A ver, ¿qué haces tú cuando estás mal?
Cuando tienes un día triste, o una semana con muchos problemas, o un mes en el que parece que todo lo malo te pasa a ti…
Si no estás pasando un buen momento con tu pareja, o si este verano tuviste un conflicto con tu familia que te ha dejado tocada, o cualquier cosa que te esté afectando emocionalmente…
¿Cómo lo gestionas?
Mira, hay dos maneras de responder cuando pasas una mala temporada, tienes un problema gordo o estás de bajón por algo.
Y ya te adelanto que solo una te va a funcionar.
La primera es la que yo llamo el modo “como que no pasa nada”.
Y es la que aplicas cuando quieres mantener el mismo ritmo de mi vida que cuando estabas bien.
Seguir haciendo las mismas cosas, cumpliendo con todo y sin reducir lo más mínimo la cantidad, ni la calidad, ni la velocidad…
Ya me ocuparé de este dolor después.
Bueno, si no le hago mucho caso seguro que se pasa.
A ver, nadie se muere por esto…
Tengo cosas más urgentes ahora mismo.
Vamos, que sigues haciendo vida normal a pesar de que tú no estás normal.
Pues sí, acertaste. Esta es lo que NUNCA funciona cuando estás mal.
Ni funciona para que el malestar disminuya, ni ayuda a que resuelvas lo que te está pasando.
Porque te estás ignorando a ti misma.
Y la otra, la que sí funciona, es que durante ese tiempo que estés mal le des prioridad a lo que te está pasando.
Que te mimes y te escuches más que nunca… (igual que escuchas a un niño cuando está triste o enfermo).
Que te dejes sentir lo que sea que estás sintiendo y te sepas sostener en ello, aunque no te guste sentirte así… (ojo, si tu patrón es que evitas los malestares y las tristezas de la vida, necesitamos resolver eso primero).
Que pongas otras cosas menos importantes ahora mismo en segundo plano… (si crees que todo es muy importante y no hay nada que se pueda poner en segundo plano, empezamos mal).
Que bajes todo lo que puedas las exigencias y los compromisos que solo te generan más presión.
Y que sepas darte lo que necesitas en cada momento…, igual que a ese guiso le pones más caldo cuando se va secando (telita que haya quien sepa cocinar mejor que acompañarse con ternura en el día a día).
Resumiendo: que estés contigo a full hasta que te recuperes.
Mira, para que puedas volver a estar bien, necesitas convertirte en tu prioridad mientras estás mal.
Y que todo lo demás, todo lo que sea superfluo o lo que puedas posponer, quede a un lado hasta que te recuperes.
¡Esto es cuidarte!
Y hasta que esto no pase…
Mientras te sigas mandando callar a ti misma cuando algo te hace daño, como en el pasado te mandaron callar otros…
Mientras sigas mirando para otro lado cuando algo te duele…
Mientras no sientas que eres la mejor compañera de vida que podrías tener…
Es muy difícil que puedas despertarte con una sonrisa por las mañanas, sentirte orgullosa y contenta contigo misma durante el día, y dormirte tranquila por las noches.
Por eso, si quieres ir de mi mano en este camino y que te vaya guiando paso a paso, tengo dos huecos para empezar mi programa individual este otoño (el resto pasan a lista de espera para 2027).
Si te interesa ser tú la que aproveche esta oportunidad, pasa por AQUÍ.


