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Por qué siempre te encuentras al mismo tipo de hombres

Hombre cogiendo en brazos a una mujer

Seguro que alguna vez te has hecho esta pregunta: ¡¿por qué siempre me encuentro al mismo tipo de hombres?!

Pues hoy quiero demostrarte que no es casualidad. Ni mal de ojo. Ni que todos sean iguales.

Es sincronicidad. Es compatibilidad. Es la horma con su zapato.

Encajamos con lo que somos en ese momento. Y solo podemos dejar de encajar con ese tipo de hombre cuando dejamos de ser la mujer que estamos siendo.

Bueno, mejor dicho, cuando dejamos de colocarnos como nos estamos colocando y de repetir el mismo rol de siempre (“de siempre” quiere decir de toda la vida).

¿Lista para saber por qué siempre te encuentras al mismo tipo de hombres? Vamos con ello.

 

1. Imagínate a una mujer que pierde la cabeza cada vez que se enamora, que idealiza mucho al otro y se siente un poco pequeña a su lado y que siempre se preocupa mucho por sus relaciones. ¿Qué va a atraer?

Pues a hombres que no tienen claro lo que quieren, que no le dan seguridad, que van muy a lo suyo, poco comprometidos, poco de planificar, poco consistentes, y a los que hay que perseguir para que estén. Porque con esos es con los que ella podrá preocuparse y cumplir su papel de “ir detrás”.

 

2. Piensa ahora en un hombre de esos que se flipa un montón con cada historia que comienza. De esos que te sube a una nube con fuegos artificiales y te repite mil veces lo maravilloso y apasionante que es todo contigo… A ver, esto le puede gustar a cualquiera, de acuerdo.

Pero, el perfil de hombre del que te hablo, un día suelta la nube y tú caes en picado. Y te pegas una ostia bien grande. ¿Qué tipo de mujer crees que se engancha aquí y se queda esperando a que vuelva a recogerla?

Pues seguramente una mujer que se enganchó a este tipo tan adulador porque tiene mucha necesidad de ser vista. Tal vez alguien a quien de niña no supieron mirar o no recibió una mirada cálida y amorosa.

Me confieso: este podría ser el rol que yo he ocupado en mi pasado. En mi adolescencia me enganchaba a cualquier chico que me mirara un poco. Y, más adelante, a los que me requetemiraban. A los que, como el perfil éste de la nube, me hacían sentir super especial, super vista, super maravillosa y super deseada… Claro, la mirada que me faltaba me llegaba por ahí, y yo me flipaba. La horma y el zapato 😏.

 

3. Otro caso super habitual, que veo en muchas de las mujeres con las que trabajo: la mujer que es super comprensiva, empática y amorosa, con mucha capacidad para entender al otro y ponerse en su lugar. ¿Con quién se va a topar?

Pues con tipos que necesiten ayuda, ya sea un casado que está super mal con su mujer, un hombre con muchos problemas económicos o de otro tipo, uno con muchas inseguridades…

Hombres a los que cuidar, a los que proteger, a los que pasar la mano por encima en plan “pobrecito”, a los que salvar de que alguien les haga más daño

¿El típico que en la primera cita se pasa dos horas hablando de los problemas con su ex? Pues ese. Y ahí lo que hace este perfil de mujer es escucharle, preguntarle y darle consejos. Sal-var-le.

“Es tan sensible y tan honesto… Qué mono que se da cuenta de que se quiere poco a sí mismo y me lo dice… Qué tierno que le ha dado pena que esto se termine…”, son algunas frases que he escuchado en sesión a esta mujer comprensiva (ojo, si tú también quieres trabajar conmigo y dejar de repetir patrones, rellena este formulario).

 

4. ¿Más parejas que hagan el click perfecto? Pues la que se adapta mucho al otro, le da mucho espacio para que se sienta a gusto, se interesa mucho por él y ella se queda en un segundo plano… Y va a una cita y deja que el otro hable, que esté cómodo y que se sienta a gusto. ¿A qué tipo de hombres se encontrará? Pues es muy posible que a los que necesitan ser vistos, pero no tienen interés en ver.

Es de cajón: si yo soy de adaptarme a los ritmos del otro, a lo que le vaya bien y a lo que él quiera hacer, y yo no propongo y solo hago lo que me proponen, pues me encontraré a personas que quieran hacer lo suyo y me tengan poco en cuenta a mí. Porque a esas es a las que les va bien que yo me deje llevar.

 

5. Cuando alguien es de dar mucho, de estar siempre pendiente del otro, de ofrecerse para ayudarle y de decir que sí a lo que le piden, aunque no le apetezca, se encontrara a personas que quieran recibir mucho. ¿Lo ves? No a las que busquen una relación equilibrada de “doy, me das, doy, me das”, sino a las que quieran recibir más que dar.

 

6. ¿Y la que reprime sus emociones, se calla lo que le no le gusta y nunca se enfada?
Por ejemplo, estoy conociendo a alguien y un día tiene un detalle que me molesta. Y en el primer momento siento enfado, pero después empiezo a pensar “bueno, no se habrá dado cuenta, no pasa nada, tampoco vamos a estropear el día por una tontería”. ¿Con quién crees que va a cuajar ésta?

Pues con tíos que no quieren problemas, que no quieren discusiones, que solo quieren buen rollo y que les digas que sí a todo.

Y ahí es cuando, muchas veces, lo que pasa es que un día ese hombre te deja diciéndote que eres perfecta y maravillosa y que cualquiera se moriría por estar contigo. Y tú no entiendes nada… ¿Qué ha pasado aquí? Pues lo que ha pasado es que te has esforzado en ser perfecta y maravillosa, en ser cariñosa y cuidadosa, en adaptarte y no dar problemas, en ser empática…, en vez de simplemente ser tú.

Es decir, que has construido una imagen ideal de la muerte en vez de ser auténtica y explotar de rabia cuando algo te cabrea, disgustarte cuando algo te entristece o dejar que esa persona te vea con pelos de loca y sin pintar.

 

7. Es lo mismo que la que esconde su vulnerabilidad y solo quiere que la vean bien, perfecta, imperturbable y siempre con una sonrisa en la cara, como si estuviera en una especie de pedestal intocable al que es muy difícil llegar. Una especie de Cleopatra fría y distante. ¿A quién atraerá esta mujer? Seguramente a perfiles que busquen trofeos.

Es decir, si yo me muestro inalcanzable, les resultaré atractiva a hombres que se fijen en lo difícil, porque se sienten más valiosos cuando consiguen a alguien que parecía imposible. El problema es que este perfil, una vez conseguido el trofeo, pierde el interés…

Además de que, cuanto más me resista yo a mostrar mis emociones, más fácil será que me encuentre a personas que tengan dificultad para conectar con sus emociones y se queden más en lo superficial.

 

8. Y un último match (que lo nombro el último, pero casi es de los que más veo): la que hace de madre con el inmaduro.

¿Cómo es esta mujer? Super resolutiva, que busca, que organiza, que va, que viene, que hace esto y lo otro, y llama y resuelve. Que se ha sacado las castañas del fuego mil veces y no necesita la ayuda de nadie.

La que se siente segura teniéndolo todo controlado y a la que todo el mundo acude cuando tiene un problema porque siempre sabe lo que hay que hacer. Super apañada, vaya.

¿Con qué tipo de hombre se enganchará esta mujer? Pues con uno que no es capaz de ocuparse de sus cosas ni de resolver sus problemas, que se queja y echa las culpas fuera (pero él no cambia nada), que lo deja todo para mañana, que viven en el presente y no piensa en el futuro, …

Claro, porque lo que no hace él, ya se lo hace ella. Y él está cómodo y ella se siente útil… Hasta que un día revienta, porque, tarde o temprano, esta mujer revienta… Y entonces seguramente quiera que él vea cómo tendrían que ser las cosas, “¿pero no se da cuenta de que esto se hace así? ¿cómo puede ser tan crío?”, en un modo más de madre y de educadora “echabroncas” que de pareja.

 

Y así en todos los casos: alguien muy celoso con una pareja que entienda el amor como posesión; alguien muy manipulador con alguien que tienda a sentirse culpable, dude mucho de sí misma y se cargue toda la responsabilidad; alguien muy perfeccionista con alguien muy inseguro que necesite mucho la aprobación del otro…

La cosa es que te des cuenta de que, si siempre te encuentras al mismo perfil de hombres, es porque hay algo tuyo que está encajando ahí a la perfección. Y desde luego que, si quieres dejar de encontrarte con ese perfil, es en ti donde necesitas resolverlo.

¿En cuál de estos te ves más? ¿Identificas cuál es tu rol y con qué perfil sueles encajar desde ese rol? Me encantará que me lo cuentes en los comentarios aquí debajo, prometo responderte.

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Acerca de Vanessa Carreño

Trabajo con mujeres que se sienten inseguras, no se valoran ni tienen confianza en sí mismas, le dan muchas vueltas a la cabeza y se preocupan mucho por lo que piensen los demás.

Con mis programas de Autoestima, Relaciones Personales y Dependencia Emocional consiguen ganar confianza en sí mismas y sentirse seguras y capaces de alcanzar sus objetivos. Aprenden a valorarse, se atreven a ser ellas mismas y empiezan a disfrutar de su vida y de sus relaciones.

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5 comentarios

5 comentarios
  1. Sandra 03/05/2024

    Me veo en varios de los ejemplos que dices en el post. ¿Tiene sentido que pueda estar en varios roles a la vez?

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 03/05/2024

      Sí, claro. Casi nadie encaja solo en uno de los ejemplos que he ido poniendo. Las personas somos más complejas que una simple etiqueta de “cuidadora” o de “adaptada”. Es lógico que en unos momentos te puedas ver más en un rol que en otro, o que con una pareja te haya salido más uno que otro. Lo que sí es siempre es que el rol en el que te ves tiene algo que ver contigo y con tu historia de vida, y que ese rol es lo que hace que después encajes más con un perfil de pareja y menos con otro.
      Un abrazo,
      Vanessa

      Responder
        • Vanessa Carreño Andrés 13/05/2024

          Para nada. Dramático es cuando nos pasa algo y no nos damos cuenta. Pero si ahora te estás dando cuenta de que te pasa eso y de que los perfiles con los que te encuentras es porque encajan en algo contigo, entonces eso es maravilloso. Porque solo cuando te haces consciente de algo tienes la posibilidad de cambiarlo.
          Ahora toca que te pongas a ello, por mi parte encantada de acompañarte si quieres ;-).
          Un abrazo,
          Vanessa

          Responder
    • AL 03/05/2024

      Yo igual. 🤦‍♀️💩 Vaya desastre.

      Responder

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