Lo bueno y lo malo de ser una persona desconfiada

Ser una persona desconfiada - Dos personas hablando

Ser una persona desconfiada, ¿es bueno o malo? ¿Qué crees?

¿Qué te aporta confiar en los demás? ¿En qué te limita ser desconfiado?

Muchas personas llevan un escudo puesto para que los demás no les hagan daño.

Escudos que les impiden Ser, porque no se puede ser uno mismo con un escudo puesto.

Me refiero a las personas que parten de la desconfianza. Que cuando conocen a alguien desconfían ya de antemano. Que, incluso con personas a las que conocen de hace tiempo, desconfían.

Las personas desconfiadas se adelantan a lo que va a pasar. Viven en tensión, porque necesitan estar muy atentas para que el otro no las engañe, ya que es lo que creen que va a suceder.

Si cualquiera en cualquier momento te puede traicionar, ¿crees que vivir en este estado de alerta te va a aportar bienestar o malestar? ¿Va a ayudar a que tus relaciones fluyan, o todo lo contrario?

Es algo que me resulta muy curioso porque, si alguien cree que no se puede confiar en los demás, ¿qué es lo que está diciendo de sí misma? ¿Qué tampoco es una persona confiable?

Supongo que ya te voy respondiendo a si es bueno o malo ser una persona desconfiada…

¿Cómo se construyen relaciones auténticas sin confianza?

¿Cómo tener una relación profunda si llevas un escudo puesto?

¿Cómo vas a llegar a tener una amistad verdadera con alguien si, de antemano, no confías en esa persona? Porque digo yo que es un poco presuntuoso querer que el otro confíe en ti si tú no confías en él…

Si no te abres, si no te entregas, si no te muestras como eres, por miedo a que te hagan daño, eres tu propio carcelero, y quien más sale perdiendo.

Ese escudo te impide estar conectado contigo mismo y con lo que sientes, y te aleja de los demás. Te aleja de todo.

En cambio, quien confía en los demás vive más tranquilo y feliz. No es que crea que nadie va a hacerle daño, es que aun sabiendo que eso puede suceder elige creer en las personas. Y eso le aporta bienestar y paz interior. Porque vive desde el Amor. Mientras que quien elige no confiar vive desde el Miedo.

Por qué una persona es desconfiada

Vale, entonces, si se vive mejor confiando en los demás, ¿por qué algunas personas son desconfiadas? Pueden ser varios los motivos, he querido resumirlos en tres:

1.Porque les han dicho que no pueden confiar en los demás.

A muchos, de niños, nos han dicho cosas como “no puedes ser tan buena”, “se van a aprovechar de ti”, “la gente es mala”, “te van a hacer daño”, “no te fíes de nadie”, “piensa mal y acertarás”, “ten cuidado, que el mundo es peligroso”…

En resumen, nos han dicho que el mundo es malo y que hay que desconfiar de los demás.

“A mí mi madre me decía que no fuera tan tonta, que no se podía ir por la vida dándoselo todo a los demás”, me contaba una coachee.

O, como me decían a mí, “nadie da duros a cuatro pesetas”.

2.Porque les han hecho daño y no quieren volver a pasarlo mal.

“Antes pensaba que eso de no olvidar lo que me habían hecho me servía para no tropezar con la misma piedra. Y ahora me doy cuenta de que lo que he hecho es venir cargando con la piedra todos estos años”, me decía un día un coachee.

Muchas personas, después de vivir un desengaño o una decepción, o dos o tres o las que sean, se ponen un escudo para que nadie más les vuelva a hacer daño.

El problema es que el coste de eso es que también dejan de sentir…

Además de que esta actitud sólo está a un paso de entrar en la víctima, en que la culpa es de los demás y los malos son ellos.

Que por supuesto que es legítimo sentirse dolido cuando alguien te decepciona. ¡Claro! A mí también me han engañado y me han traicionado, o así lo he sentido yo. Pero entiendo que tuvo que ver con esa persona, con ese momento, con algo puntual, incluso conmigo misma, que también dejé que me sucediera… ¡No con el resto de personas que llegan a mi vida! ¡Ni con el mundo en general!

Y otra cosa que también pasa bastante a menudo en las personas que desconfían de los demás es que terminan teniendo unas expectativas muy altas sobre las relaciones que hacen que tilden de traición o de falta de confianza comportamientos que tal vez no hayan sido hechos con esa intención.

Por ejemplo, alguien que se ofende porque le contó algo a una amiga y ésta lo comentó con otra. Esto en sí no tiene porque ser una traición, depende.

Pero muchas veces cuanto más desconfiada es una persona más bajo está el umbral de lo que ella considera que es una traición y una prueba de que, confirmando su creencia, no se puede confiar en los demás.

3.Por falta de confianza en sí mismas.

Claro, si no confío en mí, si no me siento suficiente, si creo que no soy digna, que no soy valiosa…, de forma inconsciente pensaré que no puedo mostrarme como soy, que tal y como soy no merezco que los demás me traten bien.

De ahí, de mi falta de confianza en mí, nacerá el miedo a que me engañen, a que me traicionen… Es decir, desconfío de los demás porque en el fondo desconfío de mí.

Y lo más curioso es que yo misma, desde mi falta de confianza en mí, acabaré haciendo que esto pase, porque los demás son el espejo en el que yo me reflejo

¿Solución? La de siempre: ¡aceptarme y quererme como soy! Entera, tal cual, con todos mis complejos y mi vulnerabilidad, que es precisamente mi fortaleza.

Porque cuando confías en ti y te gustas como eres ya no te preocupa que te puedan hacer daño, precisamente porque confías en ti. La seguridad está en ti, y ya no necesitas un escudo.

Qué consigues siendo desconfiado

Te he contado los principales motivos que hacen que alguien sea desconfiado. Los “porqués”.

¿Y los para qués? ¿Para qué sirve ser una persona desconfiada?

Veamos… Las personas desconfiadas creen que sin ese escudo los demás les pueden hacer daño. Creen que la desconfianza les mantiene a salvo. Es decir, lo usan como un mecanismo de defensa, como una estrategia de control para que no les pase nada. Desconfían para protegerse.

Y sí, está muy bien que te protejas. Que no se trata de confiar en todo el mundo con los ojos cerrados. Un cierto punto de desconfianza, o al menos no ir con una confianza ciega cuando no conoces a alguien, tiene una función protectora. Muy bien.

Pero para eso no hace falta llevar un escudo puesto, para eso lo único que hace falta es reconocer las señales que te indican que no puedes confiar en alguien. Confiar en tu intuición, en lo que te dice tu cuerpo, en lo que sientes cuando, sin escudo, miras a los ojos a esa persona. Lo que viene a ser, confiar en ti.

Y claro que habrá veces que alguna señal se nos escape, que alguien hará algo que rompa la confianza, y yo me sentiré dolida, y tal vez me cueste volver a confiar en esa persona…

Pero aun así, que hoy me haya pasado esto, ¿es razón para que mañana salga de casa con el escudo puesto? ¿Cómo si fuera a la guerra? ¿De verdad crees que vivir así merece la pena?

¿Para qué te sirve ese escudo? Tal vez te protege, sí. Pero, ¿a costa de qué? Porque muchas veces es a costa de no soltarte, de no abrirte, de sentir que no terminas de ser tú con esa persona…

“A veces tengo la sensación de que poca gente me conoce como soy… No quiero que me vean triste, ni preocupada, ni enfadada, ni que algo me afecta. Cuando ocultas tanto al final es como que nadie te conoce”, me contaba hace poco una coachee.

Me acuerdo también de otro caso, el de alguien que se había emocionado viendo una película. Unos días después con unos amigos uno de ellos le preguntó si le había gustado. Y él, temeroso de que si mostraba lo que había sentido los demás lo usaran en su contra, dijo que había estado bien, «sin más». ¿Te das cuenta de que ese escudo para que los demás no le vieran vulnerable era una forma de rechazo a sí mismo?

Y así, con tu escudo puesto, no dices lo que sientes, porque no quieres mostrarte vulnerable…

O no pides ayuda, porque no quieres que piensen que eres débil…

O no te muestras porque no quieres que te critiquen, como le pasaba a una coachee artista que me contaba que si dejaba que los demás vieran su obra podrían conocer sus debilidades y aprovecharse de ellas.

Quien esconde o rechaza su vulnerabilidad se está rechazando a sí mismo, y por lo tanto no podrá tener una autoestima sana. ¿Por qué? Porque todos somos vulnerables, ¡todos!! Frágiles, vulnerables o como quieras llamarlo. Y si todos lo somos, y la autoestima siempre, siempre, siempre implica aceptación de uno mismo, ¡es de cajón que para tener una buena autoestima necesitaré aceptar mi vulnerabilidad!

Además el escudo no solo me impide quererme a mí, también me impide conectar con los demás… Me aísla en mi mundo interior, me quedo sola. Tal vez me aísle del daño, sí, pero también de todo lo demás.

Esto lo he escuchado también en muchas sesiones: “me digo que tengo que ser fuerte y no llorar, para que mis amigos no me vean débil”.

Para conectar de verdad con alguien no sirve la máscara del fuerte, del que lo puede todo, del que nada le hace daño…

Si no confías en alguien, ¿cómo va a esa persona a ayudarte? Piénsalo al revés, ¿cómo vas a ayudar a alguien que no confía en ti?

Nadie sabe lo que va a pasar… pero lo que es seguro es que si no confías en los demás te pierdes relaciones auténticas, que no pueden serlo con un escudo puesto.

En cambio, cuando sueltas el escudo ves a los demás como son, vulnerables como tú.

Incluso cuando conoces a alguien, si tú también eres un extraño para esa persona que tienes delante, ¿cómo quieres que te reciba? ¿Con los brazos abiertos o con miedo a que le hagas daño?

Si todos nos sentimos bien cuando alguien confía en nosotros y mal cuando alguien desconfía, ¿no les pasará lo mismo a los demás?

¿Cómo puedo pedirle a otro que me dé una confianza que yo no doy?

Seis claves para dejar de ser una persona desconfiada

Creo que ya te has dado cuenta de que ser desconfiado resta mucho más que suma…

Si al leer esto has sido consciente de que eres una persona desconfiada, o si ya lo sabías, la pregunta ahora es si quieres seguir viviendo con recelo o atreverte a dar lo mejor de ti y esperar lo mejor de los demás. Si eliges lo segundo, te cuento seis claves para lograrlo:

1.Acepta que te pueden hacer daño. Vale sí, confiarás y es posible que alguien traicione tu confianza. ¿Y qué? No te va a doler más porque no lleves el escudo. Al revés, porque hay que hacer mucho esfuerzo para mantener un escudo que no eres tú. En cambio, cuando lo sueltas, te sientes ligera.

Y no se trata de que creas que nadie te va a traicionar. Es que cuando estás bien en ti, desde esa serenidad y esa confianza en ti, aceptas que si alguien te hiere te dolerá, pero tú misma podrás sanar esa herida. Si sabes que siempre te tendrás a ti y que siempre habrá alguien a tu lado que te abrace, comprendes que esa herida se cerrará.

2.Conecta con tu vulnerabilidad. Abrázala, para que se caiga el escudo. Porque si tú la aceptas ya no habrá nada que esconder ante los demás. Entonces podrás reconocer lo que te ha dolido, si alguien te hizo daño, si alguien te rechazó… Solo desde ahí, cuando conectas con tu vulnerabilidad, puedes conectar con la de los demás… Pedir perdón, dar un abrazo a alguien que llora, consolar a alguien, preocuparte por alguien, decirle a alguien que te ha conmovido, que te has sentido identificado, pedir ayuda, decir que sola no puedes, decirle a alguien que te importa…

3.Date permiso para tener relaciones auténticas, de carne y hueso. ¿Tú quieres que las personas a las que te acercas lleven un escudo para que no les hagas daño? ¿O quieres encontrarte a personas que se muestran contigo como son?

La confianza no se crea con escudos. Se crea con confianza, y se fortalece cuidándola para que vaya creciendo, como una planta. Pero la semilla de base siempre ha de ser la confianza.

Si tú quieres que los demás confíen en ti, necesitas demostrar que eres una persona en la que se puede confiar. Y es imposible convencer a alguien de que puede confiar en ti si tú no confías primero en esa persona.

4.Observa cómo te sientes con alguien. Básate en hechos reales para saber si puedes confiar en alguien. Básate en lo que vives con esa persona, no en el pasado. En si te dijo algo y no cumplió con su palabra. En si no te trató bien. En si no es una persona honesta. Y si en algún momento traiciona tu confianza, entonces sí, ya hay un motivo para ponerte el escudo. Pero no antes.

5.Pon limites. Expresa lo que necesitas y di lo que te molesta: “por aquí no”, “con esto no me siento bien”, “me ha dolido aquello”.

6.Elige Sentir, elige Vivir. Con el escudo de la desconfianza a cuestas, no puedes Sentir, y por lo tanto no puedes Vivir. Si te pones un escudo para no sentir el dolor, ese mismo escudo te impedirá sentir el amor y todas las emociones positivas de la vida.

No puedes amar si no te arriesgas a vivir el desamor, no puedes sentir alegría si no te atreves a sentir tristeza, no puedes ser valiente si no te atreves a sentir el miedo, no puedes sentirte libre si no te arriesgas a ser tú…

Dejar de Ser por miedo a que duela… ¿qué sentido tiene? Si las personas somos Amor, ¿cómo vas a desconectarte de tu capacidad de Amar y querer seguir Siendo? Imposible.

¿Qué opinas? ¿Eres una persona confiada o desconfiada? ¿Para qué te sirve ser así? Me encantará que lo compartas en los comentarios aquí debajo.

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Acerca de Vanessa Carreño

Trabajo con mujeres que se sienten inseguras, no se valoran ni tienen confianza en sí mismas, le dan muchas vueltas a la cabeza y se preocupan mucho por lo que piensen los demás.

Con mis programas de Autoestima, Relaciones Personales y Dependencia Emocional consiguen ganar confianza en sí mismas y sentirse seguras y capaces de alcanzar sus objetivos. Aprenden a valorarse, se atreven a ser ellas mismas y empiezan a disfrutar de su vida y de sus relaciones.

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10 comentarios

10 comentarios
  1. Claudia 06/02/2020

    Ufff cuanta falta me hacía que alguien me dijera todo esto… Ha sido como si me describieras a mí…
    Lo reconozco: la desconfianza que siento no me permite ser felíz… Creo que no siempre fuí así, y ahora veo que con los años me vuelvo más y más desconfiada. Es como una voz interior que hace run run todo el rato, me imagino a una pequeña yo aguafiestas diciéndome que no baje la guardia cuando parece que me «relajo».
    Gracias Vanessa, a menudo tus posts me llegan como agua de mayo, y te lo agradezco de corazón.

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 07/02/2020

      Qué bien, Claudia. Me alegro mucho de que el post te haya servido. Leelo tantas veces como necesites para que la semilla de la confianza vaya creciendo en ti. Estoy segura de que aportará bienestar, a ti y a tus relaciones.
      Un abrazo grande,
      Vanessa

      Responder
  2. Iovanka 06/02/2020

    Hola Vanessa,

    Buenísimo el post 👏👏👏

    Yo tengo que reconocer que antes era muy desconfiada. De hecho, iba con el escudo, la armadura y todo el kit completo encima 😅 😅

    Pero, a medida que va pasando la vida, me he vuelto más confiada y que sea lo que tenga que ser. Eso no quita que cuando percibo algo que no me gusta o se me enciende el chip de alerta, vuelva a coger el escudo; pero solo el escudo, el kit completo no, porque dejo una puerta abierta ya que también me digo que a lo mejor lo que estoy viendo o percibiendo está equivocado o es porque estoy dando «una oportunidad» para seguir confiando.

    Pero si el final es negativo paso página y a otra cosa, tú por tu camino y yo por el mío. Creo que es lo mejor 😊

    Muchas gracias y un abrazo muy grande 🤗

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 07/02/2020

      Qué bien, Iovanka. Da gusto leerte, lo estás gestionando muy bien. Felicidades.
      Besos y sonrisas,
      Vanessa

      Responder
  3. Jesi 09/02/2020

    Somos todos tan iguales y a la vez tan diferentes… A mí me pasa que siento que me abro y a la que veo algo me cierro, como una tortuga… Dudo mucho de si lo que percibo es real o es mi manera de verlo… Desconfio mucho últimamente y eso me hace aislarme cuando realmente quiero abrirme a los demás. Me han fallado mucho, antes de los 14 años recuerdo ser muy confiada pero me llevé tal decepción que creo que desde ahí lo arrastro. No es que no sea yo misma con los demás, sí lo soy pero si algun dia se me dice a mí más tarde que a otra persona algo importante ya tenemos el lío armado… Me siento inferior, diferente, estoy muy sensible. Será la separación que estoy viviendo, puede ser, pero ahoga sentirse así. Es un quiero y no puedo…

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 10/02/2020

      Hola Jesi,
      Te entiendo, entiendo cómo te sientes y que te ahogues, todos podemos pasar por momentos más bajitos, lo importante es que lo trabajes y te sirva para aprender y mejorar…
      Pasa muchas veces eso de que tú antes fueras confiada y después de una decepción muy grande dejes de serlo. Es una manera de protegerte a ti misma, así que tiene un parte positiva. La pregunta que has de hacerte es si te limita o te potencia. Por ejemplo, en esos casos de que alguien no te cuenta algo y se arma el lío, es probable que te limite y te reste bienestar. Yo te animaría a trabajar la confianza y la seguridad en ti, para que te confíes en lo que ves y lo que sientes y a la vez no llegues a un punto de montarte películas con los demás, que te hacen más daño a ti que a nadie. Y para que puedas abrirte con los demás cuando quieras hacerlo, porque si te sientes segura de ti misma ya no necesitarás adelantarte a algo que no ha pasado.
      Un fuerte abrazo,
      Vanessa

      Responder
  4. Trinidad 11/02/2020

    Hola,
    Yo desconfío de la gente porque solo me tratan supuestamente de adulta cuando quieren sacar algo, un favor, cuando no tienen a nadie, cuando supuestamente he de contribuir económicamente… No he conocido hasta el día de hoy alguien que conmigo se haya comportado diferente. Estoy harta de tener que adaptarme a las formas de otros. Si soy desconfiada y tengo muchos motivos de los cuales aquí no explico, y te aseguro que esta situación nunca la busqué. Saludos, gracias.

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 13/02/2020

      Por supuesto, Trinidad. Muchas gracias por compartir.
      Un abrazo,
      Vanessa

      Responder
  5. María 13/02/2020

    ¡Cuánta verdad en este post! La gente que conozco últimamente suelen ser muy desconfiadas y me aconsejan porque dicen verme demasiado ingenua. En el momento que una persona me ve inocente soy yo misma la que empiezo a cuestionar si puedo confiar en alguien que me ve de ese modo, y ciertamente las personas más desconfiadas suelen ser las menos de fiar. Pienso al igual que tú que hay que arriesgar sin dejar de ser prudente, abrir tu corazón y simplemente prestar atención para no dejar que transpasen tus limites, pero no hay que cerrarse en una coraza. ¡Gracias por este post y un fuerte abrazo!

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 14/02/2020

      Qué bien, María. Me quedo con eso que dices de abrir tu corazón prestando atención para que no traspasen tus límites. Tal cual.
      Un abrazo grande,
      Vanessa

      Responder

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