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Cómo darte lo que necesitas en cada momento

Mujer en espejo - darte lo que necesitas

¿Sabes cuál es la úuuuunica manera de darte lo que necesitas? Aprender a escucharlo dentro de ti.

Ni preguntarles a los demás, ni que alguien te diga lo que necesitas en ese momento, ni que des por hecho que cuando pasa X necesitas Y, ni esperar que otro se encargue de satisfacer tu necesidad.

Para darte lo que necesitas en un determinado momento, la clave es que estés conectada con lo que sientes y que aprendas a escuchar dentro de ti qué es eso que estás necesitando. Porque nadie te lo va a decir mejor que tú misma.

¿Que qué es eso de darte de lo que necesitas? Pues ocuparte de ti y de tu bienestar. Hacerte sentir bien a ti misma, vaya.

Y es una regla de tres: para sentirte bien necesitas satisfacer tus necesidades. Y para satisfacer tus necesidades necesitas escuchar lo que estás sintiendo y, desde ahí, reconocer lo que estás necesitando.

Y ojo que cuando digo “sentirte bien” no me refiero a estar feliz o a dar saltos de alegría. Porque si, por ejemplo, se rompe tu relación de pareja, tendrás que sentirte triste por un tiempo. Pero, aun dentro de esa tristeza, podrás sentirte bien, si por ejemplo te das cuenta de que necesitas recogerte y hacer menos cosas, o que necesitas estar sola o juntarte con personas con las que te sientas muy recogida, y satisfaces esas necesidades.

En cambio, es probable que no te siente bien hacer la típica tarea que te resulta pesada, o hacer algo que te saque mucho de tu zona de confort, o juntarte con un montón de gente con la que no tienes demasiada confianza.

O puede que sí te siente bien algo de esto, no lo sé. Ni lo sé, ni soy yo quien ha de decirte lo que necesitas. La única manera de que lo sepas es que lo escuches dentro de ti, no que le preguntes a una amiga o que otra venga a decirte lo que le funciona a ella o lo que tú deberías hacer.

Y precisamente, para que aprendas mejor a identificarlo, es este post.

La señal de alarma que te dice que te falta algo

Seguramente tienes algún aparato que te avisa con un piii piiii cuando se le termina el combustible, mismamente el coche. ¿Sabes cuál es tu señal de alarma interior cuando necesitas algo? ¿Sabes cómo te avisa tu cuerpo cuando le falta algo? Con un sentimiento.

Tu cuerpo genera un sentimiento para informarte de que le está faltando algo. Un sentimiento de rabia, de frustración, de entusiasmo, de inseguridad, de alegría, de indiferencia, de nerviosismo, de incomodidad, de vulnerabilidad, de dolor, de angustia, de agobio, de confusión, de cansancio… Lo que sea, la única responsable de escucharlo y darte lo que necesitas eres tú.

Cualquier sentimiento te está indicando que hay una necesidad abierta. Por ejemplo, si sientes cansancio la necesidad abierta sería la de descansar. ¿Cómo? Pues buscando una acción para satisfacer esa necesidad. Y esa acción pueden ser muchas diferentes, no es que haya solo una opción. La necesidad es una, sí, pero puede haber un abanico de acciones muy amplio para satisfacer la misma necesidad.

El problema empieza cuando no escuchas lo que sientes y no te haces cargo de ello, o cuando esperas que los demás se ocupen de satisfacer tus necesidades.

Cualquier necesidad has de ser tú quien se encargue de ella. Los demás no tienen que hacerse cargo de tus necesidades, de tus expectativas o de tus deseos, ¡esa es tu función!

Si estás necesitando algo pero no te lo das y esperas que los demás satisfagan tus necesidades, generarás relaciones tensas e insanas y además te sentirás frustrada porque darte lo que necesitas no depende de ti. ¡Porque no eres libre para ocuparte de ti y dependes de que los demás lo hagan!

Tú misma puedes satisfacer cualquiera de tus necesidades. Claro que a veces necesitarás pedirle algo a otra persona, pero la responsable última de satisfacer esa necesidad sigues siendo tú. ¡La pelota sigue estando en tu tejado!

Por ejemplo, si estás agobiada con que tienes que hacer muchas cosas y no te da la vida para todo, puede que necesites descansar, puede que necesites delegar, puede que necesites pedir ayuda o darte cuenta de que te cargas con demasiadas cosas. En cualquier caso, eres tú quien ha de ocuparse de eso que necesitas, ya sea buscando esos momentos para descansar o pidiendo a alguien que te ayude con algo.

En cambio, no te estarías haciendo responsable de tu necesidad si cuando estás agobiada no escuchas lo que te está diciendo ese sentimiento o si esperas que sean los demás los que vengan a ofrecerte ayuda.

Pero todo esto es teoría y no necesitas saber esa teoría para darte lo que necesitas. De hecho, no necesitas saber cuál es tu necesidad concreta para poder satisfacerla. Lo único que necesitas es escuchar lo que sientes y dejarte guiar por ello.

Escuchar lo que estás sintiendo y lo que estás necesitando, aunque no le pongas nombre, y encargarte de dártelo. ¿Cómo? Sintiendo dentro de ti lo que quieres, lo que sientes y lo que te apetece.

Igual que cuando te apetece un montón ir a un sitio y sientes y sabes dentro de ti que te apetece, pues así se escucha lo que necesitas. Preguntándote qué me apetece ahora mismo y dejándotelo sentir.

O como cuando te apetece comer chocolate, ¿a que no tienes dudas de que te apetece? ¿A que lo sientes dentro de ti y estás segura de que quieres comer chocolate? Pues de eso se trata, de que sepas escucharte tan, tan bien que cuando sientas algo seas capaz de quitar toda la paja y simplemente saber qué es lo que quieres y lo que necesitas para sentirte bien.

Y la paja son todas esas creencias que te están impidiendo escucharte y cuidar de ti: que todos me tienen que aprobar, que pensar en lo que necesito es ser egoísta, que primero tengo que ocuparme de que los demás estén bien, que soy una irresponsable si no hago lo que me había planificado que iba a hacer, que si alguien me critica va a ser horrible, etc., etc.

Por ejemplo, seguro que alguna vez te has hecho a la idea de que ibas a hacer algo, pero después, cuando llega el momento, es como que te cuesta, como que no te apetece. Y no me refiero solo a tareas y obligaciones varias, sino también a cosas que se supone que pertenecen al ocio y al disfrute.

A mí me pasaba muchos fines de semana, que me había dicho que por la noche me pondría una película, pero después había tenido un día muy intenso y cuando llegaba el momento tenía la cabeza como un bombo y cero ganas de prestar atención a una pantalla durante dos horas. Y, ¿qué hacía antes? Pues es que ni me paraba a escucharme que no me apetecía. ¡La cantidad de veces que he visto una película sin enterarme de la historia y solo porque era lo que me había planificado! En vez de escuchar, como hago ahora, que “oye, pues esta mañana pensaba que sí pero ahora mismo no me apetece. Voy a escuchar lo que me apetece ahora y ya veré una peli otro día”. Y listo.

Lo fácil que se vuelve cuando lo escuchas dentro de ti

Cuando aprendes a escuchar lo que sientes, lo que necesitas y lo que te apetece en cada momento, la vida se vuelve mucho más sencilla. Es como que ya no necesitas estar pendiente de qué es lo correcto o lo que se supone que tienes que hacer en esa situación o lo que van a pensar los demás. Simplemente escuchas dentro de ti y, voilà, ¡ya tienes la respuesta que te indica cuál es el mejor camino para ti en ese momento!

Por ejemplo, si el sábado has quedado con una amiga para ir al cine y cuando llega ese día te das cuenta de que te apetece más quedarte en casa tranquila, darte lo que necesitas es decirle a esa amiga que no te apetece ir al cine y que mejor lo dejáis para otro día.

Que eso no significa que seas egoísta o que solo estés pensando en ti. Es que cuando has quitado la paja ya no tienes miedo de irte de un extremo al otro, porque además también eres flexible con los demás y permites que escuchen lo que les apetece, aunque no siempre encaje con lo que tú querrías que hicieran.

Así que tal vez ese día le dices a tu amiga que no te apetece ir al cine, pero otro día que sabes que ese plan es importante para ella pues haces el esfuerzo de ir aunque no te apetezca. Y no es que no estés cuidando de ti, sino que sabes que en ese momento lo estás eligiendo así porque es algo excepcional y porque no te supone demasiado esfuerzo. Es decir, ni plantar a todo el mundo a la primera de cambio porque a mí lo que me apetece es esto otro, ni tampoco ignorar lo que estás sintiendo porque ya habías quedado con alguien.

Otro ejemplo: si me he dicho que el domingo por la tarde iba a adelantar unas cosas del trabajo que no me dio tiempo a terminar el viernes, pero resulta que he tenido un finde muy movido y llega el domingo por la tarde y a mí lo que me apetece es descansar. ¿Cómo puedo satisfacer mi necesidad de descanso y a la vez cumplir con mi compromiso? Pues eso necesito escucharlo yo, nadie puede hacer eso por mí. Tal vez me dé cuenta de que no es estrictamente necesario que lo deje hecho hoy o tal vez decida que prefiero descansar esta tarde y levantarme mañana un rato antes para hacerlo.

Es decir, cuidarte y darte lo que necesitas requiere que seas comprensiva y que tengas mucha flexibilidad, contigo misma y con los demás.

Por ejemplo, si le estás explicando algo a tu hija y tu suegra te corrige delante de ella, es posible que en ese momento sientas enfado y rabia. Y que si lo escuchas te des cuenta de que, después en privado, necesitas decirle a tu suegra que no te has sentido respetada con su comentario y pedirle que no lo vuelva a hacer. Esto sería hacerte cargo de ti, y es muy diferente a contestarle mal a tu suegra en el momento o tragártelo para evitar un conflicto.

Como puedes ver, darte lo que necesitas es algo que has de practicar mucho y tener muy presente, porque a lo largo del día surgen mil momentos y oportunidades que requieren que te escuches y sepas reconocerlo.

Por ejemplo, si siempre sales a andar escuchando un podcast y resulta que hoy no te apetece porque estás distraída y te apetece ir pensando en las musarañas, pues darte lo que necesitas podría ser ponerte música o caminar en silencio.

O si todos los lunes haces la compra de la semana y hoy te encuentras muy cansada y medio acatarrada, pues escuchar lo que necesitas tal vez sea buscar un hueco para ir el martes o hacer un pedido online.

Si no te conoces, no podrás darte lo que necesitas

Y antes de terminar quiero que te queden claras tres ideas:

1.Ninguna necesidad está bien o mal. Es lo que necesitas en ese momento y punto.

Lo mismo que si tienes frio no juzgas si está bien o mal tener frio y simplemente te abrigas. Pues así con cualquier necesidad, que la primera que ha de legitimarla eres tú.

Que después, de las mil acciones que hay para satisfacer cada necesidad, ya decidirás cuál es la que te encaja mejor, pero la necesidad que subyace de fondo sigue siendo legítima y tienes derecho a satisfacerla siempre (excepto en los casos en los que tú misma decidas que hay otra necesidad que es más importante para ti en ese momento).

O si te habías comprometido a ir a un sitio el domingo por la mañana, pero resulta que has dormido mal, ¿qué necesitas? Igual necesitas descansar o igual necesitas darte una ducha, espabilarte y cumplir con ese compromiso. Eso solo puedes valorarlo tú.

O, como le pasaba a una coachee hace un par de días (por cierto, si quieres trabajar conmigo puedes rellenar este formulario para tener una sesión de valoración), que le había dicho a su madre que no podía ir a una comida, pero cuando llegó el momento resultó que sí podía. “Vale, sí puedo ir, pero ¿me apetece? Si me escucho lo que siento, ¿qué es lo que necesito? Porque igual lo que necesito es aprovechar que me ha quedado este hueco para descansar, en vez de ir siempre de deber en deber y de compromiso en compromiso. O igual lo que necesito es ir a esa comida, porque me lo escucho y siento que sí que me apetece”. Lo que fuera, sólo podía responderlo ella.

2.Cuando no escuchas lo que sientes y lo que necesitas, ese malestar que se va generando termina saliendo por algún lado.

Por ejemplo, si estoy agobiada porque no he parado con tareas y responsabilidades toda la semana, pues igual necesito decir que no a los dos planes que me habían surgido para el finde y estar tranquila sin ningún compromiso y fluyendo con lo que me apetezca. Cuando no hago esto y sigo diciendo que sí a los demás por encima de mí misma, esa frustración de estarme abandonando termina explotando en algún momento, ya sea en forma de una enfermedad, de una crisis de ansiedad, de rabia, de una insatisfacción muy profunda, de depresión, ira hacia los demás o mil formas de malestar…

Lo que sentimos, ya sea en un grado dos o en un grado ocho, siempre nos habla de lo que necesitamos. Y cuando llegamos a grados altos de malestar ese sentimiento nos está diciendo que tenemos que hacer algo YA. Que tenemos que cuidarnos más, bajar el ritmo o soltar algo. Y cuando eso no lo escuchamos y dejamos que el vaso se siga llenando es cuando, por ejemplo, un día terminamos explotando con un ataque de ansiedad.

3.Para poder escuchar lo que sientes y darte lo que necesitas es imprescindible que te conozcas a ti misma.

Porque satisfacer tus necesidades no es algo cerrado en plan que “si iba a ir a clase de zumba pero resulta que estoy a gustito en el sofá, siempre tenga que permitirme quedarme en el sofá porque ahora es lo que me apetece”. ¡Es que depende! Si eres una persona que se dice que va a hacer una cosa y no la hace, o que se pone con algo y a lo poco abandona, pues igual te das cuenta de que eso es lo que estás haciendo con la zumba. O si sabes que tienes miedo al rechazo y que cuando vas a esa clase te conectas con ese miedo, pues igual te das cuenta de que eso es lo que necesitas trabajar.

Pero si resulta que eres una persona muy rígida y exigente contigo misma, pues igual lo que necesitas es ser flexible y dejarte en paz esta tarde.

Por eso, que para que puedas darte lo que necesitas, primero has de conocerte, identificar tus patrones automáticos, ir quitando toda esa paja que te impide escucharte y, desde ahí, decidir qué es lo que necesitas en este momento. Que unas veces será quedarte a gustito en el sofá y otras será tirar de ti para ir zumba. Y, en cualquier caso, estará bien si lo has hecho de forma consciente y desde el amor a ti misma.

Por ejemplo, que me contaba el otro día un coachee, “hoy me he escuchado que estaba cansado y más bajo de ánimo, y como quería estar bien para la sesión y ahora sé lo que me funciona y lo que me hace sentir bien, pues me he echado un rato después de comer y al levantarme, como me gusta cocinar y me sienta bien, me he puesto a preparar una tortilla para cenar. Y ahora me encuentro mucho mejor… Antes habría sido una de esas situaciones que me habrían sobrepasado y habrían hecho que me pusiera irascible”. ¡Olé él!

Y eso es lo que él se dio cuenta de que necesitaba hacer para cuidarse, pero no hay una respuesta que sirva siempre para todo el mundo. En cada momento, cada persona tendrá una necesidad y una manera de satisfacerla diferente. Y la única que puede escuchar la tuya eres tú.

Tal vez un día que estás un poco apática o de bajón, el cuerpo te pida recogerte en casa y no hacer nada. Tal vez te pida quedar con alguien íntimo y compartir cómo te sientes. O tal vez te pida salir a distraerte con alguien con quien sabes que no vas a hablar de eso.

Lo que sea, solo lo puedes averiguar tú, escuchándolo dentro de ti y preguntándote una y otra vez “Yo, en este momento, ¿qué necesito? A mí, ahora mismo, ¿qué me apetece?”.

¿Qué me dices? ¿En qué situación te das cuenta de que tendrías que escuchar más lo que necesitas y lo que te apetece? Si quieres puedes compartirlo conmigo en los comentarios aquí debajo.

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Acerca de Vanessa Carreño

Trabajo con mujeres que se sienten inseguras, no se valoran ni tienen confianza en sí mismas, le dan muchas vueltas a la cabeza y se preocupan mucho por lo que piensen los demás.

Con mis programas de Autoestima, Relaciones Personales y Dependencia Emocional consiguen ganar confianza en sí mismas y sentirse seguras y capaces de alcanzar sus objetivos. Aprenden a valorarse, se atreven a ser ellas mismas y empiezan a disfrutar de su vida y de sus relaciones.

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6 comentarios

6 comentarios
  1. Jen 20/01/2022

    Geniales tus post como siempre Vanessa, me siento tan identificada con este proceso de darme lo que necesito. Me está costando, estoy recién salida de una relación y justo fue esa la sensación que tuve hasta que di el paso de terminar. Tenía ansiedad, algo dentro me hacía estar inquieta y era porque llevaba mucho tiempo sin darme lo que necesitaba. Ahora me siento cada dia mejor. Mil gracias por tus blogs.

    Responder
    • Martha 20/01/2022

      Hola hermosa, mil gracias realmente nunca había pensado de esa manera, escuchaba que decían “busca dentro de ti lo que quieres”. Y me preguntaba cómo voy a buscar y saber lo querido, realmente no entendía 😔 pero gracias a ti hoy comprendí. Gracias 🙏 infinitas y que recibas Miles de bendiciones.

      Responder
      • Vanessa Carreño Andrés 25/01/2022

        Qué bien, Martha. Me alegro mucho de que el post te haya servido para entender mejor cómo escuchar dentro de ti y darte lo que necesitas. Muchas gracias por compartirlo.
        Un abrazo,
        Vanessa

        Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 25/01/2022

      Me alegro mucho de que te hayas escuchado y estés aprendiendo a darte lo que necesitas, Jen. Así es como suele ocurrir, que a raíz de un momento en que no nos hemos cuidado nos hacemos más conscientes de lo que nos está faltando y de que la responsabilidad de recibirlo es nuestra.
      Un abrazo,
      Vanessa

      Responder
  2. Gema 20/01/2022

    Gracias x el post..
    Me ha servido muchísimo…
    Ahora tengo que identificar y filtrar, esa paja que no me deja ver mis necesidades…
    Xq muchas veces, hay tantos pensamientos con dudas, interrogantes etc. Que no consigo aclararme y quedarme conforme con mi decisión sobre una acción determinada.

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 25/01/2022

      Muy bien, Gema, entonces empieza por ir quitando la paja que te limita para que después puedas escucharte con claridad. Estás en el camino :-).
      Un abrazo,
      Vanessa

      Responder

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