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Cuando te da miedo ser la diferente

Mujer entre flores - miedo ser la diferente

Llevo un mes en mi pueblo, en la montaña.

Me encanta esta vida sencilla en la que el momento de más ruido del día es cuando escucho algún pajarillo golpeando en la ventana.

Me entusiasma leer a la sombra de un árbol con una brisa fresca que ya querrían simular muchos aires acondicionados de esos que tanta falta hacen en otros sitios en estas fechas.

Pasear sin necesidad de llevarte la merienda porque en el camino puedes ir recogiendo moras, ciruelas, cerezas… A gusto del consumidor, y sin pasar por caja.

Ver a mis perros correr libres y felices entre prados infinitos y volver agotados y con la lengua fuera cuando les llamo a voces que hacen eco entre las montañas.

Saludar a los veraneantes que llegan para pasar unos días y sentir el privilegio de que para mí no haya un principio ni un fin, de poder pasar aquí todo el tiempo que quiera porque puedo trabajar desde donde me dé la gana.

Y que desde mi mesa de trabajo lo único que vea en el horizonte, mire a donde mire, sean montañas. Montañas. Y más montañas.

Con sus contras, que también los tiene, me parece un lujo la vida rural.

Y eso que estos días hay muchas fiestas por aquí, y a mí eso me satura.

Por las noches me gusta dormir y descansar bien para aprovechar el día, así que ahora ya no me apunto a un bombardeo ni salgo de verbena hasta el amanecer.

Me escucho y, aunque sea la única que se queda en casa, si no me apetece, no voy.

(En estos dos post, que además son dos de mis preferidos, te explico esto bien para que tú también seas capaz de aplicarlo y de no ir donde no te apetece:

Averigua si lo que sientes está bien o no.

Cómo darte lo que necesitas).

No me importa ser la única, la rarita, la que se pierde todas las gordas.

Ya no me da miedo ser la diferente.

Y el otro día, hablando con una amiga de aquí, me decía que a ella tampoco le apetece trasnochar, pero que es incapaz de decirlo, que no le gusta ser la nota discordante.

(¡Ay, cuánto nos cuesta respetarnos y hacer lo que sentimos!).

Total, que esta amiga estaba cansada de tanto jaleo, pero me decía que al final terminaba cediendo a salir por la noche porque “todos lo hacen, y me da miedo ser la diferente”.

Si te comparas mucho con los demás, prueba esto.

Me contaba que lo pasa muy mal cuando alguien le insiste o al día siguiente le pregunta que por qué no fue a tal sitio. Y que le compensa más hacer lo que hacen todos y así evitar esas situaciones tan incómodas.

¿Qué es lo que estás evitando tú en tu vida? Puede que también estés evitando las críticas de los demás, o puede ser otra cosa, pero siempre hay algo.

Que muchas veces, cuando era clara y decía lo que le apetecía, no sentía que los demás la entendieran, así que había llegado a la conclusión de que era mejor callarse y hacer lo que la mayoría.

Error: cuando te planteas tener una conversación con alguien el objetivo NO es que el otro te entienda. De esto ya te hablé aquí:

¿Cometes este error cuando te planteas tener una conversación con alguien?

Cuando te frustras porque los demás no te entienden.

Que las pocas veces que se atrevía a decir que no lo pasaba fatal y no paraba de justificarse y de dar mil explicaciones.

(Si todavía no te has enterado de que tienes derecho a decir que no sin explicar nada, lee esto).

Así que, en vez de escucharse y respetar lo que a ella le apetecía hacer, siempre terminaba haciendo lo que los demás esperaban de ella.

Si tú también necesitas agradar a los demás, prueba esto.

Pero claro, según ella, “tampoco es tan horrible… Si al final salgo y me lo paso bien”.

A ver, tan horrible como si te clavaran cuchillos no es. Pero me reconocerás que tampoco es sano pasar por alto lo que a ti te apetece para que a los demás no les parezca mal.

Y que no es justo contigo hacer oídos sordos a lo que tú estás sintiendo, porque el primer compromiso que deberías respetar es precisamente ese que tienes contigo.

(Y aquí tienes siete ejemplos más de cómo invalidamos lo que sentimos).

La cosa es que, después de un rato largo hablando, llegamos al quid de la cuestión: su temor a quedarse sola y sin amigos.

Ya ves, de ahí venía todo. Cuando lo cierto es que, si estás con las personas adecuadas, a nadie le va a parecer mal que te escuches y hagas lo que sientes.

(Si tú también tienes un temita con la amistad, te interesa leer esto:

Qué hacer si sientes que te faltan amigos.

Diez razones por las que se termina una amistad.

Apoyé a mi amiga cuando estaba mal y después me dio la patada).

Porque, me seguía diciendo, ella no habla de los demás ni les juzga por lo que hacen o dejan de hacer, pero se da cuenta de que no todo el mundo es así.

(Pues no, claro que no todo el mundo es así, y a muchos les vendría bien leer esto… Pero es que de lo que hablen los demás nuuunca jamáaas va a depender de ti).

Total, que le daba mucha envidia que yo fuera capaz de decir que no y que no me diera miedo que hablaran de mí. Que incluso sentía rabia cuando me veía tan clara y tan convencida de lo que quería.

Y me pareció admirable que ella fuera capaz de reconocer eso ante mí, de decirme lo que le removía de mí. Porque todos tenemos un lado oscuro, y suelen ser los demás quienes nos lo despiertan, pero no todos somos capaces de reconocerlo y de mostrarlo sin vergüenza.

¿Te atreves a abrazar tu lado oscuro?

Y que, ojo, como le dije a ella, no es que a mí no me de miedo ser la diferente o que no me importe lo más mínimo lo que otros puedan decir de mí. Ese miedo lo tenemos todos (ten por seguro que nunca eres la única a la que le pasa algo).

La diferencia es que me quiero lo suficiente como para no hacer algo solo porque me dan miedo las consecuencias de no hacerlo.

Que sé bien qué es lo que no funciona cuando sientes miedo.

Y que precisamente eso, haberme quitado el disfraz y elegir lo que quiero en cada momento, es lo que me hace sentir segura de mí misma.

Porque, por si no lo sabes, ese es uno de los tres básicos para sentirte segura de ti (aquí tienes los otros dos).

Y si al día siguiente se la pasan hablando de lo bien que estuvo tal fiesta y yo me siento fuera, comprendo eso que estoy sintiendo y gestiono la frustración de no haber estado en ese momento, porque así lo elegí.

Mira cómo gestionar mejor la frustración.

Vamos, que no me abandono ni me saco fuera de mi vida. Que me pongo al frente y me doy el lugar que merezco, el de ser quien elige sobre ella.

Y, a quien no le guste, que no mire.

Porque sé que siempre habrá personas a las que sí les guste: las que me respetan.

Y porque yo ya no estoy dispuesta a seguir viviendo una vida sin mí.

Y, desde este paraíso rural, te deseo que tú tampoco.

Que tú tampoco tengas miedo a ser diferente.

Que tengas la valentía de ser tú, sin esfuerzos ni florituras.

PD: Si quieres que te acompañe a estar presente en tu vida, atreverte a ser tú quien tome las decisiones en ella y dejar de estar pendiente de lo que piensan los demás, es aquí (con lista de espera hasta noviembre).

 

 

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Acerca de Vanessa Carreño

Trabajo con mujeres que se sienten inseguras, no se valoran ni tienen confianza en sí mismas, le dan muchas vueltas a la cabeza y se preocupan mucho por lo que piensen los demás.

Con mis programas de Autoestima, Relaciones Personales y Dependencia Emocional consiguen ganar confianza en sí mismas y sentirse seguras y capaces de alcanzar sus objetivos. Aprenden a valorarse, se atreven a ser ellas mismas y empiezan a disfrutar de su vida y de sus relaciones.

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6 comentarios

6 comentarios
  1. Luz 18/08/2023

    A mí mi madre me enseñó a no respetar mis límites, a callarme lo que sentía, a fingir que no pasaba nada. Ahora entiendo que eso es lo que ella hace y lo lamento por ella.
    Por ejemplo, cuando dos compañeras que me tenían envidia me tocaron un trabajo de clase (diciéndoles yo que pararan), mi madre me dijo: “Les parecía tan bonito que ellas también querían participar”. Como si yo tuviera que entender algo; no le preocupó que alguien estuviera invadiendo el espacio de su hija. Y de dos de mis abusonas me dijo lo mismo: “¿Es que no te das cuenta de que lo primero que ve la gente de ella es que es negra?” ¿Eso le da derecho a acosarme, mamá? Yo no tengo que hacerme responsable del primero que pasa, y menos de quien no me respeta.

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 19/08/2023

      Hola Luz,
      Claro, nadie puede dar lo que no tiene. Si tu madre no tenía límites para sí misma, no podía enseñarte a ti a tener los tuyos. Por eso es tan importante que los padres se trabajen a sí mismos, mucho más que que lean sobre cómo educar bien a sus hijos… Ahora traes esas heridas, pero gracias a ellas también puedes hacerte cargo de construir lo que quieres para ti, tal y como lo estás haciendo. Que vengamos dañados no significa que no podamos sanar, y justo esas cicatrices son lo que nos hacen ser lo que somos. Nuestra belleza también reside ahí.
      Un abrazo,
      Vanessa

      Responder
  2. Iovanka 18/08/2023

    Gracias por el post, Vanessa.
    Hace ya mucho tiempo que aprendí a no hacer las cosas por quedar bien.
    Si algo no me apetece hacerlo, no lo hago y quien lo quiera entender que lo entienda y sin más explicaciones.
    Abrazo grande 🤗

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 19/08/2023

      Me alegro mucho, gracias a ti por compartirlo, testimonios como el tuyo son los que dan luz a quien está en la oscuridad.
      Un abrazo,
      Vanessa

      Responder
  3. Marcela 04/09/2023

    Hola Vanessa.
    Me siento muy identificada con la postal rural que describes porque yo vivo en uno y sé lo que transmites. Lo emocionada y contenta que te sientes. Enhorabuena!!!
    Me siento también, valga la redundancia, identificada con tu amiga, no en el aspecto fiestero, pero sí en muchos otros. A lo largo de la vida, donde lo que uno quería o no quería no era tenido en cuenta. La consecuencia con el devenir del tiempo, es que el sacrificio, limitación, peaje personal pagado no se pone en valor. Es inexistente a ojos de los demás y sin embargo es un peso que sigue presente para el que se sintió “perdedor”. Experiencia propia.
    P:D:_ Me gusta mucho leerte. Me ayuda y anima. Además está muy bien ser “rarita”. Encuentras personas muy interesantes y humanamente enriquecedoras.😉🤗

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 04/09/2023

      Hola Marcela,
      Mil gracias por este mensaje tan bonito y escrito desde el corazón. Espero que ese sacrificio y ese peaje personal que sientes que no ha sido tenido en cuenta te hayan servido para valorarte y darte cuenta de que lo más importante es que sigas tu propio camino. Ese es que nunca te hará sentir como una perdedora.
      Un abrazo grande,
      Vanessa

      Responder

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