Descárgate GRATIS la guía Cómo Defenderte Cuando Alguien Traspasa tus Límites

SÍ, ¡LA NECESITO!

Qué hacer si algo te afecta y te pone triste

Mujer triste

¿Qué haces tú cuando algo te afecta y te pone triste? ¿Eres de las que dicen “no quiero que esto me afecte”?

Porque yo (y ahora, más) no dejo de escucharlo a mi alrededor…

Que si me gustaría que esto no me afectara, que si no quiero ponerme así por esto, que si no quiero sentirme triste por aquella tontería…

Y, ¿sabes cuál es el problema? Pues precisamente eso, que no nos damos permiso para que algo nos afecte o nos haga sentir tristes.

Tanto empoderamiento, tanto querer estar siempre bien y tanta pamplina… ¡y no sabemos estar mal!

Por ejemplo, el otro día una coachee que me contaba que a veces le dolían algunas cosas que le decía su madre, pero que hacía todo lo posible por no sentirse mal.

Y lo mismo con otra que tenía una expectativa sobre algo que iba a ocurrir en su trabajo, pero que por el momento ya no va a pasar. Y lo que quería trabajar en la sesión era dejar de sentirse mal por eso.

¿Cómooooo? ¿Pero desde cuándo es negativo sentirte mal por algo?

Si te sientes mal, te sientes mal. Y punto. Eso no es ni bueno ni malo, simplemente es lo que sientes. Y da igual que sea miedo, enfado o tristeza… ¡necesitas sentirlo!

Aunque te duela, ¡necesitas sentirlo! (De hecho, cuanto menos te permitas sentirlo, más te va a doler).

En este otro post te hablé de cuando lo que no te das permiso para sentir es el enfado.

Y en éste te hablé del miedo.

Hoy quiero hablarte de cuando lo que no te permites sentir es la tristeza.

El gran error que cometemos con la tristeza es que no nos guste, que no queramos sentirla, que huyamos de ella.

¿Te suena? ¿Te permites estar triste o haces todo lo posible por evitarlo?

Ya te digo que es un tema recurrente con mis coachees, el no permitirse que algo les afecte o les haga sentir tristes.

Cuando lo que sientes te habla de ti, de lo que te está pasando aquí y ahora, y sólo sintiéndolo y reconociéndolo puedes darte lo que necesitas…

Y en concreto, hablando de la tristeza, algo que observo mucho es esto de no darse permiso para estar más plof, más tristona, más flojita, más de bajón, o como lo digas tú.

Que no te guste sentirte así y que lo rechaces e intentes cambiarlo…

Que no te des permiso para ser humana y quieras ser una especie de superwoman que siempre está bien, sonrisa radiante y energía a tope.

¿Perdonaaaa? ¿Tú crees que eso es quererte y respetarte? ¿Tú crees que eso es escucharte y aceptarte?

No hace falta que respondas, que ya te digo yo que no.

Que quererte sería permitirte sentir lo que estás sintiendo.

En cambio, censurar(te) lo que sientes es una sutil forma de maltrato a ti misma.

No dejarte sentir la tristeza, criticarte por sentirte así o culparte por estar triste cuando “todo marcha bien en tu vida y no tienes nada de lo que quejarte”, es una sutil forma de maltrato a ti misma.

Escuchar a los demás cuando te dicen que no deberías sentirte así, que pases de eso, que pienses en otra cosa, que no le des más vueltas, que no es para tanto, que te animes, y blablabla, no es cuidarte. Porque tú te estás sintiendo así, ¡y está bien! ¡No pasa nada!

Correr y correr, siempre haciendo y haciendo, sin (querer) enterarte de lo que sientes, no tiene nada que ver con el amor a ti misma.

Sentir algo dentro de ti, pero no pararte a escucharlo y esforzarte por rechazarlo, no es tratarte bien a ti misma. Y así no vas a sanar ni a resolver nada, porque lo que rechazas se aferra más a ti. Se estanca, te grita y te causa sufrimiento.

Pero, insisto, el sufrimiento no viene de sentir esa tristeza, ¡sino de no permitirte sentirla!

La tristeza en sí misma y como emoción es tan sana como necesaria y como maravillosa. No tiene nada malo, simplemente es una forma natural de responder a algo que te está pasando.

Viene a hablarte de algo que estás perdiendo, y es un alivio enorme cuando simplemente la reconoces y la dejas estar…

“Cuantas ulceras de estomago tenemos por no haber llorado a tiempo”, que me dice siempre un amigo que es médico.

Claro, porque las emociones han de fluir, como el agua de un río… Hay que dejarlas seguir su curso, en vez de estancarlas a través del rechazo…

Permitirte estar triste es permitirte ser humana y ser vulnerable. ¿O no eres humana? Vale, pues si lo eres ya te digo yo que eres vulnerable. No hay fallo, ¡porque todos los humanos somos vulnerables! Sentimos tristeza, tenemos miedo, nos pueden hacer daño… Claro que sí, porque forma parte de nuestra esencia.

No tenemos que ser fuertes todo el rato porque es imposible. Y no somos débiles cuando estamos tristes o nos sentimos mal, ¡simplemente somos humanas!

Los tres tipos de tristeza

Entonces, cuando te sientes triste, ¿qué puedes hacer con eso? Pues lo primero sería identificar de qué tipo de tristeza se trata. Porque, igual que en el resto de las emociones, también hay varios tipos de tristeza.

Tristeza desadaptativa. Es la que sientes cuando pierdes algo o alguien te hace daño, pero la cantidad de tristeza que estás sintiendo es más de la que le corresponde a esa situación. ¿Por qué? Porque te está conectando con algo del pasado que tienes sin gestionar, con alguna herida que tienes abierta.

Por ejemplo, si alguien te ignora y tú te sientes fatal y le das mucha importancia, a pesar de que esa persona que te ha ignorado no es importante para ti.

O si alguien te dice algo bonito y tú te pones triste, porque en tu interior hay una carencia de reconocimiento, porque tu niña no recibió palabras bonitas y ahora la adulta se pone muy triste al escucharlas.

Cuando magnificas lo que está pasando y te das cuenta de que te sientes más triste de lo que corresponde a esa situación, es porque está tocando algo tuyo. Porque ese estímulo está despertando en ti las mismas sensaciones que sentiste cuando te pasó eso por primera vez. Y en ese caso la tristeza no te sirve para afrontar la situación actual, porque no está respondiendo a lo que pasa ahora.

Por eso, cuando la tristeza es desadaptativa necesitas gestionar aquello que te pasó y que sigue atascado dentro de ti.

Tristeza secundaria. Es la que sientes en esos casos en los que parece que te sientes triste, pero debajo de esa tristeza hay otra emoción más importante. Es decir, muestras tristeza, pero en el fondo no es eso lo que sientes.

Por ejemplo, si alguien te quita de hacer algo que quieres hacer, si no te sientes libre para hacer lo que te apetece, puede ser que sientas enfado, pero que muestres tristeza porque no te permites expresar el enfado para que esa persona no te deje de querer.

En este caso la tristeza es secundaria, y lo que necesitas sentir y gestionar es la emoción que está debajo, es decir, el enfado.

Tristeza sana y adaptativa. Es la que sientes cuando pierdes algo importante para ti. La sientes en su justa proporción y responde a lo que está pasando aquí y ahora.

Si pierdes algo, si pierdes a alguien, si alguien te hace daño o pasa algo que te duele…, es sano que te sientas triste.

Que te sientas mal, que no tengas ganas, que no descanses, que no tengas apetito, que no te concentres o que no te sientas motivada. Todo eso es normal, un día, dos, tres o los que necesites para recuperarte.

Por supuesto que si se convierte en algo permanente y recurrente en tu vida necesitas ver qué está pasando. Pero sentirte triste un rato, unas horas o un día entero ¡es lo más normal y sano del mundo!

De hecho, lo más probable es que cada día sientas tristeza en algún momento, por un comentario, por algo que ves, por algo que te pasa… Y está bien, no tiene nada de malo.

¿Cuál es tu emoción prohibida?

Siguiente paso, preguntarte qué te pasa a ti con la tristeza.

A casi todos nos censuraron alguna emoción en nuestra infancia. En cualquier familia había emociones mejor vistas y otras peor vistas. Hay a quien no le dejaban tener miedo, quien no podía enfadarse nunca, quien no se podía sentirse frustrado… y hay a quien no le dejaban sentirse triste.

¿Y a ti? ¿Qué emociones no te permitieron sentir? Porque esas serán las que, ahora de adulta, tiendas a reprimir y esconder.

Es importante que hagas esta reflexión y que tomes conciencia de las emociones políticamente incorrectas para ti.

Porque si una de ellas es la tristeza, si no te dieron permiso para sentirla, si te enseñaron que estar triste es algo malo, si te decían que “alegra esa cara” o que “por esa tontería no se llora”, es lógico y normal que no hayas aprendido a sentirla.

Y que ahora, por ponerte un ejemplo, si alguien a quien quieres te rechaza o te critica y eso te hace sentir triste, seas tú la que no se permita sentir lo que siente y lo reprima o lo tape con otra emoción políticamente más correcta para ti.

Ocho pasos para gestionar la tristeza

Vale, dicho esto, ¿ahora qué? ¿Cómo se gestiona la tristeza?

1.Lo primero que necesitas saber (ya te lo conté en este post hace mucho tiempo) es que la tristeza es la única emoción que no se puede gestionar. Es decir, con la tristeza no funciona trabajar para que desaparezca. Con ella lo único que funciona es reconocerla, sentirla y escuchar lo que te está diciendo.

2.Así que, cuando te des cuenta de que te sientes triste, haz una respiración profunda, muuuuy profunda, y date permiso para sentir lo que estás sintiendo.

3.Escucha lo que está pasando dentro de ti, lo que esa tristeza te cuenta, de dónde viene y qué te viene a decir… Qué has perdido, qué te está faltando, que esperabas que fuera diferente… (Y, por favor, no le preguntes a nadie, ¡por el momento sólo escúchate a ti!).

4.Acepta eso que sientes. Deja ser lo que está siendo, déjate sentir lo que estás sintiendo. De verdad que no se me ocurre nada más sanador que la aceptación

Por ejemplo, si mi pareja me deja y yo no me permito sentirme triste, y me digo que tengo que ser fuerte y que salir adelante, esto no es aceptación de lo que siento, porque ante cualquier pérdida, grande, mediana o pequeña, ¡necesito sentirme triste!

5.¡Para! Dale espacio a lo que sientes, tómate una pausa para sentirlo y recuperarte a ti misma. Vive esa tristeza, acompáñate (¡como lo harías con alguien a quien quieres!), abrázate fuerte y vuelve la mirada hacia dentro con amor. No te fuerces a nada y, dentro de tus posibilidades, haz sólo eso de lo que de verdad tengas ganas.

6.Siente el dolor, sí, pero ten cuidado de no convertirlo en sufrimiento con tus pensamientos. Y, ¿cómo sabes cuándo te estás haciendo sufrir a ti misma? Pues cuando lo que tú te cuentas te hace sentir peor. Cuando alimentas esa hoguera con pensamientos como qué horror, qué mal, qué desastre, qué sola estoy, esto es horrible, no puedo, no saldré adelante… Si te dejas caer en el pozo del sufrimiento te puedes quedar ahí un mes, un año o toda la vida.

7.Pregúntate qué necesitas. Cuando aprendes a escucharte y a sentir lo que sientes, tú misma puedes identificar lo que necesitas. Puede ser un abrazo, cariño, hablarte bien, darte cobijo, descansar…

Déjate llorar, haz solo cosas que te apetezcan (o minimiza las que no), mímate mucho, date más que nunca, se más compasiva y tierna contigo que nunca, recuérdate lo que va bien, enfócate en lo que te gusta, valórate un montón, ponte un pequeñísimo objetivo que te motive hoy, descansa todo lo que puedas, haz ejercicio, comparte cómo te sientes, ayuda a alguien con algo….

Elige algo pensando en ti, en qué necesitas tú. Porque no hay una clave que sirva para todo el mundo y da igual lo que me funcione a mí o a tu mejor amiga, lo importante es lo que te funciona a ti.

8.Es decir, haz un equilibrio entre dejarte sentir lo que sientes y, a la vez, dejar que se vaya, que siga su camino. Si no te dejas sentir lo que sientes, se estanca. Y si te quedas dándole vueltas a tu tristeza entras en el sufrimiento.

Por eso, busca un punto medio, un equilibrio entre darte permiso para no tener ganas hoy y para mañana animarte a hacer algo que sabes que te hará sentir mejor.

Pero, siempre, siempre, respetando lo que estás sintiendo. Porque así, también, te respetas a ti misma.

¿Con qué te quedas? ¿Qué vas a aplicar de lo que has leído en el post? Si te apetece, me gustaría mucho que lo compartieras conmigo en los comentarios aquí debajo.

Y si quieres aceptarte, darte permiso para sentir lo que sientes y confiar en ti, puedes rellenar este formulario para tener una sesión de valoración conmigo.

Compártelo en tus redes

Share on facebook
Facebook
Share on twitter
Twitter
Share on linkedin
LinkedIn
Share on pinterest
Pinterest

¿Quieres más consejos?

Apúntate GRATIS y recibe cada semana herramientas y recursos para tener Más Seguridad, Más Felicidad y Más Bienestar.

Acerca de Vanessa Carreño

Trabajo con mujeres que se sienten inseguras, no se valoran ni tienen confianza en sí mismas, le dan muchas vueltas a la cabeza y se preocupan mucho por lo que piensen los demás.

Con mis programas de Autoestima, Relaciones Personales y Dependencia Emocional consiguen ganar confianza en sí mismas y sentirse seguras y capaces de alcanzar sus objetivos. Aprenden a valorarse, se atreven a ser ellas mismas y empiezan a disfrutar de su vida y de sus relaciones.

¿Quieres que te ayude a ti también? Solicita una sesión de valoración gratuita conmigo rellenando este formulario.

14 comentarios

14 comentarios
  1. Marian 28/01/2021

    Buenos días Vanesa, me alegra mucho haber leído hoy precisamente este post, porque hoy, es así como me siento: muy triste y sobre todo me siento doblemente triste porque estoy haciendo el curso AMOR y todo iba perfectamente hasta hoy, cuando me he sentido así y me he venido abajo porque he pensado que nunca lo voy a conseguir. Me ha dado muchos ánimos y he entendido que es normal sentir lo que siento algunas veces y que no siempre hay que estar sonriendo. Muchísimas gracias por todo. Espero que el curso me ayude.

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 01/02/2021

      Hola Marian,
      Por supuesto que no siempre hay que estar sonriendo. Por supuesto que siempre está bien lo que sientes, y necesitas aceptarlo y escucharlo. Cuando estás haciendo un trabajo como el de Amor no existen los pasos atrás. Todo está bien, todo conviene y todo te ayuda a crecer. Y cada vez que te caes y aprendes a dejarte caer y te vuelves a levantar, te estás fortaleciendo un poco más.
      Un abrazo,
      Vanessa

      Responder
  2. Natalia 28/01/2021

    Muchas gracias Vanessa, en mi caso creo no me he dejado sentir triste, creo que amigos y familia estuvieron muy pendientes. Hace un año dejé una relación porque perdí la confianza en la persona y supe cosas de él que me hicieron dudar de con qué persona estaba realmente dedicando mi amor y tiempo…y yo intenté animarme, luego vino el covid y empecé a escucharme más, a aprovechar ese tiempo sola para cuidarme. Ahora siento miedo de encontrar nueva pareja, de volver a confiar y dudo si lo haré. Y muchas veces me vienen recuerdos y siento tristeza aunque sé esa persona no me hacía bien. Un saludo desde Uruguay y gracias!

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 01/02/2021

      Hola Natalia,
      Claro, es normal que una parte de ti sienta miedo. Abrázala y déjate sentir eso que sientes. No es malo, forma parte del camino, y se trata de respetarlo y a la vez comprender que esa persona era esa persona, no todas las personas. Es importante que trabajes esa confianza en ti, sobre todo en ti, para que después puedas volver a confiar en alguien.
      Un abrazo,
      Vanessa

      Responder
  3. María 28/01/2021

    Hola Vanessa, me identifico mucho con este post, yo le he tomado mucho miedo a la tristeza y otras emociones negativas como es la rabia y el enfando porque también me han causado una ansiedad que al final me ha llevado a ella, ese miedo es por una depresión en la que caí hace varios años y aunque aún no he superado del todo y tengo muchos bajones estoy mejor, pero sigo con ese temor a esas emociones negativas, primero porque perjudican mi ánimo y mi salud y me impidien disfrutar como quisiera de las cosas simples y cotidianas y segundo porque siento una vergüenza enorme a que los demás noten que estoy baja de energía o transmitir alguna sensación que no sea agradable, pues trato de sonreír y de disimular pero aún así no me siento capaz de ofrecer lo mejor de mi y tengo la sensación de que no gusto de este modo. Todos estos pensamientos no hacen más que perjudicarme y lo sé, este post me ha reforzado la idea de que debo aceptar como me siento en lugar de luchar continuamente, que debo de escucharme y no ir en contra de mi misma por agradar a otros y que el miedo a sentirme mal, a lo que los demás puedan pensar de mi si no estoy al 100% y a ciertas situaciones que quisiera evitar para no empeorar y que se escapan a mi control no hacen más que empeorar el cómo me siento y meterme en una especie de bucle o de túnel en el que al menos desde hace tiempo va entrando luz al ir tomando consciencia de ello, gracias!

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 01/02/2021

      Hola María,
      Fíjate que no existen emociones negativas, ni tampoco positivas. Existen emociones, sólo eso. En cualquier caso te hablan de ti, de lo que te está pasando y de lo que estás necesitando, y en ese sentido todas son positivas. Por eso necesitas dejarte sentir lo que estás sintiendo, porque cuando lo rechazas o intentas aparentar que sientes otra cosa, es como rechazarte a ti misma y no darte permiso para escuchar lo que está pasando en ti.
      Un abrazo,
      Vanessa

      Responder
      • Mari Carmen 19/02/2021

        Vanesa, muchas gracias por tus publicaciones, me hacen trabajar en todo lo que necesito en estos momentos difíciles que estoy atravesando, en especial este post refleja mi situación actual y es totalmente cierto lo que dices. Llegar al equilibrio y no caer en el pozo es lo que intento cada día, la tristeza me invade por haber terminado una relación y no paro de pensar en qué hice mal y en sentirme culpable. Atravieso el sentimiento y me dejo sentir, yo necesito encerrarme y soltarlo todo llorando. Aunque los demás te digan que tienes que salir no sirve de nada si yo no lo siento así y no me apetece. He podido comprobar que cuando abrazo la tristeza empieza a desaparecer y vuelvo a tener ganas de salir y volver a ser yo. Muchas gracias porque me hacen mucho bien todos tus post.

        Responder
        • Vanessa Carreño Andrés 22/02/2021

          Qué bien, Mari Carmen. Me alegro mucho de que te estés dando permiso para sentir esa tristeza y avanzar desde ahí. No te sirve de nada culparte ni buscar culpables en porqué una relación no ha funcionado. Estoy segura de que lo has hecho lo mejor que has sabido en cada momento, como todos, y sólo desde esa comprensión y esa aceptación podrás aprender lo que sea que esa relación viniera a enseñarte.
          Un abrazo,
          Vanessa

          Responder
  4. María Eugenia 29/01/2021

    Hola Vanessa. Qué tranquilidad dan tus palabras. Cuánto sufrimos por no aceptarnos.Yo justamente ayer tuve un día triste y por primera vez acepté como ya me has dicho un par de veces, que acepte y respete lo que siento. Me tomé la tarde sin hacer nada.Y saque la conclusión y aclaré por que me sentía así y hoy mi día es muy bueno. Ese problema ahora lo afronto sin ser dura conmigo. Estoy orgullosa por ello. Mil gracias Vanessa, tus contestaciones me ayudan mucho

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 01/02/2021

      Qué bien, Maria Eugenia. Maravilloso eso que cuentas de haberte escuchado y haber respetado lo que estabas sintiendo, sin forzarte ni juzgarte por sentirte así. Simplemente dejarte sentirlo, para que esa emoción pudiera seguir su camino. Felicidades, muy bien gestionado.
      Un abrazo,
      Vanessa

      Responder
  5. Magalí Salomone 29/01/2021

    Gracias por este y todos los post. Te leo siempre.

    Cariños desde Argentina.

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 03/02/2021

      A ti también, por esa lealtad y por compartir.
      Un abrazo grande de vuelta para allá,
      Vanessa

      Responder
  6. Vicky 31/01/2021

    Hola Vanessa, pues a mi me cuesta mucho dejarla estar, porque me acostumbré a tirar adelante y porque tengo miedo de caer en un pozo profundo. Pero me voy dejando. También recuerdo que odiaba que mi madre estuviera suspirando o triste, siempre me decía que no iba a estar así… y mi padre también tenía épocas tristes. Así que interioricé que yo estaría bien y bueno… ahora intento dejarme sentirlo, y confiar en que seré capaz de rescatarme si me caigo más de lo previsto.
    Un beso

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 03/02/2021

      Hola Vicky,
      ¿Y cuánto te ha costado ese no permitirte sentir lo que sientes o no estar triste? La tristeza auténtica, porque es lo que estás sintiendo en ese momento, es sana y te permite conectar contigo y con tu fortaleza. Desde sostener el “estar bien siempre” es cuando nos hacemos daño a nosotras mismas, por no permitirnos Ser y sentir nuestra vulnerabilidad. Ahí es cuando vamos del extremo de “estoy super bien” al extremo de “no puedo más”… Porque si no nos permitimos sentir, no puede haber un equilibrio… Tu niña, ya sabes, esa a la que estás aprendiendo a cuidar :-).
      Un abrazo grande,
      Vanessa

      Responder

Deja tu comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicado. Los campos obligatorios están marcados como *



Únete a los más de 20.000 suscriptores, ¡con regalo incluido!

Apúntate GRATIS y descárgate ahora la guía “Los diez pasos clave para mejorar tu autoestima”.

No te enviaré nada de spam y puedes darte de baja cuando te apetezca

Los post más leídos

¿Quieres trabajar conmigo?

Rellena este formulario para tener una sesión de valoración gratuita”.

¡Hey!

no te vayas sin tu regalo

¿Quieres empezar a confiar en ti, sentirte segura y disfrutar de tu vida y de tus relaciones?
Apúntate gratis y llévate la guía “Los diez pasos clave para mejorar tu autoestima” de regalo.

¡SÍ, QUIERO!