Quince ideas para llevarte mejor con alguien que te importa

Hace tiempo leí una frase que me gustó mucho. Decía algo así como que si tú eres una persona razonable, respetuosa y fácil de tratar, lo que hagan los demás dice mucho más de ellos que de ti.

Es decir, cuánto mejor sepas relacionarte con los demás, menos tendrá que ver contigo lo que ellos hagan.

Y creo que así es.

En cambio, cuando nos dejamos llevar por actitudes y emociones que no nos hacen sentir bien, cuando no somos exactamente como estamos queriendo ser y cuando la persona en la que nos convertimos deja de gustarnos, lo que hacen los demás, irremediablemente, también nos está dando información sobre nosotros mismos.

Otra cosa es que sepamos verlo, que nos demos cuenta de que los resultados que obtenemos en nuestras relaciones también están hablando de nosotros.

Así que, dicho lo dicho, se entiende que si elijo hacer algo para mejorar mi relación con alguien, el hecho de elegir eso ya está diciendo algo de mí. Y, si además lo que quiero es construir una relación basada en el ganar-ganar, pues todavía mejor.

Cómo responda la otra persona no es responsabilidad mía. Sí, puede que yo quiera que me dé las gracias o que valore mucho lo que estoy haciendo. O que de su brazo a torcer y reconozca lo equivocado que estaba. O que me diga que lo siente y que no volverá a comportarse así.

Pero eso ya no depende de mí, sino de él. Lo que siempre dependerá de mí es lo que yo hago para mejorar esa relación… Por supuesto, partiendo de la base de que, si quieres llevarte mejor con alguien, no vas a jugar al “yo gano tú pierdes” con esa persona.

No, lo de ganar y perder está muy bien en los juegos de mesa, pero no sirve para la vida. Y mucho menos para cultivar relaciones sanas y felices.

Si yo gano, tú ganas.
Si uno pierde, perdemos los dos.
Eso es lo que pasa en las relaciones.

Así que, si quieres asumir tu parte de responsabilidad en llevarte mejor con alguien (ojo, esto no vale para los casos en los que hay maltrato. En esos casos no se trata de mejorar la relación, sino de poner límites), –con tu pareja, un amigo, tus padres, un compañero de trabajo o quién sea- y de paso ser mejor persona, valorarte y gustarte más, aquí tienes quince ideas para conseguirlo.

Dos apuntes: primero, te recomiendo que pienses en una persona mientras las lees. Y, segundo, no es para que las pongas todas en práctica a la vez. Elige una, dos o tres y empieza por ahí.

1.Empieza esa relación desde cero. Es decir, cuando veas a esa persona, deja a un lado lo que pasó, olvida aquel conflicto y toda la basura que cargas en vuestra mochila conjunta. Permítete conocerla de nuevo, recuerda algún momento agradable que compartisteis, muéstrale tu aprecio, repítete lo que te gusta de ella…

No te relaciones con alguien en base a cómo fueron las cosas en el pasado, porque seguirás creando el presente desde ese mismo lugar… Una mirada sucia sólo puede ver suciedad…

2. Mírale como si fuera alguien diferente. Te puedo asegurar que dentro de esa persona también están las buenas cualidades que buscas (porque todos las tenemos). Así que, cada vez que pienses en ella, imagínate que tiene ese amor, esa comprensión, esa tolerancia o lo que sea que te gustaría que te mostrara más. Afirma para ti que es una persona maravillosa y que puede tratarte como tú necesitas que lo haga. Pregúntate cómo la tratarías si fuera como tú quieres que sea. Y dirígete a ella tomando conciencia de esta nueva manera de verla (te garantizo que esto da unos resultados increíbles).

3. Se clara (o claro) con esa persona. Alguien que dice lo que piensa, que se atreve a decir que no cuando no quiere algo, que cuenta cómo se siente, que expresa lo que le ha molestado, que manifiesta lo que le gustaría, que comparte lo que le preocupa, que explica las cosas, que pregunta antes de dar algo por hecho, que pone límites cuando lo necesita

4. Habla de valores. Dile a esa persona a qué le das tú más importancia en una relación y pregúntale a qué le da ella más importancia. Por ejemplo, si tú valoras mucho la fidelidad y el respeto, está bien que la otra persona lo sepa, y también que le digas lo que es el respeto para ti, porque resulta que el respeto no es lo mismo para todos ;-).

5. Encuentra su dolor. Nunca me cansaré de repetir esto: las personas agresivas, duras de tratar y que parece que sólo se preocupan por sí mismas, muchas veces lo que tienen es una falta de cariño y un miedo enormes, que después de mucho tiempo enquistado les ha llevado a comportarse así, de la única manera en que saben hacerlo… Y eso es lo difícil cuando no entiendes la actitud o el comportamiento de alguien, darte cuenta de lo que puede estar viviendo por dentro esa persona…

¿Sabes? En algunas culturas primitivas, cuando alguien acudía al brujo o hechicero quejándose de un dolor, la primera pregunta que éste le hacía era “¿Quién no te quiso hoy?”.

Pues eso, que al final nuestro dolor más profundo siempre es el mismo… Y que cada uno lo hace lo mejor que sabe para expresar la falta de cariño, el sentirse pequeño o lo que sea. Si alguien aprendió a hacerlo así porque nadie le enseñó a hacerlo de otra forma, y hoy no tiene ni idea de cómo cambiarlo y ni siquiera es capaz de reconocérselo a sí mismo, yo no soy quien para juzgarle… Yo lo único que puedo hacer, si quiero, es ponerme en su lugar y comprender cuál puede estar siendo tu dolor (siempre y cuando me sienta respetada por esa persona y no me esté maltratando).

Ten por seguro que alguien que se quiera y se trate a sí mismo con amor, tratará a los demás de la misma forma. Lo que damos a los demás es lo que nos estamos dando a nosotros, nada más que eso….

6. Ten cinco detalles seguidos. Dale una sorpresa a esa persona, un abrazo, hazle un pequeño regalo, dale las gracias por todo lo bueno que te ha aportado, haz algo que le muestre tu cariño, ayúdale a hacer algo, pregúntale qué tal eso que tenía pendiente, avísale de que se acaba el plazo para no sé qué, háblale bien a otra persona de él… ¡Hay miles de posibilidades!

Y no, no siempre hace falta que esa persona se entere. Cuando cultivamos nuestro amor hacia alguien, con nuestros actos o con nuestros pensamientos, la semilla que ponemos es mucho más grande que el hecho de que esa otra persona lo sepa o no.

Y sí, para esto hay que bajarse del burro, tirar de humildad y estar dispuesto a dejar atrás todo lo que ha pasado entre vosotros (si no quieres hacer esto, no hace falta que sigas leyendo).

7. Muestra tu vulnerabilidad. Cuando sabes que eres mucho más que eso, no te importa mostrarte frágil y vulnerable ante los demás. Decir que tienes miedo, reconocer que no te sientes querida, admitir que te has equivocado, pedir perdón, confesar que has sentido celos o envidia, expresar tu ira

Una de las cosas que más nos ayuda a ponernos en el lugar de otra persona es que se quite la máscara y se muestre tal cual es ante nosotros. Así que hazlo sin temor a que nadie se aproveche de ello o pueda hacerte daño. Te aseguro que cuando aceptas y amas tus heridas ya nadie puede usarlas en tu contra…

8. Da tu brazo a torcer. A ver, desde el “esta es mi postura y de aquí no me mueve nadie” se han terminado pocas guerras, ¿verdad?

Algo básico para poder entenderte con otra persona es que estés dispuesto a acercarte a su manera de ver las cosas. O, al menos, a salirte un poco de la tuya. Aceptar que aunque a ti te parezca que las cosas deberían hacerse así, eso no significa que no puedan hacerse de otra forma. Y vale ya de pensar que reconocer la verdad del otro es perder y que para ganar tienes que seguir inamovible “en tus trece”, porque no es así. Atrévete a perder y entonces empezarás a ganar.

9. Pon voluntad de acercamiento. Y esto se puede hacer de muchas formas. Por ejemplo, dando tú el primer paso, pidiéndole disculpas por la parte que te toca, diciéndole algo agradable, o dándole las gracias por su intención… Y sí, detrás de todo comportamiento hay una intención positiva para la persona que lo lleva a cabo, aunque sólo sea protegerse, no sufrir o no sentirse amenazada (de este tipo suelen ser las intenciones positivas que más nos cuesta ver en los demás).

Lo que pasa es que esa intención positiva sólo la puede ver esa persona desde su mapa. Que tú no la veas no significa que no la tenga. ¿O alguna vez alguien te ha contado un conflicto diciendo que la razón la tenía el otro? ¿A qué no? Y no, no es porque siempre te lo haya contado el bueno de la película ;-).

10. Hazte responsable de tu parte. Es decir, en vez de buscar un culpable de lo que pasa, hazte responsable de la parte en la que tú has tenido algo que ver (siempre la hay, ya sea por cómo te has tomado algo, por tu tono de voz, por la respuesta que diste, etc.).

Por ejemplo, ayer hablando con una Coachee, que quiere que otra persona haga algo y así se lo ha manifestado varias veces sin que esa persona lo haya hecho, se daba cuenta de que tal vez estaba dando por hecho que la otra persona tenía la posibilidad de hacerlo. Vamos, que igual le había pedido algo que no el otro no podía hacer, y no era porque no quisiera hacerlo. Y así fue como pasó de pensar que toda la responsabilidad estaba en la otra parte a darse cuenta de que ella también estaba siendo responsable de dar algo por hecho sin estar 100% segura.

Como dice Luis Rojas Marcos, “una disculpa sincera es el superpegamento que repara casi todo en la vida”.

11. Pídele ayuda. ¿A que nunca habías pensando en pedirle ayuda a la misma persona con la que tienes dificultades? Le pedimos ayuda a nuestra madre, a un hermano, a una amiga… A todos menos a la persona que mejor podría ayudarnos.

Por ejemplo, si mi relación con mi pareja está pasando por un mal momento, aparte de saber cuáles son los tres ingredientes clave para qué funcione, ¿qué pasaría si fuera sincera y le pidiera ayuda a mi pareja? Pues probablemente que nos sentaríamos a hablar, qué compartiríamos lo que nos está pasando, que yo le diría que no sé qué más hacer, que él me daría su punto de vista… Que nos estaríamos dando la oportunidad de hacer algo por nuestra relación.

12. Busca una solución. No sé por qué a veces dedicamos tanto tiempo y tanta energía a buscar las causas, identificar culpables y ofendernos, en vez de dedicarnos a buscar soluciones. Y no, no hace falta que el otro colabore. Puedes buscarla tú y proponérsela. Algo que sea intermedio, algo en lo que las dos partes ganéis y algo con lo que los dos os podáis quedar satisfechos.

13. No contamines. Me resulta muy curioso cómo a veces queremos mejorar nuestra relación con alguien y después, en cuanto tenemos oportunidad, criticamos a esa persona, hacemos un comentario irónico “sin importancia” o nos enredamos en un pensamiento negativo hacia ella.

A ver, si tú quieres limpiar una piscina, ¿seguirías echando la basura en ella? Pues esto es lo mismo. Si quieres mejorar tu relación con alguien deja de echarle basura.

14. Pasa de los cotilleos y de las críticas y no vuelvas a juzgarla por lo que hace, lo que dice o las decisiones que toma. Incluso si, como yo, crees que los pensamientos son energía y que se transmiten y crean realidades, tampoco pienses mal de esa persona. Si todavía no puedes pensar bien, sencillamente no pienses en ella. Piensa que todo lo que no nutre una relación, la contamina…

15. Confía. A veces le hemos cogido tal tirria a alguien que sólo esperamos cosas malas de esa persona: que la próxima vez que la veamos nos líe la de siempre, que nos trate mal, que nos vuelva a dejar tirados…

Y ya lo he dicho más de una vez, que cuando esperas algo, sin darte cuenta, tu comportamiento y tus pensamientos atraen que eso pase. Vamos, que si crees que esa persona va a estar borde te colocas desde el principio en la posición de alguien que está hablando con una persona borde (te pones a la defensiva, desconfías…). Y claro, el otro responde siendo borde. ¡Tachan! Tu boda de cristal ha funcionado, felicidades :-).

Hazme caso: confía antes de ver y verás que mereció la pena.

Y una última idea de regalo :-):

16. Abre tu mente. No digas de esta agua no beberé ni juzgues a alguien si no estás en sus zapatos, si no sabes cómo se siente, lo que piensa, como está viendo las cosas o lo que hace que se comporte de esa forma…

Por ejemplo, confieso que soy de esas que con frecuencia va con prisa y cruza la calle por el medio y casi sin mirar. No es algo de lo que me sienta orgullosa y no me justifico, lo acepto y nada más. Pero es que resulta que otros días soy de las que va conduciendo y un peatón cruza por el medio de la carretera sin mirar. ¿Qué hago cuando eso pasa? Pues, en vez de maldecirle como hacía antes cuando no se me daba tan bien cambiarme de zapatos, respiro y recuerdo cuando eso mismo lo he hecho yo.

Y esto me pasa miles de veces en miles de situaciones diferentes, no sólo conduciendo. Por eso he aprendido a dejar de decir “yo eso nunca lo haría”. Porque yo también puedo cometer locuras que hoy día ni me imagino…

Sí, siempre es mucho más fácil ver la historia desde el otro lado, pero sólo podemos comprenderla de verdad si cruzamos la barrera…

Y hasta aquí las 15+1 ideas para llevarte mejor con alguien que te importa.

¡Ah! Dos cosas importantes: ten cuidado de no confundir la delgada línea que separa el valorarte, poner límites y saber hasta dónde quieres ceder con la del orgullo y el “yo voy a quedar por encima”.

Y la segunda: esto sirve para relaciones en las que sientes que merece la pena hacer un esfuerzo por llevarte mejor con esa persona y sabes qeu esa persona lo va a valorar y agradecer. No sirve para relaciones en las que no te sientas bien tratado o respetado por el otro. En esos caso no se trata de mejorar la relación sino de poner límites.

Recuerda que al final lo más importante es lo que pienses tú de ti, no lo que piensen los demás. Que te gustes a ti mismo y te sientas bien con cómo eres…

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Acerca de Vanessa Carreño

Trabajo con mujeres que se sienten inseguras, no se valoran ni tienen confianza en sí mismas, le dan muchas vueltas a la cabeza y se preocupan mucho por lo que piensen los demás.

Con mis programas de Autoestima, Relaciones Personales y Dependencia Emocional consiguen ganar confianza en sí mismas y sentirse seguras y capaces de alcanzar sus objetivos. Aprenden a valorarse, se atreven a ser ellas mismas y empiezan a disfrutar de su vida y de sus relaciones.

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6 comentarios

6 comentarios
  1. Eva 30/05/2016

    Hola Vanessa, intentaré seguir esas ideas….no! no lo voy a intentar…. las voy a seguir! 😉

    Tengo una duda: como puedo hacer para, intentarme llevar bien con alguien con quien «tengo» por obligación que llevarme lo mejor posible? como puedo intentar cambiar esa obligación por algo que yo quiera?

    Lo que realmente quiero no es llevarme bien, si no tener un trato lo más cordial y respetuoso posible, pero por mucho que pongo de mi parte, (ya se que no es mío, es suyo) me acabo sintiendo como si me quedase sin fuerzas….y con unas ganas enormes de tener a esa persona lo más alejada posible de mi y de mi vida (en todos sus aspectos).

    Es una sensación de desamparo, tristeza y rabia en partes iguales.
    Desamparo por que no encuentro apoyo, tristeza por que pudiendo ser una buena relación, no lo és, por mucho que lo intente (lo era cuando era sumisa pero eso nunca más!!) y rabia por dejar que esos sentimientos me invadan.
    Como cambiar esa sensación? como cambiar ese diálogo interno? como intento engañarme a mi misma de que quiero tener una relación estupenda con esa persona, cuando mi organismo, cabeza y corazón me dicen que no es bueno para mí? Demasiadas preguntas…

    Besos,

    Eva

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 30/05/2016

      Eva,
      Tú eliges si para ti es una obligación o lo haces porque quieres. Quiero decir que ya no somos esclavos de nadie, que cada uno elige si quiere llevarse mejor con alguien porque le compensa o simplemente porque no le compensa llevarse mal.
      Así que empieza a recordarte a ti misma que lo haces para ti y porque quieres, que eres tú quien elige llevarse lo mejor posible con esa persona.
      Deja fluir esa tristeza, esa rabia y todo lo que venga. Está bien y no pasa nada. Acepta tus emociones, acepta a esa persona como es y elige lo que quieres para ti. Ahí está tu gran poder de elección. No puedes cambiar al otro pero sí puedes cambiarte a ti.
      Un abrazo,
      Vanessa

      Responder
      • Eva 31/05/2016

        Gracias Vanessa, tus palabras siempre animan a avanzar y esa será mi meta siempre.

        Y si aparte de esa persona, las personas que la rodean apoyan su postura y se comportan conmigo de la misma manera? como empezar desde cero con tantas personas? el caso es que mi cambio de actitud no le gustó y su opinión la hizo extensa… es decir, comentó su opinion con otras personas convenciéndolas de su verdad (no hablándolo conmigo, como sería lo normal para mí), esas personas no tenían que ver con esa verdad (su verdad), ni eran parte de ella, pero finalmente se acabaron por encarar hacia mí, convencidas de que la única verdad era la suya. Determinados momentos de mi vida son bastante duros. Por todo lo que conlleva, si no vuelvo al redil no soy bien recibida, sus opiniones las sé por que me las dejaron bien claras, siempre existe alguna frase o coletilla de alguno de ellos que me recuerda que yo allí no debo de estar. Entonces… como puedo conseguir empezar de cero con cada uno de ellos?

        Besos,

        Eva

        Responder
        • Vanessa Carreño Andrés 31/05/2016

          Eva,
          No sé exactamente tu caso y necesitaría poder preguntarte para ayudarte a saber lo que quieres, lo que necesitas y lo que podría ayudarte. Tal vez sea poner límites, tal vez ser más asertiva, tal vez cambiar tu forma de ver las cosas, o de ver a esa persona, o pedir espacio para explicarte, o tomar distancia… Eso no te lo puedo responder así, no tengo una varita mágica para saber exactamente qué necesitas ni una bola de cristal para decirte lo que está pasando :-). De lo que estoy es de que hay caminos para que tú te sientas bien en esa relación, con esa persona y con las personas que la rodean.
          Espero que encuentres lo que necesitas, hablamos pronto.
          Un abrazo,
          Vanessa

          Responder
  2. Rocio 04/06/2016

    Ole Ole y Ole que maravilla de verdad sois geniales.Me encanta este vídeo lo pondré un montón de veces hasta que se ralle .Me encantarían más vídeos como este.Y si os juntarais sería lo más.
    Muchas gracias no dais la mejor vitamina para el alma….

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 04/06/2016

      ¡Hola Rocío! No sé si este comentario en realidad querías ponerlo en el último post, el de la entrevista a Julia de Miguel… Sea como sea me encanta tu entusiasmo y prometo más vídeos como ese :-). Mil gracias por comentar. ¡Feliz día!

      Responder

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