Cómo dejar de preocuparte, ¡y ser una persona proactiva!

Chica pensando

¿Quieres saber cómo dejar de preocuparte inútilmente por las cosas?

¿Quieres aprender a ocuparte de lo que depende de ti y dejar de darle vueltas a todo lo demás?

Pues bien, lo primero es que sepas cuál suele ser tu actitud ante las cosas que te pasan…

¿Eres una persona proactiva o reactiva?

Es decir, ¿te ocupas de lo que depende de ti?

¿O más bien sueles darle vueltas y preocuparte por lo que no depende de ti?

Resulta que ahí está, al menos en mi opinión, una de las claves del éxito, de la autoestima y la felicidad.

Del éxito, porque si eres proactivo y te ocupas de lo que depende de ti es mucho más probable que consigas tus objetivos.

De la autoestima, porque ya te expliqué que hacerte responsable de tu vida es uno de los pilares que construye tu autoestima.

Y de la felicidad, porque si te sientes bien contigo y vas alcanzando tus objetivos, es mucho más probable que seas feliz…

Personas proactivas vs. personas reactivas

¿Qué diferencia a una persona proactiva de una reactiva?

Te lo explico con un ejemplo: supongamos que quieres mejorar tu relación con alguien, por ejemplo con una amiga con la que últimamente te has distanciado.

Ser proactiva sería ocuparte de lo que depende de ti para que esa relación mejore: de lo que piensas, de lo que sientes y de lo que haces.

Ser reactiva sería ocuparte de lo que no depende de ti: de lo que hace la otra persona, de lo que piensa, de lo que siente, de lo que dice, de lo que no te gusta de ella y de todo lo que tú no puedes controlar…

Hay mucha personas que se pasan el día dándole vueltas a cosas que no dependen de ellas, dándole vueltas a algo sin hacer nada, dejando que su mente se enganche a eso, en vez de ocuparse de lo que sí depende de ellas.

Por ejemplo, el pensamiento de una persona reactiva podría ser algo como esto:

“Uy , mañana es el último día para pedir las vacaciones en el trabajo, seguro que el jefe viene a presionarme para que le diga qué fechas prefiero… Y nosotros sin haber pensado nada… Tendríamos que tener ya organizadas las vacaciones… Pero Luís todavía no sabe qué va a pasar en su trabajo… Y si le despiden, ¿qué vamos a hacer? No podríamos irnos de vacaciones… Y las notas de los niños igual tampoco hay mucho que celebrar ahí… Verás cuando se entere Luís, con lo tenso que está, se va a poner en el disparador… No, está claro que con este panorama no podemos irnos de vacaciones. Tendremos que quedarnos aquí. Pero ¿cómo vamos a quedarnos aquí todo el verano? Qué horror, yo me muero, con la falta que me hace desconectar… Buf, a va ser un invierno muy largo sin haber salido de aquí en todo el verano, ¡y encima Luis sin trabajo!”.

Así, por ponerte un ejemplo, es como le damos vueltas y vueltas a un culebrón interminable de preocupaciones enlazadas.

Da cansancio mental solo de leerlo, ¿a que sí? :-).

En el momento en el que dejas que tu mente tome las riendas de esa manera, como un caballo desbocado, ya estás en modo preocupación.

Y lo peor es que nada de esto es cierto en sí, que nuestros pensamientos no son la realidad, ¡son simplemente nuestros pensamientos!

Es decir, cuando nos repetimos algo una y otra vez le damos un grado de verdad a algo que simplemente es un pensamiento, una interpretación de la realidad.

Porque, por si no lo sabías, nuestro cerebro no está ahí para buscar la verdad, sino para sobrevivir ante lo que considera una posible amenaza.

A parte de lo tóxico que es el estrés cuando es en exceso o se mantiene en el tiempo… Nuestra mente va por ahí buscando amenazas, y le da igual que sea una amenaza de terremoto que una discusión con tu compañero de trabajo… ¡tu cuerpo genera el mismo estrés!

Y así, a fuerza de imaginar amenazas, es como creamos en nuestra mente problemas que ni siquiera existen, con la falsa sensación de que darle vueltas de esa manera va a hacer que nos sintamos más tranquilos, porque es como si estuviéramos ocupándonos de ello, preparándonos para lo que pueda ocurrir.

¡Mentira! ¡Falso, falso y más que falso! ¿No te das cuenta que eso solo te desgasta y te provoca un estrés gratuito, pero no resuelve nada?

Las buenas soluciones no suelen aparecer cuando le das vueltas y más vueltas a algo en plan obsesivo. Aparecen, por ejemplo, cuando te distraes, cuando haces algo que te gusta, cuando te sientes inspirado, cuando conectas con tu creatividad, cuando disfrutas y piensas en otra cosa…

Además de que preocuparte por cosas que no sabes si van a ocurrir no te protege de ellas ni te hace más efectivo para resolverlas en caso de que ocurran.

¡No te sirve de nada darle vueltas y más vueltas!

De hecho, cuando el ciclo de la preocupación se ha activado, es mucho más difícil interrumpirlo que si simplemente te ocupas de no entrar en él.

¿Qué cómo se hace eso? Pues haciendo una reflexión constructiva acerca del problema que te ocupa.

Y lo primero es que te preguntes si eso que quieres conseguir depende de ti o no depende de ti.

Es decir, si tu actitud está siendo proactiva o reactiva.

En el ejemplo que te acabo de poner, es reactiva cuando ese pensamiento se centra en algo que todavía no ha pasado (lo que haga su jefe mañana o que Luis se quede sin trabajo) o que no depende de ella (cómo reaccione Luis a las notas de los niños).

Sería proactiva si se enfocara en solucionar el tema de pedir las vacaciones con la información que tiene en este momento, o si se ocupara de buscar opciones para desconectar en el caso de que finalmente no puedan irse de vacaciones.

Cómo tener una actitud proactiva

Así que ahora te toca a ti, de cara a algo en lo que estés pensando últimamente, algo que quieras conseguir o resolver:

¿Tienes una actitud proactiva o reactiva?

Si es proactiva, ¡felicidades!

Si es reactiva, ¿qué puedes hacer para cambiar a una actitud proactiva? ¿En qué te puedes enfocar que dependa de ti? ¿Qué te va a aportar ese cambio a ti, a tu bienestar y a tus relaciones con los demás? ¿En qué medida te sientes capaz de centrarte al 100% de lo que depende de ti?

Por ejemplo:

La opinión que tienen los demás, ¿depende de ti? No.

Que te sientas bien con cómo eres, ¿depende de ti? Sí.

Que alguien tenga un mal día y no te salude, ¿depende de ti? No.

Tu respuesta si alguien te pega una mala contestación, ¿depende de ti? Sí.

Cómo responde alguien si le dices que no a algo, si le haces una crítica constructiva o si le pides algo, ¿depende de ti? No.

La manera en la que tú le haces una crítica constructiva a alguien (las palabras, el tono, el lenguaje no verbal, etc.), ¿depende de ti? Sí.

Que los demás disfruten o se lo pasen bien si preparas una fiesta, ¿depende de ti? No.

Recibirles con una sonrisa y ser, en tu opinión, una buena anfitriona, ¿depende de ti? Sí.

Que los demás aprueben tus decisiones, ¿depende de ti? No.

Tomar tus propias decisiones siendo coherente con lo que quieres, ¿depende de ti? Sí.

Que en tu empresa vayan a hacer recortes, ¿depende de ti? No.

Tu actitud y tu respuesta si pierdes tu trabajo, ¿dependen de ti? Sí.

Creo que ya te he puesto suficientes ejemplos para que distingas lo que depende de ti de lo que no…

Qué hacer cuando algo depende de ti (y qué hacer cuando no)

Como ves, si quieres tener una actitud proactiva que te convierta en líder y protagonista de tu vida, has de ocuparte de lo que está en tu mano, y olvidarte de todo lo demás.

Olvidarte de lo que ya pasó, porque eso no está en tu mano.

Olvidarte de lo que va a pasar, porque eso no está en tu mano.

Olvidarte de lo que piensan, sienten y hacen los demás, porque eso tampoco está en tu mano.

Dejar a una lado los comportamientos reactivos, como quejarte de lo que hacen los demás, juzgarles, justificarte por lo que haces o poner excusas a lo que no haces…

Todo eso pertenece a tu círculo de preocupación, al área que de tu vida que no puedes controlar.

Lo que está en tu mano y lo que depende de ti es lo que pertenece a tu círculo de influencia, a eso en lo que puedes influir.

Principalmente, tus pensamientos, tus sentimientos, tu actitud ante lo que te pasa y tu respuesta.

Así que este post es una invitación para que te conviertas en una persona proactiva, de las que crea oportunidades, de las que se enfoca en las posibilidades y de las que se hace responsable de la influencia que tiene en su vida y en sus resultados.

Eso es lo que hará que se sientas animada, motivada, confiada, ilusionada y comprometida (mientras que si tienes una actitud reactiva enfocada en lo que no depende de ti, lo más probable es que te sientas desanimada, desmotivada, sin confianza y sin ganas de comprometerte).

Por ejemplo, alguien que se queja de que no hace cosas divertidas, pero tampoco pone los medios para cambiar eso, tiene una actitud reactiva.

Igual que alguien que se obliga a elegir “la mejor opción” y a no equivocarse nunca, cuando no hay varita mágica que pueda proporcionarte eso.

Entonces, ¿qué hacer si algo no depende de ti? En ese caso la solución está clara: ¡cambia el foco de atención!

Distrae tu mente… ponte a bailar….

Ponte a leer…

Ponte a cocinar…

Sal a correr (hacer ejercicio físico es de lo que mejor funciona)…

Llama a una amiga o a un amigo (mano de santo)…

Practica mindfulness o alguna técnica de relajación (también, muy efectivo)…

Haz algo que te guste…

Y si tu mente se vuelve a preocupar y a enfocar en el problema, una y otra vez vuelves a decirle que no y a llevarla donde tú quieres que lleve la atención.

Vale, y si sí depende de mí, ¿qué hago?

Si depende de ti, estupendo, a por ello. Lo pones en la agenda y cuando toque lo resuelves.

O lo pones en la agenda para pensar en ello y decidir qué hacer (para que seas tú quien elige cuando pensar en ello, y no que el asunto te asalte en el momento menos esperado y te saque del presente y de lo que está pasando en ese momento).

Céntrate en la solución, ¡no en el problema! Hazte preguntas que te sirvan para ello: ¿cómo puedo resolverlo? ¿Qué parte depende de mí? ¿Cómo quiero sentirme ante este reto? ¿Qué necesito pensar para sentirme así? ¿Qué puedo hacer? ¿Cuál sería una buena solución? ¿A quien le puedo pedir ayuda? ¿Qué más necesito para sentirme bien?

Recuerda que para dejar de preocuparte has de responder por lo que está pasando en el presente, aquí y ahora.

Y has de ocuparte de lo que depende de ti, y olvidarte del resto.

El poder para dejar de preocuparte está en ti, ¡no lo olvides nunca!

¿Qué me dices? ¿Sueles tener una actitud proactiva o reactiva? Puedes compartirlo conmigo en los comentarios aquí debajo, estaré encantada de responderte.

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Acerca de Vanessa Carreño

Trabajo con mujeres que se sienten inseguras, no se valoran ni tienen confianza en sí mismas, le dan muchas vueltas a la cabeza y se preocupan mucho por lo que piensen los demás.

Con mis programas de Autoestima, Relaciones Personales y Dependencia Emocional consiguen ganar confianza en sí mismas y sentirse seguras y capaces de alcanzar sus objetivos. Aprenden a valorarse, se atreven a ser ellas mismas y empiezan a disfrutar de su vida y de sus relaciones.

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30 comentarios

30 comentarios
  1. Merce 30/05/2019

    Hola. Gracias por tu texto, lo voy a aplicar. Siempre fui muy proactiva, pero reconozco que en ésta última época de mi vida me he vuelto bastante reactiva, me veo reflejada en tus ejemplos. Voy a intentar darle la vuelta a la tortilla.
    Gracias!

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 31/05/2019

      Qué bien, Merce. Me alegro mucho de que el post te haya servido para reconectar con tu proactividad.
      Un fuerte abrazo,
      Vanessa

      Responder
  2. Montse 30/05/2019

    Gracias Vanessa por tus consejos. Siempre llegan cuando mas los necesitas 🙂

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 31/05/2019

      Encantada de ello. Muchas gracias por compartir, Montse.
      Un fuerte abrazo,
      Vanessa

      Responder
  3. Io Vanka 30/05/2019

    Hola,

    ¡¡El post me ha venido genial!! Me ha ayudado a darme cuenta de muchas cosas. Creo que dependiendo de la situación soy proactiva o reactiva, aunque últimamente soy más lo segundo y ello es debido a que tengo miedo de no dar lo mejor de mí o que estoy siendo demasiado exigente conmigo misma; de ahí que en muchas ocasiones tenga «ese rum rum incesante en la cabeza», pero es lo que dices tú, que cuando aparece hay que ponerse en movimiento (bailar, dar un paseo, correr… ) y va desapareciendo poco a poco y, sobre todo, centrarse y focalizar en lo que verdaderamente tiene importancia.

    Fijar la atención en «el aquí y en el ahora » y dejar de hacer cábalas de lo que podría pasar porque eso no depende de nosotras.

    Muchas gracias por el post!! Me ha abierto los ojos!!
    Saludos y abrazos 🤗 🙋

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 31/05/2019

      Qué bueno, me alegro mucho de que el post te haya abierto los ojos. Confía en ti, date permiso para ser tú y deja las exigencias a un lado. Pon el foco en ser tu mejor versión, en vez de en ser perfecta. Y disfruta, disfruta mucho, aquí y ahora.
      Un fuerte abrazo,
      Vanessa

      Responder
  4. Maria José 30/05/2019

    Muy bien explicado Vanessa, gracias!
    Siempre he sido reactiva, desde pequeñita me recuerdo con pensamientos en bucle, sobre todo acerca de las actitudes y comportamientos de los demás hacia mí y dando veracidad a mis creencias. Estoy en proceso de cambiarlo, es un ejercicio complejo pero muy satisfactorio.
    Un abrazo!

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 31/05/2019

      Me alegro mucho de que estés en ese proceso, Maria José. Confía en ti, pon el foco en ti y en lo que depende de ti, y toma conciencia de cuándo estás siendo proactiva y cuándo no.
      Besos y sonrisas,
      Vanessa

      Responder
  5. Dolores 30/05/2019

    Hola, muchas gracias por tu artículo y por recordarnos la actitud correcta que debemos tomar. Creo que es fácil caer en la reactividad y nos preocupamos de cosas sobre las que no tenemos el control. Un abrazo

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 31/05/2019

      Así es, Dolores. Y es mucho más útil ocuparnos de esas cosas que sí dependen de nosotros.
      Un abrazo grande,
      Vanessa

      Responder
  6. Carmen 30/05/2019

    Me ha gustado mucho tu texto, la verdad es que parece facil pero no lo es. De todas maneras, yo lo practico y sí que soy más feliz así.
    Acabo de romper con mi pareja y cuando me vienen pensamientos negativos, los echo… no dejo que invadan mi mente, leo, me distraigo, pero al final, el pasado es pasado y de nada sirve buscar explicaciones, hay que seguir adelante… y si te viene un bajón y te sientes triste… chocolate y a correr ¡que así lo quemas!
    Gracias por tus consejos… siempre son bienvenidos.

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 31/05/2019

      Me alegro mucho de que te haya gustado, Carmen. No importa que no sea fácil, lo que importa es que es posible. Pon el foco en ello, con consciencia y compromiso, por ti y para ti. Sigue así, siempre hacia adelante.
      Un abrazo grande,
      Vanessa

      Responder
  7. Susana 30/05/2019

    Buenas tardes;

    Me ha encantado, me ha encantado y me ha encantado.

    Y con su permiso me lo voy a guardar para cuando lo necesite. Porque a veces se me olvida que no puedo pretender que todo esté en armonía.

    Graciassss

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 31/05/2019

      Genial, Susana. Guárdalo para que siempre lo tengas presente. Todo está en armonía si tú estás en armonía. Todo es perfecto como es…
      Un abrazo grande,
      Vanessa

      Responder
  8. Ana Onieva 30/05/2019

    Gracias por tu articulo, si las personas no estuviéramos tanto tiempo intentando controlar lo incontrolable, tendríamos mucha más energía para ordenar nuestra vida y tener tiempo de disfrutarla. Muchos saludos.

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 31/05/2019

      Así es, Ana. Invirtiendo nuestra energía en lo que depende de nosotros, y disfrutando en el camino.
      Besos y sonrisas,
      Vanessa

      Responder
  9. Mirian 30/05/2019

    Hola Vanessa. El post está genial. Yo tengo una tarea pendiente con ser más proactiva y menos reactiva. Me he sentido muy identificada con tus ejemplos. Voy a empezar a aplicarlo ya!!
    Muchas gracias!!

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 31/05/2019

      Qué bien, Mirian. Disfruta de este nuevo reto :-).
      Un abrazo grande,
      Vanessa

      Responder
  10. ALESSIA 31/05/2019

    Buenísimo post! Me han venido genial las reflexiones/preguntas que hay que hacerse ante un comportamiento reactivo. Te ayuda a parar antes de que empiecen esas «voces» que quieren boicotear tu día con una peli digna de los Oscars.

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 07/06/2019

      Qué bien, Alessia. Me alegro mucho de que el post te haya gustado y de que las preguntas te hayan servido.
      Un abrazo grande,
      Vanessa

      Responder
  11. MARIAN VILA 02/06/2019

    Me encanta leerte, siempre das en el clavo, es de gran ayuda todo.

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 07/06/2019

      Muchas gracias, Marian. Me alegro muchísimo :-).
      Besos y sonrisas,
      Vanessa

      Responder
  12. Mila 02/06/2019

    Aaaaaaay, sí, lo reconozco, soy reactiva!!!
    Siempre estoy dándole vuelta a las cosas, a lo que puede pasar, a por qué opinan mal de mí si he intentado no molestar a nadie… y siempre decepcionada.
    Vanessa, no sabes lo que me ayuda leer tus post…, los espero todas las semanas.
    Te doy mil gracias por ellos.
    Mila

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 07/06/2019

      Muy bien, Mila. Pues ya sabes, ahora toca cambiar esos pensamientos por otros proactivos que te sirvan.
      Me alegro de que te gusten los post, muchas gracias por decirme.
      Besos y sonrisas,
      Vanessa

      Responder
  13. Laura 03/06/2019

    Hola Vanessa! Gracias por tu post, cada uno de ellos llega en el momento justo y me ayudan muchísimo. Espero tu correo todas las semanas para ver qué tema nuevo traes y me sorprendo con cada uno de ellos. Agradecida con vos! ♥ Te abrazo y que tengas una linda semana….
    Laura!

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 07/06/2019

      Qué bien, Laura. Qué bonito leerte, me siento muy emocionada y agradecida por tu comentario. Mil gracias por escribirme.
      Un abrazo grande,
      Vanessa

      Responder
  14. Marianela 08/08/2019

    Hola Vanesa, me ha encantado… Yo soy de las que dejo que mis amigos me digan sobre mus errores, pero si me molesta algo de ellos me lo callo ¿por qué?

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 09/08/2019

      Hola Marianela,
      No sabría decirte la razón, habría que explorar en tus creencias, experiencias y aprendizajes para saber qué es lo que hace que te comportes así. De todas formas, más importante que el motivo es que pienses en lo que quieres, en si quieres darte permiso para expresar lo que sientes y lo que te gusta y te disgusta. Recuerda que tienes derecho a ello y que te lo mereces.
      Un fuerte abrazo,
      Vanessa

      Responder
  15. Marina 24/07/2020

    Hola Vanessa,
    Me he suscrito a tus artículos y a tu blog porque me parece realmente interesante. Tratas temas muy cotidianos y que afectan a muchas personas.
    Yo soy bastante insegura, tengo bastante miedos que me limitan y tengo ansiedad a menudo debido a eso y leerte me tranquiliza y me hace sentir un poco mejor.
    Creo que en muchas ocasiones soy una persona reactiva ya que pienso más en mis miedos y en qué pasaría si todo saliera mal, que en disfrutar y centrarme en lo que puedo hacer para que salga bien. A menudo creo que tiene una parte de egocentrismo porque siempre busco que los demás comprendan mi problema de ansiedad y estén por mí y por otro lado creo que soy yo, con mis pensamientos y mi cabeza, la que se limita y se hace sentir pequeña. Realmente cuesta cambiarlo pero es la única forma de sentirse mejor con uno mismo y de avanzar.
    Gracias por tu blog y por tus artículos.

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 24/07/2020

      Hola Marina,
      Bienevenida a Coaching to Be, espero que lo disfrutes mucho :-).
      Tus emociones te guían. Eso que sientes te habla de ti, de lo que necesitas resolver en ti, te ayuda a conocerte y comprenderte mejor. Esa necesidad de que los demás nos vean suele venir de que no nos estamos viendo a nosotros mismos, y desde ahí reaccionamos con miedo al abandono o al rechazo…
      Escúchate a ti misma y confía en ti, encontrarás el camino. Y espero que aquí también leas muchas cosas que te sirvan, hay muchos post relacionados con lo que dices.
      Un fuerte abrazo,
      Vanessa

      Responder

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