Deja de creerte todo lo que piensas

Mujer mirando a cámara

¿Qué son tus pensamientos?

¿Son entes reales, como una mesa, una silla o tus piernas?

No, no lo son.

Por más que te creas lo que piensas, no es una realidad ni una certeza.

De hecho, ahora mismo podrías pensar cualquier barbaridad, como que hoy es el último día de tu vida, y sería sólo eso, un pensamiento.

Lo que sí es cierto es que tus pensamientos tienen el poder de crear realidades (te he hablado de ello muchas veces, aquí, aquí o aquí).

Pero ese poder no es suyo, se lo estás dando tú.

Tú permites entrar (y quedarse) a un pensamiento que te dice que no vas a ser capaz de algo.

Tú eliges pensar que algo es horrible, casi lo peor que te podría pasar.

Tú eliges pensar que tienes la culpa y que te mereces sentirte mal por ello.

Tú decides lo que piensas sobre alguien, y si eso ayuda o perjudica en tu relación con esa persona.

Tú eliges lo que piensas, siempre.

Y nadie tiene más poder sobre ti que tus pensamientos (si tú se lo das).

Del mismo modo que nadie tiene menos poder sobre ti que tus pensamientos, si tú eliges no dárselo.

Por eso te digo que tú eliges, siempre. Porque nadie piensa por ti.

Eliges lo que piensas cuando pasa algo que no esperabas ni deseabas.

Eliges lo que te dices cuando te equivocas y metes la pata.

Eliges cómo interpretas lo que hacen los demás, y si tomártelo como algo personal o no hacerlo.

Eliges si cuando miras a otra persona te comparas y te sientes inferior, o no.

Insisto: tú eliges, siempre.

Nada ni nadie puede hacerte sufrir. Nada ni nadie tiene ese poder. Lo que nos pasa y lo que hacen los demás es neutro. Somos nosotros quienes le damos un significado a través de nuestros pensamientos y nuestra forma de interpretar la realidad.

Por ejemplo, estos son algunos de los pensamientos que tienen las personas que comienzan mis programas de autoestima: “no soy suficiente”, “me falta algo”, «nadie me valora», “yo no puedo hacer eso”, “no voy a conseguirlo por más que lo intente”, “me voy a pasar así toda la vida”…

Eso es lo que piensan, ¡pero no es la realidad! Son sólo pensamientos. Nada de eso es cierto. No es cierto que les falte algo, no es cierto que no puedan conseguir lo que quieren y no es cierto que vayan a estar siempre así… Son sólo los pensamientos que han aprendido a elegir, a pensar, a los que han dejado tomar el mando de su mente.

Y esos pensamientos son lo que condicionan cómo se sienten después, su actitud, su comportamiento y, por lo tanto, sus resultados.

Lo sé. Cuesta asumir que nuestra responsabilidad es tanta que nuestro bienestar y nuestra paz interior depende única y exclusivamente de nosotras.

Pero así es.

Que no quiere decir que nunca te vaya a doler nada, que no vayas a enfadarte o a tener miedo a algo. No, no se trata de no sentir.

Se trata de aprender a sentir y de diferenciar entre un dolor sano (el que se siente, y punto) de un sufrimiento insano (el que alimentas con tus pensamientos).

De distinguir entre ser la dueña de tu vida o ser una víctima de lo que te pasa por la mente.

De comprender que, cuando te pasa algo, eres tú quien elige dónde pone el foco y la atención y a qué le das más importancia.

Tus pensamientos no te eligen a ti, les eliges tú a ellos.

Y es tu responsabilidad que vayan acordes con lo que quieres sentir y conseguir, no con lo que NO quieres.

Porque quien elige, siempre, eres tú.

Como si fueras la conductora de un autobús…

LA METÁFORA DEL AUTOBÚS

Imagínate que eres la conductora de un autobús con muchos pasajeros. Los pasajeros son pensamientos, sentimientos, recuerdos y todas esas cosas que uno tiene en su vida. Es un autobús con una única puerta de entrada, y sólo de entrada. Algunos de los pasajeros son muy desagradables y con una apariencia peligrosa.

Mientras conduces el autobús algunos pasajeros comienzan a amenazarte diciendote lo que tienes que hacer, dónde tienes que ir, ahora gira a la derecha, ahora vete más rápido, etc., incluso te insultan y te desaniman: eres una mala conductora, una fracasada, nadie te quiere… Tú te sientes muy mal y haces casi todo lo que te piden para que se callen, se vayan al fondo del autobús durante un rato y así te dejen conducir tranquila.

Pero algunos días te cansas de sus amenazas, y quieres echarlos del autobús. Y, como no puedes, discutes y te enfrentas con ellos. Sin darte cuenta, la primera cosa que has hecho es parar, has dejado de conducir y ahora no estás yendo a ninguna parte. Y además los pasajeros son muy fuertes, resisten y tú no puedes bajarlos del autobús. Así que, resignada, vuelves a tu asiento y conduces por donde ellos mandan, para aplacarlos.

De esta forma, para que no te molesten y no sentirse mal empiezas a hacer todo lo que te dicen y a dirigir el autobús por dónde te dicen para no tener que discutir con ellos ni verlos. Haces lo que te ordenan y cada vez lo haces antes, pensando en sacarlos de tu vida. Muy pronto, casi sin darte cuenta, ellos ni siquiera tendrán que decirte “gira a la izquierda”, sino que tú girarás a la izquierda para evitar que los pasajeros se echen sobre ti y te amenacen.

Así, sin tardar mucho, empezarás a justificar tus decisiones de modo que casi crees que ellos no están ya en el autobús, y convenciéndote a ti misma de que estás llevando el autobús por la única dirección posible.

El poder de estos pasajeros se basa en amenazas del tipo “si no haces lo que te decimos, apareceremos y haremos que nos mires, y te sentirás mal”. Pero eso es todo lo que pueden hacer. Es verdad que cuando aparecen estos pasajeros, pensamientos y sentimientos muy negativos, parece que pueden hacer mucho daño, y por eso aceptas el trato y haces lo que te dicen para que te dejen tranquila y se vayan al final del autobús, donde no les puedas ver.

¡Intentando mantener el control de los pasajeros, en realidad has perdido la dirección del autobús! Ellos no giran el volante, ni manejan el acelerador ni el freno, ni deciden dónde parar. La conductora eres tú.

Sí, la conductora siempre has sido tú.

Así que, por favor, deja de creerte todo lo que piensas.

Elige lo que quieres creer, y después decide lo que vas a pensar.

Sean cuales sean tus circunstancias, tus pensamientos los eliges tú.

Esa es tu mayor libertad, la que nadie puede robarte, la que sólo tú puedes quitarte.

Así que, como mi propuesta es que dejes de creerte todo lo que piensas, te invito a que durante las próximas 24 horas juegues a cazar a esos pasajeros que se te cuelan sin que te des cuenta. Y que decidas, conscientemente, a cuáles permites quedarse y a cuáles invitas a bajar del autobús. ¿Te apuntas?

Como siempre, me encantará que compartas tus reflexiones conmigo en los comentarios aquí debajo.

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Acerca de Vanessa Carreño

Trabajo con mujeres que se sienten inseguras, no se valoran ni tienen confianza en sí mismas, le dan muchas vueltas a la cabeza y se preocupan mucho por lo que piensen los demás.

Con mis programas de Autoestima, Relaciones Personales y Dependencia Emocional consiguen ganar confianza en sí mismas y sentirse seguras y capaces de alcanzar sus objetivos. Aprenden a valorarse, se atreven a ser ellas mismas y empiezan a disfrutar de su vida y de sus relaciones.

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19 comentarios

19 comentarios
  1. Pilar 17/09/2020

    Hola Vanessa

    Este post es buenísimo, felicidades. Está claro que nosotros elegimos si pensar mal sobre alguien. Podemos equivocarnos o acertar… dicen que hay que seguir la intuición y a veces no conseguimos saber si estamos haciendo lo correcto.

    Acabo de terminar una relación con un chico con el que llevaba un mes. A una semana de pedirme ser su novia me dice: va a venir fulana de tal a dormir a mi casa (una tipa que ha visto dos veces en su vida y que él llama amiga). Yo no puedo evitar sentirme mal con eso, Vanessa, porque no lo veo como una cuestión de celos, sino de respeto y educación. Y no me siento valorada porque ni tuvo la consideración de consultarme.

    Cuando te pasa algo decepcionante con una persona es difícil sentirse al 100% seguro de echarle de tu vida o dejarle que se quede.

    Gracias Vanessa por tus enseñanzas, siempre das en el clavo.

    Un saludo

    Pilar

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 19/09/2020

      Muchas gracias, Pilar. Sí, la intuición es muy importante, pero muchas personas la tienen dormida, de tanto estar en la mente y pendientes de complacer a los demás y olvidarse de sí mismas. La intución es algo que se siente dentro, y para eso hace falta escucharse. Y por supuesto que puedes equivocarte, pero eso no cambiará lo que sentías en ese momento. Ni tampoco cambiará que los valores del otro no encajen con lo que tú deseas. Desde luego que es importante observar cómo responde el otro a lo que ha pasado, porque si ha sido un error la vida no dejará que te vayas sin darte cuenta.
      Un abrazo,
      Vanessa

      Responder
  2. Belinda 17/09/2020

    Me encanta todo lo que escribes!!!
    Muchísimas gracias!!!

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 19/09/2020

      Me alegro mucho, Belinda. Gracias a ti.
      Un abrazo,
      Vanessa

      Responder
  3. Stella 17/09/2020

    Excelente ejemplo el de la conductora, imposible no darse cuenta, me sumo al desafío. Gracias!!!!!💗

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 19/09/2020

      Estupendo, Stella. ¡Disfrútalo!
      Un abrazo,
      Vanessa

      Responder
  4. Maria Juliana 17/09/2020

    Muchas gracias Vanessa por tus enseñanzas y consejos, en estos ultimos días me he dado cuenta de que mis inseguridades han crecido y mis miedos me consumen con casi todo lo que pienso y hago. Siento que vivo en el pasado y eso afecta también mi percepción del futuro. Quisiera poder disfrutar de mi presente y dejar a un lado tantos pensamientos que como tú dices no son reales. ¿Qué cosas podría hacer para sentirme en el presente y disfrutar lo que me pasa sin miedo e inseguridades?

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 19/09/2020

      Hola Maria Juliana,
      Hay muchísimas técnicas y herramientas para trabajar los pensamientos y disfrutar del presente. Es un proceso que pasa por observarte y bucear en eso que piensas, darte cuenta de los miedos y de las creencias que te limitan, de los patrones aprendidos, de las historias que te cuentas, practicar técnicas de mindfulness para estar presente… Es decir, es una pregunta muy grande y por ello la respuesta también lo es.
      En el blog hay muchos post sobre cambiar los pensamientos y el diálogo interno. Vete paso a paso, aplicando algo que te resuene con constancia y compromiso. Y si lo necesitas pide ayuda.
      Un abrazo,
      Vanessa

      Responder
  5. Mila 19/09/2020

    Vanessa como me.ha gustado el post…
    46 años haciendo lo que me decían para que no se enfadaran conmigo e incluso me quisieran.
    Cuánto me gustaría poder volver atrás y no tener que sufrir tanto, ahora poner en marcha todo esto es un arduo camino con muchos baches y mucha tristeza… y sólo para sentirme libre y en paz.
    Muchísimas gracias por el post, un abrazo
    Mila

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 19/09/2020

      Muchas gracias, Mila. Me alegro de que te haya gustado. Recuerda que la única responsable de ti misma eres tú. Y que no son los años que has vivido, sino el decidir si a día de hoy aprendes de ello para sentirte libre y en paz, o no. El decidir qué quieres hacer con los años que tienes por delante.
      Nunca es tarde, siempre es el momento, si tú lo decides así.
      Un abrazo fuerte,
      Vanessa

      Responder
  6. Nery 19/09/2020

    Hola Vanesa, llevo pocos días leyéndote y la verdad he tratado de poner en práctica algunas cosas que yo considero que estaba haciendo mal. Me he sentido mucho mejor y agradezco a Dios el privilegio de leer lo escribes. Gracias!!!! Dios te bendiga.

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 25/09/2020

      Me alegro mucho, Nery. Muchas gracias por compartirlo conmigo.
      Un abrazo grande,
      Vanessa

      Responder
  7. Ariana 20/09/2020

    Este post me ha hecho reflexionar bastante, no había pensado en lo mucho que influyen los pensamientos en nosotros, es realmente cierto, a veces mis pensamientos parecen muy reales, me asustan y no me permiten avanzar, pero ahora que he leído esto sé que puedo frenarlos, estoy muy dispuesta a trabajar en eso y mejorar para sentirme mejor, muchas gracias por éste y otros post espero que sigas escribiendo más, un saludo de México.☺️

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 25/09/2020

      Qué bien, Ariana. Me alegro mucho de que el post te haya servido para darte cuenta de que tus pensamientos no son la realidad, sino tan sólo ideas que pasan por tu mente. Gracias por compartirlo.
      Un abrazo,
      Vanessa

      Responder
  8. Patricia 28/09/2020

    Hola Vanessa, ciertamente, nuestros pensamientos condicionan nuestros actos, desde las cosas más básicas (como no sentirte capaz de hacer una rutina en el gimnasio…»uy, yo eso no puedo hacerlo») hasta las más complejas (en el trabajo, con la pareja o la familia). Y así como en las cosas básicas es fácil de darse cuenta cuando tú eres la culpable de tus propias autolimitaciones, se me hace difícil de discernir hasta qué punto en otras facetas de la vida el hecho de seguir una dirección es síntoma de querer acallar a esos pasajeros molestos o del hecho de aceptar a los demás cómo son. No sé si me explico. Si alguien dice o hace algo que no me gusta y yo no dejo que me afecte (o simplemente lo ignoro y paso), al final, es como si tragara con lo que dicen (o fuese por donde ellos quieren), en lugar de hacer valer mi criterio, ¿no crees?

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 02/10/2020

      Hola Patricia,
      Sí, por eso es importante que te conozcas, confíes en ti y comprendas en qué momento algo es tuyo y en qué momento es del otro y necesitas protegerte y poner un límite. Si alguien dice o hace algo que no te gusta es importante que te escuches y te des permiso para sentir lo que sientes, para que desde ahí puedas reconocer lo que está pasando y lo que tú necesitas.
      Un abrazo,
      Vanessa

      Responder
  9. Martha Caceres 29/09/2020

    Hola Vanessa, dejame decirte eres linda no sólo por fuera sino por dentro, me apena decirte que hasta hoy comienzo a leer estos consejos tan importantes, realmente siempre Dios pone en nuestro camino seres especiales como tú con ese don que él mismo te dio, para ayudarnos en estas debilidades, que quizas no desaparezcan pero que podemos vencerlas. Me encantó este post, y sobre todo la analogia del bus y su conductora, en verdad los pensamientos si nos dominan son peligrosos. Aprendí que sembrar un pensamiento se cosecha un acto, y como tú dices debemos elegir que clase de pensamientos dejaremos entrar al escenario de nuestra mente. Estoy atrasada con el aprendizaje de estos consejos, así que tengo metas para estudiarlos, meditarlos y aplicarlos a mi vida.

    Muchas gracias Vanessa, Dios te bendiga.

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 02/10/2020

      Muchas gracias por tus palabras, Martha. Me alegro mucho de que el post te haya servido. Vete paso a paso, no hay prisa, ya estás en el camino del amor a ti misma. Lo importante es que sigas avanzando en él, al ritmo que sea.
      Un abrazo,
      Vanessa

      Responder
  10. Angel 22/10/2020

    Hola Vanessa me encanta leerte, ya que me haces ver cosas de la vida cotidiana que a veces no percibo. Me viene muy bien para mi crecimiento personal así como para vivir la vida con alegría y felicidad. Me encantaría compartir algunas frases de las que escribes en alguna de mis reflexiones, ya que me viene estupendamente.

    Responder

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