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SÍ, ¡LA NECESITO!

Por qué necesitas escuchar a tu niña interior para sentirte bien

Niña interior

¿Sabes quién es tu niña interior? Es esa niña que fuiste y que, por las experiencias que vivió y por cómo se sintió, está herida dentro de ti.

Es decir, si las necesidades de tu infancia no fueron satisfechas, esa niña sigue estando ahí, pendiente de que alguien satisfaga sus necesidades.

Por eso, ahora, esa adulta con una niña herida dentro intentará por todos los medios que esas necesidades de seguridad, de afecto y de reconocimiento se satisfagan de alguna forma.

Es como si tuvieras dentro de ti a una niña muerta de hambre de seguridad, de afecto y de reconocimiento, buscando desesperadamente que alguien le de lo que necesita.

¿¿¿Te das cuenta ahora de lo importante que es escuchar a tu niña interior???

Ni te imaginas la cantidad de las situaciones cotidianas en las que te sientes mal porque no estás escuchando a tu niña…

Por ejemplo, si a veces te parece que eres muy sensible y que te afecta demasiado lo que te pasa, es muy posible que sea porque no le estás prestando atención a esa niña, y conectas con su dolor a través de las cosas que te pasan.

O si estás muy volcada en que los demás satisfagan tus necesidades es porque esa niña sigue dentro de ti esperando recibir de los demás lo que sea que en su infancia no recibió.

O si reaccionas a lo que te pasa de una forma desproporcionada y con mucha más carga emocional de la que te das cuenta de que esa situación merece, es muy posible que sea porque se están despertando las necesidades de una niña herida.

Porque esa niña temerosa, dolida, triste o enfadada… Esa niña que se sentía sola, que tenía la sensación de ser imperfecta y mucha necesidad de que la quisieran, está gritando dentro de ti.

Por eso es tan importante que empieces a prestarle atención y a validar cómo se siente, porque ahora de adulta la única que puede satisfacer sus necesidades eres tú.

De niña, dependías de los demás

Una niña tiene unas necesidades legítimas y depende de que los demás las satisfagan, no puede hacerlo ella misma.

De niña necesitas que tus padres te vean tal y como eres. Que te permitan ser tú misma y que validen cada una de tus partes sin rechazar ninguna.

Que te permitan sentir lo que sientes, pensar lo que piensas y desear lo que deseas. Que no te repriman ni te hagan sentir que algo en ti está mal.

Necesitas sentir que te aceptan y te quieren tal y como eres, no que te quieren si te esfuerzas, si cumples unos requisitos o si encajas en un molde. ¡Necesitas sentir que mereces amor por el simple hecho de existir!

Necesitas que te hagan sentir que eres especial, única y maravillosa por ti misma, que te transmitan lo valiosa que eres y que te reflejen todo lo bueno que ven en ti.

Porque una niña sólo aprende a verse a través del reflejo de sí misma que los demás le muestran con su trato y con sus palabras… Y no puede ver su belleza ni su valía si los demás no se la reflejan.

Una niña necesita sentir que la van a cuidar siempre, que es importante y que sus referentes la tienen en cuenta. Y, para eso, es fundamental que no se sienta sola.

Necesita sentir que sus padres son buenos y que puede confiar en ellos (y no podrá confiar si, por ejemplo, le prometen una cosa y después hacen otra. ¡Perderá la confianza si la tratan así!).

Una niña necesita que le enseñen a reconocer sus sentimientos y sus necesidades… No sabe y no puede aprender eso por sí misma. Necesita que sus padres le enseñen a escuchar y a validar lo que siente. Y necesita que ellos satisfagan sus necesidades. Depende de ellos para eso, ¡depende de que otros lo hagan por ella!

En resumen, una niña depende de que le den la seguridad, el afecto y el reconocimiento que necesita para poder construir una autoestima sana.

Y es cierto que unos padres con un niño herido dentro no pueden cubrir las necesidades de sus hijos. Que si sus propias necesidades no están cubiertas, eso les impedirá cubrir las de sus hijos.

Pero eso está muy bien para que lo razone un adulto, no para un niño. Un niño, si no recibe lo que necesita pensará que es por él, que es su culpa, que no es suficiente y que no se lo merece.

Un niño jamás se permitirá hacer responsables a sus padres. En primer lugar, porque depende de ellos para sobrevivir y, en segundo lugar, porque le han enseñado que un buen niño no hace eso.

Dicho esto, ¿sientes que las necesidades de tu niña fueron satisfechas? ¿Sientes que tu niña recibió la seguridad, el afecto y el reconocimiento que necesitaba?

Si no es así, sigue leyendo…

Así se manifiesta tu niña herida

La herida más grande que puede vivir un niño es que de alguna manera sus referentes rechacen quién es, ya sea porque rechazan sus sentimientos, sus pensamientos, sus deseos o sus necesidades.

Si es así, esa niña crecerá con un sentimiento de vergüenza muy profundo, con una sensación de que no llega, de que no es suficiente, de que hay algo mal en ella, de que es imperfecta y defectuosa…

Y después esa niña herida, aterrada y muerta de miedo a que la abandonen o la rechacen, seguirá estando ahí, dentro de la adulta, intentando llenar ese vacío que otros no llenaron…

Por ejemplo, si de pequeña te ignoraban o te castigaban por sentir lo que sentías…Si no te daban permiso para expresar tus emociones, sobre todo la rabia y el dolor, esa niña se manifestara una y otra vez en el comportamiento de la adulta.

Y si no la escuchas, si estás completamente desconectada de sus emociones, si no te enseñaron a confiar en lo que sentías y de adulta tampoco confias en lo que sientes, ¡tu niña empezará a gritarte para que le prestes atención!

O si tus padres utilizaban la culpa y el control para manipularte y que hicieras lo que ellos esperaban de ti, ahora sentirás que lo que piensas no está bien, que lo que sientes no está bien, que lo que necesitas no está bien y que lo que deseas no está bien. Que nada en ti está bien…

O si te castigaron mucho y te hicieron sentir que hicieras lo que hicieras nada era suficiente, seguramente tú ahora hagas lo mismo contigo. Seguramente le digas a tu niña lo mismo que escuchó de pequeña de sus referentes. Y, claro, ella se sentirá aún peor.

Como dice Louise Hay, tenemos a un niño de tres años dentro y nos pasamos la mayor parte del día gritándole. ¡Y luego nos extraña que nos sintamos mal!

O si nunca te reconocían lo que les gustaba de ti ni lo que hacías bien, seguramente tú ahora te sientas muy insegura y vivas pendiente de la aprobación de los demás

O si tus padres no te demostraron que podías confiar en ellos, te costará confiar en los demás y vivirás con miedo a que te traicionen.

Es decir, las emociones de esa niña, lo que sintió y lo que no le permitieron sentir, tienen mucho que ver con lo que sientes de adulta a día de hoy.

Lo mismo que las experiencias de esa niña, lo que vivió y lo que aprendió de sí misma a través de eso que vivió, tienen mucho que ver con lo que crees de ti misma y de los demás a día de hoy.

Cómo empezar a cuidar de tu niña interior

Si de pequeña tu niña no recibió lo que necesitaba, eso ya nadie lo puede cambiar. Pero sí puedes hacerte responsable de ella a día de hoy y sanar sus heridas.

Porque ahora la única que puede darle a esa niña lo que necesita eres tú. La única que puede atenderla eres tú, ya nadie más puede hacer eso por ella.

Y por eso, para que te conviertas en su principal guardiana y defensora incondicional, te voy a dar ocho pasos:

Una cosa importante: a veces, si esa niña está muy herida, necesitarás que alguien te guie y te acompañe en este proceso. Por eso, si cualquiera de estos pasos te genera mucho dolor y mucho malestar, pide ayuda.

1.Lo primero es que empieces a mirarla, a reconocerla y a darte cuenta de que está ahí.

Que dejes de ignorarla y de mirar para otro lado, haciendo como que no pasa nada. Ahora ya sabes quién es tu niña y que necesita que la mires y la reconozcas. ¡Necesitas hacer las paces con ella!

2.Comprende lo que vivió y como se sintió. Reflexiona sobre lo que recibió y lo que no recibió y entiende que se sintiera así, que todavía se sienta así.

Si tú la comprendes y validas lo que siente, ella sentirá que está bien sentir lo que siente, que tiene permiso para sentirlo.

3.Dale permiso para sentir lo que sintió, diciéndole que ahora tú estás ahí para apoyarla y protegerla y convirtiéndote en ese padre o madre afectuoso que esa niña no tuvo.

Invítala a sentir todo aquello que no le permitieron sentir… Las emociones hay que sentirlas para que puedan fluir… Esa rabia, ese dolor, ese enfado, esa tristeza… Lo que sea que a tu niña no le permitieran sentir en su infancia.

Y reconócele su derecho a enfadarse por lo que no recibió. Que sí, que está muy bien entender que sus padres lo hicieron lo mejor que supieron, pero tu niña necesita que alguien valide su dolor por lo que vivió (sin entrar a ver las intenciones de sus padres, que eso es otro tema). ¡Ella tiene derecho a sentir eso independientemente de cuáles fueran las intenciones de sus padres!

4.Acompáñala en ese duelo y en ese lamento por lo que vivió.

Y esto implica sentir dolor, ¡¡¡pero es que tu niña jamás podrá sanarse si la adulta sigue evitando sentir el dolor!!!

Sólo cuando lamentas con ella lo que no recibió, sólo cuando lamentas con ella que no se cubrieran sus necesidades, sólo cuando sientes ese dolor con ella y la abrazas con mucha fuerza, esas emociones podrán seguir su curso natural…

5.Recupera la confianza de tu niña en ti.

Si no le has prestado mucha atención, si le has exigido, si no la has escuchado, si le has hecho sentir que no era suficiente para que tú la quisieras, si la has entregado a otros para que la quisieran… es posible que tu niña no confíe en ti.

¿Tú confiarías en alguien que te trata mal? ¿Querrías estar con alguien que te deja en un rincón diciéndote que no está bien sentir lo que sientes? ¿Con alguien que te dice que si los demás no te aprueban es que tienes un problema? No, seguro que no.

Y no pasa nada, estoy segura de que lo hiciste lo mejor que sabías en cada momento, y de que si no lo hiciste mejor fue porque ni siquiera sabías que tu niña estaba ahí.

Vale, ahora ya lo sabes. Ahora puedes demostrarle, poco a poco, que puede confiar en ti.

Tu niña necesita tiempo para volver a confiar en ti, en que está sana y salvo contigo y en que vas a protegerla. Los niños necesitan tiempo para recuperar la confianza.

Lo primero, por supuesto, es que dejes de gritarle, de pedirle que sea perfecta y de decirle que debería hacer esto y que tendría que ser aquello.

Recuerda que todo lo que te das a ti también lo recibe ella, porque está dentro de ti. Lo que te escuchas, lo que te comprendes, lo que te aceptas, lo que te perdonas, lo cariñosa que eres contigo misma… Tu niña está dentro de ti, y el trato que te das a ti misma también lo recibe ella.

6.Date permiso para sentir lo que sientes hoy.

Por supuesto, y en mayúsculas, date permiso para sentir lo que sientes en cada momento.

Tus emociones son tu salvación. Te dicen lo que pasa en ti y te cuentan qué necesitas… Son energía que te habla de ti y necesitas sentirlas para que sigan su curso… Son como un río que fluye. Y cuando no escuchamos lo que sentimos es como si le pusiéramos una compuerta a ese río y no dejáramos correr el agua.

Así es como tus emociones se estancan, y luego salen desbordadas.

Dicho de otra forma: si anulas lo que sientes, si no lo escuchas, si lo niegas, si lo reprimes, o lo que sea que tu niña aprendiera para sobrevivir… estarás completamente desconectada de tu niña y perdida de ti misma.

Decirle a tu niña que es una exagerada, que es demasiado sensible o que se lo toma todo muy a pecho NO es respetar lo que está sintiendo.

Así que empieza a escuchar lo que sientes, a confiar en lo que sientes y a aceptarlo.

Sí, como lo lees, confiar en lo que sientes, porque ¡lo que sientes siempre está bien!

Ponle nombre a eso que sientes y date permiso para expresarlo, porque cuando lo expresas también lo estás legitimando.

7.Conecta con tu vulnerabilidad. Mientras sigas pensando mucho y sintiendo poco, creyendo que ser vulnerable es algo malo y enterrando el dolor, tu niña seguirá sintiendo que hay algo defectuoso en ella.

Nunca me cansaré de decir que nuestra belleza está en nuestra vulnerabilidad, que sin eso no podemos ser auténticas, y que cuanto más te permitas mostrarla ante los demás, más le estarás diciendo a tu niña que está bien ser como es y sentir lo que siente.

8.Préstale atención a tu niña, cuida de ella y dale lo que necesite cada día.

En primer lugar, ¿qué necesitaba que le dijeran cuando era pequeña? ¿Que necesitaba escuchar? Lo que sea, si sigue herida dentro de ti, todavía necesita escucharlo.

Pero entregársela a los demás para que se lo digan ya no va a servir de nada. Ahora la única persona de quien ella necesita escucharlo eres tú. Así que piensa en lo que tu niña necesita escuchar y díselo cada día.

En segundo lugar, empieza a atenderla y a satisfacer sus necesidades cada día. Tenla presente, escúchala, pregúntale qué necesita y encárgate de dárselo.

Por ejemplo, si necesita descansar, déjala que descanse.

Si necesita que le digan que lo que ha hecho está bien, díselo tú.

Si no tiene ganas de hacer algo, dile que no pasa nada (en vez de obligarle a hacerlo).

Si necesita pedirle algo a alguien, recuérdale que tiene derecho y que se merece pedir eso.

Lo que sea que necesite, ¡dáselo tú!

Insisto en que esa niña esta dentro de ti y recibe lo misma que te das a ti misma: lo que te permites y lo que no te permites, lo que te cuidas y lo que no cuidas, lo que te quieres y lo que no te quieres…

Como siempre, me encantará que compartas las reflexiones sobre tu niña conmigo, en los comentarios aquí debajo.

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Acerca de Vanessa Carreño

Trabajo con mujeres que se sienten inseguras, no se valoran ni tienen confianza en sí mismas, le dan muchas vueltas a la cabeza y se preocupan mucho por lo que piensen los demás.

Con mis programas de Autoestima, Relaciones Personales y Dependencia Emocional consiguen ganar confianza en sí mismas y sentirse seguras y capaces de alcanzar sus objetivos. Aprenden a valorarse, se atreven a ser ellas mismas y empiezan a disfrutar de su vida y de sus relaciones.

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22 comentarios

22 comentarios
  1. Vicky 10/12/2020

    Gracias. Una frase tuya que me ha curado un montón es la de “tus emociones están bien”. Me ha curado mucho. Siempre pensaba que era híper sensible, que lo mío no era tan importante, que no era para tanto… hasta que me dijiste esta frase tuya y empecé a entender…
    Me ha dado fuerte también está de tu post: “si la has entregado a otros para que la quisieran” efectivamente, y luego la gestión de expectativas de que otros se te vayan a entregar del mismo modo. ¡Y casi nadie lo hace! Y hacen bien porque se protegen… pero uno se siente mal porque aún no ha aprendido a protegerse… lleva tiempo pero se puede conseguir (espero).
    Muchos besos cariñosos con corazones voladores para ti

    Responder
    • Sonia Rivera 13/12/2020

      Precioso escrito, Vanessa. Me va a ser muy útil y lo voy a usar cada vez que me olvide de mi niñita😍.
      Gracias!!!!

      Responder
      • Vanessa Carreño Andrés 13/12/2020

        Me alegro mucho, Sonia. Muchas gracias por compartirlo :-).
        Un abrazo,
        Vanessa

        Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 13/12/2020

      Muchas gracias, Vicky. Así es, lo que sientes está bien siempre. Te habla de ti y necesitas escucharlo siempre.
      Si tu niña no recibió lo que necesitaba, es comprensible que en algún momento se la hayas entregado a otros para que la quisieran. Porque no sabías hacerlo mejor, porque no sabías que la única que ahora puede quererla eres tú. Ahora ya lo sabes, ahora estás aprendiendo a quererla y a protegerla. Y claro que se puede conseguir, ya estás en el camino y no hay vuelta atrás :-).
      Besos y sonrisas con corazones para ti también.
      Un abrazo,
      Vanessa

      Responder
  2. Carmen 10/12/2020

    Mis padres biologicos eran dos niños muy heridos y sufri mal trato. Cai años despues en una culpabilidad enorme. Estoy con profesionales tratando de sanar las inmensas heridas que tengo.
    Gracias por tus post.

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 13/12/2020

      Muchas gracias por compartir, Carmen. Siento mucho lo que vivió tu niña. Espero que pasito a pasito logres reencontrarte con ella y quererla como se merece. Ahora eres tú quien ha de darle ese amor que no recibió, confía en ti para hacerlo.
      Un abrazo grande,
      Vanessa

      Responder
  3. Marisa 10/12/2020

    Nunca me he explicado por qué, desde que recuerdo, he tenido la sensación de que “me ha faltado algo”. Según me cuenta mi hermana,(4 años mayor), “siempre estaba enfadada”. Yo no lo recuerdo, pero si que me veo en alguna foto de entonces que tenía una media sonrisa, como un poco triste, y alguna otra como enfadada de verdad. ¿cómo, tan pequeña, podía estar así?.
    Y una cosa más: antes de morir mi madre, ya va para casi 6 años, yo la preguntaba muchas veces: “mamá, ¿me quieres?”. ¿porqué necesitaba que me lo dijera antes de morir?.

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 13/12/2020

      Hola Marisa,
      Muchas gracias por compartir. Tal vez tu niña seguía ahí esperando recibir afecto cuando tu madre se fue… Tal vez es esa niña medio triste, medio enfadada que ves en las fotos. Escúchala, cuídala, recuerda que ahora la única que puede ayudarla a sanar sus heridas eres tú.
      Un abrazo,
      Vanessa

      Responder
  4. Iri 10/12/2020

    Hola Vanessa, siempre leo tus post, me gusta como escribes y alimentas los distintos aspectos que nos afectan a muchas mujeres, este post en especial me ha llegado de frente, me encontré con mi niña herida por su pasado y olvidada por mi, me pasa exactamente como lo dices en el post, soy muy sensible y reacciono con mucha carga emocional ante las cosas que me pasan, en ocasiones necesito de alguien que me abrace y me llene de afecto tal como se le debería dar a un niño que sufre, en este caso ahora entiendo que es mi niña interna diciéndome que algo está pasando y algo está necesitando, ahora también he comprendido que solo yo puedo entregarle lo que necesita y dejar fluir lo que siente para que pueda sentirse valorada. Un abrazo desde Chile y que sigas entregando toda esta ayuda que muchas necesitamos.

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 13/12/2020

      Muchas gracias, Iri. Me alegro de que te gusten los post y de que éste te haya servido para encontrarte con tu niña. Escúchala, escúchala para poder lo que necesite cuando esté sufriendo. Y deja que sienta lo que siente. Lo que sea está bien, y necesita sentirlo, necesitas sentirlo, para que pueda seguir su camino… Valórala mucho, se lo merece.
      Un abrazo enorme de vuelta a Chile,
      Vanessa

      Responder
  5. Martha 11/12/2020

    Hola Vanessa,tus post son bien inspirados, siempre caen en el momento preciso, mientras lo leia fue como ir en retrospectiva en mi vida, me vi a mi misma, realmente pude hacerme una imagen de mi misma, he descuidado esa niña interior, y hoy esta pidiendo a gritos esa ayuda que yo le puedo dar, por que como tú dices nadie más lo puede hacer ahora, solamente yo, ahora puedo entender que eso es lo que me está afectando ahora en esta etapa de mi vida, al sentirme como me siento, sé que puedo hacerlo, con estos consejos muy valiosos que tú das.

    Gracias, Dios te bendiga, un abrazo desde Honduras.

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 13/12/2020

      Muchas gracias, Martha. Me alegro mucho de que el post te haya servido para comprender mejor cómo te sientes y lo que necesitas. Ahora tú niña está contigo, tenla muy presente :-).
      Un abrazo grande hacia Honduras,
      Vanessa

      Responder
  6. María 12/12/2020

    Hola Vanesa. Justo veo en mí comportamientos un poco obsesivos, y me doy cuenta muchas veces que buscan suplir una necesidad que de pequeña no tuve cubierta. Ahora con este post lo entiendo un poco mejor. En mi casa, de pequeña, vivíamos en un pequeño caos. No había higiene ni en la casa ni en nosotros. Dependía de mi madre para que me asease, y no lo hacía con regularidad. Pasé muchas veces hambre, y me sentía marginada tanto dentro como fuera de casa. También sufría bullying, de nuevo dentro y fuera de casa. Hoy en día necesito que mi casa esté limpia, mi cuarto obsesivamente ordenado y que huela bien, me ducho muchísimo y si mi ropa tiene un ligero olor a humedad (por ejemplo de no haberse secado bien en el tenderete) no puedo usarla y debo volver a lavarla. Tengo la manía de olerme el pelo para asegurarme de que huele bien, y muchas veces no me lo parece (hasta hace unos años me lo lavaba todos los días) y tengo mucha ansiedad por la comida, como si me fuese a faltar en algún momento y tuviese que comer todo lo posible. No aguanto que nadie se sienta marginado o herido delante de mi, y actúo lo posible para evitarlo (así que me cuesta mucho decir que no. Y tengo un TOC desde que tengo memoria que no consigo quitarme. Se llama tricotilomanía, y consiste en que me arranco el pelo. Además lloro muchísimo, a veces sin motivo aparente. Creo que mi niña interior tiene el control absoluto de mi yo adulta, y está desatada. Gracias por este post.

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 13/12/2020

      Muchas gracias, María. Tu niña vivió mucho dolor, mucho, y es normal que se sienta muy herida. Compréndela, acéptala, escúchala y dale lo que necesita en cada momento. Supongo que ya estás trabajando con alguien que te acompañe a sanar esas heridas, es importante que lo hagas :-).
      Un abrazo grande,
      Vanessa

      Responder
  7. Leticia 13/12/2020

    Hola, yo me siento muy extraña en los grupos…me siento mal en los grupos como que yo no entró dentro de ellos, y me siento triste y mal, me siento muy apenada y fuera de…quisiera platicar con alguien de esto, para no sentirme tan mal. Miro a la gente con extrañeza por lo mismo de que así me siento, y hablo poco de mi, me cuesta trabajo hablar de mi como si no me conociera…Y me fuesen a criticar, me apena quien soy. Por que me siento así en los grupos sociales? Pendiente de la aprobación ajena.

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 13/12/2020

      Hola Leticia,
      Tal vez tenga algo que ver con algo que vivió tu niña, con algún momento en que se sintió rechazada. Al leerte he pensado en este post, a ver si te sirve para comprender mejor.
      Un abrazo,
      Vanessa

      Responder
      • Leticia 16/12/2020

        Si muchas gracias, esta información me llega mucho…, gracias infinitas por escribir acerca de esto.

        Responder
        • Vanessa Carreño Andrés 20/12/2020

          Me alegro muchísimo, Leticia. Gracias a ti por compartirlo.
          Un abrazo,
          Vanessa

          Responder
  8. Mary Carmen 14/12/2020

    Hola! Vanne, tiene razón, mi niña tiene muchas heridas, te comparto un poco de su historia de esta niña, cuando empezó ir a la escuela, ella no hablaba con nadie, sólo hablaba en casa, mi madre fue mi maestra pues ella me enseñaba todo lo de la escuela, mis maestros trataban de ayudarme, pero no pudieron, llegué al sexto grado de primaria, me tuvieron que cambiar de escuela, ahí si pude hablar, pero siento que me perdí de muchas cosas divertidas que hace un niño. El miedo más grande de esta niña era que las personas se burlaran de ella, y había niños que le hacían bullyng y a su corta edad tenía miedo a equivocarse, y siento que hasta el día de hoy vivo con muchos miedos, aún no me puedo recuperar bien de estos traumas. GRACIAS por escucharme, con este post podré curar mis heridas. Hasta pronto 🙂

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 18/12/2020

      Muchas gracias por compartir a tu niña. Mary Carmen. A partir de ahora tenla muy presente y dale todo el cariño que necesita :-).
      Un abrazo grande,
      Vanessa

      Responder
  9. Aylen 18/12/2020

    Hola Vanessa, si yo también tengo a una niña muy mal herida y aún duele muchísimo mi pasado, no sé cómo dejarlo fluir. Un poco de mi historia un padre alcoholico que dañaba psicólogicamente a todos, una madre depresiva al cual yo debía cuidarla de vez en cuando y en la escuela sufría bullying por parte de mis compañeros! Por lo que desarrollé un toc llamado trastorno Dismorfico corporal que sigo en tratamiento.

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 20/12/2020

      Hola Aylen,
      Muchas gracias por compartir. Es lógico que tengas a una niña herida dentro con una infancia tan dolorosa, son muchas cosas juntas. Espero que poco a poco, pasito a pasito, puedas sanarla como se merece y como necesita. Abrázala muy fuerte y déjala sentir el dolor o lo que sea que sienta, seguramente lo neecsite.
      Un abrazo muy grande,
      Vanessa

      Responder

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