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Doce señales de que tienes un apego ansioso con tus parejas

pareja de la mano - apego ansioso

¿Quieres saber cómo te vinculas en pareja y si tienes un estilo de apego ansioso?

Lo primero, el apego es la manera en la que nos vinculamos con los demás y se forma principalmente en la infancia, por la relación con nuestros padres, aunque también pueden influir otras experiencias.

En un niño, el tener una figura de apego segura, el recibir afecto, el sentir que hay una persona que está ahí para ayudarle y apoyarle, es una cuestión de supervivencia. Necesita esa seguridad y esa protección igual que necesita comer o dormir.

Y que hayas tenido, o no, eso en tu infancia va a marcar cómo te vinculas en tu edad adulta a otras personas, en especial a tus parejas, y cómo confías en ellos.

¿Cuántos tipos de apego hay? Principalmente, tres. El apego seguro, el apego inseguro evitativo y el apego inseguro ansioso.

El apego seguro es alguien que se siente cómodo en la intimidad de sus relaciones y que vive esas relaciones desde la calma.

El apego inseguro evitativo es el que necesita mucha independencia y libertad, rehúye la intimidad y no se preocupa demasiado por sus relaciones ni por la disponibilidad de su pareja.

Y el apego inseguro ansioso, del que te voy a hablar en este post, es quien necesita mucha intimidad y sufre mucho en sus relaciones. Dedica mucho tiempo a pensar en su pareja, en lo que les pasa, en lo que él hace, en lo que no hace…

Estos comportamientos de los apegos inseguros son patrones que fueron adaptativos en la infancia, para poder gestionar esa carencia de una figura de apego segura, pero que se vuelven desadaptativos en la edad adulta.

Y, en el caso del apego inseguro ansioso, puede venir de haber tenido un exceso de sobreprotección cuando eras niña, que ahora hace que busques esa seguridad en otros, porque no sientes que puedas resolver tus problemas por ti misma.

O bien, de haber crecido con una carencia de un vínculo afectivo, que hace que ahora busques desesperada ese cariño que no recibiste. Pero, en este caso, al no tener un referente de lo que es un amor sano y de lo que no lo es, eso hace que termines eligiendo mal y vinculándote a personas tóxicas.

Explicado esto, te voy a contar las doce señales de que tienes un perfil de apego ansioso con tus parejas (y si quieres que trabajemos juntas tu manera de apegarte, puedes rellenar este formulario para tener una sesión de valoración).

1.Toda tu atención está puesta en el otro.

Cuando estás en una relación vives pendiente de lo que el otro hace, de que te escriba, de que te proponga, de lo que te dice, de si está más cariñoso o menos que ayer, de lo que en realidad quería decir con ese comentario…

Cualquier mirada de desaprobación, cualquier cosa como que tarde un poco más de lo normal en cogerte el teléfono o que hoy no quiera quedar contigo, enciende todas tus alarmas.

Calculas quién de los dos ha hecho qué y quién no, como si intentaras medir quién está dando más en la relación, para quedarte tranquila con que el otro te está dando.

Es decir, estás super pendiente del otro y eres hipersensible a cualquier cambio en su comportamiento. En cuanto hay una amenaza o una señal de peligro te entra mucha ansiedad y solo te calmas si el otro te da muestras irrefutables de que la relación está a salvo. Pero, como estás en ese análisis constante de todo, podo después vuelves a ver una señal de peligro, y vuelta a empezar el ciclo de la ansiedad.

2.Te interesas más por quien menos se interesa por ti.

Si alguien se interesa abiertamente por ti, a ti no suele interesarte. Eso sí, si resulta que de repente le ves con otra persona o por lo que sea ya no muestra aquel interés por ti, entonces empiezas a fijarte en él… Pero si vuelve a interesarse por ti otra vez, lo más probable es que tú pierdas el interés y te desinfles (precisamente porque lo que a ti te pone es lo que te genera inseguridad).

Y si alguien no muestra interés por ti o no es una persona disponible, porque tiene pareja, porque no la busca o por lo que sea, entonces a ti te gusta. Y cuanto menos interesado está él, más vas tú detrás.

3.Como te sientes depende de lo que hace el otro.

Como estás muy pendiente del comportamiento y el estado de ánimo del otro, según esté él, así te sientes tú.

Como todo tu foco está en asegurarte de lo que el otro siente por ti, si sientes que está bien, que está cariñoso, que está pendiente de ti, que todo va bien, pues tú te sientes bien (aunque sigues estando en alerta para percibir cualquier amenaza).

Si en cambio hay cualquier señal de que pasa algo, sea real o sea que tú la estés interpretando así, pues te sientes mal. Ahí es cuando entras en la ansiedad y necesitas acercarte para recibir una muestra de afecto y poder calmarte. Si no la recibes, tus miedos se multiplican, te bloqueas y ya no puedes pensar en otra cosa en todo el día.

Y, si la recibes, te calmarás un rato. Incluso puede que te des cuenta de que has reaccionado muy rápido, de que malinterpretaste algo y sacaste conclusiones equivocadas, pero tarde o temprano volverá a suceder lo mismo. Porque en cuanto vuelva a tener un comportamiento que te genere inseguridad, volverás a entrar en esa angustia y en esa necesidad de que te confirme que todo está bien.

Total, que así nunca puedes estar tranquila. Si no te da, porque no te da. Y si te da, porque en cualquier momento te puede dejar de dar (y todo porque estás poniendo tu seguridad en el otro en vez de tenerla dentro de ti).

4.Necesitas constantes muestras de cariño.

Si tienes un apego seguro y tu pareja también, tú sientes un amor incondicional. Te sientes querida, cuidada, aceptada y valorada por el otro, confías en ti y en el otro, sientes que nada te puede pasar y que, si algo te sucede, esa persona estará contigo.

En cambio, si tienes un estilo ansioso, tú no te sientes segura de ese amor incondicional, no sientes que el otro esté disponible o accesible para ti y no confías en ti ni en él. Y, por eso, porque no te sientes segura de que te quiera y porque temes que te abandone, necesitas continuas muestras de cariño. Tienes mucha necesidad de contacto físico y de que te demuestre una y otra vez que te quiere.

Por ejemplo, te pones nerviosa si no te besa en público o no te coge de la mano, y empiezas a pensar que le pasa algo contigo.

O si tu pareja se va de viaje con un grupo de amigos lo pasas fatal y necesitas que te esté llamando cada poco.

5.Sueles terminar en relaciones de dependencia.

Como no llevas bien el estar sola sin pareja, como tienes mucho miedo de perder a esa persona y como necesitas sentirte apegada emocionalmente a alguien, tienes todas las papeletas para terminar en relaciones dependientes. Es decir, relaciones en las que no estás bien, pero tampoco te vas.

Porque crees que sin el otro te vas a morir y porque cuando has estado sola tenías mucha angustia, y desde ahí necesitas estar en pareja y te aferras y haces todo lo imposible para que la relación siga adelante, aunque sea a costa de ti misma.

6.Necesitas arreglar los conflictos ya.

Si tenéis una discusión y el otro está enfadado, eres incapaz de seguir con tu vida hasta que lo arregláis.

¿Por qué? Porque se ha activado tu herida y tu miedo a la pérdida, y desde ahí te vuelves completamente dependiente, como una niña asustada y muerta de miedo.

Necesitas que el otro se calme y vuelva a estar bien contigo para poder sentirte bien. Y, cuantos más conflictos y más situaciones de ese tipo hay, más te enganchas tú a la relación.

Por eso, si tú eres una persona con un apego inseguro y mucho miedo al abandono y tu pareja es alguien que cada vez que hay un conflicto necesita alejarse, huye o te amenaza con terminar la relación, tu nivel de enganche será cada vez mayor, porque esa persona está activando tu herida más profunda.

7.Vives la relación desde el miedo.

Todo es miedo. Sientes muuucho miedo.

Miedo a que deje de quererte, miedo a que conozca a otra persona, a que se interese por alguien más, a que le falte algo contigo, a que no te quiera tanto como tú a él, a que te deje por alguien, a no estar a la altura de su ex, a no ser suficiente para él, a no gustarle a sus amigos…

Es como que tienes una constante sensación de peligro y de miedo a perderle.

8.Te lo tomas todo personal.

Cualquier cosa que hace el otro, cualquier cosa que a ti no te encaja, la interpretas como algo que tiene que ver contigo.

Si hoy no tiene ganas de hablar, es que le pasa algo contigo.

Si va a un sitio sin decirte nada, es que no se lo pasa bien contigo o que te esconde algo.

Si no te cuenta algo, es que ya no te quiere o que no eres importante para él.

Si hoy no viene a verte, es que no quiere estar a solas contigo.

Y así, con todo…

9.Das y das, y aguantas y aguantas, con tal de no perderle.

Estas super pendiente del otro porque te da miedo que te deje o que te rechace.

Como necesitas que esa persona te quiera y te apruebe para que siga contigo, tus necesidades dejan de ser importante para ti y todo tu empeño está en complacer al otro.

Como tienes la creencia de que cuanto más te esfuerces más te van a querer y cuanto más des mejor irá la relación, cuando estás con alguien te vuelcas totalmente y toda tu vida gira en torno a tu pareja. Por ejemplo, si te proponen un plan o te apetece hacer algo, lo primero en lo que piensas es en él.

Te adaptas a que el otro marque el ritmo de la relación y dejas que lleve la batuta, porque tienes miedo de que, si te arriesgas y tomas la iniciativa en algo, pueda rechazarte.

Y, como en el fondo no te sientes segura en esa relación ni sientes que puedas contar con el otro, estás muy pendiente de él y de satisfacer sus necesidades, en ese anhelo de poder llegar a sentirte segura ahí.

10.Te haces responsable de cómo funciona la relación.

Claro, porque te has convencido de que todo va a depender de lo que tú hagas y porque le has dado al otro un lugar de poder que hace que toda la carga de la relación recaiga sobre ti.

Si está raro, si no te llama, si está distante, la culpa es tuya.

Si algo no funciona es por ti, porque tú no lo estás haciendo bien.

Y te esfuerzas para que se mantenga interesado. Y te olvidas de tus necesidades porque piensas que si le llamas mucho se va a cansar de ti, o que si le dices lo que quieres le vas a espantar, o que si te equivocas en algo te va a dejar de querer.

Y, si algo te molesta, o te hace daño, o no es lo que necesitas, te cuentas que eres demasiado exigente, demasiado susceptible o demasiado dependiente. Todo con tal de acallar tus sentimientos y tus necesidades para que el otro esté bien y la relación siga.

11.Sientes que persigues al otro para que te dé más.

Como alguien con apego ansioso tiende a vincularse con personas con apego evitativo, porque son las que le despiertan ese intenso sentimiento de inseguridad que le engancha y que cree que es “el amor”, pues su sensación con una pareja evitativa es que todo el rato tiene que ir detrás y que nada de lo que le da es suficiente.

Donde alguien con un apego seguro sí sería capaz de calmar tu ansiedad, alguien con un apego evitativo (recuerda que son las personas que huyen de la cercanía y la intimidad y que necesitan independencia) te la disparará aún más.

Así que vivirás en una constante persecución para que el otro te demuestre y para que se entregue tanto como te entregas tú.

Que necesito que hablemos más, que me escribas alguna vez durante el día, que me propongas planes para las vacaciones…

Pero siempre con ese trasfondo de tener paciencia y de adaptarte a sus ritmos para que no se agobie…

Es decir, sin que puedas relajarte ni un momento, estar tranquila y simplemente disfrutar de la relación.

12.Te cuesta comunicar lo que te pasa.

Cuando tienes un apego ansioso es fácil que te moleste algo del otro (recuerda que estas en hiperalerta analizándolo todo y que te lo tomas personal), pero si te sientes herida no sabes expresarlo porque te puede el miedo a que el otro te deje, así que te lo guardas y no comunicas cómo te estás sintiendo ni lo que necesitas.

Esperas que el otro lo adivine, le envías señales indirectas de que estás enfadada, te pones a la defensiva o terminas explotando con rabia y atacándole de manera exagerada.

Y, si pasa esto último y hay una gran discusión, como rápidamente entras el miedo a que se canse de tus arrebatos, empiezas a machacarte y a culparte por lo mal que lo has hecho y porque lo estás fastidiando todo. Así que vuelves a entrar en el círculo vicioso de pedir perdón y de adaptarte para que el otro no te deje.

Incluso, muchas veces, como no eres capaz de expresar que te has sentido dolida con algo, lo que haces es utilizar estrategias para llamar la atención del otro, tipo alejarte, no llamarle o simular que no te interesa tanto, aunque en el fondo te estés muriendo de ganas de contactar con esa persona.

Es decir, te vas de un extremo al otro: o estás muy encima del otro en ese anhelo de seguridad, o te reprimes y te alejas para que reaccione y vuelva contigo y puedas volver a sentirte segura, aunque solo sea por un rato. Y justo este tipo de estrategias y de comportamientos son las que hacen que, una y otra vez, atraigas a personas evitativas.

¿Qué me dices? ¿Te has dado cuenta de que tienes un apego ansioso? Si quieres puedes compartirme con qué puntos te has sentido más identificada, en los comentarios aquí debajo. Me encantará leerte 😊.

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Acerca de Vanessa Carreño

Trabajo con mujeres que se sienten inseguras, no se valoran ni tienen confianza en sí mismas, le dan muchas vueltas a la cabeza y se preocupan mucho por lo que piensen los demás.

Con mis programas de Autoestima, Relaciones Personales y Dependencia Emocional consiguen ganar confianza en sí mismas y sentirse seguras y capaces de alcanzar sus objetivos. Aprenden a valorarse, se atreven a ser ellas mismas y empiezan a disfrutar de su vida y de sus relaciones.

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14 comentarios

14 comentarios
  1. Yolanda 24/03/2022

    Hola Vanessa!
    Me siento identificada con tu post, ahora lo que necesitaría es otro para rebajar ese estado ansioso y poder relacionarme con más calma de lo que lo hago.
    Aunque intuyo que cultivando la seguridad y confianza en mi puede ser una manera de rebajar.
    Muchas gracias por compartir tanta información valiosa.

    Responder
    • Maria José 25/03/2022

      Vanesa me encanta tu forma de expresar, clara, directa, entrañable. Gracias🙏💕, gracias🙏💕, gracias🙏💕.

      Responder
      • Vanessa Carreño Andrés 29/03/2022

        Qué bien, Maria José, me alegro mucho de que te guste. Mil gracias a ti por compartirlo :-).
        Un abrazo,
        Vanessa

        Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 29/03/2022

      Hola Yolanda,
      Sí, quien tiene un apego ansioso ha de aprender a darse a sí mismo eso que hasta ahora buscaba en los demás. Desde ahí, desde darte seguridad, cariño y apoyo, desde escucharte y quererte como lo más valioso que hay en tu vida, también se trata de que elijas a personas que de verdad puedan darte lo que necesitas, y no que te dejen en carencia todo el rato.
      Un apego ansioso nunca podrá estar en paz con un apego evitativo, así que cuanto mejor reconozcas a ese perfil y más conectada estés contigo para salir huyendo a la primera que lo huelas, mucha más calma tendrás ;-).
      Un abrazo muy cariñoso,
      Vanessa

      Responder
  2. Carmen Carruido 24/03/2022

    ♥️🙏🤗🙏

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 29/03/2022

      Mil gracias, Carmen :-).
      Un abrazo,
      Vanessa

      Responder
  3. Inma 24/03/2022

    Holaaaa chicas! Yo me identifico con el apego inseguro evitativo. Ahora, lo estoy gestionando con mi madre, q tiene apego inseg. Ansioso. Ayer, estuve con ella con tarea de arreglar ropero y mi relación: callarme tras muchas preguntas suyas, me enfadaba otras veces xq era como defenderme… mucho agobio q me cansa. Hoy he amanecido, con mareos creo x la contractura cervical. He reflexionado q x la relación con mi madre, huyo de relaciones en general e íntimas más todavía, miedo y vergüenza a que salga mal….¿Es una compensación una historia con otra?
    Gracias!

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 29/03/2022

      Hola Inma,
      Muchas gracias por compartir. No estoy muy segura de a qué te refieres con que sea una compensación. Más bien te diría que lo que sea que tú crees de ti, y que en parte habrás aprendido de la relación con tus referentes, así será como te relaciones con otras personas, sobre todo con tus parejas.
      Un abrazo,
      Vanessa

      Responder
  4. Carolina 25/03/2022

    Hola Vanessa, me siento muy identificada, acabo de terminar una relación con mucho dolor, siento que aún ambos nos queremos, pero tengo ese estilo de apego inseguro y él del evitativo e hice exactamente todo lo que describes: no llamarlo, alejarme cuando algo me hacía sentir insegura en vez de poder manifestarlo abiertamente, y así el se canso de mis actitudes y yo de la atención que quería de él 🙁

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 29/03/2022

      Hola Carolina,
      Por un lado se trata de que te des esa atención a ti misma, pero también de que legitimes tus necesidades y te des permiso para querer lo que quieres de una pareja. En sí no está bien ni mal, simplemente habrá unas personas que podrán dártelo y otras que no. Y ahí es donde has de elegir desde el amor a ti misma.
      Un abrazo,
      Vanessa

      Responder
  5. María 25/03/2022

    De acuerdo al 100%. Así me he comportado yo en todas mis relaciones. Y ya desde bien pequeñita no hacía ningún caso de los chicos que se habían fijado en mí y sin embargo me fijaba en los que no me hacían caso. Ya de adulta he mantenido este modelo, tal vez de una manera no tan evidente pero el tema de la no disponibilidad de mi pareja ha sido una constante, lo cual disparaba todas mis alarmas, me hacía sufrir y aún así mantenerme en relaciones poco sanas durante años y años. Yo que siempre me había creído independiente me convertía, en una relación, en la persona más dependiente y obsesiva del universo. Ahora estoy aprendiendo a sentirme segura y a confiar en mí, por el momento en soledad porque sé que tengo temas que solucionar para poder entrar en una nueva relación habiendo sanado algunos aspectos como por ejemplo este modo de amar desde el apego (inseguro en ambas modalidades). Y estoy de acuerdo con Yolanda en que sería maravilloso otro post con algunas claves para aprender a vincularnos desde un apego seguro.

    Muchas gracias porque siempre das en el clavo.

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 29/03/2022

      Muchas gracias, María. Felicidades por estar en ese camino de sanar dentro de ti. Queda pendiente ese post, sí :-).
      Un abrazo,
      Vanessa

      Responder
  6. Paula 25/03/2022

    Me he sentido muy identificada en todo, ahora bien, ¿cómo lo supero sin romper mi relación actual? Gracias por el contenido, tus palabras son muy valiosas.

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 29/03/2022

      Hola Paula,
      Pues no sé cómo es tu relación actual, pero seguro que la manera de superarlo es ahondar en ti y en el amor a ti misma, a través de un trabajo de autoconocimiento, para que desde ahí puedas confiar en ti, darte lo que te mereces y elegir lo que te hace sentir bien.
      Un abrazo,
      Vanessa

      Responder

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