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Cinco claves para sentirte bien con tus amigos

Dos mujeres riendo - para sentirte bien con tus amigos

Piensa en tus amigas y amigos, ¿cómo te sientes con ellos? ¿Cómo te sientes con las personas con las que te relacionas en tu tiempo de ocio?

¿Te das cuenta de que hay personas con las que no te sientes tan a gusto como con otras? ¿Y te suena eso de forzarte a encajar donde no te sientes bien?

Este post no va sobre las relaciones de pareja, sino sobre las relaciones de amistad. Hablo mucho de relaciones en general, pero sólo una vez escribí un post sobre la amistad, que además es uno de los más leídos del blog. Y hace tiempo que quería profundizar un poquito más en el tema, sobre todo inspirada pro algo que me contaba una coachee hace unos meses, y que he escuchado con palabras diferentes en otras personas.

“Me pasa que hay personas con las que soy yo misma y me siento maravillosamente auténtica, y otras personas con las que, por motivos que no podría explicar muy bien, me cuesta ser yo misma porque no me siento cómoda… Supongo que esto será algo normal que nos ocurrirá a todos…”, que me decía esta coachee.

Pues sí, es algo normal que nos pasa a (casi) todos. Es habitual que haya personas con las que te sientas más a gusto que con otras. ¡Claro que no te puedes sentir igual de bien con todo el mundo!

Y es completamente lógico que te sientas mucho mejor con alguien con quien puedes ser tú misma que con alguien con quien sientes que tienes que hacer un papel, que no puedes ser tú y no puedes relajarte y fluir como te salga.

Y te sigo diciendo lo que me contaba esta coachee: “me fastidia un poco que, en situaciones sociales y por la presencia de ciertas personas, me condicionen mi manera de estar y de sentirme”.

Pues, como le decía a ella, y como comento muchas veces aquí, justo eso que te fastidia, justo ese “sentirte así”, es lo que te sirve para darte cuenta de con quién sí y con quién no. O tal vez no, o, al menos, no de la misma forma. Y esto, precisamente, es lo que muchas veces no sabemos escuchar.

Pero es que eso que se mueve dentro de ti, llámalo intuición, sabiduría interior o como quieras, es en lo que más necesitas confiar. Y si lo escuchas y te das cuenta de que con alguien no estás tan a gusto, pues está perfecto que sea así.

¿Eso significa que el otro sea mala persona? Pues no, no tiene por qué. Lo mismo que tampoco significa que tú seas rara por sentirte así. Y claro que puede haber una parte de eso que te pasa que sea tuya, que tenga que ver contigo porque esa persona te despierte alguna inseguridad o porque estés poniendo en el otro una carga que no le corresponde.

Por ejemplo, si no sabes decir que no y terminas haciendo cosas que no te apetecen, eso es lo que es tuyo. Y desde ahí puede ser que termines con personas que tienden a sobrepasar los límites de los demás y ocupar mucho espacio. Y eso es lo que es del otro.

O, por ponerte otro ejemplo bastante habitual: si esperas que alguien te llame más a menudo de lo que lo hace. En ese caso puede tratarse de tu expectativa hacia los demás y de tu exigencia de que sean como tú esperas, pero también puede ser que esa persona sea más desapegada o que no encaje con un valor de cuidado que para ti sea muy importante… Y, según cuál de todas las opciones sea, tendrás que hacer algo diferente.

Es decir, tus expectativas son tuyas, pero eso no quiere decir que tengas que sentirte bien con personas con valores muy diferentes a los tuyos. Por eso es tan importante que distingas qué es tuyo y qué es del otro. Y eso siempre va a pasar por conocerte e ir poniendo luz a todo eso que llevas en tu mochila.

La cosa es que por más que tú te hagas responsable de lo tuyo, habrá personas con las que no te sientas a gusto, lo mismo que habrá otras que no te despierten ningún malestar. Y lo importante es que en ambos casos legitimes eso que sientes, porque sólo cuando reconoces cómo te sientes con alguien puedes empezar a darte lo que necesitas.

El problema es que, en vez de legitimar lo que sentimos, lo que solemos hacer es querer cambiarlo. ¿Cómo? Contándonos que “es que soy yo, es que soy una sosa, es que no me sé divertir, es que soy demasiado susceptible, es que todo me lo tomo a mal, es que no tengo sentido del humor, es que no me dejo llevar”, y un montón de esques más.

Te voy a contar algo muy íntimo que me cuesta bastante compartir. Hace unas semanas me distancié de una de mis mejores amigas porque pasó algo que me dolió de una manera que no podía gestionar si seguía teniendo contacto con ella. ¿Cuánto de eso que se me estaba moviendo era mío y cuánto era suyo? Pues todavía no lo sé, y espero estar en proceso de comprenderlo. Por ahora lo estoy haciendo lo mejor que puedo, legitimando lo que siento, escuchando lo que necesito y haciéndome cargo de lo que tiene que ver conmigo.

A eso es a lo que me refiero, a que en una relación, del tipo que sea, se juntan cosas que pertenecen a cada miembro de la relación. Y eres tú quien ha de escuchar lo que eso te mueve a ti. Por eso quiero darte cinco claves que a mí me parecen fundamentales para que te sientas a gusto con tus amigos.

1.Escoge bien de quién te rodeas.

Saber estar sola es genial, pero todos necesitamos también tener relaciones íntimas en las que podamos ser nosotros mismos y compartir cómo nos sentimos. ¡Nadie puede sentirse bien sin esto!

Personas a las que les puedas contar cómo te sientes y por las que te sientas comprendida, lugares donde sepas que tienes ese espacio de cariño y ese rinconcito en el que te van a recibir con los brazos abiertos… Y, para eso, tienen que ser personas similares a ti, en valores, en crecimiento personal y en maneras de vivir y de relacionarse.

Me encuentro a muchas personas que se quejan de tener pocos amigos y que quieren tener más, y la mayoría de las veces el problema es que los que tienen no encajan con lo que están necesitando. Porque si tienes dos amigos buenos de verdad, ni te sentirás sola ni necesitarás algo más.

Pero si una de tus amigas es alguien que piensa muy diferente a ti, que no te deja hablar y monopoliza las conversaciones en torno a ella, que no te comprende, que siempre quiere llevarte a su terreno, que a menudo tiene algo que reprocharte, que te juzga y no te acepta como eres, que se enfada cuando te escuchas y haces lo que te apetece, que te hace bromas que para ti no tienen gracia, que te hace comentarios que no sientes que tengan una intención limpia… ¡pues es lógico que no te sientas bien! ¿¿¿Cómo te vas a sentir bien ahí???

Por ejemplo, que me decía una coachee, “me lo paso muy bien con estas amigas y me río mucho con ellas, pero a veces hacen cosas con las que no me siento respetada”. A lo que yo le preguntaba que cómo era el respeto de importante para ella en una relación de amistad, y me respondía que un 9 y medio. Entonces, ¿cómo se iba a sentir bien con alguien con quien no se siente respetada, por muy divertidas que sean?

Lo mismo que si te relacionas con personas que invierten en sus relaciones un tiempo y una energía muy diferente al que inviertes tú. ¡Claro que no te vas a sentir cómoda! ¡Porque necesitas estar con personas que den parecido a lo que das tú!

Mira, otro ejemplo personal, pero esta vez de una amiga mucho menos cercana, con la que antes quedaba a tomar un café de vez en cuando. Hasta que me escuché y me di cuenta de que no teníamos nada en común, de que quedar con ella no me aportaba nada y de que después me sentía peor. ¡Claro! ¡Porque me pasaba el rato sosteniendo un papel y haciendo como que estaba a gusto sin estarlo! Así que me lo escuché y dejé de quedar con ella. Punto.

Y si cuanto estás bien es importante que te rodees de personas que te nutren, ¡ya ni te cuento cuando no estás bien! Cuando estás pasando por un momento duro y la gente te dice que tienes que salir y distraerte (esa manía nuestra de no querer sentir la tristeza… ☹), es todavía más necesario que pases tu tiempo con personas que de verdad te hacen sentir bien.

2.Distingue quién es para una cosa y quién es para otra.

Por supuesto que no con todos tus amigos tienes que tener una relación profunda en la que te lo cuentes todo. No, no es eso.

Pero tampoco es confundirlo y meterlo todo en el mismo saco y que porque hayas tomado cuatro cafés con alguien ya la consideres tu amiga del alma.

Habrá personas con las que te lo pases bien y estés a gusto para un rato, como me pasa a mí en mi pueblo, pero con las que no quedarías todos los días ni sientes que encajes a la perfección. Porque lo mismo que a veces necesitarás reírte y estar de broma, otras veces también necesitarás conectar de una forma más profunda y tener conversaciones más íntimas y serias.

Y ambas cosas están bien, sólo se trata de distinguir quién es para una cosa y quién es para otra. Que ni todas las personas que conoces pueden ser tus amigas íntimas ni con todas te pasarías una tarde de juerga y cachondeo, lo mismo que no cualquiera podría ser tu pareja.

Pero a veces es como que cualquiera nos vale, que conozco a alguien y sin hacer filtro ni escuchar cómo me siento ni dejar que pase un tiempo y nos conozcamos mejor, ya quiero que encajemos y seamos íntimos e inseparables.

3.Suelta a las personas con las que (ya) no te sientes bien.

Y añado ese “ya”, porque muchas veces no aceptamos que alguien con quien antes nos sentíamos bien, ahora ya no. Y claro que esto puede pasar, porque las personas cambiamos y estamos en constante evolución, pero no siempre lo hacemos en la misma dirección o a la misma velocidad que las personas que nos rodean.

Así que claro que puede ser que con alguien que antes te sentías fenomenal ahora ya no te sientas así. Y eso no quiere decir que tengas un problema o que tengas que cambiar algo en ti para volver a sentirte bien ahí.

Te pongo un ejemplo de otra coachee: “tengo una amiga con la que en la universidad me llevaba muy bien, pero ahora le cuento algo y es como que no me escuchara, como si no profundizara en lo que le cuento. El otro día le conté esa discusión con mi padre y me dijo que pasara de él. No me sentí comprendida para nada”.

Este es un caso de alguien con quien puede ser que estés a gusto para tomar algo un rato, pero con quien no puedes profundizar cuando estás mal. ¡Y no pasa nada! Si te vale para lo primero, fenomenal. Y si no es así, ¡suelta!

Si con alguien sientes que no habláis el mismo idioma emocional, ¡suelta a esa persona! Deja a un lado lo que no para que también quede hueco para lo que sí, para que lleguen personas con las que sientas que conectas. Que no tiene nada que ver con depender del otro y no poder estar sola. Puedes estar a gusto sola y a la vez rodearte de personas que te hacen sentir bien.

4.Hazte cargo de sanar las heridas que vienes arrastrando.

Muchas veces, cuando nos han hecho daño, haya sido hace tres meses, hace tres años o cuando eras una niña, nos relacionamos desde ahí. Inconscientemente pensamos que nos va a volver a pasar lo mismo y en situaciones similares conectamos con las mismas emociones que sentimos cuando nos pasó aquello.

Y así es como cuando conoces a alguien estás suspicaz y desconfiada, como si una parte de ti estuviera pendiente de que se la cuelen otra vez. Y a la mínima que pasa algo, o a veces sin que realmente pase, tú ya te alejas o le dices al otro “oye, a mí esto me parece muy mal, ¿eh?” o “oye, a mí no me tomas el pelo así”. Y el otro, que no se entera de la película porque no tiene nada que ver con él, lo que piensa es que a qué viene eso.

Porque estás relacionándote con personas nuevas sin haber cerrado heridas del pasado, y trayendo a estas relaciones tus deudas pendientes. Pero es que, ni a esa nueva persona que estás conociendo, ni a nadie, le gusta estar en una relación en la que siente que todo el rato tiene que demostrar algo.

Y eso es lo que es tuyo. Si tú partes de la no confianza en el otro, ese ese tu tema. Si a tu niña le hicieron daño y esa herida sigue abierta, sanarla es tu tema y tu responsabilidad.

5.Date tú ese amor que esperas encontrar en los demás.

Que sí, que todos necesitamos tener relaciones íntimas que nos llenen, pero para que éstas no se basen en la carencia y en la dependencia, la primera que ha de darse eso que esperas de los demás eres tú.

Quererte tanto como para que lo que sientas sea sagrado para ti, como para saber que la única que siempre te va a querer de forma incondicional eres tú y que eso te de paz y te haga sentir tranquila, como para que te valores tanto que sientas que es un lujo ser tu amiga, y como para que tengas claro que nunca te vas a quedar al lado de alguien con quien no te sientes bien. Lo mismo si es una pareja que si es una amiga.

Cuando esto no pasa, cuando eso no te lo das tú, es cuando terminas teniendo amigos o haciendo planes con personas que no te aportan simplemente porque así no estás sola. Y no, estar acompañada nunca debería ser motivo suficiente para compartir tu tiempo con alguien. Además de que, desde ahí, es mucho es mucho más probable que te encuentres a personas que te terminen haciendo daño, porque no haces filtro y te aferras a ellos desde la necesidad emocional, y no desde la nutrición emocional.

Desde esa necesidad es desde la que damos sin esperar nada a cambio, y nos encontramos a personas que nos terminan traicionando. Desde la que no escuchamos cómo nos estamos sintiendo y sólo estamos pendientes de lo que le pasa al otro. Desde la que nos topamos con personas que de un día a otro desaparecen. Desde la que no dejamos que el tiempo nos diga si podemos confiar en alguien. Desde la que compartimos nuestra intimidad con alguien a quien acabamos de conocer… Cuando no hay una base de amor propio, nos volcamos tanto en nuestras relaciones que lo damos todo desde el principio. Es como que voy de 0 a 100 porque no quiero estar sola, porque necesito al otro para que me salve.

Y lo del otro es su tema. Lo que haya hecho o cómo se comporte es suyo. Que le haya molestado algo de ti y no te lo cuente, que se aleje sin darte explicaciones, que no sea sincero, que le resulte más fácil desaparecer, que haya conocido a otra gente y te deje de lado, que él también “use” a las personas para no estar solo, eso es suyo y no tiene nada que ver contigo.

Puedes comprenderlo. Incluso entender que no es tan diferente a lo tuyo. Que hay personas que cuando se sienten dañadas o rechazadas huyen y no se comunican ni se enfrentan a lo que está pasando. Esto nos puede pasar a todos, forma parte de esas heridas que muchas personas llevamos en la mochila.

Pero que algo sea del otro y que puedas comprenderlo no quiere decir que tengas que aguantarlo si no te hace sentir bien.

Tu responsabilidad es contigo. Con aceptar el dolor que esa situación te haya hecho sentir y con abrazarte fuerte en eso que estás sintiendo y hacerte cargo de ti. Con aprovechar esa experiencia y ese aprendizaje para aprender a darte tú ese mismo amor que antes esperabas encontrar en los demás para que, desde ahí, de verdad puedas sentirte bien con tus amigos.

¿Qué me dices? ¿De qué te has dado cuenta al leer el post? Si quieres puedes compartirlo conmigo en los comentarios aquí debajo.

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Acerca de Vanessa Carreño

Trabajo con mujeres que se sienten inseguras, no se valoran ni tienen confianza en sí mismas, le dan muchas vueltas a la cabeza y se preocupan mucho por lo que piensen los demás.

Con mis programas de Autoestima, Relaciones Personales y Dependencia Emocional consiguen ganar confianza en sí mismas y sentirse seguras y capaces de alcanzar sus objetivos. Aprenden a valorarse, se atreven a ser ellas mismas y empiezan a disfrutar de su vida y de sus relaciones.

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18 comentarios

18 comentarios
  1. Jessica 02/12/2021

    Me pasa todo eso que cuentas. Yo soy de las que frecuentemente se siente rechazada, porque siento que mis amigos no están tan presentes como me gustaría y me cuesta hacer nuevas amistades, un poco por sentirme rechazada, porque me cuesta confiar en los demás, y otro poco porque tengo varios filtros. Así que muchas veces siento que no me quieren de verdad.

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 10/12/2021

      Muchas gracias, Jessica. Espero que te animes a buscar ayuda para trabajar todo eso que cuentas, sospecho que eres joven y te quedan muchos años para disfrutar de tus relaciones. Eso depende de ti :-).
      Un abrazo,
      Vanessa

      Responder
  2. Elizabeth Perez 02/12/2021

    Saludos, es tan difícil encontrar personas que realmente quieren ser mejores personas. Y crecer emocionalmente, o sea darse cuenta de todo esto que usted habla y nos comparte. Siempre siento que soy como alguien fuera de este mundo. Hasta que empecé a leer sus blogs y estoy totalmente de acuerdo con todo lo que nos comparte. Usted sería una buena amiga para mi. Muchas gracias por compartir todo su conocimiento. 🙂

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 10/12/2021

      Muchas gracias por tus palabras, Elizabeth. Estoy segura de que puedes encontrar a personas con las que conectes y que compartan tus intereses y tu forma de ver la vida. Y cuanto más auténtica y más como eres te muestres en tus relaciones, más fácil será que coincidas con ellas.
      Un abrazo,
      Vanessa

      Responder
  3. Yanzi Cuevas 02/12/2021

    Me sentí muy identificada con este post, creo que en la medida que nos valoramos más podemos decidir a quien dejamos entrar a nuestra vida y aprendemos a escoger lo que nos suma, sin temores.

    Muchas gracias Vanessa, siento que cada cosa que escribes va directo a lo que me sucede.

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 10/12/2021

      Me alegro de que lo sientas así al leerme, Yanzi. Muchas gracias.
      Eso es, escoger lo que nos suma, sin temores :-).
      Un abrazo,
      Vanessa

      Responder
  4. Rebeca 02/12/2021

    Hola Vanesa. Gracias por tu artículo. Estoy en un momento de transformación y me he alejado de mis amigas porque ya no vemos las cosas igual, siento que ya no encajo allí y me he alejado. Ahora no tengo amistades cercanas. A veces eso me afecta. Estoy trabajando en mi amor propio pero también me gusta socializar y no encuentro con quién.

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 10/12/2021

      Hola Rebeca,
      Claro, es normal que quieras socializar y conocer gente, y que estar ahora más sola te afecte. Has sido muy valiente al alejarte de tus amigas. Y suele pasar que entre medias hay un periodo en el que te encuentras más perdida, hasta que conectas con nuevas personas. Date tiempo y haz cosas que te apetezcan, donde puedas conocer a personas afines a ti.
      Un abrazo,
      Vanessa

      Responder
  5. Marisa 02/12/2021

    Gracias por este post Vanessa. Me viene muy bien, es justo lo que me ocurre con la mayoría de las personas que me rodean, que son pocas, muy pocas. Precisamente por esperar poder tratar con personas que se parezcan a mí emocionalmente es por lo que me encuentro sola. Me encanta este post porque me viene como anillo al dedo, me hace ver que no tiene que ser por cómo yo soy, algo exigente, me dicen, en ese aspecto. Conmigo has acertado de pleno. Necesitaba que escribieras algo así, espero que no sea lo único.

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 10/12/2021

      Muchas gracias, Marisa. Me alegro de que te haya servido. Lo único que podemos trabajar y cambiar es a nosotros mismos.
      Un abrazo,
      Vanessa

      Responder
  6. Rocío 03/12/2021

    Muchas Gracias Vanessa por escribir este post. Para mí, estos temas de la amistad son muy importantes. Me encuentro también en una situación así, desde hace mucho, me cuesta encajar con la gente y muchas veces relleno el espacio con amistades que no me aportan. Estoy en proceso de alejarme de las personas que me hacen sentir mal aunque a veces no es fácil.
    Con tus post siento que das en el clavo. Ojalá escribas más relacionados con este tema.
    Muchas gracias 😊

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 10/12/2021

      Ay qué bien, Rocío. Muchas gracias, ¡me alegro mucho de que te sirva!
      Creo que a veces, dependiendo de hasta qué punto hayamos llegado a rodearnos de personas que no nos aportan, puede ser necesario pasar un tiempo de transición más solita. Ahí es cuando más fuerte y conectada necesitas estar tú contigo, para no volver a caer en lo mismo y construir relaciones que de verdad te nutran.
      Un abrazo,
      Vanessa

      Responder
  7. Silvia 03/12/2021

    Muchísimas gracias por este post, es espectacular!! Como todos los demás!!!!!! Por favor escribe más de la amistad que creo que nos viene a todos genial!!!!
    Un abrazo!!!

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 10/12/2021

      Mil gracias, Silvia. Casi todo lo que escribo de relaciones puede servir para la amistad, pero lo tendré presente para hablar más de ello :-).
      Un abrazo,
      Vanessa

      Responder
  8. Chus 04/12/2021

    Gracias por tu ayuda.

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 10/12/2021

      A ti :-).
      Un abrazo,
      Vanessa

      Responder
  9. Marisa 08/12/2021

    Hola Vanessa. Es precisamente con los más cercanos (o los que deberían serlo) con los que no me siento bien, no puedo aceptar su desapego, su falta de apoyo, su falta de implicación en lo más duro, en lo más triste… (me refiero hacia mí, no entre ellos). No entiendo esas formas, y por tanto no siento ningún cariño hacia ellos, una pena pues son las únicas personas que tengo en la vida (y es como si no los tuviera). Ante esto, poco puedo hacer pues cortar con esas personas me llevaría no sé muy bien a qué, pero da miedo, a mí me da mucho miedo, no soy tan fuerte como dicen que tengo que ser, no lo soy.
    Saludo.

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 10/12/2021

      Hola Marisa,
      En mi opinión cuando algo se repite una y otra vez es porque no estamos dando en la tecla adecuada. Porque por algún lado no queremos soltar, no queremos ver o nos resistimos.
      Si así estás bien, está perfecto. No hace falta que te alejes de tu familia si no sientes que sea lo mejor para ti. En tu vida la única que decide eres tú.
      Un abrazo,
      Vanessa

      Responder

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