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Cinco imprescindibles para conseguir lo que quieres (estés motivada, o no)

Conseguir lo que quieres - mujer en señal de victoria

Cuando quieres conseguir algo, ¿qué haces?

¿Eres de las que espera a estar motivada para ponerse?

O, ¿te pones y punto?

Te cuento lo que me pasó el otro día: una conocida me estaba contando que había encontrado trabajo, y cuando la felicité y le dije que qué bien, me respondió “bueno, a ver cómo va, porque si no estoy a gusto, conmigo que no cuenten”.

Es decir, ella pensaba que primero iba el sentirse a gusto y, después, ya vendría el comprometerse.

Es parecido a cuando alguien rellena el formulario para trabajar conmigo y, cuando le pregunto por su compromiso, me responde “depende de si voy viendo resultados”.

¿Cómo? ¿Osea que para implicarte en algo necesitas ver resultados? Pues mal vamos.

Es como apuntarte a baloncesto y decir que irás a los entrenamientos si ganáis algún partido.

O como empezar una dieta y decir que te comprometerás a hacerla si ves que vas adelgazando.

O como empezar una relación con alguien y decir que te implicarás en función de lo que esa persona te vaya dando.

Vaya, que en vez de decir “quiero esto y voy a por ello”, estás condicionando tu compromiso y tu motivación a algo externo.

Y la motivación es algo que tiene que salir de cada uno, no tiene que traérnosla nadie de fuera.

O, si a ti te gusta el chocolate, ¿tiene que venir alguien a motivarte para que lo comas? No lo creo.

Pues con cualquier otra cosa que quieras conseguir pasa lo mismo, que tiene que ser algo con lo que, ya de antemano, estés dispuesta a comprometerte y a dar lo que necesites dar.

Piensa en algo que quieras conseguir, algo que de verdad te emocione, que solo de pensarlo se te dibuje una sonrisa en la cara…

¿Lo tienes? ¿Y en serio crees que necesitas ver resultados para decidir comprometerte con algo que te ilusiona mucho, mucho?

Pues no, lo que necesitas para conseguirlo son estos cinco imprescindibles:

1.Sacrificio

Sacrificarse significa sacrificar algo deseable en el corto o medio plazo por conseguir algo aún más deseable en el medio o largo plazo.

Así que, si eso a lo que tienes que renunciar en el corto plazo es más importante para ti que lo que vas a conseguir en el medio o largo plazo, no te va a funcionar.

Y si cuando hablas con alguien de eso que quieres lo que le dices es “ya, pero es que es muy difícil”, lo que en realidad estás queriendo decir es que no estás dispuesta a pagar el precio que implica conseguirlo.

Porque (casi) nada viene caído del cielo. Todo tiene un precio y todo implica hacer cosas que no te apetecen y renunciar a otras que sí. La cosa es que estés dispuesta, y eso no tiene que ver con los demás. Tiene que ver contigo.

2.Ilusión

Cuando piensas en eso que quieres conseguir, cuando lo visualizas, ¿te ilusiona? ¿Se te mueve todo por dentro y te mueres de ganas de estar ahí?

Si no es así, es que hay algo de base que está fallando.

Entonces pregúntate para qué lo quieres. Porque, tal vez, el problema sea que en realidad ese objetivo no está alineado contigo y con la vida que tú quieres.

Por eso es tan importante que te conozcas y tengas claras tus prioridades y hacia dónde te diriges, para que con cada cosa que hagas te preguntes si te lleva allí o no.

Esa es la manera de que no caigas en hacer lo más fácil o lo que los demás esperan de ti, que es lo que hace casi todo el mundo, y mantengas el foco puesto en lo importante.

Para que, cuando toque hacer un sacrificio o renunciar a algo, recuerdes para qué estás haciendo eso y todo lo que vas a ganar cuando lo consigas.

Y para que en el camino no te cuentes cuentos en plan “por un día que no lo haga no pasa nada”.

Porque sí que pasa. Y nadie tendría que estar detrás de ti para recordártelo.

3.Fe

Y con fe me refiero, por un lado, a una confianza interna en que tú puedes conseguir eso y te lo mereces.

Pero también a una confianza externa en que eso es posible.

Creer en algo es una decisión interna, y no depende de nadie más que de ti.

No vale decir que “no puedo creer en algo porque no lo he visto”. Es que, si lo hubieras visto, no estaríamos hablando de creer, ¡estaríamos hablando de ver!

Cuando crees en algo sin haberlo visto es porque estás tomando la decisión de creer.

Y cuando quieres creer, pero te cuesta, necesitas ver qué está pasando ahí, de qué manera te estás autosaboteando.

Por ejemplo, que me decía una coachee hace poco, “es que si no me lo creo mucho, pues así no me llevo un chasco si no pasa”.

Vale, ¿y qué problema tienes tú con llevarte un chasco? Porque en la vida hay chascos igual que hay alegrías.

¿Qué te pasa a ti con los chascos? ¿Qué te pasa a ti con las situaciones que te generan malestar? ¿Las evitas de alguna forma?

Que no me refiero a que tengas que ser una ilusa, pero sí a que creas que va a pasar lo mejor y también sepas estar preparada y sostenerte si pasa lo peor.

4.Decir que no, muchas veces

Cuando quieres conseguir algo no vale con que sepas lo que quieres, con que estés dispuesta a sacrificarte por ello y con que confíes en que vas a conseguirlo.

También necesitas tenerlo presente cada día y decir que no a todo lo que te saque del camino.

Como si fueras a hacer un viaje de Barcelona a Coruña, ¿qué harías si alguien te dice que pases a verle por Cádiz? Pues de eso se trata, de saber decir que no a todo lo que te saca de tu camino.

Decir no a lo que es más cómodo, pero no te lleva a donde quieres.

Decir no a lo que te entretiene, y va a hacer que llegues más tarde.

Decir no a ir apagando fuegos que te distraen de tu objetivo.

Por ejemplo, recuerdo a una coachee que se había cogido dos meses para ponerse con un proyecto personal que le ilusionaba mucho. Pero, entre medias, fueron surgiendo imprevistos, asuntos relacionados con otras personas y pequeñas cosas cotidianas que la distraían de su objetivo. Total, que a la vez que iba diciendo que sí a todo eso, se estaba diciendo que no a sí misma.

¿Sabes cuál era su problema? Que priorizaba cualquier compromiso externo antes que el compromiso consigo misma. Que si se trataba de una obligación con alguien, tipo entregar algo que le había encargado su jefe, entonces sí. Pero, como en lo suyo nadie la obligaba ni tenía que rendir cuentas a nadie, lo iba dejando.

Y creo que esto es bastante común, la sensación de que lo tuyo es opcional, que no tiene tanto valor, que puede esperar, porque todo lo demás es super importante a su lado.

Pero resulta que, cuando lo que pensamos que queremos y lo que sentimos que queremos no está alineado con lo que después hacemos, es imposible que confiemos en nosotras mismas.

Por eso es tan importante que sepas decir que no a todo lo que te aleja del lugar al que quieres llegar.

5.Energía

No todos los momentos de la vida son apropiados para proponerte conseguir algo.

Cualquier objetivo, por más que te ilusione, requiere que tú estés bien, que estés fuerte, que estés en una etapa tranquila y sin altibajos.

Ya sea que quieras separarte de tu pareja, ya sea que quieras buscar un trabajo en el que te sientas valorada o que quieras sacarte una oposición, primero necesitas tener la energía adecuada para ello.

Si estás en una etapa floja, si tienes muchos frentes abiertos, si hay mucha inestabilidad en tu vida, no es el momento de proponerte algo que te requiera energía, porque no la tienes disponible.

Y si te metes en algo que requiere que estés bien, cuando no lo estás, es muy posible que termines peor que al principio.

Es como si quisieras preparar una comida para veinte personas con el frigorífico vacío, ¿ves que primero tendrías que hacer la compra? Pues eso.

Que no quiero decir que tengas que sentarte de brazos cruzados a esperar que te vuelva la energía como por arte de magia. Es probable que necesites moverte y hacer algo para encontrarte mejor, ya sea pedir ayuda, cerrar temas abiertos o fortalecerte de alguna forma.

Y, si a pesar de estar dispuesta a sacrificarte, de tener ilusión, de tener fe, de tener foco y de tener la energía suficiente, no te pones, mira a ver qué está pasando.

Si es que te cuentas que sí que lo crees posible y te crees capaz, pero en el fondo no.

Si es que tú piensas que ese objetivo es tuyo y nace de ti, pero en el fondo no lo has elegido tú.

Si es que te metes demasiada presión y es un objetivo demasiado exigente o no está compensado con endorfinas y disfrute en otras áreas de tu vida.

Si es que el miedo a lo que podrías perder es más grande que todo lo demás.

Si es que… mil posibilidades más.

Pero desde luego que no se trata de que tengas que estar motivada para ponerte con algo o que tenga que venir alguien a motivarte.

Incluso, muchas veces, te pones y después va surgiendo la motivación.

La cosa es que te pongas.

Que tengas claro que la única persona a la que el último día de tu vida le rendirás cuentas de lo que hiciste y de lo que no hiciste, de las ilusiones que cumpliste y las que dejaste abandonadas en el camino, eres tú.

¿Qué me dices? ¿De qué te has dado cuenta al leer el post? Me encantará que lo compartas conmigo en los comentarios aquí debajo :-). 

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Acerca de Vanessa Carreño

Trabajo con mujeres que se sienten inseguras, no se valoran ni tienen confianza en sí mismas, le dan muchas vueltas a la cabeza y se preocupan mucho por lo que piensen los demás.

Con mis programas de Autoestima, Relaciones Personales y Dependencia Emocional consiguen ganar confianza en sí mismas y sentirse seguras y capaces de alcanzar sus objetivos. Aprenden a valorarse, se atreven a ser ellas mismas y empiezan a disfrutar de su vida y de sus relaciones.

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2 comentarios

2 comentarios
  1. Elena 26/05/2022

    Excelente el post, me cayó como anillo al dedo, me sirvió para darme cuenta en qué me estoy equivocando respecto a un proyecto que empecé, y bueno, a corregir. Todos los post son geniales, siempre aprendo algo, gracias, bendiciones.

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 02/06/2022

      Qué bien, Elena. Me alegro de que te llegara justo a tiempo. Muchas gracias por tus palabras.
      Un abrazo,
      Vanessa

      Responder

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