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Tú no le tienes miedo al conflicto, le tienes miedo a otra cosa

Mujer pensando - miedo al conflicto

¿Cómo se sabe cuándo alguien le tiene miedo a los conflictos?

A ver, lo primero es que no los tiene.

Es decir, la señal más evidente de que alguien tiene miedo al conflicto es que (casi) nunca tiene conflictos.

Porque en las relaciones, del tipo que sean, siempre van a surgir roces, malentendidos y desencuentros.

Pretender lo contrario sería como esperar que millones de coches circulen por las carreteras de tu país y que nunca hubiera un accidente. ¿A que eso lo ves imposible? Bueno, pues igual de imposible es que nunca haya conflictos entre las personas.

Así que es de cajón: si nunca tienes roces ni conversaciones incómodas con nadie es que estás evitando el conflicto. Sí o sí.

Pero bueno, que hay más señales de que alguien intenta evitar el conflicto. ¿Cuáles? Pues le escucharás decir cosas como éstas:

“Uy, a mí es que me gusta llevarme bien con los demás”.
“Yo es que paso de movidas”.
“No merece la pena discutir por esa tontería”.
“A mí no me gusta darle vueltas a las cosas”.
“Yo lo que quiero es vivir tranquila y no tener problemas”.
“Es que yo tengo buen carácter, a mí no me suelen molestar esas cosas”.
“Lo paso muy mal cuando discuto con alguien, a mí no me compensa”.
“Yo es que soy muy comprensiva. Me gusta ponerme en el lugar de los demás”.

O el caso de una coachee con la que tuve sesión el otro día. Y hablando de su pareja y de una cosa que él hace y a ella le molesta un montón, mira lo que me decía: “Bueno, no pasa nada, yo también tendré cosas que no le gusten a él. No existe la pareja perfecta”.

Eso es lo que ella se contaba para no tener que hablar con él, a pesar de que lleva tiempo sintiéndose mal por el tema y no consigue que le de igual. Y todo porque, en su caso, le da miedo la reacción de su pareja y no quiere tener más broncas de las que ya tienen.

Bueno, pues esas frases y otras del estilo son las que puedes escucharle a alguien que, en el fondo, lo que tienes es miedo al conflicto.

El verdadero miedo detrás del miedo al conflicto

Te cuento esto porque lo primero para poder cambiar un problema es darte cuenta de que tienes ese problema.

O sea, y hablando de ti, darte cuenta de si tú tienes miedo al conflicto o no lo tienes.

Pero es que, además, en el caso del miedo al conflicto, darte cuenta de que lo tienes NO es suficiente.

Te lo explico.

Mira, cuando alguien evita los conflictos, el problema en sí NO es el conflicto, sino el miedo que se esconde debajo.

¿Qué teme esa persona que ocurra si tiene un conflicto con alguien? AHÍ, en la respuesta a esta pregunta, está la chicha del asunto.

Y te voy a contar ocho miedos muy frecuentes en alguien que evita los conflictos.

1.Miedo a perder esa relación.

Sí, hay quien tiene miedo a que tener un conflicto con su pareja o con una amiga estropee el vínculo que les une. Que después ya no sea lo mismo, que el otro no te quiera tanto, que se enfade, que se aleje de ti…

“A veces soy capaz de pedir perdón aunque crea que no he hecho nada malo. Lo que sea con tal de que no haya más conflictos y se vaya ese miedo tan horrible a que me deje de querer”, que me contaba una coachee esta semana.

2.Miedo a enfadarme demasiado.

Tal vez porque has vivido o presenciado ataques de ira muy fuertes, o porque tienes una mala gestión emocional, o porque aprendiste que lo que sentías no estaba bien… La cosa es que crees que, si te enfadas, no vas a ser capaz de controlarte y va a pasar algo horrible.

3.Miedo a dejar de ser buena.

A no ser lo que se espera de mí, a dar problemas… Porque a mí me contaron que, para que me quisieran, tenía que ser buenecita, estar callada y no dar disgustos.

4.Miedo a que haya una discusión muy fuerte.

Y que el otro pierda los papeles y yo no sepa defenderme.

Sí, hay quien se calla porque le tiene pánico a esa sensación de que el otro te ataque y te diga de todo y tú no sepas qué responder. Y esto suele tener que ver con haberte sentido muy atacada, juzgada o minusvalorada, o con haber recibido una educación muy autoritaria, y no haber podido defenderte.

5.Miedo a quedarme sola.

Uno de los miedos nucleares, de los más profundos y de los más dolorosos es el miedo a la soledad.

Y, claro, tiene sentido que alguien piense que si tiene un conflicto se puede acabar quedando sola. Sobre todo, cuando hay una profunda herida de soledad, de haberme sentido sola en momentos traumáticos de mi pasado.

Es lógico que, en esas circunstancias, termines dando demasiadas oportunidades y obligándote a olvidar lo que te molesta de los demás, porque esa es la estrategia que has aprendido para evitar aquella soledad tan traumática.

6.Miedo a no tener la frase perfecta.

A no saber cómo decirle al otro lo que me ha molestado o incomodado. A no saber responderle si me dice esto o me contesta aquello.

A que entremos en un bucle infinito de argumentos y a no saber pararlo…. (cuando lo cierto es que, como me decía una coachee hace poco, “cuando tú estás en ti y te haces valer, las palabras te salen solas”).

7.Miedo a sentirte culpable después.

Y esto puede venir de una voz interna que te culpa, pero también puede tener que ver con una voz externa (alguien de tu entorno) que te manipula para que te sientas culpable.

Por ejemplo, que en los momentos en los que le hayas dicho a tu pareja algo que te había molestado, él le haya dado la vuelta a la tortilla y te haya dicho que la culpa es tuya o que el problema es que tú eres así o asá.

Y, claro, si tu experiencia es que, cuando confrontas a alguien, esa persona, en vez de escucharte, o de ponerse en tu lugar o de hacer lo posible para solucionar lo que os está pasando, lo que hace es culparte a ti, pues es lógico que no quieras decir las cosas, porque sabes que puedes terminar sintiéndote confusa, insegura y culpable.

8.Miedo a que después hablen mal de ti.

Sí, hay muchas personas que evitan el conflicto en su trabajo, en la familia o en su grupo de amigos, por miedo a que después hablen mal de ellas.

“Cuando pienso en decirle algo a mi compañera me da pánico imaginar que después lo va a comentar con las otras y van a estar hablando de mí”, que me contaba una coachee a la que le pasaba esto.

Esto ocurre cuando te has sentido muy criticada, muy señalada o muy rechazada, por ejemplo, si has vivido experiencias de bullying en el colegio. O, también, cuando estás en un entorno en el que te das cuenta de que se critica y se habla mal de los demás.

….

Estos son algunos de los miedos que se esconden debajo de alguien que evita los conflictos.
Y en ellos es donde necesitas trabajar, no solo en el miedo al conflicto.

Así que, si estás decidida a soltar lo que te está impidiendo hablar con alguien, y quieres aprender a hacerte valer y a defender lo tuyo, eso es lo que conseguirás en LÍMITES.

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Acerca de Vanessa Carreño

Trabajo con mujeres que se sienten inseguras, no se valoran ni tienen confianza en sí mismas, le dan muchas vueltas a la cabeza y se preocupan mucho por lo que piensen los demás.

Con mis programas de Autoestima, Relaciones Personales y Dependencia Emocional consiguen ganar confianza en sí mismas y sentirse seguras y capaces de alcanzar sus objetivos. Aprenden a valorarse, se atreven a ser ellas mismas y empiezan a disfrutar de su vida y de sus relaciones.

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9 comentarios

9 comentarios
  1. Maria 15/02/2024

    Hola Vanessa, muy buen post. En mi caso tenía miedo a perder el control, a ser devaluada y a la culpa por todas las razones que aquí expones, pero el mayor miedo de todos era a empeorar mi salud emocional y anímica, pues tras una discusión fuerte en mi familia podía sentirme hasta semanas con ansiedad y deprimida. De hecho, las discusiones fueron las que me llevaron a una depresión en su origen que luego se fue acentuando por otros factores, pero el mayor detonante siempre era las discusiones familiares en las que el otro me culpaba de todo, por lo que he descubierto que en ocasiones discutir es necesario, pero en según que casos es darle al otro el poder y entrar en su dinámica, así que la mejor técnica para mi fue pasar de todo, pero había momentos en que ya no podía más y después volvía a sentir culpa y estaba hecha polvo. Alejarse, protegerse y autocuidarse es la mejor táctica en algunos casos, priorizando que es mas importante para mí, si darle el poder a la otra persona de desestabilizarme o mi paz mental.

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 16/02/2024

      Hola María,
      Sí, totalmente de acuerdo contigo. No siempre hay que hablarlo todo ni tener todas las conversaciones del mundo, porque hay personas con las que eso resuelve muy poco y tú te quedas peor.
      Creo que lo importante es que tú de verdad, sin autoengaños, sientas que te estás cuidando, que te estás defendiendo y que te quedas tranquila. Y eso puede implicar que unas veces te expreses y te comuniques y otras te alejes para cuidarte.
      Lo que sí es importante trabajar en lo que cuentas es la culpa, porque para que tú caigas en la manipulación de alguien externo que te culpa tiene que haber una parte dentro de ti que también te culpa. Y eso es lo que hace falta mirar :-).
      Un abrazo,
      Vanessa

      Responder
      • Lidia 16/02/2024

        Un gran post como siempre Vanessa, pero tengo sentimientos encontrados.

        Yo ya estoy muy cansada de novias celosas que van de echarme mierda encima y de novios que no se dan cuenta o les da igual. Ayer me lo volví a topar. Pensé en hablar con el chico del tema, que es con quien me relacionaba, pero ¿¿para qué?? Ayer me dejó claro que yo le daba igual, y ni siquiera son habituales míos. Me los encuentro en eventos. Si acaso, le digo algo a la tía la próxima vez que los vea, tranquilamente: “¿oye, qué problema tienes conmigo? Es que siempre vas de cabrearte conmigo y yo no tengo nada que ver contigo. Si quieres que me vaya, te marchas tú, porque yo me voy a quedar aquí”.

        Pero ir detrás de ellos escribiendo mensajes no me parece. Lo malo es que somos del mismo entorno de trabajo, pero por suerte hay mucha más gente.¿Estoy evitando el problema?

        Responder
      • Lidia 16/02/2024

        No había leído el mensaje anterior. Es verdad que me siento mal por la situación, pero creo que es mejor decirlo directamente en persona.
        Creo que estas faltas de respeto son acumulativas. Yo no le decía nada a la gente que no se ponía la mascarilla, hasta que un día le llamé la atención a dos mujeres por la calle y tuvimos una discusión que me dejó como nueva. Con ellas me libré de todo el malestar que me había provocado la otra gente sin mascarilla.

        Responder
        • Vanessa Carreño Andrés 28/02/2024

          Hola Lidia,
          Me cuentas por encima algo que ocurre con un chico y su novia, pero no sé exactamente lo que pasa. Y, aunque lo supiera, se trata de que seas tú quien pueda escucharse y decidir qué necesitas y si es que estás evitando algo o no… Cuando hablo de comunicarle al otro lo que te pasa no se trata de que tenga que ser siempre y en todas las circunstancias. Este post es para que quien evita los conflictos y se calla lo que necesita expresar pueda darse cuenta de lo que hay debajo de esa evitación. Pero claro que habrá momentos en los alguien pueda elegir desde un lugar sano no entrar al trapo en un tema o no expresar lo que piensa, porque no va con él, porque no le compensa, porque ya lo ha hecho muchas veces o por lo que sea… Entonces se trata de que, conociéndote y entendiendo lo que te pasa en ti y en tus relaciones, puedas escucharte y darte lo que necesitas en esa situación.
          Un abrazo grande,
          Vanessa

          Responder
  2. Lidia 08/03/2024

    Uy sí, yo fui de ponerle límites a una compañera en la oficina y montó un pollo de aúpa, ninguna educación tiene y ya está casi por jubilarse.
    Se creó un clima de tensión hacia mí por parte de varios compañeros y lo pasé mal. Uno era un memo también por jubilarse que iba buscando conflicto en cualquier cosa, la otra una niñata que tenía la tontería de la facultad encima, iba de mirarme como con superioridad incluso y le preguntó a otra en mi cara que qué había pasado. Qué curioso que no les hayan renovado el contrato a ninguno.
    No me arrepiento en absoluto de haberle dicho lo que quería decirle a esta señora (con asertividad). Hay que recordar que cualquiera que busque ridiculizarte, es porque te tiene miedo. La ridícula es esa persona, no tú, que tienes tu propia vida.

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 13/03/2024

      Hola Lidia,
      Muchas gracias por compartir. Espero que esa situación te haya servido para conocerte mejor, muchas veces lo que nos pasa en nuestras relaciones es un maravilloso espejo de lo que nos pasa por dentro.
      Un abrazo,
      Vanessa

      Responder
      • Lidia 17/03/2024

        Muchas gracias por tu respuesta Vanessa, aunque no la entiendo mucho. Yo no pude a elegir a la gente con la que trabajaba, y trabajo. Elegí tener el mínimo contacto con ellos, porque tenían un comportamiento muy lejos de lo profesional, y me parecían pésimos a nivel personal (como me demostraron con esta situación que cuento). He tenido la mala suerte de estar en un ambiente sin calidad e inseguro para mi bienestar físico y mental, pero sé que saldré de allí.
        Creo que esta experiencia me ha servido para conocer mejor a las personas tóxicas, a quienes la vida me deja siempre varias entregas por episodio vital, porque tengo esa mala suerte y eso no tiene nada que ver conmigo. Un abrazo.

        Responder
        • Vanessa Carreño Andrés 19/03/2024

          Me refería a que lo que nos va pasando nos puede servir para conocernos mejor y crecer en lo que necesitemos hacerlo.
          Gracias a ti.
          Un abrazo,
          Vanessa

          Responder

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