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Cómo perdoné a mis padres (y por qué tú también lo necesitas)

Perdonar a tus padres - madre e hija abrazadas

¿En qué necesitas perdonar a tus padres? ¿Qué resentimiento les guardas? ¿Qué es eso en lo que te gustaría que hubieran sido diferentes?

La intención de este post es un poco diferente a la de la mayoría de los textos que escribo en el blog.

Normalmente escribo sobre las dificultades que tienen las personas que hacen uno de mis procesos de Coaching, algo cómo cambiar el diálogo interno, dejar de darle tantas vueltas a las cosas, aprender a quererse y a valorarse o reducir las expectativas que tienen hacia los demás, por citar algunos ejemplos.

Pero en este caso no voy a hablar de algo que yo trabajo, al menos no de forma directa, porque la relación con los padres y cómo su manera de tratarnos y de educarnos ha influido en cómo somos es más propio de una terapia psicológica que de un proceso de Coaching.

Entonces, ¿por qué he querido escribir sobre ello? Pues porque es algo que de una manera u otra aparece en muchos de los procesos de Coaching que hago.

Y no es que en un proceso de Coaching vayamos al pasado para sanar la relación con los padres, como se hace en una terapia, pero si es necesario sí podemos hacer un proceso de comprensión, aceptación y perdón desde el presente.

Porque la mayoría de las personas tenemos alguna herida respecto a cómo nos trataron nuestros padres, o quienes hicieron su función, y es importante sanarla para vivir en paz.

Unos porque se sintieron demasiado exigidos, otros porque les faltó cariño, otros porque se sintieron demasiado protegidos, otros porque se sintieron abandonados, otros porque les decían que no hacía nada bien…

A través de esas palabras que escuchamos de pequeños hemos ido dando forma a la persona que somos y, en muchos casos, hemos aprendido a hablarnos y a tratarnos como ellos lo hicieron.

Es decir, la manera en la que nos educaron tiene mucho que ver con quien somos hoy.

Por ejemplo, si te decían que no podías estar triste o que no podías enfadarte, tú negarás eso en ti y aprenderás a no expresarlo. Y si lo sientes te sentirás incorrecto porque no estás satisfaciendo lo que te dijeron que tenías que ser. Así que acabarás reprimiendo tus emociones para sentirte válido y que te quieran.

O si te ignoraban, si no te respetaban, si no te veían, si no te sentías escuchado, es probable que tú tampoco te respetes. Porque los mensajes que te dieron de pequeño suelen ser los que tú aprendes a darte a ti mismo.

O si te decían que si hacías algo mal te dejarían de querer o que tenías que portarte bien y agradar a los demás o que lo que tú pensabas no era importante, aprenderás a complacer a los demás y a necesitar su aprobación para sentirte válido.

O si te protegían mucho e intentaban evitarte el dolor y la frustración, probablemente hoy te falte confianza en ti y te sientas incapaz de afrontar las adversidades de la vida.

Y así te podría poner infinitos ejemplos…

Es decir, si cuando eres niño tu entorno te aprueba algo que haces, te sientes correcto. Y si no lo aprueba, te sientes incorrecto. Por eso es tan importante comprender cómo te educaron y trabajar el resentimiento que hoy en día eso que no recibiste pueda haber generado en ti, para que puedas perdonar a tus padres.

Sí, es cierto que muchas veces los mensajes, explícitos e implícitos, que nuestros padres nos dieron de pequeños no fueron los más apropiados.

Y cuando todavía no somos conscientes de ello, de en qué medida nos han influido, es cuando lo arrastramos y nos sigue limitando en el presente.

Ahí es cuando un Coachee que empieza a darse cuenta de ello puede decirme algo como:

“Me siento presionada por mis padres. No me siento libre para elegir. Es como que les debo algo y no puedo fallarles”.

“Mi madre me machacaba mucho y siempre me decía todas las cosas que hacía mal. Siempre dudaba de mí y ahora soy yo la que duda y se siente incapaz de tomar decisiones”.

“Creo que me exijo ser perfecta porque mis padres siempre fueron muy exigentes y estrictos conmigo. Para ellos nada era suficiente, y ahora nada es suficiente para mí”.

“Mi madre y yo tenemos una relación con exigencia mutua, estamos todo el día exigiéndole algo la una a la otra. Y yo lo único que quiero es estar tranquila y en paz con ella y sentir que me quiere y le gusta como soy”.

Como puedes ver, la mayoría de las veces lo que esperábamos de nuestros padres y no recibimos tiene mucho que ver con la aprobación, el reconocimiento y el sentirnos valiosos y dignos de su cariño.

Y esto, a día de hoy, puede tener una gran influencia en nuestra autoestima y nuestra autonomía emocional.

Por eso hay personas que se pasan la vida esperando recibir de sus padres lo que no recibieron cuando eran niños, o buscándolo en otras personas (la pareja, principalmente).

Y por eso esa sensación de carencia en la relación con nuestros padres es lo que muchas veces nos genera resentimiento hacia ellos.

De ahí, como te decía, el motivo de escribir este post, porque de verdad creo que, tan importante como conocerse, conocer tus valores o saber quien quieres ser, tan importante como todo eso, es dejar de culpar a tus padres por lo que no recibiste y llegar a perdonarles.

Para qué perdonar a tus padres

¿Para qué? ¿Para qué creo que es necesario conocer cuál ha sido la relación con nuestros padres y sanar las heridas que nos pueda haber causado?

Para conocernos mejor y diferenciar lo que de verdad somos (nuestro Ser) de lo que nos contaron que teníamos que ser para ser dignos, validos y aceptables (nuestro Ego, la máscara).

Para saber de dónde vienen muchas de esos patrones y esos automatismos que hay en nosotros, que creemos que son parte de nosotros y que hacen que muchas veces nos sintamos culpables, imperfectos o incapaces.

Para mejorar también nuestras relaciones con nuestro entorno, porque cada vez que nos relacionamos con alguien lo hacemos con toda nuestra mochila a cuestas, con todas nuestras experiencias, nuestros aprendizajes y nuestras creencias, sobre nosotros mismos y sobre los demás.

Para darnos cuenta de cuáles son esas necesidades insatisfechas de nuestra infancia y asumir la responsabilidad de ser unos padres amorosos para el niño herido que llevamos dentro.

Para sanar esa relación con ellos, comprenderles, perdonarles y aprender a mirarles de otra forma. Porque cuando cambia tú manera de mirar las cosas, resulta que eso que miras también cambia.

Para liberarte emocionalmente de tus padres, para dejar de depender de ellos, dejar de rebelarte, cortar el cordón umbilical y empezar a vivir tu vida.

Para dejar de hacerte responsable de la felicidad de tus padres, porque no lo eres, pero sí lo eres de la tuya.

Para construir una nueva relación con ellos, basada en el amor, la compasión y la aceptación. Porque de verdad creo que no hay crecimiento personal que valga si antes no hemos hecho este trabajo de perdón hacia nuestros padres.

Para asumir tu parte de responsabilidad en tu vida, en quien eres y en cómo eres. Darte cuenta de que no necesitas la aprobación de tus padres para sentir que vales y que ya no vale seguir culpándoles a ellos por sentirte imperfecta/o, porque es tu responsabilidad dejar de sentirte así. Porque todos llevamos dentro un niño que se ha sentido abandonado, rechazado, solo y acomplejado, y la única manera de que deje de generarte conflictos es que tú te hagas responsable de sanar sus heridas.

Para educar a nuestros hijos, quienes los tengan, liberados de los patrones, las creencias y los mandatos que venimos arrastrando desde pequeños. Porque lo que no te trabajas con tus padres acabas repitiéndolo con tus hijos.

Para entender que, como padres y como seres humanos, nosotros también lo hacemos lo mejor que podemos y que sabemos, y perdonarnos a nosotros mismos por los errores que podamos cometer en ese camino.

Cómo perdonar a tus padres

De ahí surgió la necesidad de escribir este post, en parte porque veo esa necesidad en muchas personas con las que trabajo, y en parte por la liberación que para mí supuso curar las heridas y el resentimiento que podía sentir hacia mis padres.

Porque en ese camino es cuando te das cuenta de que no hay nada que perdonar, porque ellos lo han hecho lo mejor que han sabido.

Por eso en realidad el título de este post no debería ser “Cómo perdoné a mis padres”, sino “Cómo me di cuenta de que no había nada que perdonar a mis padres”.

Que ellos lo hicieron como les habían enseñado a hacerlo, como probablemente lo hicieron con ellos.

Que lo hicieron lo mejor que podían y lo mejor que sabían, con sus propias heridas, su propio dolor y sus propios fantasmas.

Que esto no va de buscar culpables, que nadie es culpable, que todos estamos sobreviviendo y lo hacemos lo mejor que podemos en cada momento.

Y que de lo que se trata es de que tú te hagas responsable de ti, de cómo eres, de cómo te sientes y de cómo es a día de hoy la relación con tus padres. Y de mejorarla, si es el caso.

De comprenderles, aceptarles y perdonarles porque ellos lo han hecho lo mejor que han sabido y han sido capaces.

Como me decía una Coachee, “me he dado cuenta de que llevaba años enfadada con mi madre porque no me quería como yo creía que me tenía que querer, en vez de entender que ella no puede quererme de otra forma”.

Esa es la clave, entender que tus padres te han querido como saben querer, como les quisieron a ellos, como creen que han de quererte “por tu bien”.

Yo misma he hecho un proceso de sanación muy largo. El que hice con mi padre fue cuando él ya había muerto. El que hice con mi madre, que murió hace ocho meses, lo cerré antes de que ella se fuera. Por ambos me siento muy agradecida y orgullosa de mí misma.

Ya no puedo cambiar nada de lo que hice cuando todavía les culpaba y les reprochaba por no haberme querido como yo necesitaba, pero al menos sí puedo decir que ya no les culpo ni les reprocho por nada. Al contrario, me siento infinitamente agradecida porque fueran mis padres y por todo lo que me dieron y me enseñaron, por la persona en la que me he convertido gracias a ellos. Porque soy quien soy gracias a ellos.

Y en ese camino hacia el perdón de nuestros padres hay tres pasos que, en mi opinión, son fundamentales y necesarios:

1.Comprension.

Comprender a mis padres supuso ver las cosas como ellos las veían, ponerme en su lugar y entender sus motivaciones para hacer lo que hacían y para no hacer lo que no hacían.

Fue comprender que mi padre seguramente no había tenido las herramientas para creer en sí mismo o averiguar que mi madre tenía mucho miedo a ser madre.

Es decir, comprender no es estar de acuerdo con lo que hicieron, sino conocer su historia, empatizar con ellos y entender que hayan podido ser de una determinada manera, porque nadie les dio la oportunidad de ser de otra.

Como me decía una Coachee, “ya he entendido que mi madre me exigió como la exigieron a ella, que me hablaba como mi abuela le hablaba a ella, que creía que era así como tenía que hacerlo porque nadie le había enseñado a hacerlo de otra forma”.

Porque nuestros padres también tenían sus miedos, sus necesidades no satisfechas, sus heridas y sus fantasmas. Y, con su propia mochila, lo han hecho lo mejor que han sabido.

Por ejemplo, como me decía otra Coachee al tomar conciencia de esto, “ahora, si mi madre me echa algo en cara o me culpa de cómo ella se siente, comprendo la necesidad que se esconde detrás de sus reproches, que suele ser de cariño y atención. Y me doy cuenta de que me pide cariño y atención de la única forma en la que sabe hacerlo, con reproches y chantajes”.

2.Aceptacion.

Para mí este paso fue decisivo, porque implicó dejar de quejarme por cómo habían sido mis padres y empezar a aceptarles y a quererles como eran.

Acepto que esto fue así y es así, y dejo de juzgarlo.

Dejo de juzgar y de condenar. Dejo de querer cambiarles y de esperar que sean de otra forma.

Dejo de esperar que me apoyen y me comprendan (o lo que sea que tú esperes de ellos).

Dejo de culparles y de victimizarme cuando no cumplen mis expectativas.

Dejo de esperar que sean perfectos y empiezo a aceptarles como son, con sus virtudes y sus defectos.

“Hace años siempre estaba comparando a mi madre con las madres de mis amigas y preguntándome por qué la mía era tan negativa, tan pesimista y estaba tan llena de miedos. Me había hecho una imagen de cómo tenía que ser la madre ideal, por cómo eran las de las demás, sin pararme a comprender a mi madre y a quererla como era, aunque no fuera perfecta. Hasta que no me di cuenta de esto no pude aceptarla de corazón”, me contaba una Coachee.

La aceptación pasa por aceptar lo que es y dejar de querer que sea diferente. Y cuando llegas a ese punto es como que te das cuenta de que en realidad todo ha sido como tenía que ser.

Cuando aceptas que tus padres no hayan sido los que tú querías, te acabas dando cuenta de que sí han sido los que tú necesitabas para ser la persona que eres o la que estás en camino de ser.

De que lo que te dieron y lo que no te dieron es lo que te ha llevado a ser quien eres.

De que tú eres quien ha elegido qué hacer con lo que no te dieron, y si has sabido comprenderlo y aceptarlo, estoy segura de que te llevará a ser tu mejor versión.

3.Perdón.

Y ya por fin, cuando comprendes y aceptas, puedes dejar paso para que llegue el perdón.

En mi caso, en gran parte, pasó por dejar de mirarme a mí, a mis necesidades y a mis expectativas, y empezar a ver a mi madre, a ver que ella era un ser humano como yo, con su dolor y sus propias heridas. Entender eso me permitió ponerme en posición de “dar”, en vez de seguir con el foco en “recibir”.

Además de esto, de salir del ego y del yoyoyo mimimi, el perdón llega cuando dejas de pedirles a tus padres que sean de otra forma, cuando dejas de reprocharles lo que no fueron, cuando les quieres como son, cuando te das cuenta de que ya no te deben nada, cuando te das cuenta de que ya no tienes nada que perdonarles…

Y es entonces cuando, una vez que has curado tus heridas, por fin te liberas del resentimiento y puedes empezar a ser con ellos como quieres ser.

Cuando por fin puedes empezar a cultivar con ellos una relación basada en el amor y en el agradecimiento.

Como me decía una Coachee, “el rencor hacia mi madre me estaba haciendo más daño del que yo pensaba, porque me impedía ser yo misma y ser plenamente feliz”.

Y así es como por fin puedes sentir paz cuando piensas en tus padres.

Ese es mi deseo para ti, de todo corazón.

¿Qué me dices? ¿De qué te has dado cuenta al leer este post? Me gustaría mucho que lo compartieras conmigo en los comentarios aquí debajo.

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Acerca de Vanessa Carreño

Trabajo con mujeres que se sienten inseguras, no se valoran ni tienen confianza en sí mismas, le dan muchas vueltas a la cabeza y se preocupan mucho por lo que piensen los demás.

Con mis programas de Autoestima, Relaciones Personales y Dependencia Emocional consiguen ganar confianza en sí mismas y sentirse seguras y capaces de alcanzar sus objetivos. Aprenden a valorarse, se atreven a ser ellas mismas y empiezan a disfrutar de su vida y de sus relaciones.

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26 comentarios

26 comentarios
  1. Maria 02/06/2019

    Gracias vanessa, este post me viene como anillo al dedo. Muchas veces me he sentido en una encrucijada, con la sensación de que mientras continúe viviendo con mis padres mi vida no va a avanzar porque me causan mucha ansiedad que no logro superar y eso debilita mi animo y por consiguiente me afecta en los demás campos al no sentirme óptimamente con energía ni ilusión para nada. O cuando creo empezar a recuperar la ilusion un dia, coincide algo con respecto a ellos en el que el ambiente se enrarece causándome tension y debilitándome antes de que me de lugar a recuperar el equilibrio y salir del circulo de ansiedad y depresiones que se lleva tiempo alargando. Por este motivo creo, ademas siempre estan poniendo pegas a todo cuanto decido o hago algo, no sólo en cosas importantes sino hasta en lo mas minimo, actitud que a veces me desanima o incluso hago las cosas con temor a las posibles represalias, sobre todo de mi padre, ya que deseo tanto por el ambiente de mi casa como por mi salud tener paz y hasta el hecho simple de comprar algo con mi dinero para la casa que él no apruebe o hacer una pequeña escapada puede crear conflictos, quejas y mal humor. En cambio otras veces pienso que ellos me necesitan y yo a ellos también mas de lo que quisiera y temo perderles. A veces creo que lo mejor es buscar la manera de vivir sola y otras quedarme con ellos y buscar la manera de afrontar todos esos conflictos sin resolver para que ya no me afecten en tal grado o preguntarme porque tienen que seguir haciéndolo de esa forma. Tal vez sea ya algo sistemático por el tiempo en que todas esas cosas me han ido minando y ahora cúando lucho por cambiar todo eso sigo temiendo a que mi animo continúe resintiéndose. Sé que decida lo que decida no será un camino fácil pero antes que nada tengo que estar en paz con ello y no tratar de alejarme desde el resentimiento o el miedo o la huida y este post me ha ayudado a entender esto. Gracias.

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 07/06/2019

      Muchas gracias por compartir, María. Me alegro de que el post te haya servido para poner luz a lo que te ocurre. Te animo a que, elijas lo que elijas, lo hagas desde la comprensión, el amor y el perdón, hacia ellos y hacia ti misma.
      Un fuerte abrazo,
      Vanessa

      Responder
  2. Hilda 28/06/2019

    Hola Vanessa, gracias por el mensaje. Yo quisiera que me diera consejos de cómo quitarme el miedo hablar en público. Soy muy tímida y me da como ansiedad hablar. Gracias.

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 01/07/2019

      Muchas gracias, Hilda. ¿Cómo te gustaría sentirte cuando hablas en público? Responde en positivo y después piensa qué necesitas decirte antes, durante y después de hablar, para sentirte así. Sobre todo lo que necesitas decirte antes y durante es lo fundamental. El después es importante para ser comprensiva contigo y aprender de lo que ha pasado.
      Un abrazo grande,
      Vanessa

      Responder
  3. Felix 02/02/2020

    Tienes razon en todo lo que nos has enseñado hoy. Mi problems es el siguiente:
    Cómo perdonar a mi madre, porque no sabe controlar sus enojos e insulta a todas las personas que ella conoce. Verbalmente les grita y los ofende. Y después pide perdon por su imprudencia, ya sea frente a un público como en privado.

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 03/02/2020

      Hola Felix,
      Muchas gracias por compartir. Espero que el post te haya servido para conectar con la compasión hacia tu madre. No sé lo que le ha pasado ni lo que le ha llevado a comportarse así. Seguramente si ella hace eso es porque no ha aprendido a hacerlo mejor… Recuerda que si su comportamiento te hace sufrir también puedes poner límites.
      Un abrazo,
      Vanessa

      Responder
  4. Laura 02/03/2020

    Hola,
    Mi gran duda es si el perdonar implica mantener una relacion con ellos, si es necesario mantener un vinculo. Porque la distancia me hace sentir más tranquila y a la vez siento culpa, pero el daño ya lo han hecho, no solo de niña sino que su conducta sigue siendo igual siendo yo adulta.
    Gracias por lo compartido.

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 02/03/2020

      Hola Laura,
      Muy buena pregunta, muchas gracias. No, el perdonar no implica mantener una relación con ellos. Puedes perdonar, porque aceptas y comprendes, pero elegir poner distancia porque eso no te hace bien. Si tú no te sientes bien en una relación, si con alguien no te sientes bien, tienes todo el derecho a poner distancia, sean tus padres o quien sea. Puedes decírselo una vez, explicar cómo te sientes y que vas a alejarte porque esa relación te hace daño. En mi opinión no tienes que sentirte culpable por buscar lo que te hace sentir bien y alejarte de lo que te hace sentir mal. Y si esa culpa sigue ahí yo te animaría a trabajarla, es algo que con pocas sesiones puede estar resuelto.
      Un abrazo grande,
      Vanessa

      Responder
  5. laura 06/03/2020

    Muchas gracias 🤗 recibir tu respuesta me ha dado mucho alivio. Escucho a couching decir todo el tiempo “llama a tu madre porque un dia no la tendrás” y eso me da culpa, pero la verdad que he recibido tratos con los que sentí tomar distancias.
    Gracias, te bendigo hermosa🤗
    Tendré en cuenta trabajarlo.

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 06/03/2020

      Me alegro mucho de que te haya servido, Laura.
      Un fuerte abrazo,
      Vanessa

      Responder
  6. Yanett 08/03/2020

    Gracias por el mensaje, leer este blog me hace sentir mejor ya que tengo un rencor o algo que no me deja estar en paz con mis padres. Ellos son buenos pero las cosas que han dejado en mí me han herido mucho.
    Un padre que nunca se medía en lo que decía, no necesitaba insultos para hacerme llorar, bastaba con decirme adjetivos toda mi vida. Mi madre con un carácter tan pasivo que jamás podía hacer algo sin la aprobación de mi papá. Siento que ellos me brindaron y a la vez me quitaron a mi hermana, porque ella es la mujer más fría, callada e introvertida que conozco, y estoy segura que es por el daño psicológico de niña.
    Siento que soy fría y no puedo demostrar afecto fácilmente aún queriendo.
    Ahora, ya mayores, las cosas no han variado tanto y lo que deseo es irme ya de mi casa. Me duele el pecho cuando recuerdo cada frase de mi papá.

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 10/03/2020

      Hola Yanett,
      Así es, muchas veces el trato de nuestros padres nos hace un profundo daño. En estos casos hay dos partes a trabajar, una es tu autoestima, el ser consciente de lo que has aprendido por las circunstancias que has vivido y aprender a creer en ti misma y a quererte como te mereces. Y la otra es perdonarles a ellos, que no significa que no pongas límites o que dejes que te sigan haciendo daño. Si te cuesta hacerlo sola pide ayuda, es importante que lo trabajes.
      Un abrazo grande,
      Vanessa

      Responder
  7. Andrea 14/04/2020

    Qué interesante lo que escribes. Me ha gustado mucho. En mi caso tengo dos experiencias diferentes. Luego de un trabajo muy intenso sobre mí y mi autoestima, logré hacer una hermosa relacion con mi padre. No sólo logré aceptarlo como él era, logramos muchas veces reirnos juntos de cosas que en su momento dolieron o causaron daño. Agradezco enormemente haberlo tenido como padre, porque con sus aciertos y desaciertos me enseñó muchísimo. Mi papi ya no esta fisicamente conmigo, pero aun siento su presencia en miles de cosas y guardo un recuerdo hermoso de él y de la relacion que supimos construir. La segunda experiencia es con mi madre y no es tan feliz, yo diría todo lo contrario. Luego de haber cambiado mucho (yo) y de haber dejado de relacionarme con ella a través del reproche y la constante búsqueda de aprobación, fue imposible, hasta ahora, construir una relación con ella. Estamos distanciadas y no hemos encontrado un punto de encuentro. Soy consciente de que el distanciamiento lo provoqué yo, por que no pude encontrar la manera de relacionarme con ella sin sentirme lastimada… Me siento culpable muchas veces, me gustaría sentirme diferente hacia ella, pero su sola precencia me provoca rechazo… He leido el artículo y me han dado ganas de comprenderla, voy a intentarlo.

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 14/04/2020

      Muchas gracias por compartir, Andrea. Me alegro mucho de que el post te haya servido y de que llegaras a tener esa relación con tu padre antes de que se fuera. Recuerda que comprender a tu madre y perdonarla no significa que tengas que retomar la relación con ella. Puedes hacerlo si lo deseas, y sería maravilloso, pero el perdón es algo que se puede llegar a sentir incluso en la distancia.
      Un fuerte abrazo,
      Vanessa

      Responder
  8. Hans 19/05/2020

    Muchísimas gracias, estuve trabajando leyendo su artículo por dos días y meditando cada palabra. Es un excelente artículo que te llega al corazón, gracias a usted he iniciado la cura de mis heridas, ya he perdonado a mis padres, pero sé que es el inicio de este camino de sanación. Gracias

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 20/05/2020

      Muchas gracias, Hans. Ese perdón es un paso muy importante, te diría que algo imprescindible en ese camino de sanación que nombras. Me alegro mucho de que estés dando esos pasos.
      Un abrazo,
      Vanessa

      Responder
  9. Aileen 28/05/2020

    Hola! Me sirvió mucho tu artículo… Gracias! Tengo una madre muy exigente que en estos últimos dos años la he visto aflojando en eso de la exigencia. En lo personal estoy trabajando en mis inseguridades. Muchas gracias de nuevo! Bendiciones!

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 29/05/2020

      Muchas gracias por compartir, Aileen. Me alegro de que el post te haya servido. La exigencia es contraria a la autoestima, totalmente opuestas. Si te exiges mucho, sin amor ni compasión, te sentirás insegura, y la bola se irá haciendo cada vez más grande. Mucho mejor animarte desde el cariño.
      Un abrazo,
      Vanessa

      Responder
  10. A. Sandra 22/06/2020

    Hola Vanessa,
    Gracias por tu post. Me ha servido de gran ayuda. Estoy intentando perdonar a mi madre ya que me he sentido emocionalmente abandonada en mi infancia. Soy consciente de que ella ha sido conmigo lo mejor que ha podido, y por eso no la culpo, pero no puedo evitar sentir cierto rencor ya que las carencias afectivas que tuve en mi infancia me han hecho una persona con grandes inseguridades. Me duele pensar que estoy sola trabajando en el perdón cuando por su parte también podría trabajar de la misma forma que lo hago yo para superar sus tramas e inseguridades. ¿Cómo se perdona en ese caso?
    Gracias por tu ayuda.
    Un saludo

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 22/06/2020

      Hola,
      Me alegro de que el post te haya servido. Cada persona está en su camino, y no todos estamos preparados para perdonar. Recuerda que el perdón te libera a ti, que no es para liberar al otro. Y que es importante que aceptes ese rencor que sientes, que lo valides desde lo que tu niña no recibió lo que necesitaba, para que puedas avanzar en ese proceso. Esa es tu responsabilidad como adulta, porque tienes unas herramientas que la niña no tenía. Si tu madre no está preparada para hacerlo, es su camino y su responsabilidad, no lo necesitas para andar el tuyo :-).
      Un abrazo,
      Vanessa

      Responder
  11. Alma 18/08/2020

    Hola Vanessa, me encanta este post, es justo lo que he sentido a lo largo de estos años.
    Estoy trabajando mucho esto, para tener una mejor relación de calidad con mis padres.
    ¿Me recomendarías algún libro sobre estos aspectos? Me encanta poder leer sobre aquello que me afecta a través del conocimiento y de la autoayuda, puesto que estas cosas no se cambian de la noche a la mañana.
    Muchas gracias,
    Un saludo.

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 20/08/2020

      Hola Alma,
      Muchas gracias, me alegro de que te haya servido el post. No se me ocurre ningún libro que trate específicamente el tema del perdón a los padres, pero te diría que en realidad tiene mucho que ver con el perdón a uno mismo. Que cuanto más compasiva seas contigo, más lo serás con ellos. Es un camino, un comprender y aceptar que no pasa de la noche a la mañana, sino que hay que ir andando paso a paso.
      Louise L. Hay escribe sobre el perdón el general y es una de mis autoras preferidas, echa un vistazo a sus libros.
      Un abrazo,
      Vanessa

      Responder
  12. Karen 27/08/2020

    Hola, es mi primera vez leyéndote y aprecio cada palabra que dices.
    Yo he entendido que son seres humanos y que hay que aceptarlos tal cual… El problema es que mi mamá trae mucho los problemas del pasado, es algo irracional… Le digo que la amo, que hablemos, que no perdamos tiempo… Pero ella sigue cerrada.. Hace comentarios de odio, de no me importa y siento que me sigue hiriendo… Hemos tenido muchos momentos de risas, amor, pero esconden rencores y digo que de parte de ella, porque ella es la que lo saca, ya no sé que hacer…

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 28/08/2020

      Hola Karen,
      Lo cierto es que no podemos cambiar a los demás. Perdonar a tus padres tiene que ver con comprenderles y aceptarles, pero eso no significa que te sientas bien a su lado o que tengas que tolerar determinado trato sólo por que sean tus padres. Eres tú quien ha de cuidarse, protegerse y poner límites a lo que te hace daño.
      Un abrazo,
      Vanessa

      Responder
  13. Goyo 06/01/2021

    Gracias por todo tu post, me movió el tapete por completo.

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 11/01/2021

      Muchas gracias, Goyo. Es bueno mover tapetes de vez en cuando :-).
      Un abrazo,
      Vanessa

      Responder

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