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Cuando estás enfadada con el mundo

Mujer de espaldas - enfadada con el mundo

Hay personas que viven enfadadas por lo que no es como ellas creen que debería ser.

Que, cuando sus expectativas no se cumplen, se frustran y se llenan de resentimiento, hacia los demás y hacia el mundo.

Personas para las que todo está mal. Siempre de morros. Siempre quejándose.

¿Te suena? Seguro que conoces a alguien así.

Personas que, si algo que se supone que iba a ser para ellas, véase una persona de la que se estaban enamorando, un trabajo, un proyecto con el que contaban… Si finalmente eso no sale, se cuentan que la vida es muy injusta porque les ha quitado eso que era para ellas.

Y se enfadan con el mundo.

Como si el mundo estuviera en deuda con ellas, porque no les da lo que es suyo.

Porque creen que, si ellas son buenas, la vida será buena con ellas.

Porque piensan que, si ellas son justas, la vida debería ser justa con ellas.

Y viven apegadas a lo que debería ser, a cómo deben ser los demás y a cómo tiene que ser el mundo.

Pero el mundo es como es.

Y somos nosotros quienes elegimos cómo lo miramos.

Es decir, el mundo es, en la mirada de quien lo mira.

Y creo que la pandemia fue una prueba de esto. La sacudida que supuso, cómo eso despertó los fantasmas de cada uno, el darnos cuenta de que no teníamos control sobre (casi) nada, el descubrir que no existen las certezas…

Y el volver a tener la oportunidad de elegir.

Aunque no lo creas, todo el rato estamos eligiendo. ¡Tooodo el rato!

Elegimos si sentir el dolor y crecer a través de él, o si quedarnos amargados en el sufrimiento.

Elegimos si adaptarnos y sobrevivir en la adversidad, o si quedarnos en la rabia, resistiéndonos a la vida.

Elegimos si aceptar lo que es y decidir qué queremos hacer con ello, o quejarnos hasta el agotamiento y que nada cambie.

Preguntas para las que solo tú tienes la respuesta

El otro día una coachee (si tú también quieres, éste es el formulario para que puedas trabajar conmigo) me preguntaba cómo se hace cuando las cosas no las podemos cambiar. Cómo se hace para aceptar un resultado que no es ajustado a lo que nos gustaría que fuera. Cómo se enfoca la frustración cuando se trunca algo que creías controlado. Cómo se afronta que, a pesar de haber hecho lo correcto, el futuro no va a ser como esperabas.

Muchas preguntas sobre las que nadie tiene una respuesta.

O, en todo caso, la tienes tú.

Tú, con lo que te cuentas cuando te ocurre algo.

Porque ante la misma circunstancia una persona puede pensar X y la otra puede pensar Z. Y eso es lo que marcará la diferencia entre ellas.

Entre quien está enfadada con el mundo, y quien lo mira con confianza y compasión.

Conozco a personas, y seguro que tú también, con circunstancias realmente dolorosas. Personas que han vivido abusos, accidentes, enfermedades, la muerte de un hijo joven… y que, a pesar de todo eso, no están enfadadas con el mundo.

Y otras que, ante adversidades cotidianas, se pelean con todo lo que les rodea.

Vaya, que lo que nos condiciona no es lo que vivimos, sino lo que decidimos hacer con eso que vivimos.

No es lo que nos pasa, porque la realidad es neutra, y lo que nos pasa, en sí mismo, no tiene ningún significado. El significado se lo damos nosotros, cada día, con lo que nos contamos.

Y ahí es donde puedes elegir, donde eliges si estar en paz o vivir enfadada con el mundo.

Irene Villa, que con doce años vivió un atentado en el que perdió las piernas y varios dedos de una mano, es una de las personas que, en mi opinión, mejor transmite esto. Como ella dice, “esto es lo que hay, así que tú eliges si vivir o no”.

Claro que no es que todo dependa de ti, pero desde luego que tampoco es que nada dependa de ti.

Claro que no eres responsable de todo, pero desde luego que tampoco eres víctima de todo.

Claro que todo lo que te pasa es un impedimento para algo, pero nada, absolutamente nada, es un impedimento para tu capacidad de elegir.

Eliges cada día.

Eliges tú, elijo yo y elige la vecina del cuarto.

Elegimos si ver lo que hay o mirar lo que falta.

Elegimos si vivir en la carencia, en lo que no hay, en lo que no ha ido bien, en todo lo que yo no tengo y los demás sí…

Y hay quien ha elegido vivir su vida enfadada con el mundo.

Cuando lo pienso, porque yo también estuve enfadada con el mundo mucho tiempo, me doy cuenta de que, en realidad, debajo de ese enfado lo que hay es miedo.

Como tengo miedo a vivir, como tengo miedo a hacerme cargo de mi vida, como tengo miedo a coger las riendas de lo que me pasa…, empiezo a sacarle defectos al mundo, y así ya tengo excusa para no zambullirme en él.

Para no zambullirme en la vida.

Tu lugar en la vida

Recuerdo una vez en la quise ayudar a una amiga que llevaba años amargada en su trabajo, siempre quejándose de su jefe y de la mala suerte que tenía por haber topado con un encargado como ese. Se quejaba un día, se quejaba al siguiente y se seguía quejando al otro… Y un día le propuse que hiciera algo que estaba segura de que le iba a servir… Pero no hizo nada. No hizo nada porque ya le iba bien así, porque se quejaba, pero en realidad no quería cambiar, porque ese era el lugar en el que había elegido colocarse en la vida, como una víctima enfadada con el mundo.

Esto es una postura ante la vida. No es algo que viene dado por las circunstancias, es algo que cada uno elige.

Como esa mujer que estaba en el tren quejándose “ay, qué sed tengo, ay, qué sed tengo”. Y, después de horas escuchándola, uno de los viajeros se levantó y le acercó un vaso de agua. El hombre se sentó, pensando que por fin podría dormir, pero al rato la mujer comenzó de nuevo, “ay, qué sed tenía, ay, qué sed tenía”.

Pues eso.

Así es la vida cuando queremos que todo sea a nuestro antojo, cuando queremos que los demás sean como creemos que deben ser, cuando queremos que el mundo funcione según nuestros caprichos.

Yo también desperté

Aunque a ratos pueda parecerlo, este post no es un juicio. No es una crítica. No es un colocarme por encima, porque yo también he estado ahí, también he vivido enfadada con el mundo y ciega a mi capacidad de elegir.

Desde una tendencia bestial a la comparación que me ha acompañado desde siempre, como si fuera sangre de mi sangre, viví muchos años mirando hacia afuera y pensando que mis circunstancias eran mucho peores que las de los demás. Estaba muy enfadada, enfadada con todos y enfadada con la vida.

Pero desperté. Gracias, gracias, graaacias, que desperté. Y lo de fuera siguió pasando, pero yo ya no era la misma. Ya no estaba enfadada, ya no estaba en la carencia.

Así que, más bien, este post aspira a ser una sacudida que también permita a otros empezar a despertar…

Una sacudida para quien decida empezar a comprender que todo lo que ha vivido ha sido necesario para llegar hasta aquí.

Necesario para despertar, o necesario para seguir dormida, según elija…

Vale. Supongamos que estás dispuesta a despertar… te voy a pedir que pienses en algo bueno que hay hoy en tu vida y que te preguntes qué paso previo hizo posible que eso ocurriera. Y, cuando tengas la respuesta, que de nuevo te preguntes qué paso previo hizo posible que eso ocurriera… Y, así, una y otra vez, caminando hacia atrás en tu vida…

Por ejemplo, algo maravilloso que hay hoy en mi vida es mi pareja.

Llegó porque un día me apunté a clases de baile.

Me apunté a clases de baile porque quería hacer ejercicio.

Quería hacer ejercicio porque había engordado un montón.

Había engordado un montón cuando me dejó mi ex pareja. Fue uno de los peores momentos de mi vida, y calmé toda esa ansiedad comiendo mucho.

Y ya lo tienes. Ya te has dado cuenta de que algo maravilloso que hay hoy en tu vida fue gracias a una adversidad muy dolorosa.

Si estás preparada para despertar, haciendo este ejercicio pronto te darás cuenta de que eso que hoy es tan bueno, tuvo su semilla en algo negativo que te ocurrió en el pasado.

Y entonces es cuando, en ese seguir despertando, entiendes que cualquier cosa que necesites cambiar, siempre empieza dentro de ti.

Que no es que solo puedas ser feliz cuando las cosas salen como habías planeado o cuando no te encuentras ninguna adversidad en el camino.

Que no es que no puedas estar en paz cuando las cosas no salen como habías planeado o cuando te pasa algo horrible.

Que si cambias lo que te cuentas, cómo interpretas la realidad y cómo te relacionas con lo que te pasa, puedes hacer las paces con la vida.

Y aceptas que la vida no siempre sucede a tu gusto y que el mundo no responde a tus caprichos.

Y dejas de señalar hacia afuera y empiezas a mirar hacia dentro.

Y entonces, cuando ya has despertado, te vuelve a pasar algo horrible, pero esta vez es diferente.

Tú eres diferente. Y ahora, ante la adversidad, piensas: “Joder qué palo. Y siento el dolor. Y siento como me arden las entrañas. Y me recojo, y me abrazo, y estoy conmigo. Y me valoro, y me reconozco, y confío en que saldré de ésta. Y me escucho para saber qué puedo hacer, qué necesito, a quién puedo pedir ayuda.

Y elijo. Elijo lo que quiero contarme, elijo lo que quiero aprender de esto. Elijo quién quiero ser ante estas circunstancias. Así es el mundo, y así quiero ser yo en él, así quiero ser recordada”.

Y ya está. Puede que a veces el mundo sea cruel e injusto, como a veces podemos serlo tú y yo. Pero cuando despiertas te das cuenta de que también es hermoso y emocionante, como a veces podemos serlo tú y yo.

El mundo es todo, igual que nosotros somos todo.

Y, lo mismo que al mirarnos elegimos donde poner la mirada, así es con el mundo.

Cada vez que alguien mira al mundo, elige a qué prestarle atención, y eso determina el papel que ocupa en él. En el mundo. En su mundo.

¿Qué papel crees que va a ocupar quien está enfadado porque ve un mundo cruel e injusto? ¿Cómo crees que se va a relacionar?

¿Y qué papel va a ocupar quien, sin estar ciego ante el dolor, ama el mundo con sus luces y sus sombras, y toma su propia responsabilidad como parte de él?

Pues eso es. Namasté.

Como siempre, feliz y encantada de que me cuentes, en los comentarios aquí debajo, qué te ha inspirado este post.

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Acerca de Vanessa Carreño

Trabajo con mujeres que se sienten inseguras, no se valoran ni tienen confianza en sí mismas, le dan muchas vueltas a la cabeza y se preocupan mucho por lo que piensen los demás.

Con mis programas de Autoestima, Relaciones Personales y Dependencia Emocional consiguen ganar confianza en sí mismas y sentirse seguras y capaces de alcanzar sus objetivos. Aprenden a valorarse, se atreven a ser ellas mismas y empiezan a disfrutar de su vida y de sus relaciones.

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14 comentarios

14 comentarios
  1. Susana 26/01/2023

    Gran y Bella sacudida, querida Vanessa! No se podría expresar mejor!! Enhorabuena por tu don.

    Un abrazo
    Susana

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 27/01/2023

      Muchas gracias, Susana. Me alegro de que te haya llegado :-).
      Un abrazo,
      Vanessa

      Responder
  2. Carmen 26/01/2023

    Por si le sirve a alguien, yo sufrí abusos en mi infancia, adolescencia y parte de mi juventud. Y cuando fui consciente, me enfadé muchísimo con mis padres biológicos y con el mundo. Años después murió mi marido al mes de habernos casado y volví a cabrearme con el mundo. Pedí ayuda para poder seguir adelante. Me costó, pero logré recordarlo con alegría.
    Creo que hoy soy mucho más fuerte y vivo más en paz conmigo misma.
    Y muchas gracias por tus posts, Vanesa. Son estupendos.

    Responder
    • Helena 27/01/2023

      Este post es una verdad como un templo, me veo reflejada en él en momentos de mi vida y siento conexión con todo lo dicho. A veces me pregunto si ver las cosas así me hace ser ilusa al ver el miedo o enfado con las circunstancias a mi alrededor, en mi familia. Entonces recuerdo mi crecimiento personal y que lo que yo siento es válido y soy yo quien tiene que hacerse responsable de mi vida y que lo que hagan los demás es solo su verdad. Muchas gracias por todo, di contigo hace muchos años en un momento malo de mi vida y desde entonces te leo.

      Responder
      • Vanessa Carreño Andrés 27/01/2023

        Hola Helena,
        Muchas gracias por tu lealtad todo este tiempo.
        El camino de otros es suyo, cada persona va despertando cuando está preparada para ello… Todos estamos dormidos en algo, y desde ahí, sabiendo eso, es más fácil sentir compasión hacia los demás. Y volver siempre a ti misma, a tu Verdad.
        Un abrazo,
        Vanessa

        Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 27/01/2023

      Hola Carmen,
      Gracias a ti por comentar y por compartir tu historia y tu camino de superación. Cuando nos pasan cosas tan duras como las que cuentas es normal y sano sentir rabia. Cualquier cosa que sientas está bien. Lo importante es no quedarte ahí estancada. Es decir, puedes sentir rabia ante algo, pero eso es muy distinto a vivir desde esa actitud de enfadada con el mundo. Así que felicidades por haberlo trascendido, de corazón.
      Un abrazo grande,
      Vanessa

      Responder
    • Lucía 29/01/2023

      Me hizo llorar, muchas gracias por compartir. Ahora siento esperanza. Elegiré mi forma de enfrentar la adversidad mirándome a mi.

      Responder
      • Vanessa Carreño Andrés 02/02/2023

        Qué bien, Lucía. Qué bonito que te haya llegado así, eso es que ha tocado algo importante en ti. Espero que te lleve a un lugar mejor desde el que vivir ;-).
        Un abrazo,
        Vanessa

        Responder
  3. Silvia 28/01/2023

    Excelente reflexión Vanessa, somos responsables de nuestra respuesta ante lo que nos sucede

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 02/02/2023

      Muchas gracias por comentar, Silvia. Me alegro de que te haya gustado :-).
      Un abrazo,
      Vanessa

      Responder
  4. Manuel Alejandro Gómez Ramos 05/02/2023

    En mi caso, me río hasta de mi sombra, a pesar de las contrariedades de la vida. En mi opinión, y eso es lo que hago desde que falleció mi padre (es decir toda mi familia ya que éramos mis padres y yo) es tomar todo con filosofía, incluso mi enfermedad, y darse uno cuenta que hay que vivir el día a día y que la vida tiene sus cosas buenas y malas) y siempre nos encontraremos con personas agradables y desagradables, eso es inevitable, eso no depende de uno, depende de como te tomes la vida en sentido positivo o si estás amargado/da. Mi opinión es siempre pensar en positivo, por lo menos intentar conseguir tus metas y dejar de quejarse, y en mi caso no me gusta ir de víctima con nadie, no me gusta ser tóxico.

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 17/02/2023

      Muchas gracias, Manuel. Así es, la vida duele muchas veces, pero cada uno elige cómo responde a ese dolor.
      Un fuerte abrazo,
      Vanessa

      Responder
  5. AL 04/11/2023

    Puede que la predisposición al “enfado con el mundo” se vea magnificada por la influencia de la pareja? Yo hace 17 años era social y alegre, pero con los años me convertí en una sombra y me enfadé con el mundo. Mientras veía a mi pareja conseguir todo lo que yo quería para mi vida. Al conocernos, yo tenía ya la licenciatura, seguía estudiando otra cosa y trabajando y él no sabía qué hacer con su vida… Conmigo conoció la motivación para formarse y la vida laboral le fue estupendamente. Al contrario que a mí. Luché durante años por trabajos precarios y tenía altibajos, pero seguía adelante. Engordé (generándome frustración) y mis relaciones sociales se fueron deteriorando, mientras él seguía con su grupito del instituto mientras echaba pestes de ellos en casa. Él me inculcó que la gente no vale la pena y que es mejor no esperar nada de nadie. Criticaba a su familia, a sus colegas de trabajo, al entorno, a todos! Y yo me volví gris y amargada por mi situación laboral y por el refuerzo negativo de un hombre con apego evitativo (yo por supuesto, siendo de apego ansioso, desarrollé dependencia emocional además de la económica).

    Hoy, 2 meses lejos de él, siento paz y el mundo ya no es tan negro, ni tan cruel. He recuperado mi cuerpo casi sin esfuerzo, cuando años atrás adelgazar era una tortura. He desempolvado teléfonos. Sigo buscando mi lugar laboral y siento nostalgia por un amor que creía era sempiterno y bello. Pero descubrir la realidad, en parte gracias a todos los post que he leído en coachingtobe.es, me ha abierto los ojos y aunque tengo el corazón roto, voy a hacer algo que jamás he hecho: ser la protagonista de mi vida.

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 06/11/2023

      Hola Al,
      Sí, las cosas que nos pasan, también la relación con una pareja, pueden magnificar esa sensación de enfado con el mundo. Lo importante es que escuches lo que te está pasando dentro, que muchas veces no lo hacemos por estar volcadas hacia afuera, e ignoramos las señales internas.
      Y, ahora que ya pasó y has soltado esa relación, que aprendas y coloques lo que te ocurrió dentro de ella, para que no te vuelvas a abandonar a ti misma de esa forma.
      Un abrazo,
      Vanessa

      Responder

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