y viene y que todo lo que en ella disfrutas también… Porque nada es tuyo ni te pertenece.

Y comprendiendo también que la seguridad absoluta no existe, que la vida es incertidumbre y que nadie puede garantizarte nada…

¿A que tu vida sería mucho más fácil si aceptaras todo esto?

4. Atreviéndote. Es decir, siendo valiente, asumiendo pequeños riesgos, soltando y dejando ir ese apego poco a poco.

5. Viendo nuevas oportunidades. Si todo fuera siempre igual, nunca habría nuevas oportunidades. Precisamente el desapego nos da esa posibilidad, nos abre nuevas puertas, nos hace darnos permiso para que la vida continúe…

Estos cinco pasos allanan el camino para que, día a día, te des cuenta de que no necesitas eso a lo que te apegas para sentirte bien. De que lo único imprescindible está dentro de ti. De que la auténtica felicidad es interior y depende sólo de uno mismo, no de lo que pase fuera.

Y, ¿cómo sabrás que ya vives desapegado? Pues, por ejemplo, el día en que alguien te pregunte “¿qué o a quién te llevarías si te exiliaran a una isla desierta?” y sepas que podrías llevarte cualquier cosa y estar bien…

Eso es desapego.

Entonces, piensa, ¿qué es eso que necesitas soltar? ¿De qué querrías desapegarte ahora mismo? Si quieres puedes compartirlo conmigo en los comentarios aquí debajo.

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Acerca de Vanessa Carreño

Trabajo con mujeres que se sienten inseguras, no se valoran ni tienen confianza en sí mismas, le dan muchas vueltas a la cabeza y se preocupan mucho por lo que piensen los demás.

Con mis programas de Autoestima, Relaciones Personales y Dependencia Emocional consiguen ganar confianza en sí mismas y sentirse seguras y capaces de alcanzar sus objetivos. Aprenden a valorarse, se atreven a ser ellas mismas y empiezan a disfrutar de su vida y de sus relaciones.

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45 comentarios

45 comentarios
  1. Andres Abad Sanchez 23/03/2017

    Hola Vanessa, hace mucho que sigo tu publicación semanal y quiero agradecerte estos artículos tan buenos que haces. Yo soy Ingeniero Industrial y desde hace 6 años practico mindfulness y me certifique como profesor por la Universidad de Bangor (UK), pero debe ser que no tengo esa habilidad que tienes tú de poner en palabras todo lo que experimento en mis prácticas. Me resultan muy útiles para incorporarlos a mis cursos. Por eso no quería dejar de pasar sin decirte GRACIAS por tu aportación a que las personas aprendan a relacionarse mejor con si mismas y busquen la forma de encontrar su camino de felicidad, que es nuestra misión en esta vida. Que sigas mucho tiempo ayudando con tu escritura a mejorarnos nuestro dia a dia. Yo seguire leyéndote y transmitiendo esto que tan bien expresas en mis formaciones. GRACIAS y que tengas un estupendo día.

    Andrés Abad

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 24/03/2017

      Muchas gracias, Andrés. Siempre me ha encantado escribir y lo considero uno de mis talentos.
      Yo también podría aprender mucho de ti, sigo deseando integrar el mindfulness en mi vida y soy consciente de que para ello necesito dedicarle más tiempo y crear más hábitos al respecto. Así que tal vez un día aparezca por una de tus formaciones :-).
      Muchas gracias de nuevo por tus palabras.
      Un fuerte abrazo,
      Vanessa

      Responder
  2. Núria 23/03/2017

    Buf, creo que soy una persona independiente, autònoma, que me quiero. Me gusta compartir mi ocio conmigo, y sé también compartirlo cuando así lo deseo con mi família, mis amigos, o compañeros. Sin embargo, ay, sin embargo, Vanessa, suelo tener ‘normalmente’ una relación con un vínculo de excesivo apego (si soy sincera, te diré que es dependència pura y dura). Suelen ser relaciones afectivas, pero también de amistad. En ellas dejo de ser yo, me obsesiono, vivo para y por…

    Por qué?????

    Gracias, me ayudan muchísimo tus reflexiones. ¡Gracias de corazón!

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 24/03/2017

      Nuria,
      El por qué no lo sé… No puedo saberlo sin hablar contigo y profundizar más en lo que te pasa. Lo que sí te digo es que si eres consciente de ello, estás en el camino para resolverlo… Pasito a pasito, queriéndote y valorándote más, dándote permiso para soltar cuando sientas que te apegas, y comprendiendo que lo más grande que tienes eres tú misma :-).
      Un fuerte abrazo,
      Vanessa

      Responder
  3. Laura 23/03/2017

    Excelente tu página Vanessa!!!!

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 24/03/2017

      Muchas gracias, Laura :-).
      Un abrazo grande,
      Vanessa

      Responder
  4. B 25/03/2017

    Hola. Tan bien explicado y con tanto para reflexionar.

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 25/03/2017

      Muchísimas gracias :-).
      Besos y sonrisas,
      Vanessa

      Responder
  5. Charo 27/03/2017

    Maravilloso artículo Vanessa, como siempre.
    Mil gracias.

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 28/03/2017

      Muchas gracias, Charo :-).
      Un fuerte abrazo,
      Vanessa

      Responder
  6. Rosa Maria 02/04/2017

    La verdad es que es duro cuando has sufrido violencia doméstica fisica y psicologica, poder salir de ahi unicamente con la ayuda de una misma.
    Me cuesta mucho aceptar que haya pocas personas a mi alredefor dispuestas a ayudarme, porque cuando has sido victima es dificil convertirse en heroína de una misma para poder con todo lo que conlleva la Violencia de Genero.
    Gracias por el blog. Me gusta mucho, pero cuando se ha sufrido violencia muy intensa, casi todo se queda pequeño…

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 03/04/2017

      Hola Rosa María,
      Muchas gracias por tu honestidad. Desde luego hay experiencias que nos marcan para toda la vida… Muchas personas pasan por situaciones que no se olvidan y que marcan para siempre… Y supongo que a veces hay que aceptar que esa cicatriz estará ahí toda la vida, y que no se trata de olvidar sino de poder seguir viviendo de la mejor manera posible. Por ti, porque te lo mereces.
      Y no necesitas hacerlo sola. Pide ayuda, no pasa nada por hacerlo y es maravilloso sentirse comprendido, acompañado y apoyado por alguien, ya sea un profesional, un amigo o alguien que ha pasado por lo mismo que tú.
      Un abrazo grande,
      Vanessa

      Responder
  7. Numi 19/05/2017

    Estoy apegada a mi pareja y deseo despegarme de él. Me ha hechó mucho daño, pero no se cómo hacer. Pienso que puede ser porque me da miedo embejecer sola. Tengo 52 años y él es mi segunda relación.

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 20/05/2017

      Numi,
      Por lo que dices para poder desapegarte de él necesitarías trabajar tu autoestima. Confíar en ti, cambiar tus creencias y darte cuenta de que nunca estarás sola del todo, de que siempre habrá alguien cerca de ti, aunque no sea una pareja. O, aunque lo estuvieras, de que puedes ser feliz y sentirte bien contigo misma. La felicidad no está en los demás, recuerda ;-).
      Un fuerte abrazo,
      Vanessa

      Responder
  8. Numi 19/05/2017

    Estoy tan emocionada de haber encontrado una consejera tan sabia que lo que escribe penetra en lo más profundo de nuestras emociones maltratadas y que despierta a uno a cambiar. Debo ser sincera y desde muy niña vengo con emociones maltratadas, tal vez causada por mi condición de venir de una familia con carencias de todo que chocaba con lo que yo hubiese querido para mí. Siempre he luchado por cambiar todo esto. Me di a la tarea de perseguir cosas buenas, me entrego 100×100 a lo que quiero conseguir sin dañar a nadie, y esto igual me hace ser una persona que da, e igual espero que otra u otras persona hagan lo mismo conmigo y vean en mí a una persona valiosa y que me lo demuestren con hechos. Hoy creo que hay ya un problema porque espero mucho de mi pareja y constantemente me digo a mi misma que él no me ha valorado ni ha visto en mi a una mujer especial, y pensar así me ha traído mucho dolor a mi vida. He pensado que la vida ha sido injusta conmigo, creo que he sido de mala con mis parejas y que no he sido feliz. Confió que usted Vanessa me va ayudar a desprender de mis emociones responsables de lo que me este causando daños en mi personalidad. Gracias y que mi Dios me la bendiga inmensamente.

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 20/05/2017

      Muchas gracias por tus palabras, Numi, y por compartir tu historia aquí.
      Si quieres que los demás te valoren, valórate tú como te mereces. Si quieres que los demás te lo demuestren con hechos, demuéstratelo y trátate tú como te mereces. Si quieres que otros vean en ti a una mujer especial, busca a la mujer especial que hay dentro de ti, que ya eres… Es lo que me ha inspirado tu comentario, espero que te sirva ;-).
      Un abrazo grande,
      Vanessa

      Responder
  9. María 22/05/2017

    Al fin encontré un blog de ayuda de verdad, que haga reflexionar. Aunque a veces es bastante complicado cuando estas en un «vicio runrunero», pues yo desde pequeña he recibido insultos y poca valoración personal, aunque también cariño y atención. Ahora de mayor paso por una temporada más difícil porque después de mucha lucha, desprecios, ofensas y difamaciones de mis herman@s, he logrado poner límites y terminar la relación con ell@s. Son tóxicas y estoy intentando encontrar la paz interior, pero por otra parte está mi madre que es mayor y me suelta cada perla que me quedo helada. Pero no puedo alejarme de ella, me hace sentir culpable si no la atiendo aunque a veces sé que también me daña, y yo siempre estoy ahí.
    Ahora estoy opositando y necesito todo el tiempo para el estudio, ya sabes. No sé como hacer, cómo desconectar y dedicarme sólo a mi prioridad que es aprobar la oposición. Creo que siempre he buscado ser comprensible y ayudar a los demás, pero eso me ha llevado a olvidar vivir mi propia vida. No debería haberme apegado tanto a mi familia, debería haber sido un poco más egoísta, no sé… Gracias por todas tus palabras…

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 23/05/2017

      Muchas gracias, María. Somos muchos los que sentimos que recibimos poca valoración personal y a veces incluso insultos. Está muy bien que tomes conciencia de ello para poder avanzar, sin rencores ni culpas. Y también que hayas aprendido a poner límites con quien lo necesites… Recuerda que con cada persona elegimos como queremos ser, pero también con cada persona en cada momento puntual. Es decir, puedes querer y cuidar a tu madre, comprendiendo que lo hizo lo mejor que supo, a la vez que le pones límites y eliges no sentirte culpable independientemente de lo que ella haga.
      Eso de ayudar a los demás y olvidarnos de nosotros, muchas veces es por esa búsqueda de amor y aprobación que todos necesitamos, pero a la que a veces nos vendemos demsiado… En cada momento en que necesites dedicarte a ti y a tu prioridad de estudio y tengas la tentación de dejarte a un lado, pregúntate «¿qué quiero ahora mismo? ¿Qué elijo?» Y hagas lo que hagas, que sea desde la conciencia, el amor propio y la libertad de elección de que eso es lo que quieres en ese momento.
      Un fuerte abrazo,
      Vanessa

      Responder
  10. Luth 22/05/2017

    Muy bueno el post. Pues yo creo que siento apego a las críticas, opiniones y comentarios de los demás. Porque sobre todo si son negativos me afectan muchísimo, aunque en realidad sean una tonteria. Me influyen más si me suceden en el trabajo. Creo que puede ser debido a haber sufrido bullying de pequeña.

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 23/05/2017

      Luth,
      Cuando hemos vivido una experiencia así en nuestra infancia, en la que no sabías por qué eras diferente, en la que sentías que algo en ti estaba mal y en la que eras capaz de todo por recibir el cariño de los demás (hablo de mi experiencia, pero entiendo que otras personas que han vivido lo mismo se sienten de forma parecida, tal vez tú también…), desarrollamos un patrón en el que nos afecta mucho lo que digan los demás y facilmente nos sentimos juzgados y criticados. Date cuenta de que aquello forma parte de tu historia de vida, que te ha hecho ser quien eres, que te ha dolido a la vez que te habrá aportado aprendizajes importantes, pero que no condiciona tu futuro ni cómo son los demás contigo… (a no ser que nosotros mismos nos creemos nuestra propia profecía autocumplida de «pienso que no le gusto a nadie, y eso me lleva a no gustarle a nadie», que también pasa mucho…).
      Besos y sonrisas,
      Vanessa

      Responder
  11. Sandra 05/06/2017

    Gracias por tus reflexiones
    El desapego!!!! ¿Y cuándo no eres capaz de no sentirte mal y dejar de pensar en ciertos problemas?
    Sé que lo importante es la salud pero tengo problemas de trabajo que debería controlar y no puedo dejar de rumiarlo.
    Hay muchos días que me enfado conmigo misma, pero no soy capaz de lograrlo. Todos los días doy vueltas a lo mismo y ocupa parte de mi vida entristeciéndola, pero no logro dejarlos a un lado.
    ¿Qué puedo hacer?

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 06/06/2017

      Sandra,
      En la vida hay muy poquitas cosas que podamos controlar. En todo caso podemos gestionarlas o aceptarlas. Si ese problema del trabajo se puede gestionar, hazlo. Piensa en soluciones, busca alternativas y decide qué vas a hacer para sentirte mejor. Y si no se puede solucionar, simplemente acéptalo.
      Te dejo un post sobre cómo dejar de darle vueltas a las cosas, que seguro que también te sirve.
      Un abrazo,
      Vanessa

      Responder
  12. Ana 17/09/2017

    Hola Vanesa. Estoy muy apegada a mi hija, soy practicamente servil con ella y me trata con todo el despotismo del mundo. Dice que tengo que cambiar, pero yo no veo que lo necesite. Ella lo necesita, no yo, y cada vez es mas dificil la relacion. Entra a casa y se lleva lo que quiere sin ningún respeto. No sé cómo marcarle límites, la verdad, y lo estoy pasando muy mal… ¿Puedes ayudarme? ¡Muchas gracias!

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 18/09/2017

      Hola Ana,
      Muchas gracias por escribirme. Habría que ver exactamente cómo es vuestra relación, que supongo que después de tantos años tiene unos patrones muy marcados. Por eso me resulta difícil darte una respuesta sin tener más información.
      Te dejo un post sobre poner límites por si te sirve, pincha aquí para leerlo.
      Un abrazo,
      Vanessa

      Responder
  13. Leticia 15/10/2017

    Cuánto aprendo con tus publicaciones.
    Parece que hablas de mí.

    Qué difícil es cambiar el «enfoque» que te hace mal… sin duda el apego es lo que me hace infeliz. Apego a cómo me deberían tratar los demás, a ser valorada…

    Ojalá pueda decir un día que disfruto plenamente de mi vida.

    El origen de mi sufrimiento está en mí, pero la solución también.

    Gracias por estar, Vanessa.

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 16/10/2017

      Qué bonitas palabras, Leticia… Hay mucho Amor y mucha Luz en ellas. Estoy segura de que te serán de gran ayuda en el camino a ese día en que disfrutes plenamente de tu vida… Suelta, confía, empieza por algo pequeñito, déjalo ser…
      Un abrazo grande y cariñoso,
      Vanessa

      Responder
  14. Paola 14/02/2018

    Mis apegos son similares a los que comentó una personas más arriba: a ser querida, valorada, a sentirme bien, a no quedarme sola, no sentirme rechazada. Tengo mucha dependencia emocional, ansiedad..
    Todo eso condiciona mi forma de actuar, constantemente… Siento que nunca soy sincera, tengo mucho miedo a la reacción de los demás… No soy para nada espontánea… No disfruto como quisiera y sufro…
    Me siento constantemente presionada por el exterior, no comprendida…
    Y el esfuerzo que pongo por agradar, puff… Siento que por dentro grito «quiéreme, valórame, dáme amor»…
    Sin embargo hay gente que me busca, me demuestra su interés, pero por mis miedos, prejuicios, etc, nunca llega a formarse una relación, los rechazo… Mientras por dentro pienso «ojalá me comprendieras, por qué te rechazo, por qué me alejo, es que tengo miedo»…

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 14/02/2018

      Paola,
      Muchas gracias por abrirte y compartir lo que te pasa. Es un ejemplo muy bonito de cuando hablo de que los demás también tienen sus miedos y sus inseguridades y que muchas veces se comportan en base a ellos… En este caso tú podrías ser una de esas personas por las que alguien se siente rechazada sin saber qué está pasando. Y al final todo se resume en la necesidad de sentirnos queridos…
      Te animaría a buscar a un profesional que te de confianza y con quien poder trabajar lo que te pasa. Muchas veces necesitamos ayuda y no pasa nada por pedirla. De hecho, creo que pedir ayuda es de valientes.
      Ya es un paso grande tomar conciencia de tus apegos y reconocerlos, enhorabuena. Ahora es el momento de empezar a valorarte, de aceptarte tú misma como eres, de ser como quieres ser ante los demás, de respetarte y de darte permiso para mostrarte tal cual, incluso con miedo… No te digo que sea un camino fácil, pero sí que va a merecer la pena andarlo :-).
      Un abrazo cariñoso,
      Vanessa

      Responder
  15. Minnie 17/04/2018

    Muchas gracias por compartir tus palabras, tu sabiduría y tu experiencia, porque a veces podemos andar un poquito perdidos y desamparados en nuestro día a día. El poder de las palabras, y en concreto, un artículo como el tuyo, puede alumbrarnos en esa desconexión aunque momentánea de nuestro interior y, en definitiva, de nuestra felicidad.

    Por cierto, ¿recomiendas alguna frase, técnica o refuerzo que nos facilite la práctica el desapego?

    Un saludo desde Canarias

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 18/04/2018

      Muchas gracias por tu comentario, Minnie. Creo que depende de la persona y que a cada uno y en cada tipo de apego puede funcionarle más una cosa u otra. Pero lo que diría que siempre funciona es llenarte por dentro, desde el autoconocimiento y la confianza en ti, para dejar de apegarte a lo de fuera. Y darte cuenta de que si tú estás bien, todo está bien y todo es como ha de ser.
      Un abrazo grande,
      Vanessa

      Responder
      • Minnie 19/04/2018

        Muchas gracias por la recomendación.

        ¡Otro abrazo fuerte para ti!

        Responder
  16. Nicolas 19/05/2018

    Hola,
    ¿Cómo estás? Me encantaron tus palabras. Estoy sufriendo el apego a flor de piel. He cortado con mi relación de seis años, hermosa. Nunca una pelea sin hablar ni solucionar y de un día para otro se terminó todo. No se me cruza por la cabeza otra cosa que no sea pensar en ella, pensar que ya no me quiere, que se va con otro. Casi no puedo salir a la calle por mi inseguridad de saber que ella es única y no hay otra en el mundo. Agachó la mirada cuando me ven y lo peor de todo es que no disfruto de absolutamente nada de lo que hago. ¿Qué consejo me darías? Muchas gracias.

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 22/05/2018

      Nicolás,
      Siento lo que estás pasando. Te diría que dejes que pase el tiempo, porque hay heridas que sólo él puede curar. Que te cuides y te quieras más que nunca en ese proceso, pensando en ti y haciendo lo que te apetezca. Y que confíes en la vida y en que todo es para algo… Con el tiempo, y aunque ahora te parezca imposible, seguro que puedes mirar atrás y entender para qué ha pasado lo que ha pasado.
      Un abrazo grande y mis mejores deseos,
      Vanessa

      Responder
  17. Rosa 22/07/2018

    Saludos a todos. Mi consulta es sobre el apego a los hijos. Tengo tres en edades de entre 16 y 22. Ahora me doy cuenta de que deseé tener familia numerosa porque yo fui hija única y siempre me sentí muy sola de niña. Además de no recibir cariño físico de ningún tipo. Supliqué el amor de mi padre (mi madre no me lo demostraba x miedo a él, pero yo sé que me quería x pequeños detalles que recuerdo perfectamente), y ahora suplico el amor de mis hijos, que, igual que mi padre, me hacen de menos x considerarme demasiado «blanda». Mi marido sí me quiere, y yo a él, pero dice que siempre espero más de las personas de lo que debería. Algunos desplantes de mis hijos me hacen llorar de sufrimiento. ¿Cómo puedo alejarme de ellos sin dejar de quererles? Con mi padre sí he conseguido lograr el desapego pero es porque lo único que siento x él es respeto, nada más. Gracias anticipadas por tu respuesta.

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 28/07/2018

      Hola Rosa,
      Lo que cuentas es muy común, el caso de alguien que ha terminado reflejando en sus hijos lo que vivió con sus padres. En mi opinión necesitarías hacer una terapia para aprender a quererte y a respetarte, como sentiste que no lo hacían de niña y como quieres que lo hagan ahora tus hijos. Pues eso mismo, pero que venga de ti, que seas tú la que se quiere y se respeta… Creo que eso moverá todas las fichas que necesitas, para que quieras a tus hijos sin apego, para que ellos cambien su manera de mirarte y también para que comprendas y perdones a tus padres y a ti misma. Yo te animaría a que buscaras un psicólogo que te recomienden en el lugar donde vives.
      Un abrazo cariñoso,
      Vanessa

      Responder
  18. CINDY SANCHEZ 09/03/2019

    Que buen articulo. Esto era lo que buscaba… Sufro de eso, apego a todo 😢… Sobre todo a mi pareja y sus actos cuando no son como quiero 😢… Y sí que sufro…
    No quiero sufrir más por nada que pase a mi alrededor😢…
    Saludos

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    • Vanessa Carreño Andrés 16/03/2019

      Muchas gracias, Cindy. Haber tomado conciencia de ello y aceptarlo es un paso importante para soltar el apego. Espero que el post te sirva para seguir avanzando hacia tu bienestar.
      Un abrazo,
      Vanessa

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  19. Angelica 30/05/2019

    Hola Vanessa, leo tu blog con mis ojos llenos de lagrimas, terminando una relación tóxica de la que no quiero salir, lloro como si estuviera perdiendo un riñón, siento hasta ganas de morirme, estoy desesperada, quisiera tener más autoestima, amor propio, he ido al psicólogo, al psiquiatra y simplemente no consigo ser feliz.

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 31/05/2019

      Hola Angelica,
      Muchas gracias por compartir. Las lágrimas son sanas, liberan, sueltan, te permiten descargar… Si hay una relación tóxica y un enganche a ella yo soy partidaria de hacer un proceso terapéutico. Veo que ya estás en ello, felicidades. Sigue en ese camino, confía en ti, trabaja por ti y para ti, te aseguro que se puede salir de ahí. Aunque nunca lo he contado en este blog, yo también estuve enganchada a una relación tóxica, y en esos momentos me sentía como en un laberinto sin salida… Ahora miro atrás y comprendo que todo fue para algo, y que yo me fortalecí en ese proceso. Con mucho amor a mí misma, mucho compromiso y mucha consciencia pude salir de ella. Te animo a que sigas adelante, por ti y por que te lo mereces, confiando en que todo pasa y todo es para algo. Confiando en ti y en que tú puedes.
      Un abrazo muy grande,
      Vanessa

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  20. Leticia 07/06/2019

    Hola Vanesa,
    Me ha encantado tu post, estoy en un momento de mi vida clave, sometida a muchísimo estrés (en gran parte por auto exigencia). Vivo en Santiago, ¿puedes recomendarme a alguien como coach para ayudarme? O tú misma. Un saludo.

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 12/06/2019

      Muchas gracias, Leticia. Entonces, si te das cuenta de que parte de ese estrés te lo estás generando tú por esa autoexigencia, está en tus manos cambiarlo. Eso es lo bueno, que esa parte solo depende de ti :-). En Santiago no conozco ningún Coach, pero yo trabajo por skype, así que encantada de que hablemos. Puedes rellenar este formulario y cuando lo hagas me pondré en contacto contigo.
      Un abrazo,
      Vanessa

      Responder
  21. VIctoria 28/11/2019

    Quiero desapegarme de la comida y de mi peso.

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 28/11/2019

      Muchas gracias, Victoria. En los casos de trastornos con la comida creo que lo mejor es contactar con un psicólogo que pueda ayudarte. Yo también pasé por algo así cuando era más joven, y me alegro muchísimo de haber pedido ayuda. Te animo de verdad a que lo hagas.
      Un abrazo grande,
      Vanessa

      Responder
  22. Raúl 25/12/2019

    Felicidades de nuevo, amiga Vanesa, por otro estupendo post.
    Aunque en tu último post del mes de diciembre de este año había explicado mi problemática, mi caso, es en base de éste dónde he comprendido tantas cosas por las que estoy pasando.
    Apego a que me quieran como yo quiero, apego a que me traten y respondan como yo hago, apego a un amor prohibido que tantos quebraderos de cabeza nos ha producido y apego en definitiva a circunstancias, personas, que es el resultado de una baja autoestima, de creer o sentir unas carencias que de seguro están en mi interior.
    Gracias de nuevo, y tu escrito me da una nueva esperanza para encontrar mi paz y tranquilidad.

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 26/12/2019

      Qué bien, Raúl. Lo maravilloso de esto que cuentas es que ahora que has comprendido, la responsabilidad está en ti. Ahora eres tú quien tiene el poder de resolver lo que te pasa, de soltar esas cadenas en forma de creencias que te atan, y de caminar hacia la persona que quieres ser.
      Un fuerte abrazo,
      Vanessa

      Responder

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