Quien te hace daño, te está haciendo un favor

Te hace daño - chica en el campo

¿Sabías que quien te hace daño, también te está haciendo un favor?

Una de las cosas que más nos cuesta entender es precisamente esto, que los maestros de nuestra vida no siempre son los que nos apoyan y nos ponen las cosas fáciles.

Que muchas veces nuestros grandes maestros son aquellos que más daño nos hacen.

De hecho, como dice una conocida frase, “en la vida no hay amigos ni enemigos, tan sólo maestros”.

Porque todo nos puede servir para aprender y mejorar (si queremos hacerlo y si tenemos la actitud adecuada, eso también).

Así que cuando alguien te hace daño, en realidad también te está dando una maravillosa oportunidad para crecer y mejorarte.

Y es que –por si todavía no te habías dado cuenta- crecemos con las dificultades mucho más que cuando la vida nos lo pone fácil y nos lo da todo hecho.

Por eso mismo, las personas que nos llevan al límite, ya sea un padre autoritario, una pareja dominante o un jefe prepotente, son las que nos dan la oportunidad de alcanzar nuestra mejor versión.

Ahí es cuando tienes la posibilidad de aprender, de sacar tus fortalezas, de reconocer a tu ego, de poner límites, de desarrollar tu empatía, de mejorar tu manera de relacionarte, de creerte capaz, de ganar seguridad en ti… Y una lista interminable de posibles beneficios.

O, si no, ¿quién crees que se sentirá mejor nadador? ¿El que sólo ha nadado en una piscina con el agua en calma o el que también ha tenido que nadar en un mar con un fuerte oleaje?

Creo que la respuesta es obvia :-).

Y así pasa con todo. Cuantas más dificultades te encuentres en el camino, mayor será tu fortaleza interior.

Por todo eso, las personas que nos lo ponen difícil en la vida son las que más posibilitan nuestro desarrollo personal.

Inclusive alguien que nos cae fatal y nos saca de nuestras casillas. Ese también, y mucho más que el que te cae fenomenal, es un maravilloso maestro para que te conozcas, aprendas de ti y mejores como persona.

Y esto no quiere decir que haya que ir a darles las gracias, alabarles o hacerles un regalo por hacernos daño.

Simplemente se trata de recordar que todo es para algo y que todo nos ayuda a crecer, lo malo muchas veces más que lo bueno.

Y también de confiar en la vida y agradecerle cada aprendizaje que quiera regalarnos, aunque muchas veces no sea de nuestro gusto ni agrado…

Porque, como dice Mario Alonso Puig, “la vida no está interesada en nuestro bienestar subjetivo, sino en que aprendamos sus lecciones para que así, poco a poco, despleguemos nuestro verdadero potencial”.

Por eso, el mensaje de este post, es que cuando alguien no sea como a ti te gustaría, en vez de culparle y lamentarte por tener a alguien así en tu vida, descubras qué es lo que la vida quiere enseñarte con ese maestro que te ha enviado.

No digo que sea fácil, para mí tampoco lo ha sido. De hecho, es uno de los aprendizajes que más me ha costado, y confieso que muchas veces me desespero y culpo a esa persona (estoy pensando en una en concreto, la más difícil de todas las que me he encontrado en mi vida) por ser como es… Pero en el fondo de mí sé que yo también he llegado a ser como soy gracias a ella, y por ello doy las gracias…

Y ésta sigue siendo una maravillosa lección de vida para mí.

Igual que lo fue para los protagonistas de este cuento…

 

Cerca de París había una comunidad espiritual que había sido fundada por Gurdieff. Este hombre había aprendido en diversos monasterios en los desiertos una serie de danzas y ritmos que, junto con otro tipo de enseñanzas, ayudaban a las personas a desarrollar su espiritualidad.

En aquella comunidad, vivía un hombre mayor al que la gente no soportaba. Catalogado como huraño y desagradable, aquel hombre, a pesar de vivir entre ellos, no era aceptado como uno más. Un día aquel hombre decidió que aquel no era su sitio y se marchó de allí. Al enterarse Gurdieff de lo ocurrido, salió a buscarle hasta que, finalmente, le encontró e intentó convencerle para que volviera, a lo que aquel hombre se negó en redondo. Finalmente, Gurdieff logró que volviera después de prometerle que le pagaría si volvía a vivir en la comunidad.

Cuando la gente de ese lugar se enteró de que no sólo tenían que pagar a Gurdieff por vivir en la comunidad, sino que además ahora tenían también que pagar para que aquel ser tan incómodo viviera allí, se rebelaron contra aquella situación. Al enterarse de aquella reacción de sus discípulos, Gurdieff les citó a todos en una sala y les dijo:

-No habéis entendido nada. Tener a un hombre así en esta comunidad es el mejor regalo que se os podía haber hecho, porque es la mejor manera de que aprendáis a desarrollar un espíritu compasivo, algo que ahora ninguno de los que estáis aquí habéis demostrado tener. Sin este espíritu, mis instrucciones de nada os servirán y, por eso, vosotros me tenéis que pagar a mí y yo pagarle a él.

Extraido del libro Reinventarse, de Mario Alonso Puig.

 

Así que, si aún queda alguien que no entienda por qué los grandes maestros de la vida muchas veces son los que más daño nos hacen, por favor que levante la mano y me lo diga :-).

Y quien quiera dejar un comentario aquí debajo, estaré encantada de responderlo.

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Acerca de Vanessa Carreño

Trabajo con mujeres que se sienten inseguras, no se valoran ni tienen confianza en sí mismas, le dan muchas vueltas a la cabeza y se preocupan mucho por lo que piensen los demás.

Con mis programas de Autoestima, Relaciones Personales y Dependencia Emocional consiguen ganar confianza en sí mismas y sentirse seguras y capaces de alcanzar sus objetivos. Aprenden a valorarse, se atreven a ser ellas mismas y empiezan a disfrutar de su vida y de sus relaciones.

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46 comentarios

46 comentarios
  1. Io 30/08/2018

    Hola Vanessa,
    Entiendo bien lo que expones en el post, pero también me pregunto si valdrá la pena hacer lo que dices.
    No creo que nadie tenga que aguantar los desprecios de nadie. Pienso que cada uno/a es libre para dejar en su vida a aquellas personas que más le convnga y pasar de largo de otras que no le aporten absolutamente nada.
    Es cierto que de «lo malo, siempre puedes sacar algo bueno», pero hay veces que llegas a un punto en que es mejor pasar de esa persona y decir «yo por mi camino y tú por el tuyo» porque ¿para qué vas a tener que aguantar cosas que te hacen daño?
    No sé si me he explicado bien. Lo que quiero decir es que en esta vida hay personas que se te cruzan en el camino y que te aportan mucho, pero también hay otras que es mejor tenerlas lejos y que no te amarguen la existencia.
    Hace tiempo que te sigo en redes y a veces curioseo por tu blog y muchos de tus post me han servido y me sirven de ayuda. Muchas gracias por la labor que realizas porque es muy grande y se agradece 😃

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 30/08/2018

      Hola Io,
      El post se refiere al hecho de aprender de lo que te pasa con las personas que te vas encontrando en el camino… Puede haber alguien a quien no le altere ni le remueva nada de lo que hagan otras personas, seguramente alguien con un desarrollo espiritual grande… Pero en el camino hasta llegar ahí las personas dejamos que lo que hacen otras personas nos saque de nuestro centro. Y en ese caso, a cada persona nos remueven situaciones distintas y nos encontramos con «maestros de vida diferentes». Pues esto sería algo así como entender qué mensaje te quiere traer a ti ese maestro, o que es lo que tú en concreto puedes aprender de eso que te está pasando. Por ejemplo, el aprendizaje de una persona puede ser el de aprender a ser compasiva con los demás y el de otra puede ser aprender a quererse.
      Aprender de ese maestro es independiente de poner límites o elegir a quien quieres en tu vida, en lo que sí estoy de acuerdo contigo. Pero también puede haber alguien a quien no puedas sacar de ella y con quien sigas aprendiendo en tu camino de crecimiento…
      Un abrazo grande,
      Vanessa

      Responder
    • Lorena 09/06/2019

      Estoy totalmente de acuerdo contigo. Estoy pasando por esta situación y he de romper una relación. Me hace daño, me limita en todo, me hace sentir culpable girando por completo la versión.
      De mí lo exige todo, mi atención, que no me exponga en redes sociales cuando él hace lo que le place porque segun él no se expone para ligar, y yo en cambio si lo hago sí.
      Aunque le quiero no puedo continuar con una persona que me hace daño. No me compensa, no puedo querer a un hombre que me trate así. Quiero a mi lado un hombre que me respete, me valore y sea feliz junto a él.
      El dolor, bien lejos.

      Responder
      • Vanessa Carreño Andrés 12/06/2019

        Felicidades, Lorena. Muchas veces la vida nos pone delante las situaciones que necesitamos para darnos cuenta de algo o cambiar algo en nosotros mismos… Si una relación te ha servido para darte cuenta de lo que quieres para ti y de lo que te mereces, ya ha cumplido una gran función. Si tú te das el amor que sabes que te mereces, la vida te traerá a personas que también te quieran así.
        Y sí, yo también creo que el amor no ha de doler ni hacer daño.
        Un fuerte abrazo,
        Vanessa

        Responder
  2. Jesi 30/08/2018

    Muchas gracias, Vanessa, por esta enseñanza! Me vino como anillo al dedo.. ❤️

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 30/08/2018

      Gracias a ti, Jesi.
      Besos y sonrisas,
      Vanessa

      Responder
  3. Jose 30/08/2018

    Hola Vanesa,
    Intento entender lo que has publicado.
    En mi caso me está pasando con mi pareja.
    Estoy muy dependiente de ella y con nada salto y le reprocho.
    Sé que no está bien y me gustaría entender que es lo que me pasa y qué puedo aprender de lo que me está pasando.
    Un saludo y gracias.

    Responder
    • Elena 30/08/2018

      Cuando uno tiene ese apego emocional dejas de lado el ser tú mismo y llenas tus vacíos y carencias con la forma y el comportamiento de la otra persona. Pero aun así te sigue faltando algo, y cómo no… Te faltas a ti mismo. Mírate por un instante, piensa y reflexiona lo bueno y lo malo tuyo y de tu relación, ordena tus ideas y con amor dialoga, expresa con razón lo que te molesta, y ten en cuenta algo: nadie tiene por qué cargar con tus carencias, sólo tú mismo puedes modificar y tener una visión diferente de cada situación.
      Gracias

      Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 30/08/2018

      Hola Jose,
      En realidad nada está bien o mal, todo es como ha de ser para llegar a donde necesitamos llegar…
      Tú mismo has de comprender, observándote y conociéndote, qué es lo que está pasando con tu pareja. Tal vez sea el miedo a perderla, la exigencia o la falta de amor a ti mismo… Espero que puedas encontrar la respuesta que necesitas.
      Un abrazo grande,
      Vanessa

      Responder
  4. Bet 30/08/2018

    Me parecen muy enriquecedores todos tus post pero éste, aunque comprendo el objetivo perfectamente, me parece dificil de aplicar. Tachar de maestros a quienes dañan premeditamente y dejar a nuestra fortaleza, recursos, empatía la capacidad de sobrevivir a según qué situaciones propiciadas por otros deliberadamente, no es de agradecer aunque salgas fortalecido porque no te ha quedado otra.

    Personalmente frases como «gracias a esto vas a conocerte mejor, a aprender de ti, a mejorar como persona» no me sirven, no me suman, en el sentido de que hubiera preferido rotundamente no tener que pasar por según qué situaciones (obviamente más complicadas que el que alguien te caiga mejor o peor o alguien sea desagradable puntualmente con uno, en la vida).

    ¿Qué en el proceso de recuperación conoces aspectos de tí mismo que desconocías? Casi seguro.
    ¿Qué sacas fortaleza de dónde ni te imaginabas? Por supuesto.
    ¿Qué volvería a pasar por lo mismo sabiendo todo lo que he aprendido y mejorado todo lo que he mejorado? No, absolutamente. No me compensa.

    Es mi experiencia y forma de ver las cosas.

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 30/08/2018

      En realidad lo que dices no está muy lejos de lo que planteo en el post, creo que sólo cambia la manera de mirarlo… No se trata de agradecerle a esa persona, ni tampoco de sentirte feliz por lo que haya pasado. Yo tampoco me siento feliz y también preferiría no haber vivido ciertas circunstancias. Pero comprendo perfectamente que para pasar de ser la persona que era a la que soy ahora, necesitaba vivirlas. Y, a fuerza de comprensión y autoconocimiento, entiendo el mensaje que venía a traerme cada uno de esos maestros de vida, aunque prefiriera que no hubieran existido.
      Y eso es lo que agradezco a la vida, mirándolo desde la confianza, la aceptación y el aprendizaje, porque si no, no sería quien soy :-).
      Un fuerte abrazo,
      Vanessa

      Responder
  5. Carmen 30/08/2018

    Hola Vanesa,
    De nuevo gracias por tu post, siempre es instructivo.
    Estoy de acuerdo con él, yo he vivido una situación de despreció con una persona a la que he querido mucho y sigo intentando no romper la relación que además es familiar, pero ella sigue menospreciándome. Aunque he aprendido la lección, tengo que seguir bajándome o simplemente que siga su camino. La verdad, esto me está haciendo sufrir.
    Gracias Vanesa, un abrazo.

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 30/08/2018

      Hola Carmen,
      Sin saber exactamente tu historia ni tu relación con esa persona, te diría que algo como lo que comentas suele venir a traer el aprendizaje de que te valores y pongas límites. Y eso se puede hacer por el camino corto, que es rompiendo la relación. O por el camino largo, que es aprendiendo a ser asertiva y a valorarte en cada momento y en cada circunstancia en la que te sientas menospreciada con esa persona.
      Un abrazo grande,
      Vanessa

      Responder
  6. Pam 30/08/2018

    Hola! Totalmente de acuerdo con el post. Ya he podido llegar a esa conclusión de que hay ciertas personas que son maestros. Hay veces que tenemos personas alrededor de las que no podemos «zafarnos», bien porque son compañeros de trabajo (es mi caso) o bien porque son tu propia familia (también es mi caso). Así que he aprendido a convivir con estas personas y a darme cuenta de muchiiisimas cosas, sobre todo de aspectos de mi carácter. Hoy en día puedo decir que soy más compasiva, más comprensiva y, algo fundamental, más amable. Ya no los veo como amenazas o personas que me enervan aunque la actitud de ellos viene a ser básicamente la misma, pero ya no reacciono igual.
    Evidentemente, existen otras personas por las que no me he sentido bien tratada, caso de distintas parejas, pero ahí sí que he reaccionado tomando distancia y no suelo «aguantar». No sé si la reacción es la adecuada, porque a este paso me voy a quedar mas sóla que la 1! Jajaja! Aún me queda conseguir ser más equilibrada.
    ¡Sigo en ello!
    Gracias Vanessa

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 30/08/2018

      Muchas gracias, Pam. Por un lado decirte que cuando estamos en un extremo y salimos de ahí, muchas veces necesitamos irnos al otro extremo, y con el tiempo vamos colocándonos en el centro y encontrando el equilibrio.
      Y, por otro, no sé cómo es exactamente eso de no sentirte bien tratada en el caso de las parejas, pero si es algo que se repite también podría haber algo que aprender ahí. Tal vez respecto a como te tratas tú a ti misma, tal vez respecto a tu necesidad de que te traten de una determinada manera, o a otra cosa. No lo sé, simplemente te lo dejo por si te sirve.
      Un abrazo grande,
      Vanessa

      Responder
  7. Ana 30/08/2018

    Hola,
    ¿Qué tal, Vanessa? Me encantan los post que mandas y nos sirven de mucho tanto a mí como a mis hijas. Los leo todos, muchas gracias. Un abrazo

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 30/08/2018

      Hola Ana,
      Me alegro mucho de que te sirvan y de que los compartas con tus hijas, me ha gustado mucho eso.
      Un cariñoso abrazo,
      Vanessa

      Responder
  8. Sofia 30/08/2018

    Hola lo,
    Estoy de acuerdo contigo, hay personas que te suman y hay personas que te amargan la vida. En mi caso, tenía una pareja a quien ayude en todo momento que necesitó, a su familia también, y ¿qué pasó? Me ponía los cuernos y lo negaba, y hasta me salió robando. Lo único que resultó de todo fue que desconfiara de cada persona que se me acerca, ahora estoy sola y así estoy mejor.

    Responder
  9. Martha Váquiro 30/08/2018

    Hola Vanessa…. muy buen post,

    Considero que tienes toda la razón. Todas esas piedras en el camino y que muchas veces nos hacen heridas, nos muestran aquello en lo cual debemos crecer, y muchas veces no leemos el porqué. Nos pasa tan repetitivamente encontrarnos con parejas, personas y un etc.. con los cuales nos sucede lo mismo. Parece que no queremos ver que la vida nos esta hablando y mostrando qué debemos aprender.

    Saludos

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 30/08/2018

      Muchas gracias, Martha. Comparto lo que dices. Lo único que unas veces no queremos verlo y otras veces no estamos preparados para verlo… Cada persona tiene sus tiempos, y el maestro llega cuando el discípulo está preparado :-).
      Un abrazo grande,
      Vanessa

      Responder
  10. Elena 30/08/2018

    Que cierto es. A esto se unen las personas tóxicas que no solo tratan de acabar contigo en cualquier plano sino hasta con tu vida. Son silentes y destilan su veneno pasivamente. De ese gran dolor y ese vacío que dejan, el tiempo se encarga de llenar con nuevas vivencias. Sólo que hay que tener cuidado porque el ego, la rabia y la soberbia pueden cegar y tomar uno u otro camino diferente.

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 30/08/2018

      Elena,
      Muchas gracias por poner el foco en esas nuevas vivencias que la vida nos trae cuando les dejamos paso. Así es, desde la esperanza y la confianza siempre seguimos avanzando.
      Un abrazo grande,
      Vanessa

      Responder
  11. MARIAN 30/08/2018

    Una gran lección si, pero qué dificil de poner en practica. Seguro que tienes mucha razón, me encanta leerte.
    Ahora mismo estoy pasando por una situacíón complicada, con una persona que a mi entender me trató muy bien en un tiempo y despues todo lo contrario. Yo me debato entre las dos cosas, si pienso una lo quiero, si pienso la otra sólo me salen reproches hacia él, muchos reproches, que en el fondo lo que tratan es de hacerlo entender, e incluso volver.
    Claro, yo lo pienso y digo, «si discutes con alguien y le reprochas cosas incluso, o le dices lo que no suena bien, ¿cómo despues quieres seguir estando con él?». Una vez más creo que será el tiempo el que me devuelva mi tranquilidad, y lo que más deseo es verlo desde la indiferencia, que es lo que no duele.
    Lo demás duele todo.
    Muchas gracias.

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 31/08/2018

      Hola Marian,
      Lo primero, aunque seguro que ya lo sabes, se pueden expresar las cosas desde el amor y la honestidad, expresando cómo te sientes sin reproches ni «deberías».
      Y sí, el tiempo cura el dolor y devuelve la tranquilidad. De todas formas, eso no quita para que puedas aprender lo que este «maestro» ha venido a enseñarte de ti misma :-). Eso es lo que siempre depende de ti.
      Un cariñoso abrazo,
      Vanessa

      Responder
  12. Carmen 30/08/2018

    Gracias Vanesa, un post muy instructivo, aunque difícil de aplicar.
    Yo he vivido una situación inesperada de menosprecio por parte de una persona muy querida por mí, un familiar, y me ha hecho sufrir mucho. Hemos pasado de ser como hermanas a no hablarnos. No sé si este dolor me ha aportado algo y hasta cuándo tengo que aguantar.
    Esta persona me ha hecho perder otras relaciones hablando mal de mí, no veo nada positivo en esto.
    Tampoco sé cómo recomponer la situación si esto compensa.
    Gracias Vanesa

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 31/08/2018

      Carmen,
      Creo que nada es fácil o difícil de por sí, que todo depende de la actitud con la que lo afrontemos y de las gafas con las que lo miremos. Desde luego, aun siendo difícil, es posible :-).
      Tampoco es necesario recomponer la situación, ni mucho menos aguantarla, si no lo sientes así. Simplemente aprender de ello, de qué ha venido a enseñarte de ti misma, a la vez que curas esa herida y ese dolor.
      Un abrazo grande,
      Vanessa

      Responder
  13. Elena 30/08/2018

    ¡Me viene que ni pintao! ¡Gracias Vanessa! Estoy aprendiendo poco a poco… que lo primero soy yo…

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 31/08/2018

      Maravilloso aprendizaje, Elena. Disfrútalo mucho y grábatelo a fuego en el corazón ;-).
      Un fuerte barazo,
      Vanessa

      Responder
  14. Alba 31/08/2018

    No he podido evitar sentirme totalmente identificada con lo que expones en este post.

    No hace mucho tiempo conocí a alguien que para mí ha sido uno de esos grandes maestros de mi vida. Tuvimos una relación, corta pero intensa, a la que tras dos meses ella decidió poner fin y durante un tiempo lo pasé francamente mal. No sólo por el final de la relación, sino que también me sentía fatal conmigo misma y hasta llegué a repudiar ciertos aspectos de mi personalidad.
    Ella me dijo verdades sobre mí que hasta ese momento nadie se había atrevido a decirme y hoy soy consciente de lo que necesitaba en mi vida todo lo que me dijo y me pasó.
    Todo eso hizo que poco a poco vaya cambiando ciertos aspectos de mí que no me estaban dejando disfrutar de la vida. Y he aprendido mucho y hoy me siento mucho mejor.
    Hoy me gustaría volver a verla simplemente para darle las gracias.

    Me encantan tus posts!
    Saludos

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 31/08/2018

      Alba, me ha encantado leerte, muchísimas gracias por compartir y felicidades por ser así. Me transmites muchísima sabiduría y muchas ganas de crecer y mejorar. Un lujazo compartir con personas como tú.
      Un abrazo grande,
      Vanessa

      Responder
  15. Adriana 30/10/2018

    Me ha encantado este post! Lo encontré porque estaba buscando de alguna manera una respuesta, algo que me hiciera sentirme un poco mejor. Tuve una relación muy larga que terminó hace un par de meses. Una relación con errores horribles de ambas partes. A pesar de que yo fui la persona que decidió ponerle fin, ambos sabíamos que no era una relación sana, que no era una relación que iba a continuar. Lo que sucede es que yo quiero mucho a esta persona, no sé que tipo de amor es el que siento, solo sé que es demasiado, solo que sé que es una clase de amor que no puedo explicar. No puedo sólo desaparecer, termino escribiéndole todo el tiempo y termino hablando de cosas que ya sucedieron hace mucho y que duelen. Últimamente el ha estado diciéndome que soy una persona negativa, que no aporto nada bueno a su vida, que no le escriba más, que saco lo peor de él y que lo más sano para ambos es que ya no hablemos.

    ¿De verdad seré una persona negativa? ¿Tendré que entender que todo ha cambiado y que para el soy sólo eso?

    Me duelen mucho sus palabras. No sé que hacer.

    Saludos.

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 30/10/2018

      Hola Adriana,
      Soy de las que cre que lo que viene conviene y que todo nos pasa para algo… Si algo resuena en ti cuando esa persona te dice eso, mira qué hay ahí. Busca dentro de ti para conocerte y mejorarte, y hazlo con mucho amor y cariño hacia ti misma. Todos tenemos algo en lo que podemos mejorar, y sólo podemos hacerlo cuando le ponemos luz a eso que nos ocurre.
      Un abrazo grande,
      Vanessa

      Responder
  16. Anna 04/05/2019

    Hola Vanessa,
    Supongo que se trata de resiliencia, aceptacion y aprender a vivir con lo que tienes. Si tienes una madre que daña tu autoestima, que no sabe animarte porque cuando tú estás débil con depresión postparto y ella está más depresiva que tú, no te queda otra que ser fuerte sola. Pero claro, a ella yo no la puedo ayudar y es un sentimiento de culpa constante el que me hace sentir. ¿Es algo antinatural o le pasa a todo el mundo? La frase de mi madre es: yo ya lo he pasado mal en mi matrimonio y crianza, ahora me toca descansar y por eso no te ayudo. ¿Eso duele o soy yo que soy exigente? Por favor necesito aclararme. Gracias.

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 09/05/2019

      Hola Anna,
      Entiendo que te duela. El dolor es sano, está bien, es natural… Hay muchas personas así, como lo que cuentas de tu madre, personas que no han recibido amor, y por lo tanto no pueden darlo, porque no saben. Ten por seguro que tu madre es la mejor madre que sabe ser, con las herramientas que tiene… El proceso de comprensión, aceptación y perdón de nuestros padres es importante para sanar nuestras heridas internas, pero también para que eso que hemos «mamado» no lo repitamos como un patrón con nuestros hijos.
      Lo que quiero decir es que tienes derecho a que te duela como es tu madre, pero eso no te va a curar ni va a mejorar vuestra relación. Lo que sí puede hacerlo es ese camino de comprenderla, aceptarla y perdonarla. Y, a partir de ahí, elegir qué madre quieres ser tú.
      Un abrazo,
      Vanessa

      Responder
  17. Maria 28/08/2019

    Hola Vanessa. Soy Maria.
    He tenido y tengo unos padres que me me han dado mucho amor.
    Sin embargo mi marido (13 años mayor que yo), no sabe manifestar su amor y parece que no lo haya recibido.
    Tenemos un hijo de 24 años con problemas. Su padre es su hèroe y si alguna de mis respuestas a su padre, ofenden a mi marido (su padre) por no pensar como él, porque siento la necesidad de decir lo que realmente pienso y siento (aunque se que él quiere oir lo que quiere oir, lo cual significaria hablar mal de mi excuñada, que no es mujer de mi devoción, pero peor es vivir con un hombre pegado a su hermano), mi hijo reacciona contra mi. No solo eso sino que mi marido se une a mi hijo, pierde los nervios y le dice a mi hijo todo malo de mi. Mi marido solo tiene a su hermano. Han trabajado juntos toda la vida ellos dos con sus padres, que ya murieron. Su vida ha sido el trabajo y sigue siendo el trabajo (y ya tiene mi marido 73 años). No se han relacionado fuera del trabajo. Su hermano se separó (una separación traumática) y siempre está en mi vida «su hermano querido». Está enfermo y mi marido lo trajo un tiempo a vivir a casa.
    Yo me he trabajado mucho y me siento muy joven, con deseos de vivir muchos años, mejorar en mi trabajo, hacer muchas cosas. Y no puedo evitar sentirme encerrada entre 4 paredes, cuando estoy con él, porque su mundo y el mío son mundos «completamente distintos». En medio, hay un amigo que dice quererme, pero que su juego no es decírtelo cara a cara, sino escondido de todos y nunca decírmelo a la cara. Si así lo hubiera hecho yo le creería.
    Siento que tengo que vivir todo lo que vivo. Mi marido es bueno y yo no lo haré nunca daño (está muy solo), pero hay muchos sueños vivos en mi. Y uno de ellos es cuidarme, seguir creciendo y cruzarme un dia (cuando yo esté sola), con este amor y este hombre con el que siempre soñé.
    Este amigo con el que tenemos maneras de pensar,relacionarnos con la gente e inquietudes y pensar igual (y tb espiritualmente – muy importante para mi) nunca habrá nada serio. Y si quiere ser mi maestro, para que crezca, sinceramente no sé si me interesa. Porque con sus tècnicas, control mental y otras para conectar conmigo, unas veces me ayudan mucho, pero otras me hacen sufrir. Y ello sucede, cuando ve que estamos bien y sea por celos o por lo que sea consigue que unas palabras de mi marido dirigidas a mi, conociéndonos él a los dos, como tb conoce él a mi família, provoquen una respuesta mía hacia él que lo enfurezcan. Y entonces se une mi hijo y termina todo con chillidos y una gran guerra. Entonces pienso que este amigo no puede ser un hombre equilibrado actuando así hacia mí, aunque sea un médico importante y tenga mi misma edad. Me ha tocado sufrir mucho: 3 abortos, dos hijos: una niña con síndrome down que la adoro pero con 20 años está en una residència, porque con su grado de incapacidad y aspectos psicóticos, no podia yo con ella. Mi hijo que tiene un trastorno y un marido que vive atado a lo que le pase o pueda pasar a su hermano, siempre pendiente de él.
    He tenido que luchar mucho para conseguir un equilibrio que ahora tengo, salir de un problema de ansiedad (que arrastraba desde los 14 años), salir de mi dependencia, mi poca autoestima y mi no encontrarme nunca bien. Sigo luchando y deseando marchar de esta vida teniendo a mi lado un hombre que me quiera con locura, sepa demostrármelo y me haga feliz. Envejecer juntos y que desee igual que yo cuidarme, envejecer con salud y marchar feliz de esta vida, habiendo vivido la misma intensamente, entregados al bien de los otros deseando marchar dejando un mundo mas feliz. A veces pienso que podría ser este amigo. Otras que nunca jamás. Así que no sé lo que me deparará la vida porque muchos de mis sueños y pronto cumpliré 60 años.

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 31/08/2019

      Hola María,
      Muchas gracias por compartir. Me sorprende tu historia y te admiro al leerte. Admiro que sigas soñando, que sigas deseando tener una vida mejor, que sigas buscando la vida que te mereces y el amor que te corresponde. No pierdas nunca esas ganas de mejorar, sigue confiando y a la vez haciendo y dando pasos por ti y para ti. Siento que sabes que tú eres la protagonista de tu vida, y la vida te recompensará por esa actitud.
      Un fuerte abrazo,
      Vanessa

      Responder
  18. Arturo 27/09/2019

    Las opiniones no son más que interpretaciones personales de los hechos, son las valoraciones y estimaciones subjetivas por las que concluimos si algo es bueno o malo, beneficioso o perjudicial, siempre supeditados por las morales y las normas de obligado cumplimiento existentes, porque todo es condicional, lo que pasa es que a veces no conocemos cuales son las condiciones.

    Así pues las opiniones son personales representaciones mentales, que equivalen a lo que uno personaliza interiormente de la realidad y la hace suya, que es distinta para cada uno de nosotros. Esas representaciones que hacemos instintivamente y de manera inconsciente, son creadas como consecuencia de los orígenes, posición, creencias, ideologías, temores, deseos, expectativas, de las escala de valores, del nivel educacional y cultural, por lo que un mismo hecho es vivenciado y entendido de diferente manera por distintas personas.

    Pienso que las cosas que nos pasan o nos hacen los demás no son las que nos perturban, si no las interpretaciones que nos hacemos sobre ellas, las representaciones que nos creamos mentalmente sobre los hechos. Yo te recomiendo que hagas como yo, como si no fuera contigo, sobre las cosas que te digan sobre tu sexualidad, sobre tu pasado, sobre tus errores… tú sabes lo que eres, lo que pasó y te gusta, nunca dejes que nadie te diga lo que deseas ser y te lo imponga. Cualquiera puede verse afectado e incluso dañado por un mal comentario ajeno, es muy sencillo estarlo, lo complicado es elegir el momento adecuado de estarlo, con el propósito justo y sin que nos perjudique.

    Absolutamente nadie puede hacerte sentir mal si tú no se lo consientes, osea que no te hace mal quien quiere, sino quien puede, ese poder solamente se lo puedes conceder tú a los demás, si te conviene claro… No podemos controlar las cosas que nos pasan, están fuera de nuestras decisiones, ni tampoco a las personas que conocemos y tratamos, no depende solamente de nosotros, pero sí que podemos controlar nuestra respuesta hacia lo que nos pasa y nos hacen. Controlar los nervios y las emociones es difícil, pero hay que hacerlo para no estar en manos de nadie, y que nos haga lo que les dé la gana de malo. Por lo que no podemos cambiar lo que dicen y nos hacen otros, ni lo que nos molesta, pero por supuesto que podemos cambiar la actitud con la que nos enfrentamos a la vida. Ya sé que la responsabilidad es atemorizante, pero es la que en realidad, nos permite ser dueños de nuestra existencia.

    ARTURO KORTÁZAR AZPILIKUETA MARTIKORENA ©

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    • Vanessa Carreño Andrés 30/09/2019

      Hola Arturo,
      Muchísimas gracias por esta aportación tan completa. Estoy de acuerdo con todo lo que comentas, y me ha gustado mucho cuando dices «tú sabes lo que eres, lo que pasó y te gusta, nunca dejes que nadie te diga lo que deseas ser y te lo imponga».
      Así es, la responsabilidad es lo que nos permite ser dueños de nuestra existencia. Bendita sea.
      Un abrazo,
      Vanessa

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  19. js 17/10/2019

    Hola Vanessa,
    Acabo de romper con una persona porque creía que nos queríamos y que remábamos en la misma dirección. Resulta que no era así, que yo era una más de tantas. Que le da igual si se toma un café conmigo o con otra y encima se enfada él. La culpa de decirle que yo no soy igual al resto es mía… todo según él es fruto de imaginación y para eso se enfada y deja de hablarme y me dice que pierdo mi valor con las cosas que hago… que no va a dejar de estar con nadie porque no hace nada malo, etc, etc…
    Entonces ayer le dije efectivamente tú no dejes a nadie… entra, sal y vete con quién quieras que con la que no vas a volver a tener nada va a ser conmigo. Y por supuesto él no se esperaba ni se merecía algo así… no sé si se lo merece o no… ni sé si yo me lo merezco o no… solo se que esto para mí no lo quiero.
    Gracias

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 18/10/2019

      Hola,
      Me alegro de que hayas decidido que no quieres eso para ti. Quien te quiere no te hace daño, y te evita cualquier tipo de sufrimiento. Y desde luego no te manipula ni te hace sentir mal. Así que confía en ti y en la vida para que te traiga todo lo bueno que te mereces.
      Te recomiendo un libro que puede ayudarte mucho: «Si duele no es amor», de Silvia Congost.
      Un abrazo grande,
      Vanessa

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  20. Goyi 05/01/2020

    Mi problema es que tengo una hija que me excluye de su vida. Tiene un hijo y lo vemos una vez al mes, estás navidades las hemos pasados solos y un sinfín de cosas que no se pueden ni decir. Nos dice yo no te llamo ni te voy a llamar, sólo cuando necesita algo es cuando se pone en contacto. Le compramos un coche y estábamos pagando la escuela infantil pero si yo la llamo ni me contesta, etc. No sé qué hacer ni cómo llegar a ella y lo más triste es que perdí un hijo mayor que ella y ni siquiera tiene un poco de afecto. ¿Qué debo hacer? Muchas gracias.

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 07/01/2020

      Hola Goyi,
      Entiendo que tu hija está dolida por algo y que esto lo habéis hablado, pero tal vez no. Sean cuales sean los motivos de su comportamiento, no podemos cambiar al otro ni su comportamiento, pero sí puedes elegir en qué quieres cambiar tú. Y para eso lo primero es que tengas claro lo que quieres conseguir: que me perdone (si me guarda rencor por algo), que hablemos, aceptarla como es, etc. De todas formas, al ser un tema delicado y doloroso que solo me has contado por encima, yo te animaría a hacer una terapia con un psicólogo para trabajarlo.
      Un fuerte abrazo,
      Vanessa

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  21. Sonia 16/02/2020

    Buenas noches,
    Lo que dices es cierto, pero cuando te hacen tanto daño estando cerca a tal punto de llevarte a tener hospitalizaciones psiquiátricas, a interrumpir tu día a día para no dejarte avanzar, ¿vale la pena estar ahí? Cuando cada vez te das más cuenta del daño que te causan, y no solo a ti sino a las demás personas. ¿Cómo hacer para convivir?

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 16/02/2020

      Hola Sonia,
      Por supuesto que no vale la pena, ¿cómo va a valer la pena convivir con alguien que te trata así? Por lo que dices entiendo que lo que esta persona «viene a enseñarte» es que aprendas a quererte y a poner límites. Y puedes hacerlo sea quien sea esa persona, pareja, padres o cualquier otra.
      Un fuerte abrazo,
      Vanessa

      Responder
  22. Lerys 27/03/2020

    Muchas gracias por esto, ayudas a muchas personas a sentirse mejor ♥️ Me encantó.

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 30/03/2020

      Muchas gracias por comentar, Lerys. Me alegro mucho de que te gustara.
      Un abrazo,
      Vanessa

      Responder

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