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¿Cometes este error cuando te planteas tener una conversación con alguien?

Tener una conversación - dos hablando

¿Sabes cuál es el gran error que la mayoría cometemos cuando nos planteamos si deberíamos tener una conversación con alguien, o no tenerla?

El “PARA QUÉ”.

Decidimos mal, y muchas veces descartamos tener esa conversación, porque no enfocamos bien el motivo para hablar con esa persona o los beneficios de tener esa conversación.

Por ejemplo, imagínate que te molesta algo de alguien. Si piensas en hablar con esa persona, ¿para qué lo harías? Te doy tres opciones:

a. Para que cambie su comportamiento.
b. Para que sepa cómo me estoy sintiendo.
c. Para quedarme tranquila.

¿Con cuál te sientes más identificada? ¿Cuál encaja más con lo que te movería a decirle a alguien lo que te ha molestado?

Antes de decirte cuál es, en mi opinión, la respuesta más alineada con una autoestima sana, te voy a poner un ejemplo real: el de una coachee que no se sentía apoyada por su madre y su hermana en el momento que estaba viviendo (había vuelto con una pareja que su madre y su hermana no aprobaban). Y, cuando se planteaba hablar con ellas y decirles cómo se estaba sintiendo, pensaba que “total, ¿para qué? Si mi hermana es así, y no va a cambiar. Y mi madre no me entiende ni lo va a empezar a hacer ahora…”.

Pues, ¿sabes para qué SI que necesitaba hablar con ellas? Para sentir que ella se expresa, dice lo que no le está sentando bien y pide lo que necesita. ¡Para eso!

Así que, volviendo a la pregunta del principio, el decirle a alguien lo que te molesta no tendría que ser para que esa persona cambie su comportamiento ni para que sepa cómo te estás sintiendo. ¡Tendrías que decírselo para quedarte tranquila! ¡Para sentir que te cuidas y te defiendes y quedarte tranquila y a gusto con ello!

Siempre que te plantees decirle algo a alguien, en primer lugar y sobre todo, debería ser por ti y para ti.

Independientemente de que el otro cambie algo o no lo cambie, y aunque siempre esté bien comunicar lo que te remueve, lo más importante es que tú te quedes a gusto. Y, la gran mayoría de las veces, lo que hace que nos quedemos a gusto y tranquilas es haber dicho lo que nos estaba pasando.

Por ejemplo, supongamos que tu jefe te dice algo en lo que sabes que no tiene razón, y una compañera que está delante se calla y no te defiende. Y a ti te habría gustado que dijera algo, si no delante del jefe, pues al menos que después en privado te mostrara su apoyo.

Pero no lo ha hecho, y tú te quedas mal por ello. Y piensas, “¿para qué le voy a decir nada? Si lo mismo es peor…”. Pues bien, ¡es que decirle algo a esa compañera es por ti! Por sentir que te cuidas cuando algo te hace daño y que no lo dejas pasar como si nada…

O, como me contaba una coachee hace poco: que lleva un mes viéndose con un chico y el último fin de semana él tenía la visita de unos amigos y ella no había sabido nada de él en esos tres días. Así que se había quedado desilusionada, pero no se atrevía a decirle nada porque “total, ¿para qué? Si no tenemos nada serio”. Ya, pero es que aunque no tengáis nada serio, algo tenéis. Y a ti te está molestando algo, y hay una parte de ti que necesita sentir que la cuidas y la proteges cuando algo le molesta. O sea, que decirlo es por ti y para ti.

O si sientes que una amiga te está obligando a hacer algo que no te apetece hacer, que se enfada si le dices que no, y te sientes exigida y poco respetada. Así que te quedas resentida, pero te cuentas que tu amiga es así, que no va a cambiar y que no tiene sentido que le digas nada. ¡Pues sí que lo tiene! Pero no es que ella cambie o se dé cuenta de algo, ¡el sentido es que tú, al expresar lo que te está pasando, sientas que puedes confiar en ti misma para cuidar de ti!

El error de callarnos las cosas

Estoy convencida, y si me lees seguro que ya lo sabes, de que lo que más complica las relaciones es el callarnos las cosas.

De que serían muuucho más sencillas si dijéramos las cosas, y sabiendo cómo decirlas.

Y cuando nos pasa algo con alguien y nos contamos eso de “total, ¿para qué se lo voy a decir?”, “si es que no va a servir de nada”, nos estamos olvidando de lo más importante: nuestra propia necesidad.

Tal vez nos estemos engañando, tal vez estemos evitando algo porque nos da miedo, tal vez no queramos que vean que nos han hecho daño, tal vez no nos sintamos capaces de gestionar que el otro nos responda mal, tal vez no estemos dispuestas a asumir las consecuencias de esa conversación… Lo que sea que nos esté llevando a ponernos excusas y a olvidarnos de lo más importante: ¿QUÉ NECESITO YO?

Porque, aunque esa conversación no mejorara para nada la relación o no le sirviera de nada al otro, si a ti de alguna manera te va a hacer bien expresarlo, esa debería ser tu principal motivación.

Decir lo que te está pasando para así sentir que te cuidas, que te proteges, que te apoyas y que puedes confiar en ti como alguien que te lleva de la mano y está pendiente de tus necesidades.

Es como si estáis tres personas en una habitación y una de ellas te ataca y la otra, que es amiga tuya, no dice nada ni te defiende. ¿Cómo te sentirías? ¿Te dolería? Claro, que te dolería. Pues esto es lo mismo. Si tú estás contigo has de demostrártelo, de sentir que te defiendes y que estás ahí para ti.

Y eso implica decir que necesitas algo, aunque no sepas si el otro va a estar dispuesto a dártelo, o no

Implica decir que algo no te gusta, aunque pienses que la situación no va a cambiar…

Implica decir que no quieres hacer algo, incluso aunque sepas que al final tendrás que hacerlo…

Implica decir que no te gusta cómo te han atendido o el servicio que te han dado en un establecimiento. No porque ellos lo vayan a cambiar, sino por ti, para sentir que tú cuidas de ti y que protestas cuando algo no te parece justo…

Implica decir que algo te ha molestado, aunque ya no tenga vuelta atrás… Simplemente por ti, para sentir que comunicas y defiendes tus límites.

Y también decir que te has equivocado en algo, aunque ya no puedas cambiar lo que pasó o aunque pienses que el otro no le está dando tanta importancia.

Todo esto es decir TU VERDAD, y es por ti y para ti.

Las preguntas que has de hacerte

Cualquier cosa que digas tendría que ser suficiente con que te valiera a ti, con que te dejara mejor a ti. Aunque no sirviera para nada más, su principal función ya la estaría cumpliendo.

Es decir, cuando te plantees hablar con alguien sobre algo, las preguntas importantes no son las que tienen que ver con el otro. Ni con cómo le va a sentar que le digas eso, ni con si va a servir para que cambie algo en su comportamiento, ni con lo que va a pensar de ti… ¡¡¡Nooo!!!

Las preguntas importantes son las que tienen que ver contigo:

¿Cómo me voy a quedar si digo esto? ¿Me va a servir para algo?

Mas allá del miedo que me pueda dar el momento de decirlo o las consecuencias de decirlo, ¿me voy a quedar mejor? ¿Desahogada? ¿Aliviada? ¿Tranquila?

Si no digo nada, ¿me estoy fallando de alguna forma a mí misma?

Diciéndolo, ¿voy a sentir que cuido de mí?

Y así te darás cuenta de que si, por ejemplo, sientes más distante a una amiga, preguntarle si le pasa algo es más por ti que por ella…

Y de que si tu jefa le valora algo a una compañera y tú también te sientes merecedora de ese reconocimiento, decirle algo es más por ti que por recibir ese reconocimiento…

Y de que si tu pareja últimamente está muy volcada en su trabajo y tú necesitarías que paséis más tiempo juntos o que haya más momentos de calidad, decirle algo es más que nada por ti… Incluso aunque sepas que en este momento esto es lo que hay, la parte de ti que necesita amor y conexión, agradecerá que se lo digas…

Y de que si te sientes invadida y tratada como si fueras una niña cuando tu madre opina de lo que haces o de lo que dejas de hacer, o te dice que deberías comer más de esto o consentir menos a tu hijo en lo otro, decirle algo es por ti

Y de que si una vez metiste la pata con alguien y desde entonces le notas más serio y piensas si sería que aquello le molestó, la decisión de preguntarle si le pasa algo ha de ser en base a ti, a si a ti te va a servir para quedarte más tranquila y dejar de darle vueltas al tema

Aunque haya pasado tiempo, si te sigues acordando de algo, es que hay algo que necesitabas decir y no has dicho. Es decir, algo en lo que no te estás cuidando como necesitas.

Yo misma tengo un tema con una amiga que se distanció de nosotras por algo que le molestó, y que no he sabido a través de ella, sino de otra amiga. Y sé que no lo he cerrado porque me sigo acordando de ello con frecuencia. Y sé que la única manera de cerrarlo será hablar con ella. Pero no por ella, no buscando que cambie algo en ella, sino por mí. Para quedarme en paz.

Así que también te invito a ti a pensar qué necesitas decir, y a quién, para quedarte tranquila. ¿Qué es eso que no has dicho y que si lo dijeras sentirías que estás cuidando de ti? Si te apetece puedes compartirlo conmigo en los comentarios aquí debajo, me encantará saber de ti :-).

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Acerca de Vanessa Carreño

Trabajo con mujeres que se sienten inseguras, no se valoran ni tienen confianza en sí mismas, le dan muchas vueltas a la cabeza y se preocupan mucho por lo que piensen los demás.

Con mis programas de Autoestima, Relaciones Personales y Dependencia Emocional consiguen ganar confianza en sí mismas y sentirse seguras y capaces de alcanzar sus objetivos. Aprenden a valorarse, se atreven a ser ellas mismas y empiezan a disfrutar de su vida y de sus relaciones.

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12 comentarios

12 comentarios
  1. M.Cris 03/11/2022

    Este post me ha venido súper bien, hace poco tuve una conversación con una amiga porque estábamos muy distanciadas. La conversación no ha cambiado la situación y me dejó fría, pero hoy me has ayudado a verlo de otra manera, porque verdaderamente si ha servido para estar en paz conmigo misma, y eso es lo más importante. Gracias Vanesa ❤️

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 04/11/2022

      Qué bien, qué maravilla. Me alegro mucho de que te haya servido para cambiar la manera de verlo y volver a ti, felicidades :-).
      Un abrazo,
      Vanessa

      Responder
  2. Cristina 03/11/2022

    Estoy flipando….. llevo 3 meses (si, tres…) pensando si hablar/no hablar con un muy buen amigo al que quiero muuucho. Estoy pasando por miles de fases…. Y este post me viene al pelo!
    Gracias!!!! Por este y también por todos los demás! 😉

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 04/11/2022

      Qué bien, Cristina. Me alegro de que te haya llegado en el momento oportuno.
      Un abrazo,
      Vanessa

      Responder
  3. Laura 03/11/2022

    Siempre es importante expresarnos y ser capaces de preguntar por algo que nos genera duda. Muchas veces le damos vueltas a algún asunto que indispone de manera innecesaria, ya que sacamos nuestras propias conclusiones y generalmente nos victimizamos.
    Tenemos que entender que estamos en plena capacidad de decir lo que pensamos, preguntar lo que no entendemos y aclarar dudas (todo esto dentro de las bases del respeto),sin temor a ser juzgados ,y de ser así; pues no depende de nosotros el cómo decida reaccionar y actuar la ora persona.

    Responder
    • Sonja 04/11/2022

      Hola Vanesa, justo estaba necesitando este post.
      Desde hace casi un año tengo una conversación pendiente con un amigo porque su actitud conmigo cambió y aun me siento mal por eso. Aunque ha pasado tiempo, le sigo dando vueltas a ese tema en mi cabeza porque me dolió mucho su comportamiento.

      Pues sí, hace casi un año se lo pedí y prometió q me avisaría cuando estuviera libre de trabajo, aun espero… Es evidente que está evadiendo la conversación y hace como si hubiera olvidado su promesa.

      Por mi parte, me he hecho todas las preguntas que pones en este post. Me he preguntado si vale o no la pena volverle a pedir la conversación después de tanto tiempo, qué voy a lograr, ¿y si se pone peor?

      Con el post me has ayudado a comprender que decir lo que siento y lo que pienso es una forma de cuidarme y respetarme.

      ¿Algún consejo para cuando ese día llegue? Porque decidí que se lo voy a recordar!

      Mil gracias!

      Responder
      • Vanessa Carreño Andrés 04/11/2022

        Hola Sonja,
        Me alegro de que te haya servido para tomar una decisión. Te diría que hicieras lo posible por tener esa conversación “limpia” del resentimiento por todo el tiempo que ha pasado y no haber sabido nada de él. Que fueras desde ti, desde lo que tú quieres comunicar, desde para qué quieres hablar con esa persona, sin estar pensando en los motivos por los que él no ha dicho nada.
        Espero que vaya muy bien para ti.
        Un abrazo,
        Vanessa

        Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 04/11/2022

      Así es, Laura. Y has dicho algo muy importante, que el ser o no ser juzgado no depende de uno mismo, sino del otro.
      Un abrazo,
      Vanessa

      Responder
  4. Manuel Alejandro Gómez Ramos 05/11/2022

    Gracias a ti, Vanesa me estoy haciendo una persona más segura de uno mismo, y te cuento

    Hace ya veinte días sin faltar al respeto y de modo empático puse mis límites a una prima política mía que desde que falleció mi padre me faltaba constantemente al respeto valiéndose de su superioridad intelectual, pero que en realidad entiendo que es una persona insegura. Dije no a dos cosas a esa prima y le comenté que no sabía lo mal que me hacía sentirme con sus palabras, me mando mensajes en whatsaap después de asistir a su domicilio y le comenté que ya no iba a ir a su domicilio por sus constantes humillaciones y le bloqueé el teléfono. Su esposo, mi primo carnal, sigo llevándome fenomenal con él y es testigo de todas las faltas de respeto con que me ha tratado y me he dado cuenta que esta prima no merece la pena tratar con ella porque no es empatía y lo más importante en realidad siente una gran antipatía por mí, es totalmente tóxica.

    Por otra parte me encontré con un amigo de mi juventud que nos habíamos distanciado, le pedí perdón y le perdone todo el daño que me había hecho y le comenté el triste fallecimiento de mis padres y mi enfermedad y el me contó que tampoco a él le había sonreído la vida, me alegré que su madre todavía viviese y que él hubiese obtenido pareja (ya que estaba traumatizado en no encontrar la mujer de su vida).

    Por otra parte en mi trabajo lo daba todo en atención al público y me estresaba mientras mis compañeros/compañeras de trabajo eran totalmente poco diligentes y ahora atiendo al público igual de bien, pero de manera tranquila y a conciencia para hacer que mis compañeros trabajen igual que yo y sinceramente funciona.

    En mi caso las inconveniencias o indirectas que antes tanto me molestaban ahora me entran por un oído y me salen por el otro. Hago como un personaje de cómic Kull de Atlantis rey de Valusia, que pasa olímpicamente de las burlas de un trovador Ridondo, declarado enemigo y opositor suyo.

    Me he cansado de ser el saco de boxeo del prójimo y gracias a ti he empezado a decir no, a qué dé manera empática me respeten, a reconocer mis errores y a no hacer caso a personas necias.

    La verdad, la diligencia en mis tareas laborales, superación ante la adversidad y empatía te lo debo a ti y a tus post. Gracias.

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 11/11/2022

      Hola Manuel Alejandro,
      Qué bien, me alegro mucho de lo que compartes y de que estés valorándote y respetándote así. Es importante diferenciar cuándo alguien es una persona tóxica para ti, los límites no están funcionando y no quieres darle más oportunidades y cuándo con alguien puedes tener una conversación y expresar cómo te estás sintiendo y dónde el otro está traspasando tus límites. Lo estás haciendo muy bien en los ejemplos que pones, felicidades, y encantada de que lo que lees aquí te sirva. Mil gracias de corazón por compartirlo conmigo.
      Un abrazo grande,
      Vanessa

      Responder
  5. Valeria 07/11/2022

    Hola Vanessa!! me encanta el post, me viene como anillo al dedo, aun así mi mente y mi corazón esta vez no están en consonancia… donde mi corazón me dice que me decida a dar otro paso a hablar, mi mente me dice… ¿Para qué? si ya lo has intentado…

    Hace nada le puse fin a una historia con alguien a quien estaba conociendo porque esta última temporada no me estaba sintiendo bien en esta relación. Antes de tomar esta decisión le comenté que necesitaba verlo en persona (vivimos en la misma ciudad) y hablar con él para decirle cómo me sentía con lo que estaba pasando, escucharlo e intentar buscar solución. Ante esto, me parecía que él estaba evitando tener esta conversación conmigo porque no llegaba a concretar un día para vernos. Después de dos semanas de espera, escuché a mi cuerpo y dije basta, ya que yo necesito algo diferente a lo que estaba teniendo.

    No me arrepiento para nada de la decisión que tomé, pero sí que no me siento bien conmigo misma por hacerlo de una manera muy fría, porque fue por medio de un audio. Sé que el es buen chico y le he cogido mucho cariño y sé que tiene muchos miedos e inseguridades por relaciones pasadas y que le cuesta afrontar conflictos. Por ello, mi corazón me dice “escríbele para decirle que te quisieras verlo para expresarle como te has sentido y el por qué de tu decisión” (aquí lo haría por mi, porque yo soy de dar la cara, lo haría para quedarme mejor yo conmigo misma, y también por el, porque se que no está bien consigo mismo) pero mi mente dice “quisiste hablar con el antes de tomar una decisión y él no encontraba ese tiempo para vosotros, ¿dónde esta tu dignidad?”, y así los días pasan y es una lucha interna constante que me da hasta insomnio…

    Si me das un rallito de luz te lo agradecería mucho!! mil graciassss

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 11/11/2022

      Hola Valeria,
      Creo que para cerrar algo en paz hace falta cerrarlo de verdad, no quedarte con cosas abiertas.
      Dicho esto, pueden estar pasando dos cosas: que haya una parte de ti que en el fondo quiera hablar con él por si cambia, por si hay solución, para ver si reacciona, como una estrategia… Es decir, más desde una herida que desde el amor propio.
      Y la otra cosa que puede estar pasando es que de verdad necesites hablar con él desde un lugar sano, para quedarte tranquila, para no quedarte con algo dentro.
      Escúchate, si te das cuenta de que es la segunda opción te diría que hablaras. Si es la primera, te diría que trabajes en ti para dejar de buscar donde no es.
      Espero haberte dado un rallito de luz :-).
      Un abrazo,
      Vanessa

      Responder

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