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Cuando te frustras porque los demás no te entienden

Mujer frustrada - Cuando sientes que alguien no te entiende

Seguro que alguna vez has sentido que alguien no te entendía.

Que tenías que explicar lo mismo una y otra vez, pero el otro seguía sin entenderte.

Y eso te hacía sentir frustrada, impotente, rabiosa y, tal vez, poco valorada.

¿Te suena?

Por ejemplo, recuerdo a una coachee a la que le pasaba esto con su pareja (si tú también quieres trabajar conmigo, puedes rellenar este formulario). Ella era deportista y solía entrenar a diario, pero había algún día en que estaba cansada y no tenía fuerzas para salir a correr. Y se enfadaba y se frustraba porque, cuando se lo explicaba a su pareja, sentía que él no la estaba entendiendo.

Pero, ¿qué era lo que estaba pasando en realidad? Por ahora te dejo con la intriga y unos párrafos más abajo te lo cuento…

Otro ejemplo: una persona que está estudiando unas oposiciones, con el compromiso tan brutal que eso requiere, y su hermana le dice que vaya a un sitio con ella a la mañana siguiente, que, “total, porque un día dejes de estudiar antes no pasa nada”.

Y, ¿cómo se sintió ella? Pues “cuestionada, juzgada y poco respetada”. Enfadada porque sentía que los demás no entendían que ella tenía que estudiar (aunque al final terminaba dejando de estudiar y haciendo lo que le pedía su hermana).

¿Qué era lo que estaba pasando en realidad? Que la primera que no se estaba entendiendo, valorando y respetando era ella misma. Que, como no era capaz de decir que no, porque el comentario de su hermana le hacía dudar de sí misma y porque si decía que no después se sentía culpable, pues acababa haciendo algo que no quería y sintiéndose mal por ello. Enfadada consigo misma, pero contándose que eran los demás los que no la respetaban. Y, repito, la que no se estaba respetando era ella. Si lo hiciera no le generaría tanta rabia que los demás no se pusieran en su lugar o no valoraran lo que estaba haciendo.

Me recuerda a cuando, hace muchos años, cuando aún trabajaba para otros, me tomaba tan en serio lo de buscar trabajo que lo vivía como si fuera un trabajo en sí mismo, super comprometida con mis horarios y mi disciplina diaria. Y me molestaba un montón cuando alguien me decía “bueno, tú puedes hacer esto por la mañana que no estás trabajando”. ¡Brrrr! Ardía por dentro, y me contaba que el problema era que esa persona no me entendía, pero en el fondo había algo más…

Que sí, que por supuesto que todos preferimos sentirnos entendidos por los demás.

Que necesitamos sentir que los demás nos comprenden, que legitiman nuestra experiencia y que entienden nuestro dolor. Y está bien, es una necesidad legítima y te puede doler sentir que alguien a quien quieres no te entiende o no valida cómo te sientes con algo.

Pero cuando eso te genera tanta rabia y tanto malestar que te saca de tu centro y te desestabiliza, es porque hay algo más debajo que tiene que ver contigo.

Porque lo más importante para que puedas sentirte en paz es que tú te entiendas, que tú aceptes cómo te estás sintiendo y valides tu derecho a sentirte o a actuar así. ¡No que lo hagan los demás!

Cuando eso se da, cuando tú te comprendes a ti misma, lo del otro es una opinión que te puede doler, pero no te engancha. Es su manera de verlo y a ti casi que te entra por un oído y te sale por el otro. Ya no te hace dudar de ti y no tienes que enfadarte con el otro porque ya no está tocando tu herida (puede que te alejes de él, pero no te quedarás empeñada en que te entienda).

Es decir, cuando reaccionas y sufres porque alguien no te entiende, en vez de simplemente sentirte dolida y entenderte tú, es porque debajo de esa necesidad de sentirte entendida se está ocultando otra, ya sea de sentirte aceptada, respetada, valorada, vista, reconocida, etc., etc.

Y, lo que sea, siempre te lo puedes dar tú. Y te podrá seguir doliendo no recibir eso de los demás, pero te quedarás en paz porque te lo estás dando tú.

Lo que en realidad te puede estar pasando

Si esto que te cuento te suena de algo, lo primero que necesitas aceptar es que los demás no siempre te van a entender o no siempre van a saber transmitirte que te entienden. Pero lo importante es que te entiendas tú a ti misma y que te valides tú a ti misma.

Y, en segundo lugar, que identifiques qué es lo que puede haber debajo de esa necesidad de sentirte entendida que te genera tanto malestar.

Te cuento cinco cosas que te pueden estar pasando:

1.Que tú no estás legitimando cómo te sientes (y esperas que el otro lo haga por ti).

Es decir, cómo en el fondo tú no aceptas ni validas lo que estás sintiendo, te genera rechazo sentir que el otro tampoco lo hace. Es como que necesitas que el otro te de permiso para algo en lo que tú no te lo estás dando.

Por ejemplo, en el caso de la coachee deportista de la que te he hablado al principio, como su super exigencia consigo misma no le permitía estar cansada, necesitaba que fuera su pareja quien le diera el permiso para descansar. Además, como no quería decepcionarle y si aceptaba que estaba cansada podía ser que no cumpliera con las expectativas de él, se empeñaba en que él la entendiera.

Cuando en realidad era que necesitaba que él aceptara y validara su necesidad de descansar, porque ella no lo estaba haciendo consigo misma.

O, en el caso de la persona que estaba opositando, lo que pasaba era que ella no se daba permiso para decirle que no a su hermana. Por eso necesitaba que su hermana la entendiera, para sentirse aprobada, sentir que lo estaba haciendo bien y poder decir que no sin sentirse culpable. Cuando en realidad todo esto dependía de sí misma, y no de su hermana.

Y un ejemplo más de esto: una coachee que le contaba a su pareja que se sentía mal porque sus dos compañeras de trabajo se iban a tomar el café y no le decían nada a ella. Y su pareja le decía que no era para tanto, que no se preocupara por eso y que no le diera más vueltas. A lo que ella se enfadaba con él porque no se sentía entendida, cuando en el fondo era que ella misma se juzgaba y se rechazaba por estar sintiéndose así (independientemente de que su pareja la estuviera acompañando mejor o peor en lo que estaba sintiendo, que eso ya es otro tema…).

En realidad, la mayoría de las veces que expresamos algo es para satisfacer una necesidad propia que no tiene tanto que ver con el otro. Como buscando validarnos y legitimarnos a nosotras mismas. El problema es que lo queremos hacer a través del otro y nos contamos que “lo que necesito es que él me entienda”.

2.Que tienes miedo al rechazo y cuando alguien no te entiende te sientes rechazada.

Por ejemplo, cuando te justificas mucho y le das muchas explicaciones al otro, porque necesitas sentir que te entiende para sentirte aprobada por él y no sentir que te está rechazando. Y por eso, si cuentas algo y alguien te hace un comentario tipo “no te lo tomes así”, más que no sentirte entendida lo que pasa es que te sientes rechazada.

3.Que necesitas el reconocimiento y la valoración del otro (porque tú no te lo estás dando).

Por ejemplo, la típica persona que explica con mucho detalle todo lo que le pasa, lo desbordada que está, que tiene esto y esto y luego le pasó esto y lo otro, y se queja mucho, porque en el fondo está necesitando que el otro le reconozca y le valore todo lo que está haciendo (aunque, cuando no recibe eso, ella se cuenta que no se siente entendida).

4.Que tienes una piedrecita en el zapato con esa persona.

Es decir, algo que te pasó con ella y que te ha dejado un pequeño rencor sin resolver que vuelve a asomar todo el rato y hace que te molesten cosas de esa persona.

Y es como que necesitas volver a explicarte y a aclarar lo que pasó, y por qué hiciste esto y lo otro, para que esa persona te entienda. Como si de alguna manera estuvieras diciendo “si hago esto y esto es porque tú hiciste aquello”. Cuando lo que pasa en realidad es que te sentiste dolida con aquello que pasó y es como que no has podido soltar ese dolor. Y estás buscando en el otro algo de lo que necesitas hacerte cargo tú.

5.Que necesitas sentirte entendida para evitar algo.

Normalmente, para evitar distanciarte de esa persona o para no tener que romper con esa relación.

Por ejemplo, en palabras textuales de otra coachee, “necesito que me entiendan porque si no veo que me voy a separar de mi familia”.

Es decir, necesitas que el otro haga algo para que no tener que alejarte de él. Pero, de nuevo, que el otro te entienda no es algo que dependa de ti. Tal vez ni siquiera de él, porque hay personas que, por su mentalidad o su rigidez, nunca podrán entendernos.

Así que tal vez esa persona nunca llegue a entenderte y tal vez nunca te sientas comprendida por ella. Y, de nuevo, la que ha de hacerse cargo de lo que quiere hacer con eso eres tú.

Tres preguntas que puedes hacerte

Antes de cerrar el post me gustaría dejarte tres preguntas para que reflexiones:

1.Cuando no te sientes entendida, ¿con qué momentos del pasado te conecta eso? ¿En qué momentos tu niña no se sintió escuchada o comprendida?

2.¿Para qué necesitas que los demás te entiendan? ¿Qué es lo que te dices que eso te va a aportar?

3.¿Como puedes darte tú eso que en el fondo necesitas, sin que tenga que pasar por que el otro te entienda?

A veces creemos que necesitamos entenderlo todo, pero no es así. Tal vez a ti te cueste comprender algo de alguien, lo mismo que a alguien le puede costar comprender algo de ti. Todos tenemos algo que nos costará entender…

Ni necesitas que los demás te entiendan para sentirte bien, ni tampoco, ni siquiera, es imprescindible que te entiendas tú para que puedas sentirte en paz. De hecho, sería suficiente con que te aceptaras y te respetaras en lo que sientes y en lo que necesitas, aunque no lo entendieras.

¿Qué te ha inspirado este post? ¿Con qué te ha conectado? Si te apetece puedes compartirlo conmigo en los comentarios aquí debajo.

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Acerca de Vanessa Carreño

Trabajo con mujeres que se sienten inseguras, no se valoran ni tienen confianza en sí mismas, le dan muchas vueltas a la cabeza y se preocupan mucho por lo que piensen los demás.

Con mis programas de Autoestima, Relaciones Personales y Dependencia Emocional consiguen ganar confianza en sí mismas y sentirse seguras y capaces de alcanzar sus objetivos. Aprenden a valorarse, se atreven a ser ellas mismas y empiezan a disfrutar de su vida y de sus relaciones.

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11 comentarios

11 comentarios
  1. Pilar 03/02/2022

    Hola Vanessa muy buen post, como siempre.

    A mi hermana le pasa el punto 4: que tiene una piedrecita conmigo en su zapato. He intentado siempre estar a la altura pero nunca es suficiente. Siempre saca aquello del pasado (su versión, claro). Un San Benito que me pinta como la mala de la película y hasta yo me lo he creído durante años. Me dice mucho lo de que no la entiendo y eso me hace sentir mal porque yo intento ayudarla con mis puntos de vista pero ella siempre me hace sentir inútil. Y para más inri, después añade “ojalá pudiera hablar con fulana, que sí me entiende (pero justo esa fulana no le habla..)….

    Me ha costado mucho dolor aceptar que es “su cosa” y que debo apartarme.

    Este post me ha ayudado a ver las dos caras de la moneda . Yo me he comportado a veces ofendida porque no me entendían (que tiene que ver con todo eso que comentas). Y se han comportado conmigo también así. Y estoy una vez más super de acuerdo.

    Muy agradecida por la suerte de leerte Vanessa.

    Un abrazo

    Pilar

    Responder
    • Guadalupe Chilapa 03/02/2022

      Hola Vanessa!
      Precisamente acabo de pasar una situación en el trabajo de acuerdo a tu post, gracias por compartir, ahora me siento mucho mejor. ❤️

      Responder
      • Vanessa Carreño Andrés 07/02/2022

        Me alegro mucho de que te haya servido, Guadalupe. Gracias por compartirlo :-).
        Un abrazo,
        Vanessa

        Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 07/02/2022

      Muchas gracias, Pilar. Me alegro de que el post te haya servido para ver las dos caras de la moneda. En cualquier relación sirve mucho ponerse en el lugar del otro y ver cuál es su necesidad, aunque eso no significa que tengas que aceptar cómo se comporta o te trata esa persona o que no puedas poner un límite a lo que te hace daño.
      Un abrazo,
      Vanessa

      Responder
  2. Natalia Avalos 03/02/2022

    Hola Vanessa!!! No sabes cuánto necesitaba este post, es realmente impactante descubrir que el problema muchas veces está en nosotros, por lo cual ¡tiene solución y está en nuestras manos!

    Justamente ayer discutía con mi esposo porque no conseguía comprenderme, y yo pretendía que lo hiciera, y al no conseguirlo, me enojé con él. Hoy abro mi correo y veo esto… ¡un cachetazo en la cara!
    Lo que leí fue revelador para mi, todo me tocó tan de cerca que me hizo cuestionar tantas cosas. Mientras leía, me puse a escribir cada situación que se me iba revelando, y como yo, tengo la culpa de las cosas que me pasa.
    Detecté que el problema está en que yo no me valoro ni me acepto, en el rol que elegí: ama de casa y madre de dos pequeños a tiempo completo.

    Muchas gracias por expresar tus experiencias y conocimientos, ¡¡es de gran ayuda!!

    Un gran abrazo!!!!

    Natalia Avalos, Bs As, Argentina.

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 07/02/2022

      Muchas gracias, Natalia. Qué bien que te haya servido para hacerte responsable de tu parte. Eso no significa que el otro no tenga nada de lo que hacerse responsable, seguramente también lo tiene, pero eso es suyo. Y mucho mejor hablar de “responsables” que de “culpables”, porque la responsabilidad te conecta más con la solución y la culpa te conecta con el castigo y el automachaque.
      Un abrazo,
      Vanessa

      Responder
  3. Eli 06/02/2022

    Yo estoy muy quemada en mi centro de estudios. Una persona de mi clase y el profesorado me tienen manía, de manera que la primera va de crear situaciones para hacerme sentir aislada, y la segunda va de ponerme en bretes para confundirme. Todo esto entre otras cosas. Además estoy viendo que mi formación no me va a dar ni siquiera salidas en condiciones, de manera que tengo mucho desánimo. Voy gestionando mis emociones, pero no veo solución aparte de aguantarme, ya que no tengo apoyos en el centro. No quieren problemas. Y la asertividad no me ha funcionado. Supongo que ambas personas me ven como una amenaza para sus objetivos, cuando el mío no era otro que aprender tranquilamente. Un abrazo, Vanessa, muchas gracias por la página y por tus post.

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 08/02/2022

      Hola Eli,
      Muchas gracias por compartir. Espero que encuentres el camino que te sirva para sentirte en paz contigo misma y poder hacer tu trabajo a pesar de esas interferencias.
      Un abrazo,
      Vanessa

      Responder
  4. Sonja 06/02/2022

    Hola Vanessa, muy interesante el post. Estoy viviendo una situación que creo que encaja con lo que explicas.

    Tuve una relación de amistad, casi familiar, con una persona muy querida para mí, pero hace un año se alejó sin explicación y hoy sé que se debe a que retomó una relación con una antigua pareja. Al parecer no supo lidiar con ambos vínculos.

    A mí me afectó mucho su distanciamiento inesperado y que no confiara en mí para explicarme lo que le sucedía. Me sentí no vista, rechazada y que no validó nuestro vínculo. Durante mucho tiempo esperé que entendiera mi dolor y se disculpara por la forma torpe en q hizo las cosas, pero nunca ocurrió.

    Siento que vivo con una piedrecita en el zapato con esa persona y no consigo aliviar mi dolor. Me he sentido humillada por su actitud. ¿Exagero?
    ¿Tienes algún consejo que ayude a sanar?
    Un abrazo fuerte y mil gracias 🌼
    Sonja

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 08/02/2022

      Hola Sonja,
      Como tú te sientes con algo que te pasa siempre está bien y tienes derecho a sentirlo, independientemente de los motivos del otro y haciéndote cargo de ti misma.
      Los pensamientos nos engañan, pero lo que sentimos está bien porque nos sirve para identificar qué estamos necesitando. Es complicado resolverlo sin profundizar en lo que ha pasado y en lo que te está moviendo esta situación, con qué te está conectando, pero tal vez te serviría escribirle una carta a esta persona y expresarle cómo te has sentido, sin juicios ni reproches a su comportamiento, sino hablando de ti. Puedes enviársela o no hacerlo, eso has de sentirlo tú, porque la carta en realidad es para ti misma.
      Un abrazo,
      Vanessa

      Responder
      • Sonja 08/02/2022

        Muchas gracias Vanessa. Lo haré!

        Responder

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