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Lo tengo todo para ser feliz, pero no lo soy

Mujer de espaldas

¿Alguna vez has pensado que, a pesar de tener una vida estupenda, tú no te sentías bien?

¿Que a pesar de tener todo lo que se supone que se necesita para ser feliz, tú no te sientes satisfecha? ¿Cómo que te falta algo?

Es algo que me suelen contar muchas personas con las que trabajo. Que cuando parecía que todo iba bien, que habían llegado al punto que siempre habían soñado, se paran y se dan cuenta de que la vida tiene que ser algo más que eso.

Por ejemplo, puede ser que estés feliz y enamorada de tu pareja, que tengas un trabajo, que tengas salud, que tus hijos estén bien, que tus padres y tu familia esté bien, que tengas buenos amigos, una casa, y todo lo que siempre habías imaginado que necesitabas para ser feliz. Pero, aun así, no te sientas satisfecha.

Y que llegue un día en el que te preguntes por qué tienes todo lo que siempre habías deseado, pero no te sientes bien.

¿Creías que esto no podía pasar? ¡Pues claro que puede pasar!

De hecho, pasa. Y pasa mucho.

El problema es que cuando nos pasa esto muchas veces nos juzgamos y nos sentimos culpables por estar sintiéndonos mal con toooodo lo que tenemos.

Que soy una desagradecida, que no valoro lo que tengo, que hay personas que están mucho peor y no se quejan tanto…

Y terminas sintiéndote aún peor porque, además de no estar sintiéndote bien con lo que tienes, tampoco te estás dando permiso para sentirte así.

Y se lo cuentas a alguien esperando que te de la solución y lo que te dice es que, claro que no tienes motivos para sentirte mal, porque que tu vida es maravillosa. ¿Y qué haces tú? Pues esforzarte todavía más por apagar lo que estás sintiendo y dejar de sentirte así.

¿Te suena? Pues lo primero que quiero decirte es que tienes derecho a sentirte mal aunque tu vida, en apariencia, sea perfecta y cualquiera se cambiaría por ti.

¡Por supuesto que tienes derecho! Y la primera que ha de legitimar ese derecho eres tú, nadie más que tú.

Pero claro, a veces nos resulta más fácil negar lo que sentimos que aceptar que lo que sentimos está bien y enfrentarnos a lo que nos está diciendo, a los cambios que nos está invitando a hacer eso que sentimos, a soltar lo que no nos está llenando…

A veces es más fácil quedarme donde estoy y hacer como que no pasa nada que afrontar que me da miedo quedarme sola, que me da miedo descubrir que lo que de verdad quiero está muy lejos de lo que hay en mi vida o que me da miedo no ser capaz de conseguir eso que quiero.

Por qué te puede estar pasando eso

En mi opinión, cuando pasa esto, cuando el escaparate de lo que es tu vida, lo que se ve desde fuera, es ideal, pero tú no te sientes bien con ello, puede haber muchos motivos, pero se resumen básicamente en dos:

OPCIÓN A: Que el escaparate que te has montado no es tuyo, que no lo has elegido tú.

Que has ido construyendo ese escaparate en base a lo que se supone que tenías que hacer y a lo que te contaron que te haría feliz.

Y tú compraste eso que te contaron y empezaste a contarte “cuando tenga esto y esto seré feliz”. Pero ahora lo tienes y sigues sin sentirte bien, porque el escaparate no lo has elegido tú.

Porque has ido en piloto automático, porque no te has escuchado y has hecho lo que los demás esperaban de ti. Hasta que un día revientas y te das cuenta de que lo tienes todo, pero no eres feliz.

¿Y qué está pasando en realidad? ¡Pues que NO lo tienes todo! ¡Porque no tienes lo que tú quieres! ¡Porque ni siquiera te habías planteado lo que realmente quieres!

Sí, tienes todo lo que se supone que tienes que tener para ser feliz, pero no tienes lo que TÚ necesitas para ser feliz.

Nada es válido para todo el mundo. Cada persona necesita su propio “todo” para ser feliz. Y si tú has construido el tuyo en base a lo que otros te contaron que necesitabas para ser feliz, en base a la película que tú te montaste y a todo lo que idealizaste que te haría feliz, no te va a servir. Porque no nace de ti, de tu “todo”, de lo que TÚ de verdad quieres.

OPCIÓN B: Que el escaparate sí te guste, pero lo que hay dentro no.

Es decir, tal vez el escaparate que te has montado sí sea tuyo y sí esté conectado con lo que a ti te hace feliz, pero el problema sea que tú no estás conectada contigo misma.

Que el obstáculo estés siento tú: tus miedos, tus inseguridades, las creencias de lo que deberías ser y no eres, el sentir que no eres suficiente, el no valorarte, la exigencia, el perfeccionismo, no saber gestionar tus emociones, no tratarte bien a ti misma

Es decir, si lo que tengo sí me gusta, pero lo que soy no, tampoco puedo sentirme bien.

Por más que me esfuerce en que el escaparate esté perfecto, no puedo sentirme bien si no estoy bien conmigo. Eso tarde o temprano va a reventar, porque yo no sé sostenerme a mí misma. Porque no me escucho, porque no me quiero, porque no me cuido…..

Porque he cedido más de la cuenta, porque estoy más pendiente de los demás que de mí, porque no me estoy cuidando en pro de cuidar siempre de los demás, porque estoy llena de miedos que no me dejan soltarme y ser yo misma, porque de tanto estar en el deber no hay nada en mi vida que de verdad me nutra…

Fíjate lo que me contaba hace poco una coachee (por cierto, si quieres trabajar conmigo puedes rellenar este formulario para que tengamos una sesión de valoración). Se quejaba de que cuando era pequeña su madre siempre le preguntaba por las obligaciones: qué tal los estudios, qué tal el trabajo, qué tal esto que tenías que hacer… Que nunca le preguntaba por ella, por qué tal estaba ella.

Y, ¿sabes lo que hace ella, ahora de adulta? Lo mismo, exactamente lo mismo que antes hacía su madre. Está siempre en el deber y quiere basar el sentirse bien en que las cosas de su vida funcionen. En que ella cumpla con lo que le corresponde para que el escaparate esté perfecto, sin importar cómo se siente por dentro ni qué patrones y dinámicas le están haciendo daño. Sin escucharse, ni valorarse, ni darse lo que necesita cuando está sobrecargada.

Y justo me decía eso, que no sabía qué más le pediría a la vida porque tenía todo lo que siempre había querido, y que se sentía una desagradecida por no sentirse bien con todo lo que tenía y todo lo que había conseguido.

“Si con esto no me siento bien, ¿qué más necesito?”.

Pues tal vez necesites dejar de hacer cosas y de poner bonito el escaparate y empezar a ocuparte de ti.

Eso también te servirá para estar segura de ti misma y de que el escaparate que tienes es el que tú quieres, el que a ti te hace sentir bien.

Qué hacer cuando lo tienes todo pero no te sientes bien

Dicho lo dicho, ¿qué hacer cuando lo tienes todo y aun así no te sientes bien?

1.Lo primero, lo más importante, es que te des permiso para sentirte mal. Que te escuches y aceptes que te estás sintiendo así, sin entrar en el juicio de que no deberías sentirte así porque lo tienes todo.

La cosa es que te estás sintiendo así, y punto. Y si te sientes así, es que te está faltando algo que para ti es importante, y así es como te tienes que sentir.

Que lo legitimes y reconozcas que tienes derecho a quejarte y a no sentirte satisfecha, que eso no significa que seas una desagradecida, que no valores lo que tienes, que pretendas que otros resuelvan lo que te pasa o que estés menospreciando a otros que se supone que están peor que tú.

Cuando te cuentas toda esa sarta de barbaridades lo que estás haciendo es dándote la espalda a ti misma y obligándote a sentir algo que no sientes. Y así es imposible que te sientas bien, porque no te estás respetando, porque no estás legitimando tus necesidades y porque de esa manera no puedes satisfacerlas.

2.Lo segundo es que empieces por lo que eres. Que trabajes en ti misma y en la persona que eres, en vez de empezar por lo que tienes y por llenar el escaparate de piezas que ni siquiera sabes si son lo que tú quieres.

Que aprendas a escucharte, a quererte, a valorarte, a cuidar de ti y a darte lo que necesitas en cada momento, a decidir lo que sí y lo que no es para ti, a abrazarte y sostenerte cuando el escaparate se tambalee…

Que conectes con tu parte más sabia, con tu parte más intuitiva, con tu parte más auténtica…

3.Y, tercero, que tengas muuuy claro qué es importante para ti, para que puedas montar tu escaparate desde ahí.

¿Cuáles son tus prioridades en la vida? ¿Qué es lo más importante para ti ahora mismo? ¿Y lo segundo? ¿Y lo tercero?

¿Y cuáles son tus valores? ¿Cuáles son los valores que dirigen la brújula con la que te mueves por la vida?

Todo esto puede cambiar. Tus prioridades y tus valores no tienen que ser los mismos que hace años. O sí. Lo que es seguro es que necesitas conocerlos para desde ahí montar un escaparate con el que te sientas satisfecha.

Y ojo que nada de esto se saca en media hora ni haciendo un ejercicio que alguien te pasa, porque no puedes identificar cuáles son tus prioridades y tus valores auténticos si hay mucha paja encima que no te deja ver. Y con paja me refiero a miedos, creencias, patrones aprendidos, necesidades de aprobación… Necesitas desmenuzar todo eso para poder llegar al fondo de ti y escuchar a tu parte más autentica.

Que te quede claro que lo más importante es el fondo, lo que eres, y que tú te sientas bien con eso que eres.

Si eso no se da, va a dar igual que tengas un escaparate perfecto, porque no te vas a sentir satisfecha.

En cambio, si tú te sientes bien contigo, si te guste la persona que eres, si te quieres incondicionalmente…, puedes ser muy feliz y sentirte muy satisfecha con un escaparate mucho más normalito. O, incluso, cuando el escaparate se desmorona.

¿Qué me dices? ¿Qué te ha inspirado este post? Me encantará que lo compartas conmigo en los comentarios aquí debajo.

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Acerca de Vanessa Carreño

Trabajo con mujeres que se sienten inseguras, no se valoran ni tienen confianza en sí mismas, le dan muchas vueltas a la cabeza y se preocupan mucho por lo que piensen los demás.

Con mis programas de Autoestima, Relaciones Personales y Dependencia Emocional consiguen ganar confianza en sí mismas y sentirse seguras y capaces de alcanzar sus objetivos. Aprenden a valorarse, se atreven a ser ellas mismas y empiezan a disfrutar de su vida y de sus relaciones.

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8 comentarios

8 comentarios
  1. VANESSA 28/10/2021

    Hola Vanessa, Tocaya!

    Maravilloso tu post de hoy, es exactamente lo que a día de hoy estoy buscando dentro de mí.
    Aparentemente tengo casi todo, un marido que creo que me quiere, un hijo maravilloso en plena adolescencia, una casa que me acabo de comprar… pero tengo tantas creencias que me invaden en mi cabeza que muchas veces me siento vacía, y no cumplo con mis objetivos, que ahora mismo es el de adelgazar y hacer deporte, y me cuesta horrores.
    Muchísimas gracias por este post!

    Un abrazo! Vanessa

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 05/11/2021

      Hola Vanessa,
      Me alegro de que el post te haya servido. Te animo entonces a que hagas ese trabajo interior que te permita dejar de sabotearte y sentirte plena y capaz de conseguir tus objetivos.
      Un abrazo,
      Vanessa

      Responder
  2. Jen 29/10/2021

    Hola Vanessa, esa ha sido mi situación durante mucho tiempo. Mucho escaparate y muy bonito, pero en realidad yo estaba perdida en el resto del mundo, y al final todo ha explotado. Yo también me convencía de “jo, que desagradecida de la persona tan buena con la que estás, de la familia, de todo”. Pero mi cuerpo no me lo ha permitido más y después de unos cuantos meses he conseguido dar el paso y derrumbar el escaparate para efectivamente construir quizás uno más pequeño pero más acorde a mí.
    Estoy muy perdida, pero sé que el tiempo cura todo.

    Gracias por tus artículos.

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 05/11/2021

      Hola Jen, valiente. Felicidades por haber dado ese paso tan grande y estar dispuesta a construir un escaparate que te haga feliz.
      No tengo muy claro lo de que el tiempo lo cura todo. En realidad creo que somos nosotros los que hemos de aprender a curarnos, a sanarnos, a darnos lo que necesitamos. Sin eso, puede pasar el tiempo y que volvamos al mismo punto. Por eso te animo a que también hagas contigo el trabajo que necesites.
      Un abrazo,
      Vanessa

      Responder
  3. Chus 30/10/2021

    Gracias. Tus consejos son siempre de gran ayuda para mí.

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 05/11/2021

      Me alegro mucho, Chus. Muchas gracias por compartirlo conmigo :-).
      Un abrazo,
      Vanessa

      Responder
  4. Lorena Rodríguez Pulgar 15/11/2021

    Muy bueno! Me ha gustado muchísimo!

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 18/11/2021

      Gracias bonita, me alegro mucho ;-).
      Un beso grande,
      Vanessa

      Responder

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