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SÍ, ¡LA NECESITO!

Y tú, ¿sabes cuidar a tus amigos?

Tus amigos - dos amigas

Si te pregunto si sabes cuidar a tus amigos, ¿qué me dirías?

¿Estás ahí cuando un amigo te necesita?

¿Te vuelcas en esa persona aunque no sepas cómo hacerlo?

 

Hay personas que, si no saben cómo acompañar a alguien cuando está pasando por un mal momento, prefieren esconderse y aparecer sólo en los buenos ratos.

Otras que dan las cosas por dichas y por sabidas, y se llevan los “te quiero”, los “eres especial” y los “gracias de corazón” a la tumba.

También hay personas que nunca se han mostrado tal cual son ante sus amigos.

Personas que, por miedo al juicio o al rechazo, viven “haciendo el paripé” (palabras textuales de una Coachee) y dando una imagen de seres fuertes, perfectos y divertidos ante sus amigos.

Gente que un día se da cuenta de que tiene un montón de amigos pero que ninguno le conoce de verdad, tal y como es cuando se queda solo con sus fantasmas.

Otras que esperan tanto de un amigo que no encuentran a nadie que cumpla con su lista de requisitos.

Otras con tantas ansias de sentirse queridas y “parte de” que terminan diciendo que sí a todo lo que les piden y perdiendo toda su autenticidad.

Y después, después de todo eso, están los buenos amigos.

 

-Mi amigo ha regresado del campo de batalla, señor. Solicito permiso para ir a buscarle –pidió un soldado a su teniente.

-Permiso denegado –replicó el oficial-. No quiero que arriesgue usted su vida por un hombre que probablemente haya muerto.

El soldado, haciendo caso omiso de la prohibición, salió, y una hora más tarde regresó mortalmente herido transportando el cadáver de su amigo.

El oficial estaba furioso:

-¡Ya le dije que había muerto! ¡Ahora he perdido a dos hombres! Dígame, ¿valía la pena ir allá para traer un cadáver?

El soldado, moribundo, respondió muy convencido a su superior:

-¡Claro que sí, señor! Cuando lo encontré todavía estaba vivo y pudo decirme: “Estaba seguro de que vendrías”.

Del libro Cuentos con alma

 

En mi opinión, así son los buenos amigos.

Aquellos que te acompañan en los malos momentos simplemente para estar ahí, aunque a veces no sepan qué decirte ni cómo ayudarte.

Aquellos que dan sin esperar nada a cambio, pero sin olvidarse de sí mismos (porque saben que un amigo tampoco les pediría eso).

Aquellos que te aceptan y te quieren como eres, sin condiciones y sin pretender que seas una persona diferente.

Aquellos que se muestran contigo tal y como son, sin miedo a parecer débiles, sin artificios ni paripés.

Aquellos que saben decirte las cosas, pedirte lo que necesitan y disculparse si se equivocan.

Aquellos que, simplemente, hacen que te sientas bien a su lado.

Así son, en mi opinión, los buenos amigos.

Y yo también aspiro a serlo para mis amigos, aunque a veces no lo haga del todo bien.

Porque, como me decía alguien ayer, una amistad verdadera es una de las cosas más valiosas que vas a tener en la vida.

Y porque cuando nos vayamos de ella, no recordaremos nuestros triunfos ni lo alto que llegamos en nuestro trabajo, pero sí a los buenos amigos.

Para ti, ¿qué es ser un buen amigo? No mires hacia los demás, piensa en ti, ¿qué haces tú para ser un buen amigo? Me gustaría mucho que compartieras tus reflexiones conmigo en los comentarios aquí debajo.

PD: Por cierto, el amor también está hecho de amistad, así que esto también sirve para las relaciones de pareja ;-).

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Acerca de Vanessa Carreño

Trabajo con mujeres que se sienten inseguras, no se valoran ni tienen confianza en sí mismas, le dan muchas vueltas a la cabeza y se preocupan mucho por lo que piensen los demás.

Con mis programas de Autoestima, Relaciones Personales y Dependencia Emocional consiguen ganar confianza en sí mismas y sentirse seguras y capaces de alcanzar sus objetivos. Aprenden a valorarse, se atreven a ser ellas mismas y empiezan a disfrutar de su vida y de sus relaciones.

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24 comentarios

24 comentarios
  1. Cristina 13/09/2018

    Me has subido la moral, y es verdad que tengo muchísimos defectos, pero soy buena amiga, aunque casi no tengo. Y te explicó, caí enferma y estuve muy mal de ánimo, mucho, con una depresión grave. Mis amigos al principio me decían que no tenía derecho, que lo tenía todo, que pensase menos en mí, que lo que tenía que hacer era distraerme, y ¿qué pasa? Que se fueron distanciado, se cansaron, dejaron de llamarme, ni un wassap, ni nada. Ya de por sí es dura la enfermedad y encima el abandono.
    No comprendían que no era un bajón, sino una enfermedad, que te incapacita. Y me di cuenta de su impaciencia para que saliese ya, no respetaban el curso de la depresión. Tardé tiempo, pero luché a lo bestia.
    Ya no están. Lo que si puedo decir es que yo sí he estado, los he llevado al médico, los he apoyado cuando han tenido problemas. Y en estos casi dos años de enfermedad, aunque no he estado físicamente, siempre he cuidado desde mis límites a los que me han necesitado y todavía quedan. Pocos pero buenos.

    Responder
    • Gloria 13/09/2018

      Deje pseudo amigos por el camino .
      Estoy harta de dar y no recibir nada, decepcionarme y sentirme mal .
      Quizás no sé gestionarlo, pero a la larga me di cuenta de que mis incondicionales son mi familia.

      Responder
      • Vanessa Carreño Andrés 14/09/2018

        Gloria, si así lo sientes, y estás satisfecha con ello, está bien. Te aseguro que hay personas maravillosas ahí afuera, que la mayoría lo son… Yo te animaría a seguir confiando y descubriendo, pero esa decisión depende de ti.
        Un abrazo grande,
        Vanessa

        Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 14/09/2018

      Hola Cristina,
      Muchas gracias por compartir tu camino, y felicidades por tu actitud y los aprendizajes que has sabido recoger, los que compartes aquí y otros muchos, seguro… Cada uno elegimos cómo queremos ser, y muchas veces hemos de hacerlo a pesar de cómo sean los demás. Disfruta de esas personas que todavía siguen ahí y sobre todo disfruta de ti.
      Un abrazo grande,
      Vanessa

      Responder
  2. Cris 13/09/2018

    Buenas Vanesa,
    Me encanta tu blog, hasta el punto de estar enganchada a él.
    Hace poco he perdido a mi amiga del alma tras una larga enfermedad. Siempre hemos estado muy unidas y nos hemos querido muchísimo, pero me siento culpable por no haber estado tanto con ella en sus últimos meses, no haberla ayudado con la casa o haber ido a visitarla. Ella ha estado muy acompañada por su hermana, y su hija mayor ya tiene veinte años, y no es que mi presencia fuera imprescindible, pero ahora me siento muy arrepentida porque siento que no he “estado ahí”. Cuando le decía que iba para echarle una mano siempre me decía que no, que prefería descansar, y muchas veces que la llamaba no cogía porque estaba descansando. Aún así siento que me he escaqueado y no he sido el suficiente apoyo cuando más me necesitaba. Lo único de lo que me siento orgullosa es de que emocionalmente sí he sido un gran apoyo siempre, y siempre le dije lo que sentía por ella, pero aún así… Me siento terriblemente mal, un beso y gracias

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 14/09/2018

      Siento mucho esta pérdida, Cris… En momentos así es fácil mirar atrás y culparnos por algo, decirnos que podíamos haberlo hecho diferente, que podíamos haber hecho esto o aquello. Pero eso ya no sirve. En cada momento lo hiciste lo mejor que supiste, estoy segura. Y eso es lo que has de recordar, conectando con ella y con los momentos compartidos desde el amor que os ha unido… Eso es lo que ella recibirá donde quiera que esté :-).
      Un cariñoso abrazo,
      Vanessa

      Responder
        • Vanessa Carreño Andrés 16/09/2018

          Un placer, Cris.
          Besos y sonrisas,
          Vanessa

          Responder
  3. Mariona 13/09/2018

    Un amigo está en las buenas y en las malas, y tal como dices, igual que en el amor, porque, la amistad es la base de toda relación. Yo espero ser una buena amiga, y me he encontrado con personas que han rechazado mi amistad en sus peores momentos, el por qué no lo sé y como hizo Atreyu con su caballo Artax en el Pantano de la Tristeza, lo dejó allí. Es muy triste, no podía hacer más.
    Gracias por el post. 🙂

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 14/09/2018

      Hola Mariona,
      Nada es triste, ni nada es todo lo contrario, todo es como ha de ser en cada momento… Los momentos buenos para disfrutarlos, y los otros para aprender de ellos… Muchas gracias por compartir.
      Un abrazo grande,
      Vanessa

      Responder
  4. Antonio 13/09/2018

    Gracias por recordarme esa historia, y gracias por recordarme sobre el valor de la amistad.

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 14/09/2018

      Un placer, Antonio.
      Besos y sonrisas,
      Vanessa

      Responder
  5. Clau 16/09/2018

    Me tomó días contestar pero pienso que primero tendría que definir qué es la amistad para mí porque la que conozco como tal, la he visto egoísta y superficial, y es muy probable que ése egoísmo esté en mí y lo veo a través de mis espejos que los podría llamar “amigos”.
    Pero me sucede que cuando etiqueto a alguien de amigo/@ (me refiero a ese que cumple con “MIS requisitos”) estoy dejando afuera a muchas otras personas que también podrían tener un ♡ tan palpitante de amistad y con mi juicio de separación de: “tú eres o tú no eres”… les dejo fuera. Siento por estos días que la amistad se mantiene con los recuerdos y no es necesario hablarse ni estar tan pendiente uno del otro porque a veces esa preocupación la podría traducir en buscar llenar MI soledad. Además pienso que a veces se busca a los amigos para llenar vacíos existenciales… Gracias

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 16/09/2018

      Clau,
      Muchas gracias por compartir y por iluminar nuevos aspectos respecto al valor de la amistad. Es cierto, muchas veces etiquetar hace que le pongamos verjas al campo y que podamos dejar fuera a personas maravillosas con ese juicio de separación, de “tú vales / tú no vales”.
      Y yo también creo que una amistad sana puede mantenerse y crecer sin necesidad de verse o estar pendientes uno del otro… Porque sí, muchas veces buscamos a los demás para llenar nuestros vacíos existenciales.
      De nuevo, muchísimas gracias.
      Un abrazo grande,
      Vanessa

      Responder
  6. Mon 30/09/2018

    Muchas gracias por tus post, leerlos me ayuda mucho a ver las cosas desde otra perspectiva. Para mí la amistad es muy importante y, sin embargo, actualmente me siento casi aislada. Antes me consideraba muy sociable y creía estar rodeada de personas con las que tenía gran conexión emocional. Sin embargo, hace 3 ó 4 años casi todas mis relaciones de amistad empezaron a romperse. Viví varios episodios desagradables con personas a las que consideraba hermanas, por las que me sentí traicionada, criticada y abandonada en mis peores momentos. Dejé de confiar en la gente y empecé a hacer casi todo sola. Ahora creo que esas rupturas han sido lo mejor que podía pasarme porque esas amistades no eran equitativas. Daba mucho a personas que, en general, no estaban para mí, y cuando empecé a poner límites desaparecieron. Ahora me gustaría establecer nuevas relaciones más sanas. Me cuesta mucho porque creo que he creado una lista de requisitos que no hay quien supere. ¿Algún consejo sobre cómo puedo evitar esto? Muchas gracias y un gran abrazo.

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 30/09/2018

      Hola Mon,
      Hay varias partes. La primera es que cuando en una amistad uno da mucho más que el otro se establece una relación de interés por ambas partes, que no es sana. Cada uno obtiene una cosa, por ejemplo cariño a cambio de favores, pero no es sana. Porque en una amistad sana no hay desequilibrios tan grandes.
      Segundo, es importante que aprendas a confiar en las personas, porque el mundo está lleno de personas maravillosas (me acabo de acordar de este post que escribí hace mucho, por si te sirve) que se merecen que llegues a ella limpia de ideas preconcebidas. Aprende del pasado y déjalo allí, para que no condicione tu futuro.
      Y tercero, lo de los requisitos… Creo que esto es lo más limitante, porque le pedimos al otro que sea como nosotros esperamos, en vez de dejarle que sea como realmente es… Piensa en cómo te sientes tú cuando te exigen que seas de una determinada manera… Nos enfadamos por tonterías cuando lo importante es ser felices y disfrutar juntos, aceptando a cada uno como es… Así que se más complaciente y compasiva con los demás, y también contigo misma ;-).
      Un abrazo grande,
      Vanessa

      Responder
  7. Daniela 02/10/2018

    Hola! Ayer descubrí tu página y estoy leyéndola cada vez más. Todos los temas que tocas me han estado dando vuelta. Me considero una mala amiga, pero creo que es porque recién estoy madurando y tomando conciencia de lo importante que son las relaciones con uno mismo y los demás.

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 02/10/2018

      Daniela, entonces estás en el buen camino… Sólo podemos mejorarnos cuando tomamos conciencia de nosotros mismos… Y está bien que sea así.
      Así que en vez de pensar que eres una mala amiga, piensa que estás en el camino de ser la amiga que quieres ser ;-).
      Un abrazo grande,
      Vanessa

      Responder
  8. Brenna 23/10/2018

    El otro día una amiga se disgustó conmigo porque fui amable con una persona que le hizo mucho daño. La verdad es que se portó muy mal con ella, perdió el trabajo por su culpa y lo está pasando mal. Yo sólo fuí amable por… no sé, porque me salió así… Intento comprender cómo se pudo sentir mi amiga al verme hablando con esta persona como si nada hubiera pasado, y no sé qué hacer. ¿Debería ningunear a esta persona cómo quiere mi amiga?

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 24/10/2018

      Brenna, la respuesta a esa pregunta has de encontrarla tú, según cuáles sean tus valores y lo que te haga sentir bien. Si para ti la amistad es un valor muy importante, tal vez sí quieras tomar distancia de esa persona que le hizo daño a tu amiga. En cambio, si para ti la amabilidad es un valor muy importante, más que la amistad, tal vez no quieras hacerlo. Sea como sea, es importante que aceptes cómo se ha sentido ella aunque no lo compartas o no te hubieras sentido igual en su situación :-).
      Y, de todas formas, creo que hay un punto medio entre ningunear y ser amable. Puedes saludar a alguien con un “hola”, simplemente, sin darle más conversación, y sin ser brusca, pero tampoco amable.
      Espero haberte aclarado algo.
      Un fuerte abrazo,
      Vanessa

      Responder
  9. Victoria 28/11/2018

    ¡Hola Vanessa! Llegué a tu web por estar enojada con un amigo y la verdad me iluminaste. Se me pasó el enojo,
    Respondiendo a la consigna, me considero una amiga leal, soy buena escuchando y mi problema suele ser que también busco eso en los demás, sin darme cuenta que a veces el otro puede ofrecerme algo diferente, no tiene que ser como yo. Pero bueno, del dicho al hecho, hay un trecho. Gracias por compartir.
    ¡Saludos desde Argentina!

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 30/11/2018

      Qué bien, Victoria. Me alegro mucho del paso que has dado, sigue tomando conciencia de ello.
      Un abrazo desde España,
      Vanessa

      Responder
  10. Pilar 13/10/2019

    Hola Vanessa! Muchas gracias por el post. Siempre me enseñas y me ayudas.
    Actualmente una amiga me pidió “un favor” que a mi me dolió porque sentí que no empatizaba conmigo y siento que estamos distanciadas. Aunque hablamos por Wassap no nos hemos visto en persona y estamos postergándolo (siento que ella un poco más que yo).
    Es doloroso. Ella ha conocido a otra chica que entró en el grupo, que es muy maja y se ven a todas horas. Yo estoy viendo a ver si podemos hablar, pero sinceramente creo que ella quiere hacer como si nada y seguir.
    La pregunta es, ¿se debe hablar o dejar fluir la situación?

    Perdón por este rollo “de instituto”, pero estas situaciones se dan a cualquier edad.

    Gracias

    Un cariñoso saludo

    Pilar

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 14/10/2019

      Hola Pilar,
      Así es, las mismas situaciones se pueden dar con veinte años o con cincuenta, y es normal. Creo que la diferencia está en cómo las gestionamos, y que un aprendizaje de los años es darle importancia a lo que la tiene y dejar pasar lo que no. Si esto para ti de verdad es importante, creo que conviene expresarlo y decir cómo te sientes, sin juzgar ni criticar el comportamiento del otro, sino simplemente hablando de ti y de lo que necesitas. Y si lo reflexionas y resulta que no es tan importante y que puedes comprender los motivos de la otra parte, entonces simplemente déjalo estar y valora lo que esa persona es para ti.
      Un abrazo grande,
      Vanessa

      Responder

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