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Esto es lo malo de darle un consejo a alguien

Mujer a lo lejos

Muchas veces nos empeñamos en ayudar a alguien aunque no nos lo haya pedido.

Creemos saber lo que otra persona necesita, lo que le conviene o lo que debería hacer.

Así que le contamos nuestra experiencia y le aconsejamos que se comporte en base a ella.

Y esa persona podría decirnos algo como:

“Pero, ¿por qué tengo que hacer yo lo que harías tú si a mí no me ha pasado lo que te pasó a ti? Déjame que me pase, déjame que cometa el mismo error que cometiste tú, y así aprenderé esa misma lección… O tal vez no, tal vez yo aprenda otra. Lo importante es que será mía, y de nadie más”.

¿Te das cuenta? Es algo que seguramente hicieron tus padres contigo. Pero en realidad todos lo hemos hecho alguna vez.

Es como si quisiéramos evitarles a los demás nuestras lágrimas, nuestros tropiezos o nuestro sufrimiento.

Y no, cada uno ha de cometer sus propios errores y sufrir sus propias decepciones para sacar sus propios aprendizajes.

Porque los que llegan de boca de otro no nos sirven.

No podemos aprender de los errores de los demás.

De hecho, todos a nuestro alrededor pueden haber cometido el mismo error y, aun así, la única forma de que nosotros aprendamos e interioricemos lo que ellos han aprendido será que tropecemos con esa piedra.

Lo veo en las personas que me rodean y lo veo en mí.

Nada de todo lo que he aprendido a base de los errores que he cometido en mi vida me habría servido si alguien me lo hubiera contado.

Ni aquella vez que dejé que alguien decidiera por mí.

Ni cuando elegí la opción equivocada.

Ni cuando, escudada en mi sufrimiento, hacía sufrir a las personas que me rodeaban.

Era yo quien tenía que tropezarse en cada una de esas piedras y era yo quien tenía que caerse al suelo para aprender todo lo que hoy sé.

Y no pasa nada. Benditos todos esos errores que, una vez dejados atrás, se convierten en nuestra experiencia y nuestra sabiduría.

Porque no puedes aprender de los errores que no has cometido.

Y porque la mejor manera de enseñarle algo a alguien es dejarle que lo viva él mismo, sin intermediarios.

¿Te das cuenta? Te dejo una historia que lo refleja muy bien…

EL ESTUDIANTE Y LA MARIPOSA

Un estudiante de biología esta en el laboratorio con su profesor. Analizan el proceso por el que los gusanos de seda se convierten en mariposas. Diez capullos han comenzado a romperse y poco a poco van abriéndose. Cuando quedan tres capullos por romperse, el profesor le dice al alumno: “Tengo una reunión, te dejo aquí para que los vigiles, vuelvo en menos de una hora”.

Treinta minutos después un capullo se abre y sale una mariposa. Poco tiempo después se abre otro capullo y sale otra mariposa. Pasa treinta minutos más y hay un capullo que todavía no ha abierto. El alumno se preocupa, y piensa. Vendrá el profesor y este capullo aún sin romperse, ¡va a pensar que he hecho algo! Así que, coge un cúter y le hace un pequeño corte al capullo para ayudarlo. La mariposa despliega las alas y arranca a volar, pero es incapaz de levantarlas. El alumno piensa, ¡a ver si le he cortado un nervio!

En ese momento el profesor entra y le pregunta:

-¿Cómo ha ido todo?

El alumno responde:

-Bueno, bien. Todos han salido menos este que no vuela.

-¿Ha pasado algo?

-Bueno, le he ayudado un poco a romper el capullo. Porque pensé que la mariposa podría morir si no intervenía. Tal vez le he roto un nervio o un ala.

-No le has roto un ala, pero le has hecho una inútil de por vida. Porque la mariposa, gracias al esfuerzo que hace para romper el capullo, hace que las alas se irriguen con sangre y pueda usarlas. Y, si no es ella la que rompe el capullo, ya no va a poder volar.

Y ahora te invito a reflexionar: ¿Alguna vez has pretendido que alguien aprendiera de tu experiencia? ¿Lo han pretendido otros contigo? Puedes contármelo en los comentarios aquí debajo :-).

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Acerca de Vanessa Carreño

Trabajo con mujeres que se sienten inseguras, no se valoran ni tienen confianza en sí mismas, le dan muchas vueltas a la cabeza y se preocupan mucho por lo que piensen los demás.

Con mis programas de Autoestima, Relaciones Personales y Dependencia Emocional consiguen ganar confianza en sí mismas y sentirse seguras y capaces de alcanzar sus objetivos. Aprenden a valorarse, se atreven a ser ellas mismas y empiezan a disfrutar de su vida y de sus relaciones.

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16 comentarios

16 comentarios
  1. Elias 25/08/2016

    Hola Vanessa:
    No estoy para nada de acuerdo contigo. Creo que las experiencias de los demás son muy importantes para afrontar nuestra propia vida. Habrá errores que hay que cometer por nosotros mismos (es posible) pero pienso que muchos son evitables si escuchamos las experiencias de los demás.
    Por otra parte, pienso que el cuento de reflexión que pones, el alumno lo hizo con todo el corazón que pudo. Era un alumno (no el maestro) y actuó como su corazón le decía. Lo que pienso que no puede hacer el profesor es irse a una reunión dejando las mariposas en manos de una persona inexperta. Es como si a mí (que no tengo ni idea de veterinaria) estoy en un quirófano (o como se llame el sitio donde operan a los animales) y el veterinario me dice que tiene un asunto importante y que siga yo operando a mi perro. El alumno lo hizo lo mejor que pudo. Lo más fácil que podía hacer el alumno era ver lo que sucedía, pero trató de salvar la vida de la mariposa, aunque lo que hizo fue inutilizarla.
    Un saludo.

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 25/08/2016

      Muchas gracias por tu comentario, Elias. Era consciente de que este post podía causar discrepancias, y eso también está bien :-).
      Cuando hablo de dejar que cada uno cometa sus propios errores no quiero decir que no puedas seguir el consejo de alguien. Cada uno es libre de seguir un consejo, pero también de no hacerlo. A eso me refiero, a dejar que cada uno elija en vez de pretender que otros actúen por lo que tú ya sabes. Es decir, este post va dirigido a cuando damos un consejo basado en nuestra propia experiencia -hay personas tóxicas que hacen esto desde la agresividad y la exigencia- y no dejamos que otra persona saque sus propios aprendizajes. Ese es en mi opinión el mensaje del cuento: dejar que cada uno crezca a partir de sus propias experiencias y dejándole que cultive sus propias fortalezas.
      Pero, por supuesto, escuchar la experiencia de los demás puede ser muy útil y revelador. Y si creemos que lo que nos dicen puede ayudarnos, será muy sabio seguir su consejo.
      Un abrazo,
      Vanessa

      Responder
      • Elias 25/08/2016

        Ahora sí estoy de acuerdo contigo, aparte de decirte que las discrepancias (mientras no sea con personas agresivas que creen que tienen ellas la razón) están muy bien y sirven de aprendizaje para todos. Además, a mí me encanta discutir esos temas con otras personas e intercambiar puntos de vista y conseguir entender el punto de vista de las otras personas (lo comparta o no).
        De todas formas, muchas gracias por el post.

        Responder
        • Vanessa Carreño Andrés 25/08/2016

          Muchas gracias, Elias. Totalmente de acuerdo :-).
          Besos,
          Vanessa

          Responder
  2. Vilma 25/08/2016

    Hola estoy de acuerdo…
    Aveces uno quiere ayudar y entorpece el proceso de otros…somos mas útiles para el otro soltando que pensando en que nos las sabemos todas… Vivimos aprendiendo… Muchas gracias

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 25/08/2016

      Muchas gracias, Vilma. Así lo creo, muchas veces entorpecemos el proceso de otros… Y todos vivimos aprendiendo :-).
      Un abrazo fuerte,
      Vanessa

      Responder
  3. Carolina González 25/08/2016

    Cierto… mi errores se han vuelto mi experiencia. Aunque lo vivo no había pensado en ello, normalmente vemos o veo los errores como un acto penoso y con sentido de culpa, pero en realidad gracias a esos miles -y nada gratos- errores tengo una experiencia de vida que hoy relato.

    Gracias por tu post. Que pases un excelente viaje interior y disfrutes de increíbles paisajes donde quiera que vayas.

    Sonrisa!

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 26/08/2016

      Qué bonita reflexión, Carolina… Felicidades. La comparto totalmente.
      Y mil gracias por tus buenos deseos, espero hacerlo tal cual lo dices :-).
      Besos,
      Vanessa

      Responder
  4. Juan 26/08/2016

    Saber que eres partidaria de no decirle a un niño de corta edad “Te aconsejo que coloques cazos y sartenes de manera que los mangos no sobresalgan de la vertical de la cocina o encimera, porque te puedes quemar la cara como me paso a mí a tu edad y mira estas horribles cicatrices que tendré toda la vida en la cara” me pone los pelos de punta.
    Según tú hay que dejar que los jóvenes caigan en la politoxicomanía, en el alcoholismo… porque “”cada uno ha de cometer sus propios errores y sufrir sus propias decepciones para sacar sus propios aprendizajes.””
    “”Déjame que me pase, déjame que cometa el mismo error que cometiste tú, y así aprenderé esa misma lección””
    “”Es como si quisiéramos evitarles a los demás nuestras lágrimas, nuestros tropiezos o nuestro sufrimiento.””

    Yo, si me lo permites, una vez me haya recuperado del espanto que me ha producido leer tu post, seguiré dando consejos a mis seres queridos a fin de evitarles en lo posible las lágrimas que derramé, los tropiezos que tuve y el sufrimiento que padecí.

    Un saludo.

    Juan.

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 05/09/2016

      Hola Juan,
      Acabo de volver de vacaciones. Sé que estabas pendiente de que aprobara tu comentario, disculpa que no haya podido hacerlo antes.
      En mi post no hablo en ningún momento de niños o de adolescentes. En mi opinión eso que tú dices no es dar un consejo, sino educar.
      En el post simplemente propongo una reflexión antes de darle a alguien un consejo que no nos ha pedido o querer que haga lo que nosotros haríamos en su lugar.
      Pero desde luego que lo mismo que cada uno será libre de seguir los consejos que reciba, tú también lo serás de seguirlos dando.
      Un abrazo,
      Vanessa

      Responder
  5. Mónica 28/08/2016

    Hola, me gustaria saber cómo no resentirte cuando alguien hace o dice cosas que te molestan.

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 04/09/2016

      Hola Mónica,
      Muchas gracias por tu comentario. La pregunta que me haces es muy general, y para poder responderte necesitaría saber más sobre lo que hace o dice esa persona en concreto, vuestra relación y cómo le respondes tú.
      Lo que sí te digo es que una clave es no tomarte lo que hace como algo personal. Te dejo un post en el que hablaba de esto, por si te sirve: La clave para no sentirte mal por lo que hacen los demás.
      Un abrazo,
      Vanessa

      Responder
  6. Cristal 29/12/2017

    Me encanta este tipo de tema, lei el post y los comentarios. La verdad es que uno aprende de los errores de los demás, pero más aprende cuando se vive la experiencia. Cometer errores es parte de nosotros, de ellos aprendemos. Claro, la gente con experiencia siempre nos aconseja, y más a nosotros los jovenes. Algo que siempre aconsejan mis tías es no te enamores y no salgas embarazada, y es lo primero q hacen, jajaja. Pero es que en algún momento nos vamos a enamorar, claro. Ellas aconsejan eso porque no fue como ellas pensaban. Por mi parte siempre he pedido consejo porque puedo tener una idea de como podria ser esa tal situación en la que esté y así tomar una desición con total seguridad, y si no es lo que esperaba ya estar preparada. Por ejemplo si a ti te dicen, “ese chico es el peor hombre, te aconsejo no te acerques a él y no te enamores”, y no tomas ese consejo y te arriesgas, y a la final pasa que ese tipo se enamoró de ti y están felices juntos, como también puede ser lo contrario, que salgas lastimada!! El que no arriesga no gana. Asi que las dos partes de aconsejar y vivir los errores están bien, ¡depende de cada quién! Si vivo en carne propia lo que el otro vivió, así sabré lo que se siente. Los jóvenes a veces necesitamos vivir en carne propia esos errores para aprender de lo bueno y malo, y nos ayudará a que nosotros mismos tomemos nuestras propias decisiones sin mirar atrás. No sé si me supe explicar, jajaja.
    Gracias Vanessa, ¡me gusta todo lo que escribes!

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 29/12/2017

      Muchas gracias, Cristal. Sí, te explicaste muy bien.
      Creo que las personas necesitamos vivir en carne propia nuestras propias experiencias para de verdad aprender de ellas. Que puedes entender la experiencia de otros, pero la interiorizas cuando la vives tú. Y sí, muchas veces sólo arriesgándote a fallar, puedes acertar :-).
      Un abrazo grande y feliz año nuevo,
      Vanessa

      Responder
  7. Sama 25/02/2019

    Hola, aunque ya lleva tiempo este post… te pregunto, por si puedes responderme.

    Según mi cuñada, soy una persona TÓXICA, que creo que lo sé todo, que doy consejos que no se piden, que no respeto las decisiones que ella toma, que me meto con su estilo de ropa y gustos musicales (yo creia que teníamos esa broma entre ella y yo… y me dice que le sienta mal). Y que siempre le doy comparativa de productos que creo que son mejores, y siempre pongo la “puntillita” a cada cosa que ella hace o toma decisiones.

    El caso es que cuando veo que alguien se equivoca, me es muy dificil callarme y no darle mi opinión. Por ejemplo, el caso que ha desatado todo es el caso de una bicicleta. Ella se ha comprado una muy mala “en mi opinión”, y ella “por cortesia” me preguntó que qué me parecía, y yo le dije que no me gustaba y que creia que había mejores opciones. Además le justifiqué mi opinión por los detalles que veia mal. Y ella se ha enfadado… Me dice que llevaba mucho tiempo sin pedirme opinion sobre nada de lo que compra, porque doy malos consejos, y no ha tenido buenas experiencias siguiendolos. Que me creo que lo sé todo.

    A raiz de hablar esto, en lo que coincide mi mujer… me he puesto a buscar información por internet, para ver cómo puedo dejar de dar consejos a la gente… me encantaría poder reprimir mi instinto de dar consejos… pero es que cuando veo algo mal… no puedo callarme… ya sé que es eso lo que tengo que intentar… “callarme y que cada uno se estrelle con su bicicleta”, pero es muy dificil para mí… ¿Algún consejo? ¿Qué podría hacer para no ser tóxico? Está claro que a mi cuñada… no le voy a volver a dar mi opinión sobre nada, y ojalá pueda cumplirlo. Pero claro, el problema es que esto me pasa con casi todo el mundo que tengo confianza… que voy dando consejos a todo el mundo… Necesito aprender a dejar de dar consejos gratis.

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 14/03/2019

      Muchas gracias por compartir. Creo que staría bien saber qué necesidad se esconde detrás de esa impulsividad de dar consejos, a la vez que encuentras un motivador para no darlos. Por ejemplo, el dejar que cada uno haga su propio camino de aprendizaje. O el entender que un consejo es algo que se pide, no algo que se da.
      Pregúntate, ¿para qué necesito dar un consejo en este momento? Y desde ahí escúchate y escucha que te dice tu corazón.
      Un abrazo grande,
      Vanessa

      Responder

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