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SÍ, ¡LA NECESITO!

¿Vives con miedo a que los demás te rechacen?

Mujer en la ventana - miedo a que los demás te rechacen

Imagínate que te encuentras a alguien en la calle y está serio, como distante. Habláis diez segundos, te dice que tiene prisa y se va.

Ahora imagínate que escribes a alguien y ves que ha leído el mensaje, pero no te responde.

Y una cosa más: imagínate que en medio de una charla entre amigas dices algo y una de ellas te dice que eres “demasiado intensa”.

¿Cómo reaccionas en estas situaciones? ¿Crees que lo que hacen esas personas, en cualquiera de estos ejemplos, es por ti? ¿Te lo tomas como algo personal y te sientes rechazada?

Entonces es posible que tengas la herida de rechazo. Que “tu tema”, lo que a ti te remueve, sea el miedo a que los demás te rechacen.

Cuando es así, cuando tienes esta herida, crees que todo lo que hacen los demás es por ti. Cada gesto, cada palabra, cada comportamiento que no te gusta, es por ti.

Y te duele. Te duele porque te están tocando tu herida, tu tema.

En general, cuando algo te afecta demasiado y te alteras y te sientes muy mal, es porque esa persona está tocando una de tus heridas, la que sea.

Es decir, lo que está pasando en realidad no tiene nada que ver con ella, con lo que ella está haciendo, sino contigo, y con tu herida.

Para que lo entiendas mejor te voy a poner un símil… Supongamos que yo tengo una herida en el pecho y viene alguien y me abraza. ¿Qué pasará? Pues que me va a doler mi herida. Pero ese dolor no tiene nada que ver con el otro, sino conmigo. Soy yo quien tiene ahí una herida, y por eso cuando el otro me abraza, me duele.

Bueno, pues con las heridas emocionales es lo mismo. El otro hace algo que te conecta con tu herida, y entonces te duele.

Y en el caso de la herida de rechazo, es como que tienes un botón que se activa cuando te sientes rechazada por alguien.

Como tú te rechazas, como no te gustas a ti misma, como no te sientes suficiente, cualquier cosa que hace el otro activa tu herida.

Cualquier comentario o cualquier gesto te lo tomas a mal, lo vives como algo personal y, aunque no digas nada, después te quedas dándole vueltas.

Por ejemplo, le preguntas algo a alguien y esa persona te responde de una manera que tú interpretas como demasiado seca, y piensas que es por ti, porque has hecho o has dicho algo que le ha sentado mal.

O te cruzas a dos personas del trabajo al salir del edificio y no te miran y piensas que es culpa tuya. Claro, no les gusto. Si fuera más abierta con la gente no me pasaría esto…

O estás tomando algo con unos amigos y te quieres ir para casa porque estás cansada. Y cuando lo dices te dicen que “qué sosa”. Y te sientes mal, te sientes atacada, te lo tomas como una ofensa…

Es decir, tu herida hace que interpretes lo que hacen los demás como algo personal.

Te sientes rechazada por ellos, pero el problema no son ellos, sino que tú te rechazas a ti misma.

Cuando tu tema es el rechazo, éste aparece por todas partes. Es como la historia que se te repite una y otra vez…

Te puedes sentir rechazada en todo, en tu físico, en tu forma de comportarte, en tus opiniones, en tus decisiones…, pero, sobre todo, te sientes rechazada por ti misma, por la persona que eres.

Es como si sintieras que no eres suficiente como persona.

Y por eso, porque tú no te sientes suficiente, necesitas que los demás te demuestren todo el rato que te quieren y que te aprueban.

Y tienes muchísimo miedo a que los demás te rechacen…

Sin darte cuenta de que eres tú la primera que se está rechazando.

Ejemplos para que veas si te rechazas a ti misma

Como te decía, cuando algo te duele mucho, cuando algo te hace mucho daño, cuando te deja enganchada y te genera mucho malestar, es porque está tocando una de tus heridas.

Y cuando tu herida es el rechazo, ves señales de rechazo por todas partes: lees la mente de los demás, adivinas lo que están pensando de ti, interpretas cualquier comportamiento extraño como una señal de rechazo, empiezas a darle vueltas a todo lo que le puede haber molestado a esa persona y crees que todo lo que hacen los demás tiene algo que ver contigo.

Para otra persona que no tenga esa herida, la misma situación ni le va ni le viene. No conecta con ese malestar, porque no tiene esa herida.

Por eso siempre te digo que lo que te pasa con los demás te habla de ti.

Igual que todos aquellos años en que yo viví obsesionada con que todos me rechazaban, eso me hablaba de mí, de que la primera que se estaba rechazando era yo.

Te voy a poner algunos ejemplos de cómo responde alguien con herida de rechazo y cómo lo haría alguien que no la tiene, para que lo entiendas mejor.

Primer ejemplo: Supongamos que no tienes pareja y que en tu entorno parece que todos la tienen. De tus hermanos, eres la única sin pareja. Y entonces alguien de la familia hace un comentario sobre no tener pareja, ni familia, ni hijos a determinada edad. ¿Cómo te vas a sentir tú?

Pues si tienes la herida de rechazo te sentirás rechazada, fracasada, inferior, poco valiosa… Como tú eres la primera que se rechaza por no tener pareja, lo que ha dicho esa persona mete el dedo en tu herida.

En cambio, si no tienes la herida de rechazo y tú te aceptas y te valoras a ti misma, lo que haya dicho esa persona te entrará por un oído y te saldrá por el otro. No sentirás que tiene nada que ver contigo.

Segundo ejemplo: Supongamos que coincides con tu hermano y su nueva pareja en casa de tus padres. Hablas con ella, pero notas que no te da conversación, como que está rara. ¿Qué pasará por tu mente?

Pues si tienes la herida de rechazo pensarás que no le caes bien. ¿Será que no le gusto? ¿Le habrá molestado algo de mí? ¿Igual no le sentó bien que le hiciera esa pregunta?.

En cambio, si no tienes la herida de rechazo pensarás que la pareja de tu hermano tiene un mal día, que es un poco cerrada o que no te cae bien. Y punto. Sin dar por hecho que su comportamiento tiene algo que ver contigo.

Tercer ejemplo: Pones algo gracioso en un grupo de whatsapp, pero nadie responde.

Si tienes la herida de rechazo, empezarás a dudar de si lo que has puesto tenía gracia. Te pondrás a darle vueltas y cada vez te sentirás más insegura. Que si no tenía gracia, que vaya tontería que he puesto, que cómo pude poner eso, que parezco tonta, que qué vergüenza… Y te sentirás abochornada, frustrada y culpable… Si al final alguien responde, te sentirás aliviada. Como que vale, que entonces no estuvo tan mal lo que puse, entonces sí tuvo algo de gracia…

¿Lo ves? ¿Ves como alguien con la herida de rechazo se rechaza primero a sí misma?

¿Ves cómo depende de la aprobación de los demás porque ella se desaprueba a sí misma?

En cambio, alguien que no tenga esa herida no le dará mayor importancia a que nadie responda. Para ella lo que puso está bien, es gracioso y no es una tontería. Y por eso no necesita que los demás se lo validen respondiendo, porque ya se valida ella.

Cuarto ejemplo: Supongamos que tienes un empleado, alguien a tu cargo. Te pide algo y tú no quieres darle eso que te ha pedido. Te sientes incómoda con la situación, pero acabas diciéndole que no. Y después te quedas dándole vueltas, que si le habrá parecido mal, que si después estaba más serio… Y al día siguiente estás súper amable con él, sobrevalorando todo lo que hace para, una vez más, evitar su rechazo.

En cambio, alguien que no tuviera esa herida se sentiría cómoda para decir que no, porque no está pendiente de la aprobación de los demás, porque se valora y porque desde ahí hacer valer sus derechos (entre los cuales está el derecho a decir que no).

Consecuencias de vivir con miedo al rechazo

¿Qué consecuencias crees que tiene la herida de rechazo en tu vida?

1. Lo primero es que, como no te quieres a ti misma, dependes mucho de la aprobación de los demás. Y cuando no recibes esa aprobación te sientes culpable, porque crees que se debe a cómo tú eres, crees que el problema está en ti, que lo que hace el otro tiene que ver contigo.

2. La segunda consecuencia es que vives analizándolo todo, hiperanalítica con todo lo que hacen los demás… Que si me miraba mucho o me miraba poco mientras hablaba, que si sonreía menos que otros días, que si me contestó muy rápido o no me dijo nada del otro tema…

Hiperanalítica también con lo que tú haces, con lo que tú dices, con cómo lo dices… Siempre intentando controlar cómo se lo habrá tomado el otro y si le habrá parecido bien o no.

Y claro, con tanto análisis constante, percibes rechazos en todas partes, en situaciones que no lo son, pero que tu herida no te deja ver con claridad.

Te dicen cualquier cosa, aunque sea una broma o una tontería, y enseguida saltas. Te afecta un montón y te pones a la defensiva, para protegerte de lo que tú estás interpretando como un rechazo. Es como que te tocan tu botoncito y te desconectas por completo de ti misma.

Precisamente es tu herida la que lo condiciona todo. Porque, aunque tú no te das cuenta, lo que te pasa no tiene nada que ver con los demás, sino contigo.

3. La tercera consecuencia, un poco de cajón con lo anterior, es que no puedes ser tú misma en tus relaciones.

Como la primera que se rechaza eres tú, no te dejas ser auténtica, no fluyes, no te das permiso para existir y ser tal y como eres, porque no te sientes suficiente.

Y desde ese no sentirte suficiente y querer evitar el rechazo a toda costa, estás todo el rato como actuando, muy tensa, sin soltarte, ni relajarte, ni dejarte llevar.

Por ejemplo, si estás conociendo a alguien, a una posible pareja, y un día te dice que no puede quedar, te sientes fatal. Te preguntas qué has hecho mal, qué le habrá molestado… Y puede ser que respondas huyendo, desapareciendo, o puede ser que, como das por hecho que si no puede quedar es por ti, le preguntes si has hecho algo que le haya molestado.

¿Lo ves? ¿Ves como una vez más lo que hace el otro toca tu herida y a partir de ahí la primera que se rechaza a sí misma eres tú?

Si no tuvieras ese miedo al rechazo, que el otro no pueda quedar es cosa suya, no asumirías que es por ti ni que tiene nada que ver contigo. “Algo tendrá que hacer”, y punto.

Si le preguntaras si está bien, le preguntarías eso, si está bien (no si tú has hecho algo que le molestara). Y si es que no quiere quedar, como tú te valoras, pensarás “muy bien, peor para él”.

Cuando te sientes rechazada, sales huyendo

La huída es la cuarta consecuencia de la herida de rechazo. Y la he puesto a parte porque es la más importante, la que marca la diferencia entre una herida de rechazo y otro tipo de herida emocional.

Cuando alguien te toca una herida, la que sea, tu ego necesita protegerse, y por eso se pone una máscara.

Cada una de las heridas emocionales está asociada a una máscara. Y la máscara del rechazo es la huída.

Es decir, cuando te sientes rechazada, huyes.

Así que, para saber si tienes o no tienes la herida de rechazo, necesitas fijarte en lo que haces, en la manera que tiene tu ego de responder a ese miedo con el que conectas en ese momento.

Si respondes huyendo, es que tu herida es el rechazo.

De hecho, cuanto más se active la máscara de la huida, más grande es tu herida de rechazo.

(Lo sé bien, me pasé años huyendo…).

¿Qué es esto de huir? Pues esconderte, desaparecer, no exponerte, silenciarte a ti misma, tomar distancia, callarte, no decir nada, no dar la cara… Cualquier tipo de huida que en ese momento te sirva para evitar el rechazo (aunque tú ni te des cuenta de que lo haces por eso).

Te culpas, te machacas y te rechazas a ti misma para no tener que exponerte ante los demás y evitar que ellos te rechacen. Sin darte cuenta de que, cuando huyes, la primera que se está rechazando eres tú.

Volviendo al ejemplo de ese hombre con el que has empezado a salir y que te dice que no puede quedar hoy, ahí huir sería desaparecer por completo, que esa persona no vuelva a saber más de ti. Y tú tal vez te quedes pensando que siempre te pasa igual, que siempre te tocan los mismos tipos, sin comprender que esto no tiene nada que ver con el otro, sino contigo… El otro lo único que ha hecho es activar tu herida, tocar tu botón, ese botón que ya te resulta familiar porque no es la primera vez que se te activa…

Otro ejemplo: mi jefa envía un email para felicitar a alguien por el buen trabajo que ha hecho e invita a toda la oficina a un brindis. Y yo, que sé que también participé en ese trabajo, me siento mal. ¿Cómo sé que he conectado con mi herida de rechazo? Pues porque huiré, porque pondré cualquier excusa y no iré al brindis.

Si no tuviera la herida de rechazo interpretaría esa situación de otra forma o le comentaría a mi jefa cómo me he sentido cuando no me ha nombrado en el email. Es decir, daría la cara en vez de huir.

Y un ejemplo más de cómo se manifiesta la máscara de la huída: supongamos que estás en una cena con más gente, pensando en lo naturales y lo espontáneos que son todos y en que tú no eres así. En que a ti nadie te mira ni te presta atención. En que tú no tienes nada interesante que decir. Y cuanto más lo piensas, más te callas y más pequeña te haces.

Cuanto más lo piensas, más huyes.

A más grande sea tu herida, más huirás. En este ejemplo de la cena, huirás yéndote lo antes posible a casa o incluso no volviendo a asistir nunca a ese tipo de cenas.

¿Ves como tú misma te rechazas la primera, antes de que lo haya hecho nadie?

¿Ves que huyendo no vas a sanar tu herida? Las heridas no se sanan mirando hacia otro lado… Las heridas se sanan mirándolas a ellas y curándolas con mucho amor.

Ya te hablaré de eso otro día… Pero, al menos, que sepas que las heridas se pueden curar, para que dejen de doler. La cicatriz sigue estando ahí, pero la herida ya no duele. De hecho la miras, sonríes, y te sientes orgullosa de que sea parte de ti. Porque te quieres a ti misma completa, incluyendo tus heridas. Y, ese día puede llegar, te lo aseguro.

¿Qué me dices? ¿Te has sentido identificada con la herida de rechazo? ¿Te das cuenta de situaciones en las que has huido por sentirte rechazada? Si te apetece, me encantará que lo compartas conmigo en los comentarios aquí debajo.

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Acerca de Vanessa Carreño

Trabajo con mujeres que se sienten inseguras, no se valoran ni tienen confianza en sí mismas, le dan muchas vueltas a la cabeza y se preocupan mucho por lo que piensen los demás.

Con mis programas de Autoestima, Relaciones Personales y Dependencia Emocional consiguen ganar confianza en sí mismas y sentirse seguras y capaces de alcanzar sus objetivos. Aprenden a valorarse, se atreven a ser ellas mismas y empiezan a disfrutar de su vida y de sus relaciones.

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62 comentarios

62 comentarios
  1. Amelia 03/12/2020

    Me siento identificada con vuestro artículo. Tengo miedo al rechazo, a no encajar con los demás, a no ser aceptada. Sé que el problema está en mi cabeza y no en los demás. Llevo unos meses acudiendo a terapia psicológica y poco a poco voy haciendo pequeños ejercicios para mejorar, aunque con el covid es difícil socializar.

    Responder
    • Jani 04/12/2020

      Vale, que es cierto, hago algo y luego me arrepiento, digo y luego me siento traicionada por mi misma y no logro frenar eso, mas bien me paralizo ante tales situaciones y ya no quiero seguir asi porque no encuentro paz interior y quisiera aprender mas para no rechazarme a mi misma ni mentirme mas.

      Responder
      • Vanessa Carreño Andrés 06/12/2020

        Muchas gracias, Jani. En el blog, en el apartado de autoestima, encontrarás muchos post que te servirán para aprender a quererte y encontrar esa paz interior.
        Un abrazo,
        Vanessa

        Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 06/12/2020

      Muchas gracias, Amelia. Sí, es preferible que a la vez que haces la terapia vayas comprobando cómo te sientes en tus relaciones. Aunque no tengas tantas oportunidades ahora, que aproveches todo lo que puedas las que tengas.
      Un abrazo,
      Vanessa

      Responder
  2. Sofía 03/12/2020

    Buenos días, no sé si tenga que ver con el tema, pero, ayer me plantó un amigo que me iba a acompañar a unas compras porque me da miedo salir sola. Quedamos a una hora, y nunca vino, y cuando después que paso 1 hora, le llamé, me dijo que no podía, que tenía q cuidar a su mamá, y luego me dijo, que me iba a enviar un mensaje, que nunca envió. Y me sentí fatal, me desmorone y no salí, inclusive me dijo que x la tarde podía acompañarme, de mala gana le dije que bueno, que me avise, y apague mi teléfono, y lo prendi muy tarde x la noche, y leí un mensaje de él, diciendo q me estaba llamando y que mi teléfono estaba apagado. Que se quedará a cuidar a su mamá, me pareció bien, pero lo que me enfado fue que, después de 1 hora, en que todavía su teléfono estuviera apagado y que no me avisara q no podía, me hizo sentir fatal. Ahora estoy molesta con él, no quiero hablarle, y no es la primera vez que me hace esto, que debo hacer, muchas gracias x su respuesta.

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 06/12/2020

      Muchas gracias, Sofía. Para saber si ahí está hablando tu herida de rechazo necesitas observar cómo te sientes y cómo respondes a lo que hace tu amigo, si respondes huyendo. Sea eso o no, probablemente lo mejor sea que hables con él y le digas cómo te has sentido. Cuando no hacemos eso, cuando no nos comunicamos, terminamos reaccionando desde el dolor y teniendo comportamientos que la otra parte tampoco entiende, y que lo único que hacen es deteriorar aun más la relación.
      Un abrazo,
      Vanessa

      Responder
    • Katte 20/12/2020

      Me siento identificada, siento que me rechazan y todo lo que digo puede estar mal, que necesito que todos me aprueben y cualquier cosa o broma que me hagan me pongo a la defensiva.

      Responder
      • Vanessa Carreño Andrés 20/12/2020

        Muchas gracias, Katte. Espero entonces que el post te haya servido para comprender mejor y para observar cuándo se activa tu herida. Ahí empieza el camino para poder sanarla.
        Un abrazo,
        Vanessa

        Responder
      • Diana 30/03/2021

        Me siento totalmente identificada con todo lo que describe. Ya he llegado al punto que no quiero salir de la casa. Salgo solo cuando es estrictamente necesario. Siempre me siento insegura ante todo y todos.

        Responder
        • Vanessa Carreño Andrés 30/03/2021

          Hola Diana,
          Si el miedo al rechazo te está afectando tanto tal vez tenga que ver con que pase el tiempo, vaya a más y no lo estés trabajando. Te animo a que lo hagas, que no lo dejes más tiempo si sientes que te impide llevar una vida como te gustaría.
          Un abrazo,
          Vanessa

          Responder
  3. Eugenia 03/12/2020

    Amo todos tus posts, pero este en particular es para mí… esa es mi herida, el miedo que me paraliza constantemente, el miedo al rechazo. Gracias por escribir tan amorosa y claramente, me siento acompañada y comprendida 🥰🥰

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 06/12/2020

      Qué bonito tu compartir, Eugenia. Me ha encantado. Me siento muy halagada por que te sientas acompañada y comprendida al leerme, un millón de gracias por compartirlo. Espero que el post y lo que lees aquí te sirva para sanar esa herida poco a poco.
      Un abrazo,
      Vanessa

      Responder
  4. Angeles 03/12/2020

    Hola. Me he sentido muy identificada. Nunca estoy contenta conmigo misma. Gracias por el post

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 06/12/2020

      Me alegro mucho, Angeles. Entonces se trata de aprender a quererte, pasito a pasito y con mucha comprensión.
      Un abrazo,
      Vanessa

      Responder
      • Vanesa 13/03/2021

        Hola Vanesa, gracias por tú texto, ha llegado a mi en un momento muy muy duro.
        Siempre he sido rechazada incluso por mis padres, lo que ha marcado toda mi vida. Después de vivir unos años fuera de España, el covid me dejó sin trabajo y tuve que volver a España.
        Durante estos años fuera encontré a mi mejor amiga, como mi madre o hermana que no he tenido nunca, mi referente, pero al mes de volver volver a España ella de un día a otro me dejó de escribir, cosa que hacia cada día, fue diagnosticada de cáncer de mama y yo me cogí el primer avión de vuelta, pero no quiso ver ni hablar conmigo.
        Me pasé 3 meses sola simplemente esperando, tan solo me mandó un mensaje antes de la operación que esperaba verme pronto.
        Después de 3 meses de agonía, siendo ignorada por ella y sus hijos decidí volver a España porque estaba enfermando yo y la vi, actuó como siempre y durante esos días previos estuvo llamándome cada 10 minutos hasta que llegué a casa en España, y entonces volvió a desaparecer.
        Me está superando en primer lugar la preocupación y el no saber como está y por otro lado la tristeza de la indiferencia, el rechazo…

        Responder
        • Vanessa Carreño Andrés 22/03/2021

          Hola Vanesa,
          Muchas gracias por compartir. Por un lado, haber sentido el rechazo de tus padres es algo muy doloroso y es normal que te haya marcado. Sería importante que hagas un trabajo para colocar eso si no lo has hecho ya.
          Y por otro, respecto a tu amiga, lo que ella hace no tiene que ver contigo, sino con ella. Tal vez no esté sabiendo gestionar de otra forma su situación, o tal vez sea otra cosa… Lo importante para ti es cómo te lo tomas tú y cómo lo interpretas, si lo vives como algo personal o no, para que puedas escucharte, saber qué necesitas y expresarlo ante ella (aunque sea en la distancia) para satisfacer tu necesidad y estar tranquila contigo misma.
          Un abrazo,
          Vanessa

          Responder
    • Mariam 18/12/2020

      Es increíble lo identificada que me siento con muchos de tus emails pero, este post, me has calado.
      ¿Crees que “sólo” con la ayuda de consejos se puede mejorar? La teoría me la sé, intento aplicarla, intento mejorar, pero no lo consigo. ¿Cómo lo lograste?
      Gracias

      Responder
      • Vanessa Carreño Andrés 20/12/2020

        Hola Mariam,
        Depende de cómo de profundas sean esas heridas que puedas hacer ese camino por ti misma o necesites ayuda. En mi caso necesité ayuda, y ahora me dedico a acompañar a otras personas para que también sanen sus heridas. Si quieres podrás, sola o acompañada, puedes estar segura.
        Encantada de ayudarte si así lo decides.
        Un abrazo,
        Vanessa

        Responder
  5. Mariana 03/12/2020

    Gracias Vanessa! Me encanto este articulo, ya que sentí que estoy muy identificada con la herida del rechazo y con todos los ejemplos que das. Vivo huyendo y escondiéndome por ese miedo tan grande al rechazo, a mostrarme al mundo como soy sin tantas inhibiciones. Me ayudó mucho poder leer esto para darme cuenta que tengo que empezar a sanar la herida de rechazo para sentirme más libre en mi vida.
    Un abrazo
    Mariana

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 06/12/2020

      Muchas gracias, Mariana. Me alegro mucho de que te haya servido. En realidad muchos de los post que escribo tienen que ver con esta herida, aunque no la nombre como tal. Espero que pasito a pasito vayas encontrando ese camino para sentirte libre y poderosa en tu vida.
      Un abrazo,
      Vanessa

      Responder
  6. Vico 03/12/2020

    Este post me ha emocionado como ningun otro. Cada ejemplo que pone me recuerda a algun momento de mi vida en que me senti asi. El rechazo me ha acompañado desde mi infancia, pero ya no lo quiero conmigo. Muchas gracias

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 06/12/2020

      Gracias a ti, Vico. Me alegro mucho de que te haya servido. Acepta esa herida, mírala con amor, para poder empezar a sanarla. Para poder aprender a quererte y a valorarte como te mereces.
      Un abrazo,
      Vanessa

      Responder
      • Vivi 09/12/2020

        Me siento identificada con éste tema, pero con una diferencia, en lugar de huir últimamente siento que me enojo y ataco verbalmente. Es como si quisiera desenmascarar a todo el mundo en sus “malas intenciones”, luego cuando reflexiono sólo logró sentirme mal por mis impulsos.

        Responder
        • Vanessa Carreño Andrés 13/12/2020

          Hola Vivi,
          Es posible que en vez de huir directamente, primero ataques al otro y después huyas. Es otra manera de reaccionar cuando el otro toca tu herida, pero viene a ser lo mismo. Te rechazas y rechazas al otro cuando te sientes rechazada.
          Un abrazo,
          Vanessa

          Responder
          • Vivi 15/12/2020

            Gracias por tu respuesta, me estás ayudando mucho para sanar mi niña interior, tienes una manera clara, amena y cálida de expresarte, me transmites mucho bienestar y te estoy muy agradecida. Te envío un afectuoso saludo desde Argentina.

          • Vanessa Carreño Andrés 20/12/2020

            Mil gracias por compartirlo conmigo, Vivi. Me alegro mucho de que tu niña esté en ese camino de sanación.
            Un cálido abrazo de vuelta hacia Argentina,
            Vanessa

  7. Eli 03/12/2020

    Muy bueno! Muy cierto todo lo que dices… me siento muy identificada!

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 06/12/2020

      Me alegro mucho, Eli. Muchas gracias por compartirlo.
      Un abrazo,
      Vanessa

      Responder
  8. Marisa 03/12/2020

    Vanessa, es verdad lo que dices, pero también hay que aclarar otras cosas. Déjame decirte algo. A una gran mayoría de personas no les gusta tanto la “autenticidad” de los demás, es como que les diera miedo y se ponen en guardia. Yo “la tengo” pero veo muchas veces ese inconveniente. Ese miedo tiene que ver con ellas, no conmigo, lo sé, pero tratan de tenerte un poco lejos y así tú sufres las consecuencias.

    Otra cosa muy importante: ¿tú has vivido el moobing? Yo si, varias veces, y no solo en el trabajo.
    ¿Cómo crees que se siente uno cuando lo estás padeciendo? ¿Vas a estar pensando, que ese malestar es solo por ti, que “ellos” no tienen nada que ver? No, ¿verdad? Es más, ese dolor te lo está provocando quien o quienes te dan ese trato (nunca es una persona sola, siempre hay cómplices). Resumiendo, que hay cosas y cosas, y desde luego quien haya sufrido moobing me entenderá. Por favor… Si hay personas que se suicidan por ello.

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 06/12/2020

      Muchas gracias, Marisa. Por supuesto, en un caso de mobbing eso también tiene que ver con los demás. Aunque a los demás no les podemos cambiar y sólo podemos resolver lo que nos pasa desde nosotros mismos, por supuesto que hay situaciones que también tienen que ver con los demás.
      Un abrazo,
      Vanessa

      Responder
  9. Elisa 03/12/2020

    ¿Es a causa de esta herida que nos podemos llegar a odiar a nosotros mismos, incluso autolesionarnos? Me gustaría saber cómo sanar esta y las otras heridas, porque me reconozco prácticamente en todas 🙁

    Responder
    • Leticia 05/12/2020

      Gracias por escribir acerca de esto, yo tengo este problema, gracias infinitas, lo leeré y reelere… pienso que yo un día me voy a querer de verdad, ese es mi más grande deseo… Gracias por que yo pienso que este es el problema que tengo.

      Responder
      • Vanessa Carreño Andrés 07/12/2020

        Muchas gracias, Leticia. Te querrás, claro que sí. Si ese es tu mayor deseo y pones toda tu intención en ello, aprenderás a quererte. Que no te quepa duda.
        Un abrazo,
        Vanessa

        Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 06/12/2020

      Hola Elisa,
      Es posible, aunque habría que ver el caso de autolesiones para saber si tiene que ver con esta herida.
      Respecto a cómo sanarla, en realidad tiene mucho que ver con la autoestima y con empezar a sentirte valiosa. Tengo pendiente escribir otro post sobre eso, pero que sepas que lo primero es aceptarla, dejar de rechazarla y de rechazarte. Comprenderte a ti misma, aceptar tu herida y observar cómo actúa en ti y cómo te pones la máscara de huída. Desde ahí, aceptando lo que está siendo, podrás empezar a sanarla.
      Un abrazo,
      Vanessa

      Responder
  10. Alessia 03/12/2020

    Hola Vanessa! Muy interesante el artículo que me has enviado y siempre te sigo porque cada vez que leo artículo, siempre saco algo de provecho. Así que te agradezco mucho que compartas tanta sabiduría.
    Tengo una duda cerca de este miedo al rechazo. ¿Si pasa con una persona en concreto que se ha portado muy mal contigo a tal punto que la rechazas, cualquier cosa haga? ¿Cómo se puede trabajar este malestar? La herida es tan profunda que sale simplemente con cruzarse y saludarse.
    Es una mala persona porque intenta crear amistades muy tóxicas jugando muy sucio (y por eso que a los 50 años está sola).

    Responder
    • Susana 04/12/2020

      Querida Vanessa, Magnífico post! Cuánto valor aportas, eres estupenda, muchísimas gracias bella 🙏💖

      Responder
      • Vani 05/12/2020

        Gracias Vanessa, ufff, no he podido dejar de decir ufff al leer tu post, historia de mi vida…me encantaría comprender de cabeza y corazón donde se centra el eje, que no es el afuera…me cuesta, pero algo hay que hacer. la herida del rechazo la tengo muy marcada, iré a por ella…
        Gracias y si puedes hablar un poquito de como sanarla te lo agradezco
        Un super abrazo apretadito

        Responder
        • Vanessa Carreño Andrés 07/12/2020

          Muchas gracias, Vani. Me alegro de que te haya servido. Abrázala fuerte, abraza a tu herida y a ti misma cuando te pilles en ella. No la rechaces, mírala con amor y comprensión para poder sanarla.
          Escribiré ese post, sí :-).
          Un abrazo fuerte,
          Vanessa

          Responder
      • Vanessa Carreño Andrés 06/12/2020

        Mil gracias, Susana. De corazón, mil gracias por tus palabras…
        Un abrazo,
        Vanessa

        Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 06/12/2020

      Hola Alessia,
      Entiendo por lo que dices que eres tú quien rechaza a esa persona por algo que pasó entre vosotras… No sé si esto tiene que ver con la herida de rechazo. Habría que ver mejor qué ha pasado y qué necesitas tú para poder liberarte de ese malestar. No sé si es el caso y si tú lo quieres así, pero si lo que sientes es rencor es posible que necesites hacer un proceso de perdón para liberarte.
      Un abrazo,
      Vanessa

      Responder
  11. Vic 03/12/2020

    No lo había pensado. Lo de la huida, a mi me pasa que huyo pero muchas veces de lo bueno… si estoy bien con algo o alguien y dura mucho, tengo tal miedo a perderlo, que parece que prefiero huir yo antes de soportar esa pérdida. ¿Podría ser también miedo al rechazo?
    Vaya complicación, madre mía…

    Responder
    • Anye 04/12/2020

      Gracias! Siempre me identifico con tus posts. Parece que me hables directamente. Tengo una duda. He huido de una grupo concreto con muchas consecuencias para mí y mi familia. Es un grupo que me rechaza, no cuenta conmigo, no me llama, intenta evitarme…. En ese caso, ¿cómo sano mi herida? ¿Es algo mío? Entiendo que es difícil sin saber más responder a la pregunta pero no ha habido nada por medio, ni discusiones, ni pelea. Sólo un rechazo brutal por parte de alguien que ha conseguido apartarme del resto haciéndome daño de forma sutil, no directamente. Yo me he apartado, pensé que era lo mejor para mí salud mental aunque no puedo desvincularme completamente por ciertos motivos. En ese caso, ¿soy yo la que me he rechazado? ¿Cómo puedo sanarme? Gracias

      Responder
      • Vanessa Carreño Andrés 06/12/2020

        Hola Anye,
        ¿Qué piensas tú? Al reflexionar sobre lo que ha pasado con ese grupo, ¿sientes que de alguna forma te has rechazado a ti misma? Lo que hacen los demás, por supuesto, no tiene que ver contigo. Lo que tiene que ver contigo es como tú respondes. Desde ahí, desde tu respuesta, ¿sientes que de alguna forma te has rechazado? ¿Que te has puesto la máscara de huída? ¿Te ha pasado algo parecido en otras ocasiones?
        Para sanar la herida hace falta hacer un trabajo de amor hacia ti misma, empezando por aceptar esa herida, por comprenderla y comprenderrte, y observando como actúa en ti, cómo aparece y cómo reaccionas. Es un camino, no es algo que pase de un día para otro, pero sin duda es un precioso camino de amor a ti misma.
        Escribiré otro post sobre eso.
        Un abrazo,
        Vanessa

        Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 06/12/2020

      Hola Vic,
      Puede ser, si el motivo por el que huyes, el que se esconde debajo de ese miedo a perder al otro, en realidad es miedo al rechazo… Muchas veces cuando tenemos ese miedo, para evitar que los demás nos rechacen, nos rechazamos nosotros mismos, a nosotros y a ellos.
      Desde luego que si te alejas cuando algo va bien, tendrá que ver con algún miedo o alguna creencia limitante. Exploraremos, dale una vuelta mientras tanto.
      Un abrazo,
      Vanessa

      Responder
  12. Laura 04/12/2020

    Hola me sentí muy identificada, poco a poco conforme te iba leyendo es como si me estuvieras describiendo lo que a mi pasa. Es difícil, tantos años con ese rechazo que se hace tan tuyo. Leyéndote he podido comprender que mi rechazo a mi misma y, que razón tienes, esa huida que pensé que era lo mejor para aliviar mi malestar. Después de leerte pienso que lo único que pasa cuando huyo es hacerle mal.

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 06/12/2020

      Hola Laura,
      Muchas gracias por compartir. La huída es un mecanismo de protección cuando no sabemos hacerlo mejor. Nos ponemos esa máscara porque no nos sentimos capaces de hacer otra cosa. No pasa nada, lo estás haciendo lo mejor que sabes. Ahora se trata de que aprendas a quererte y no necesites seguir rechazándote a ti misma :-).
      Un abrazo,
      Vanessa

      Responder
  13. Carmen 14/12/2020

    Hola! Vanessa, gusto en saludarte, este post es justo lo que necesito, pues así es como me siento, con mucho miedo al rechazo, y es horrible vivir así, esto implica que todo el tiempo este de malas, pienso que esto hace que sea un poco despistada,🤭. Voy a poner empeño en todo estos consejos que me das. GRACIAS y de corazón le deseo siempre lo mejor. Hasta pronto.

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 18/12/2020

      Muchas gracias a ti, Carmen. Recuerda que para sanar esa herida la primera que ha de aceptarse y quererse eres tú.
      Un abrazo,
      Vanessa

      Responder
  14. Marta 15/12/2020

    Hola Vanessa, me ha encantado tu post, como siempre muy acertado. Me he sentido totalmente identificada con la herida de rechazo, hasta el punto de que me he boicoteado a mi misma en varias ocasiones y he terminado huyendo de personas que han intentado acercarse a mi. Siempre pienso que los demás me juzgan e infravaloran. Me he hecho mucho daño a mi misma y me he convertido en una persona solitaria y amargada. Me gustaría saber de dónde procede esta herida tan dañina, quisiera sanarla y recuperar la alegria.

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 20/12/2020

      Muchas gracias, Marta. Esas heridas suelen proceder de la infancia, de que tu niña se sintiera rechazada en algún momento… Una niña no puede razonar las cosas como una adulta, pero tú ahora puedes ayudar a que tu niña se sienta aceptada y valorada por ti, para que no vuelvas a necesitar huir de nadie ni te hagas daño a ti misma.
      Si estás suscrita a la newsletter estate pendiente, pronto te compartiré algo muy especial en lo que llevo meses trabajando, para que puedas aprender a quererte como te mereces.
      Un abrazo,
      Vanessa

      Responder
  15. Maria 16/12/2020

    Vanessa, nadie me ha descrito de la forma en la que tú has hecho. No puedo dejar de llorar por el tiempo perdido, tengo 65 años ¿tú crees que vale la pena molestarme?
    Me he sentido así desde que tenía 7 años.

    María

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 20/12/2020

      Hola María,
      ¿Molestarte por darte permiso para ser tú misma y por aprender a quererte? Por supuesto que vale la pena. Vale la pena siempre, sin excepciones. Nunca es tarde. Al revés, siempre es el momento adecuado, ni antes ni después. El momento adecuado es el que tú decides que lo sea. Te lo debes a ti misma.
      Un fuerte abrazo,
      Vanessa

      Responder
  16. Marisa 10/03/2021

    Vuelvo a releer este post, y de nuevo te digo que la mayoría de las veces no puedes decir nada, a no ser que quieras complicar más las cosas. La gran mayoría de las personas que trato piensan que no es políticamente correcto ser auténtica y decir las cosas como las sientes, y o bien te critican por ello o se alejan ignorándote en adelante. Y todo ello aunque las expreses de una manera correcta, y no digamos ya si las dices alterada. No, no es tan fácil, tú lo sabes y según veo, lo has sufrido también. ¿Entonces, qué hacer para ser tú misma? Es un arma de doble filo, así que cada vez creo menos en teorías, y sólo se puede “ir tirando” como buenamente puedas. Saludos.

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 14/03/2021

      Hola Marisa,
      Creo que ya sabes que en mi opinión no estamos en esta vida para “ir tirando”, y que nos rodeamos de las personas que responden a lo que creemos de nosotros mismos. Si tú eliges ser auténtica, si te das permiso para ello, si crees que te lo mereces, te rodearás de las personas adecuadas y alejarás de ti a las que no lo son. En eso consiste hacerte responsable de ti misma.
      Un abrazo,
      Vanessa

      Responder
  17. Zai domi 12/03/2021

    Buenas tardes,
    Nunca me sentí mas identificada, en una parte dice “te haces chiquita”, así me siento. Y más cuando me gustaría que los “chistes” de mi no se dijeran, cuando tocan algo en mi que me duele, cuando siempre accedo y siempre me calló con tal de no pelear o de evitar una confrontación, por que siempre pisoteó mis pensamientos y sentimientos solo para que “no toquen esa herida”. Cada vez que mi esposo tiene una cara de molesto, o serio; pienso que fue por mí, que algo hice mal. Que no fui lo suficiente, y me pongo a hacer algo más o algo extra para suplir ese “error”. ¿Pero cómo puedo trabajar en ello? ¿Cómo podría mejorar mi percepción de mi misma y curar esa herida?

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 17/03/2021

      Hola Zai,
      Es un camino. No es algo que pase de un día para otro ni porque sigas unos pasos, sino que un día empiezas a andar para trabajar tu autoestima, comprender por qué interpretas así lo que te pasa y poco a poco sanar tus heridas. Si sientes que lo necesitas, contacta con alguna de las personas que acompañamos en estos procesos.
      Un abrazo,
      Vanessa

      Responder
  18. Ana 13/03/2021

    Buenos días Vanessa,
    He dado con tu blog en el mejor momento para ello.
    Desde luego éste es mi post y mi blog.
    Quiero agradecerte el contenido que cuelgas gratis porque no tiene desperdicio, cada palabra es un descubrimiento interno.
    Estoy Feliz de haberte encontrado!
    Un abrazo.

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 22/03/2021

      Qué bien, Ana. Me alegro mucho de esa magia que te ha traído hasta aquí. Espero que lo disfrutes.
      Un abrazo,
      Vanessa

      Responder
      • Deses777 25/03/2021

        Hola, buenas, últimamente por temas de universidad he tenido que hacer grupo y siento el miedo combinado con desesperación de no estar a la altura de ellos, sé que es algo mental… Pero creo que debido a eso me ha dolido el pecho y en estos días despierto temprano por las mañanas. ¿Algún consejo?

        Responder
        • Vanessa Carreño Andrés 26/03/2021

          Hola,
          Pues habría que ver mejor qué es lo que te está pasando y con qué te está conectando para que te sientas así. Qué miedos se están despertando y qué pensamientos te están generando esa inseguridad. Si sientes malestar físico y duermes mal tal vez sea apropiado que consultes con un terapeuta para que te ayude a gestionarlo y a cambiar las creencias que te pueden estar limitando.
          Un abrazo,
          Vanessa

          Responder
  19. Marisa 14/05/2021

    Hola Vanessa.
    Yo tengo una herida bien grande de rechazo con mis hermanos por distintos motivos, pero especialmente con mi hermana, y por mi parte el trato con ella es muy cuidadoso, pues da la casualidad que ella misma tiene una herida de rechazo muy marcada, y siempre está “con la escopeta cargada y en guardia” por si hago alusión a alguna cosa que ella considere una crítica, por lo cual nunca puedo manifestarme con libertad, pues lo que hace si algún comentario no la gusta, es “meterse conmigo de manera agresiva” como para rebajarme y dañar mi autoestima. Así que, la herida de rechazo es de ambas y a mí me está haciendo sufrir mucho. ¿Qué actitud debo tomar para que no me afecte tanto?. Muchas gracias.

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 18/05/2021

      Hola Marisa,
      Pues trabajar y sanar tu herida de rechazo para que lo que tu hermana haga no te conecte con ella. Aprender a quererte y a aprobarte a ti misma… Entonces podrás ver la suya, sus comportamientos, desde la compasión y la aceptación, porque sentirás que eso ya no tiene nada que ver contigo y es solo suyo.
      Un abrazo,
      Vanessa

      Responder

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