Descárgate GRATIS la guía Cómo Defenderte Cuando Alguien Traspasa tus Límites

SÍ, ¡LA NECESITO!

¿Te haces responsable de cómo se sienten los demás?

Dos mujeres - responsable de cómo se sienten los demás

¿Te sientes culpable si alguien no se lo pasa bien?

¿Te haces responsable de animar a quien está de bajón?

¿Te cargas tú para solucionar los problemas de los demás?

Muuuuchas veces asumimos responsabilidades que no son nuestras.

Que no se sienta mal, que no esté preocupado, que se le pase ya esa pena que tiene, que no se enfade, que no se moleste, que no se aburra, que no piense que…

¿Te suena? Pues nada de esto es tuyo, todo tiene que ver con el otro.

El problema es que nos cuesta diferenciar qué es nuestra responsabilidad y qué no la es.

Y, así, acabamos involucrándonos mucho en los problemas de los demás.

Pensando que si el otro está mal, la culpa es mía.

O anteponiendo la felicidad de los demás a la nuestra, por estar siempre pensando en lo que quieren y necesitan.

Pero es que si los demás no son responsables de ti, y esto seguro que ya me lo has escuchado más de una vez, la lógica indica qué tú tampoco lo eres de ellos. ¿O no?

Pues cuanto más confundida estés en esto, menos te estarás ocupando de lo que SI es tu responsabilidad.

De qué NO eres responsable

Pues mira, en primer lugar, no eres responsable de cómo se sienten los demás.

Ni de que alguien se anime, ni de darle el mejor consejo, ni de que vuelva a estar bien (y ojo con esto, porque a menudo no dejamos a los demás estar mal porque nosotras tampoco nos permitimos estar mal. Hacemos suya nuestra incomodidad).

No eres responsable de que los demás estén contentos, ni de que se lo pasen bien. Por ejemplo, si organizas una comida, la responsabilidad de que cada uno esté a gusto, ¡es de cada uno!

No eres responsable de que no haya silencios o de tener siempre un tema de conversación (y cuidado, porque esto también puede ser una incomodidad tuya que estás proyectando en el otro).

Si una persona habla poco, no eres tú la que tiene que decir algo para que el otro esté a gusto. Tanto si lo está como si no lo está, es cosa suya. Y lo tuyo es estar a gusto tú.

No eres culpable de que alguien se haya agobiado, ni de que esté de mal humor, ni de que esté enfadado. ¡Y no eres la responsable de quitarles el enfado a los demás!

Ni siquiera eres responsable de cómo se siente alguien con lo que tú haces. Y la prueba es que, haciendo tú lo mismo, no habrá dos personas que se sientan igual.

Por ejemplo, si piensas “me gustaría ir a este sitio, pero no sé si a mi pareja le va a parecer mal”, es tu pareja quien ha de ocuparse de cómo eso le hace sentir.

A ver, si lo que yo siento a cerca de ti habla de mí y lo que tú sientes a cerca de mí habla de ti, ¿cómo narices vamos a ser responsables entonces el uno del otro? (Ooojo, esto no quiere decir que si alguien te trata mal tú te tengas que aguantar…).

Y, por supuesto, no eres responsable de lo que le pase a otra persona si tú tomas una decisión respecto a esa relación.

“Es que no me separo porque sé que le voy a hacer sufrir”, que me decía una coachee.

“Es que no sé qué va a ser de él, ¿a dónde va a ir a vivir?”, que me decía otra.

Ni te imaginas la cantidad de mujeres que no se sienten bien con su pareja, pero se hacen más responsables del otro que de sí mismas.

“A veces casi que de buena me siento tonta”, que me decía una de ellas.

Bueno, pues eso, que tu papel no es proteger ni cuidar de los demás.

Y mira, en una de éstas me pillé hace unas semanas, porque un amigo me iba a llevar al monte a recoger setas y yo venga a preguntarle que si de verdad le apetecía, si tenía ganas, que no lo hiciera si estaba cansado… Es decir, me pillé preocupándome por él, como si él no fuera mayorcito para ocuparse de sí mismo y decirme que no si no quería ir.

Pues sí, a veces nos preocupamos tanto del bienestar de los demás que nos creemos que su felicidad depende de nosotros. Si acaso con los hijos, que si eres madre será lo más sagrado y delicado que tengas entre manos, pero ni siquiera con ellos es tanta tu responsabilidad.

“Si yo no soy feliz, no podré hacer felices a mis hijas”, que me decía una coachee.

¿Qué opinas de esto? En mi opinión, si no aprendes a ser feliz, tus hijos no podrán aprender eso de ti. Pero tu responsabilidad no es hacerles felices, en todo caso sería darles las herramientas necesarias para que sean felices por ellos mismos.

Y seguimos viendo de qué NO eres responsable…

No eres culpable ni responsable de lo que piensen los demás. Si alguien piensa que has hecho algo a propósito o te dice que solo piensas en ti, el único responsable de pensar eso es él.

Si, por ejemplo, le preguntas a alguien cómo le va con un problema personal que te has enterado que tiene, y después le das vueltas a si a esa persona le habrá parecido mal que le sacaras el tema… ¿En serio crees que eso depende de ti? Pues no, depende del otro y no tiene nada que ver contigo. Si algo le parece mal, ¡su responsabilidad es decírtelo!

O si estás en el supermercado y te das cuenta de que estás tardando en meter las cosas en la bolsa y empiezas a sentirte mal por lo que estará pensando el que viene detrás… ¿De verdad crees que lo que piense esa persona es culpa tuya?

Tú eres responsable de lo tuyo, de lo que sientes y piensas tú, no de lo que siente y piensa el otro. Ni tampoco de cómo responde a algo que tú haces. Por mucho que tú le hayas provocado, gritando, poniéndote nerviosa o lo que sea, el responsable de su respuesta siempre es él, igual que tú de la tuya.

Así que tampoco eres responsable de lo que hacen o dejan de hacer los demás.

Y si alguien te culpa de que ha hecho X porque tú antes hiciste Y, el responsable de haber hecho X es el otro, ¡no tú! Porque cada uno es responsable de su parte.

¡Tú nunca podrás ser la responsable del comportamiento de otro!

Igual que no lo eres de satisfacer sus necesidades…

“El otro día me llamó una amiga para proponerme un plan para el fin de semana. Y no me apetecía nada, pero pensé que si yo no iba la pobre se iba a quedar sin poder hacerlo”.

¿Ves cómo tratamos a los demás de pobrecitos en vez de dejarles que se ocupen de sus necesidades? Porque si a ti te apetece ir de excursión y a mí no, la responsable de satisfacer tu necesidad eres tú, igual que yo de cuidar la mía.

Que no quiere decir que un día, porque sé que te apetece mucho o que es algo especial para ti, no pueda hacer algo, aunque no sea lo que más me apetezca. Pero siempre haciéndome responsable de mí, y no para hacerme responsable de ti.

Es decir, yo me ocupo de mis necesidades, porque son mi responsabilidad, y tú de las tuyas.

Cada uno ha de cuidarse, protegerse y encargarse de uno mismo.

Y tampoco eres la responsable de que los demás lo hagan bien, de que tomen la decisión correcta o de que no se equivoquen.

Igual que no eres la responsable de lo que ellos NO hacen…

“En mi trabajo tengo un compañero que siempre deja las cosas a medias y, como no puedo verlo así, termino yendo detrás a terminar lo que él no ha hecho”.

Vale. ¿Te das cuenta de la cantidad de cosas de las que te haces responsable sin serlo?

Como si todo lo que pasa fuera responsabilidad tuya.

“A veces pienso que hasta el calentamiento global es culpa mía porque sigo comiendo carne”, que me decía una coachee.

Y, claro, cuando te haces responsable de todo, también te vas a sentir culpable por todo.

Es de cajón: si yo me responsabilizo de algo que no tiene que ver conmigo, como no voy a tener control sobre eso, sí o sí terminaré sintiéndote culpable.

Y así tendré muchas papeletas para acabar al lado de alguien que me carga a mí con la responsabilidad de su bienestar.

Es decir, si yo me culpo por todo, es fácil que acabe con alguien que no se hace responsable de nada y que me culpa a mí de lo que va bien, mal o regular.

Y en cuanto me priorice o piense en mí, el otro se sentirá mal y me echará la culpa.

Y como yo he aprendido a no ocuparme de mí para cuidar de los demás, pues asumiré esa culpa y, voilá, me sentiré culpable.

De qué SI eres responsable

Ojo, este post no es una oda al yoyo mimi, y a los demás que les den con lo suyo.

No quiero decir que te conviertas en una insensible que no tenga en cuenta a los demás.

No. No se trata de irte al otro extremo, tan sólo estoy hablando de no hacerte responsable de lo que no es tuyo, para que sí te hagas responsable de lo que lo es.

Porque ni lo dudes que cuando alguien cuida y se ocupa mucho de los demás, no se está ocupando ni cuidando de sí misma.

Y de eso sí que eres responsable: de escuchar cómo te sientes y de darte lo que necesitas.

Por ejemplo, y esto me lo decía ayer mismo una coachee: “llevaba unas semanas que se me cancelaban todos los planes y no había nadie disponible. Y me dije `¿podré hacer algo, no?. Pues buscar a gente que le pase como a mí´. Y me puse a buscar grupos de gente para quedar, y ya estoy apuntada a dos”.

¡Olé! Esto es hacerte responsable de tus necesidades.

Y sí, a veces para satisfacer tus necesidades le pedirás algo a alguien, pero la responsable seguirás siendo tú. No es que la pelota pase al tejado del otro, porque si el otro no puede darte eso que necesitas, la encargada de ello sigues siendo tú.

Tú eres la responsable de lo que te das y de lo que no te das. De lo que haces y de lo que no haces. De los problemas que afrontas y de los que evitas.

Eres responsable de lo que pasa en tus relaciones y de sentirte bien en ellas. De lo que dices, de lo que te callas, de los límites que pones y de lo que permites.

No eres una víctima de nada porque puedes elegir en cada momento. Y si alguien tiene un comportamiento que no te gusta o que te hace daño, tú tienes parte de responsabilidad por el lugar en el que te colocas permitiéndolo y manteniéndolo.

En resumen, eres la principal responsable de tu vida y de tu bienestar, no del de nadie más.

¿Dónde aprendiste a cuidar y a salvar?

Si te esto de hacerte responsable de los demás te está resonando, ¿dónde aprendiste a ser la cuidadora y la salvadora de todos?

Tal vez no te guste ese rol, pero si es lo que aprendiste, es lo que harás, porque te sientes cómoda en eso, porque es a lo que estás acostumbrada. Y lo primero que necesitas para cambiarlo es reconocer esa parte de ti y aceptarla.

Si aprendiste a importar ayudando a los demás y haciéndote responsable de que estuvieran bien…

O porque tus padres se separaron y asumiste el rol de salvadora de tu padre…

O porque tu madre estaba enferma y tuviste que ser más madre que hija…

O porque de pequeña escuchaste cosas como “me pones de los nervios”, “es culpa tuya que me haya enfadado”, “solo piensas en ti” o “estoy triste por tu culpa”…

Y tantas y tantas situaciones de las que una niña no puede ser responsable…

¿Con cuánto te cargaste de pequeña? ¿Con cuánto te cargaron? ¿Qué responsabilidades te pusieron o de qué te hiciste responsable tú, porque parecía que eso era lo que esperaban de ti?

En realidad, cualquier forma en la que tú aprendieras que cómo se sentían los mayores dependía de ti y que era tu responsabilidad que se sintieran bien, habrá ayudado a que hoy te coloques en el rol de salvadora en tus relaciones.

Y a que sientas esa culpa tóxica que te hace creer que tú eres responsable de los sentimientos y los comportamientos de los demás.

Claves para soltar la responsabilidad

Claro, si aprendiste a cuidar para que te quisieran, si dejaste de ser tú para desempeñar ese papel, ahora es normal que soltarlo te pueda dar miedo, porque no sabes quién serás si dejas de ser eso. Y puede que necesites pedir ayuda

Así que, para que empieces poco a poco, te voy a dejar algunas claves:

1. Identifica qué responsabilidades asumes que no soy tuyas.

2.Pregúntate para qué te haces responsable. Para que no te dejen de querer, para no sentirte culpable, para sentirte merecedora, para no hacerte responsable de ti…

3.Suelta el control de lo que no tiene que ver contigo. Date ese permiso en una pequeña cosa cada día.

4.Conecta con tus sentimientos, con tus necesidades y con tus deseos.

5.Pregúntate, de vez en cuando, “¿qué es mi responsabilidad en esta situación?”.

6.Ocúpate de tu niña y de darle eso que hasta ahora necesitaba buscar fuera.

7.Empieza a hacerte responsable de lo tuyo (así también dejarás de esperar que los demás se encarguen de eso).

8.Pon, cada día, un límite a algo que no es tu responsabilidad.

Cuando tengas claro que cada uno es responsable de sus emociones y de su felicidad y que nadie está aquí para satisfacer tus necesidades, podrás sentir que tú tampoco estás aquí para satisfacer las de nadie :-).

¿Qué me dices? ¿Te apetece compartir algo de lo que hasta ahora te hacías responsable sin serlo? Me gustará leerte en los comentarios aquí debajo.

Compártelo en tus redes

Share on facebook
Facebook
Share on twitter
Twitter
Share on linkedin
LinkedIn
Share on pinterest
Pinterest

¿Quieres más consejos?

Apúntate GRATIS y recibe cada semana herramientas y recursos para tener Más Seguridad, Más Felicidad y Más Bienestar.

Acerca de Vanessa Carreño

Trabajo con mujeres que se sienten inseguras, no se valoran ni tienen confianza en sí mismas, le dan muchas vueltas a la cabeza y se preocupan mucho por lo que piensen los demás.

Con mis programas de Autoestima, Relaciones Personales y Dependencia Emocional consiguen ganar confianza en sí mismas y sentirse seguras y capaces de alcanzar sus objetivos. Aprenden a valorarse, se atreven a ser ellas mismas y empiezan a disfrutar de su vida y de sus relaciones.

¿Quieres que te ayude a ti también? Solicita una sesión de valoración gratuita conmigo rellenando este formulario.

17 comentarios

17 comentarios
  1. María 10/06/2021

    Hola Vanessa!
    Pues yo con el COVID empecé a “responsabilizarme ” de la inseguridad que me transmitía mi pareja por como hacía las cosas. A día de hoy, sigo pensando en que yo no tengo culpa en lo que le ha sucedido pero sí en lo que él me ha hecho sentir durante tanto tiempo, pero algo dentro de mi hace que siga siendo insegura por todo lo vivido. No consigo desprenderme de esta situación, con lo cual hace que desconfíe totalmente de esa persona. NUNCA había desconfiado tanto de nadie, y volver a confiar me está costando la relación.

    Un saludo

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 17/06/2021

      Hola María,
      Si te has sentido insegura en un lugar, es lógico que hayas perdido la confianza… Creo que recuperarla depende de cómo sea de importante para ti eso que ha pasado, de cómo de cómo os comuniquéis y podáis comprenderos el uno al otro, y de que seáis capaces de perdonaros.
      Un abrazo,
      Vanessa

      Responder
  2. Rocío Hernández 10/06/2021

    Me he sentido responsable cuando mi pareja me dice: “me enojas”, “me molestas”, “me rindo contigo”; cada vez que el tiene una presión por dinero y acude a mi para que le preste.

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 17/06/2021

      Muchas gracias, Rocío. Espero entonces que el post te haya servido para darte cuenta de que tú no eres responsable del otro y que el otro no puede hacerte responsable de algo si tú no se lo permites.
      Un abrazo,
      Vanessa

      Responder
  3. Isa 10/06/2021

    Yo toda mi vida (ya mucho menos, y en gran parte gracias a tu blog, Vanessa!) me he preocupado por no molestar a los demás. Da igual que fueran absolutos desconocidos que yo era la persona hiperresponsable que mandaba a mis conocidos hablar más bajito con delicadeza en cuanto percibía miradas de esos extraños, o quitarnos de un camino si alguien necesitaba pasar, sin esperar a que nos pidieran el paso. Yo cubría la parte de los demás.
    Siempre estuve hiperalerta a los gestos de la gente, sabiendo lo que más les agradaría. ¡Y de mí misma no me preocupaba! En realidad me fue pasando más desde la adolescencia tardía. De niña y adolescente iba muy a mi bola, pero en casa de repente todo lo que yo hacía como “locuela” molestaba y mi trabajo empezó a ser no molestar.
    ¡Qué liberador cuando te das cuenta de que cada uno debe hacerse cargo de lo suyo!

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 17/06/2021

      Así es, Isa. ¡Qué liberador! Me alegro mucho de que el post te haya ayudado a conectar con eso y a ser más consciente de tus patrones.
      Un abrazo,
      Vanessa

      Responder
  4. Belén 10/06/2021

    Gracias por el post, Vanessa -como siempre 🙂
    Me identifico con algunas cosas y tomo nota, pero creo que sí somos responsables de algunas reacciones de los otros.
    El “básico” ejemplo del llenado de la bolsa -como genérico- Vivimos en sociedad y debemos prestar atención a facilitar o al menos no fastidiar la vida de los demás.
    Yo intento ser respetuosa con los turnos, ahora normas covid, no demorándome más de la cuenta cuando hay gente que espera su turno. Creo que sí, que todo esto es responsabilidad y obligación mía -y suya para conmigo.
    Y si soy anfitriona, actuó como tal y también me siento responsable de cómo los demás se sienten en mi casa -que si uno decide tirarse por la terraza, obviamente no me siento culpable, pero que voy a atender a mis invitados intentando que se sientan bien, eso seguro.
    Y si le piso el pie a alguien a propósito -otro ejemplo básico y genérico- y esa persona reacciona mal o lo pasa mal, también es “culpa” o responsabilidad mía.
    Nuestras acciones desencadenan otras acciones de las que somos responsables directos.
    Espero tu respuesta 🙂

    Responder
    • Stella 11/06/2021

      Hola, leí un comentario y yo opino que cuando se recibe gente en nuestra casa se pone la mejor intención y amor en todo para que la otra persona se sienta a gusto, pero eso no depende de mí su sentir, todo puede estar de diez para mí, y el otro no verlo así ¡y su sentir no es el mío! Creo que nunca podemos responsabilizarnos por lo que el otro piense y sienta, eso pertenece al otro, y todo está, bien es perfecto. Tengo una frase que me gusta mucho y aplico “El otro tiene derecho a ser como es, y yo de aceptarlo. Si algo me molesta del otro, eso me pertenece a mí.

      Responder
      • Nancy 13/06/2021

        Hola, así tengo este problema, no pensé que yo fuera así: tan abnegada, pero me sorprendo pensando en los demás, tengo inseguridad en mis relaciones con las personas, siento culpa por sus comportamientos, pongo su felicidad antes que la mía…, pienso “a ell@, no le gustará que yo haga esto y entonces yo no lo haré”, como que se genera en mi interior un fuerte temor, miedo, pienso que se van a enojar conmigo si yo hago esto o aquello, y entonces dejo de hacerlo, como sacrificarme por el otro 😕 y me pierdo. Es algo que da vueltas en mi cabeza, cuál es mi responsabilidad y cuál a mí no me corresponde, es algo que está en lucha cuando siento su afectación. 😕, es como dices -aprendí a salvar pensando en los demás antes que en mi, cuando la fórmula era al revés-

        Responder
        • Vanessa Carreño Andrés 17/06/2021

          Muchas gracias, Nancy. Espero entonces que el post te haya servido para diferenciar qué es tu responsabilidad y para comprender que tú no puedes hacerte responsable de los demás, igual que los demás no pueden hacerse responsables de ti. Que lo que tú no te das, nadie podrá dártelo. Y que tú no les puedes dar a los demás lo que ellos no se dan a sí mismos.
          Hay muchos post en el blog sobre esto de estar pendiente de lo que piensan los demás, espero que te sirvan.
          Un abrazo,
          Vanessa

          Responder
      • Vanessa Carreño Andrés 17/06/2021

        Muchas gracias, Stella. Comparto lo que dices y me ha gustado mucho tu frase.
        Un abrazo,
        Vanessa

        Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 17/06/2021

      Hola Belén,
      En mi opinión cómo alguien se sienta en tu casa o cuando está esperando detrás de ti, es algo suyo. No depende de ti, y cada persona se sentirá de una forma aun en la misma situación… Lo mismo que si pisas a alguien puede haber quien te sonría sin darle importancia o quien te insulte o te ataque… Tú no puedes controlar cómo se sienten o responden los demás, tan sólo puedes hacerte responsable de ti misma, de tus sentimientos y de tus comportamientos. Que por supuesto que pueden tener un efecto sobre los demás, pero cuál sea no depende de ti. Y siempre será del otro la responsabilidad de informarte de cómo se ha sentido con algo tuyo, más que la tuya de anticiparte a cómo se va a sentir. Así lo veo yo :-).
      Un abrazo,
      Vanessa

      Responder
  5. Josselyn 10/06/2021

    Hola Vane !!
    Mi novio tiene un circulo de amistad muy grande por ende lo invitan a salir mucho y de los años de relación que llevamos raras veces me ha informado, no en el sentido de pedir permiso para salir porque siempre hemos acordado que cada quien tiene su vida y no hay porque sentir que debemos pedir permiso como si fuera una cárcel. Ayer salí con un amigo de años y no le informé, claramente el vio mis historias en mis redes sociales y me pregunto con quien andaba, donde y con permiso de quien, no sé si lo dijo bromeando porque a veces lo hace, le dije que salí con X amigo (él ya lo conoce) y se molestó, no me lo dijo pero me dejo de hablar y siento que pudo ser mi error por no decirle que saldría con mi amigo, aunque al mismo tiempo pienso por qué me siento así si él hace lo mismo y yo a veces ni me entero hasta días después.

    Responder
    • Natalia 11/06/2021

      Hola amiga! ¿Te ha dejado de hablar? Cuidado, eso que te está haciendo se llama chantaje emocional.

      Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 17/06/2021

      Hola Josselyn,
      En una relación de igual a igual lo que sirve para uno, sirve para el otro. Lo que das y permites, también esperas recibirlo, desde un acuerdo común por ambas partes.
      Si alguien se siente mal con tu comportamiento te lo puede expresar desde la empatía y haciéndose responsable de cómo se ha sentido. Eso es muy diferente a dejarte de hablar… Cuando nos sentimos muy dependientes del otro caemos en este tipo de manipulación y de sentirnos culpables, pero incluso aunque hubieras cometido un error, tienes todo el derecho a equivocarte y a esperar que el otro pueda comprenderlo, igual que a pedir el mismo trato que tú das.
      Un abrazo,
      Vanessa

      Responder
  6. Jen 10/06/2021

    Me identifico totalmente. Siempre he sido así de “cuidadora” de todos, de evitar silencios, de animar, de evitar que alguien se aburriese… Pero estoy trabajando en ello y espero quitarme todas esas manías que solo me han colocado en un lugar poco favorecedor en mi vida. Gracias Vanesa, me encanta tu blog.

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 17/06/2021

      Muchas gracias, Jen. Felicidades por darte cuenta y estar trabajando en ello :-).
      Un abrazo,
      Vanessa

      Responder

Deja tu comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicado. Los campos obligatorios están marcados como *



Únete a los más de 20.000 suscriptores, ¡con regalo incluido!

Apúntate GRATIS y descárgate ahora la guía “Los diez pasos clave para mejorar tu autoestima”.

No te enviaré nada de spam y puedes darte de baja cuando te apetezca

Los post más leídos

¿Quieres trabajar conmigo?

Rellena este formulario para tener una sesión de valoración gratuita”.

¡Hey!

no te vayas sin tu regalo

¿Quieres empezar a confiar en ti, sentirte segura y disfrutar de tu vida y de tus relaciones?
Apúntate gratis y llévate la guía “Los diez pasos clave para mejorar tu autoestima” de regalo.

¡SÍ, QUIERO!