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Cómo saber si tu pareja te manipula

Pareja en el campo - cómo saber si tu pareja te manipula

Cuando tu pareja te está manipulando, tú no te das cuenta (si te dieras cuenta pondrías un límite firme, es obvio).

Y, cuando empiezas a darte cuenta de algo, no es tan fácil como “dejo la relación hoy mismo”, porque la manipulación ya ha surtido efecto y tú ya te has enganchado.

Claro, una persona manipuladora no se muestra como tal al principio de la relación.

No, no. Al principio todo es muy bonito y estupendo.

Cuando ya ha transcurrido un tiempo es cuando empiezan a pasar pequeñas cosas.

La primera vez es algo absurdo, algo muy sutil a lo que no le das ninguna importancia… Que te grita por algo, que te mira mal, que tiene una reacción agresiva con alguien… El típico mal día que podría tener cualquiera

Pero, poco a poco, esas cosas pequeñas se van repitiendo. Y, lo que antes estaba muy separado en el tiempo, cada vez se repite con más frecuencia y son cosas más gordas…

¿Qué tipo de cosas? ¿Cómo saber si tu pareja te manipula? Pues, después de haber pasado por ello y de haber trabajado con muchas mujeres en relaciones de maltrato, las dos formas de manipulación que me encuentro con más frecuencia consisten en la retirada de afecto y la retirada de seguridad… 

Tranquila, te las explico mejor, que seguro que te suenan:

1. La ley del hielo.

Consiste en que esa persona se enfada por lo que sea y lo que hace es dejarte de hablar, quedarse en silencio (incluso durante varios días), estar como de morros, ponerte malas caras, negarte un beso, sentarse alejado en el sofá, irse a dormir a otra habitación…

Donde otra persona enfadada podría decirte “mira, ahora estoy molesto y no tengo ganas de nada, después hablamos”, aquí no hay explicaciones, y sí mucha frialdad y mucha distancia.

Tu sensación es que te está castigando y que su manera de hacerlo es quitarte su afecto y su cariño.

Y lo mismo le preguntas qué le pasa y te dice que “nada”, pero tú sigues sintiendo que sí que le pasa algo.

Justo ahí empieza la confusión (sí, siempre que te manipulen te vas a sentir confusa): el no saber si es cosa tuya o no, el medio volverte loca y el no entender nada.

Claro, las personas que manipulan te generan mucha confusión (hablé de ello en un reel hace poco, si quieres puedes verlo aquí), porque son personas poco claras, de esas que te dicen una cosa, pero hacen y te demuestran otra.

Como lo que te digo de ponerse frío y distante y rechazarte el cariño, pero que cuando le preguntes si le pasa algo te diga que no.

O, por ejemplo, que habéis discutido y tú intentas acercarte para arreglarlo y te contesta con un tono muy despectivo.

Y el problema es que muchas veces hemos visto tanto este tipo de comportamientos que los tenemos normalizados…

Por ejemplo, que me contaba una coachee después de pasar por una relación de este tipo: “de pequeña, si mi madre se enfadaba, me dejaba de hablar. Y tengo el recuerdo de ir detrás de ella por la casa llorando y diciéndole que si me perdonaba. Y ella que la dejara en paz, y pasaban horas y no me hablaba”.

Claro, con ese comportamiento de su madre, ella había aprendido que es normal que cuando alguien se enfade te retire el afecto, la palabra y el cariño.

Si se lo hacía su madre, ¿cómo le iba a sorprender que años después una pareja le hiciera lo mismo?

“Si desde tan niña aprendí a pedir perdón para que me volvieran a querer, pues ahora entiendo que lo haya seguido haciendo de adulta, incluso sin sentir que yo tuviera la culpa de nada”, me decía.

Sí. Por supuesto que una niña necesita tener la seguridad de que sus figuras de afecto la siguen queriendo siempre, pase lo que pase (y haga lo que haga). ¡Pero es que una adulta también necesita eso! Sentir que, aunque el otro ahora esté enfadado, no la ha dejado de querer ni la va a abandonar

Por eso hace falta mucha crueldad (y este tipo de perfiles manipuladores la tienen) para que, si tú te acercas, el otro se mantenga frío y te diga que no quiere hablar, o que le dejes en paz, o que no te soporta cuando te pones tan pesada.

Total, que así es como esa persona te manipula y consigue engancharte: dosificando el cariño y dándote pequeñas dosis, o cerrando el grifo del todo, según le interese en el momento.

2. La vuelta a la tortilla.

Si en la ley del hielo lo que el otro te retiraba para manipularte y engancharte era el cariño, aquí lo que te retira es la seguridad en ti misma.

Sí, porque en “la vuelta a la tortilla” el objetivo es que tú dudes de ti y te vayas sintiendo cada vez más insegura.

Por ejemplo, él hace algo que te molesta, y tú te quedas resentida y se lo comentas, y entonces él te dice que eres demasiado sensible y que te lo tomas todo a mal. Y tú dudas de ti y piensas que igual sí que eres demasiado sensible.

O, volviendo al ejemplo que te contaba antes de que el otro te deja de hablar, pero le preguntas y te dice que no le pasa nada (ley del hielo)… Bueno, pues igual, después de eso, tú te quedas callada porque te sientes triste y no tienes ganas de hablar, y más tarde él te dice que la culpa es tuya porque te pasaste la tarde callada. Y tú, una vez más, alucinas y no entiendes nada.

O, te cuento un ejemplo real (tan real que se lo he escuchado a cuatro coachees diferentes): te enteras de que tu pareja está en una red social y cuando le preguntas te dice que no. Y tú insistes y él se mantiene en que no, que te equivocas, Pero tú sabes que sí, y cuando le enseñas una prueba te dice que eres una controladora, que le espías, que estás loca y que “¡esto es intolerable!”.

Es decir, primero te miente y después, cuando le pillas, te dice que el problema lo tienes tú y que la culpa es tuya.

¿Lo ves? En esto consiste la manipulación que le da la vuelta a la tortilla y hace que tú vayas perdiendo la seguridad en ti.

Y, claro, como cada vez te vas sintiendo peor, muchas veces ya no puedes más y explotas. Y, entonces, es cuando él, aprovechando para generarte más inseguridad, te dice que “mira cómo te pones”, que “estás loca” y que “contigo no se puede hablar”.

Y tú cada vez entiendes menos, porque hace un momento eras tú la que se sentía molesta por algo y, de pronto, la víctima es el otro y la culpable eres tú.

Vaya, que la confusión es absoluta. Que es como si te sacaran de una pantalla en la que todo está bien y, de repente, te pusieran en otra en la que tenéis una bronca enorme.

Y, claro, tú te enganchas en entender lo que está pasando y en demostrarle al otro que tú no eres y que la culpa no es tuya. ¿O sí? Porque ya no lo sabes ni tú.

Así que lo que haces es intentar controlarte más y que te molesten menos las cosas, que tus reacciones sean menos viscerales y que no te duela tanto lo que él haga, y no decir nada, y tragar más, y tener cada vez más aguante….

Y, si un día dices algo de buenas formas, de esto que expresas una opinión o comentas algo, el otro te dice que cómo le puedes decir eso, que él nunca haría algo así, que no se esperaba eso de ti… Y tú vuelves a dudar de ti y a sentirte culpable.

Y cada vez hay más dudas, y más confusión, y menos seguridad en ti.

¿Ves las consecuencias de la manipulación del otro? Que tú cada vez reduces más tus límites y te callas más, porque dudas más de ti.

Y, ojo, porque a veces ni siquiera tiene que ocurrir durante una discusión o porque tú le hayas dicho algo que te ha dolido. Muchas veces es, simplemente, que estás hablando de cualquier cosa que te ha pasado, en el trabajo o con tu familia, y te dice que eres una caprichosa y quieres que todos funcionen a tu antojo. Y tú, que a estas alturas ya dudas hasta de si tienes frío o calor, sigues tragando culpa y enganchándote más.

O un día, sin motivo aparente, parece que está de mal humor, y tú le preguntas si está bien y te dice que “si no fueras tan egoísta” o “si te preocuparas más por mí”… Y tú, sin saber a qué se refiere…

Así, como quien no quiere la cosa, va soltando pullitas en las que te echa la culpa de algo, pero no concreta ni te explica nada.

Y tú, cada vez estás más perdida y dudas más de ti. Y justo esa confusión, esa inseguridad y ese sentimiento de culpa, producto de su manipulación, es lo que te deja enganchada y te impide que puedas salir de ahí.

¿Te imaginas cómo se va a quedar tu autoestima después de una relación así en la que te han privado del cariño y de la seguridad en ti? Pues destrozada y hecha una mierda. Por eso a veces es tan difícil salir de ahí.

Si esto te suena, en esta página puedes descargarte gratis el ebook “Lo Que Necesitas Saber cuando No Estás Bien con tu Pareja”.

Y, si lo que quieres es tener claro si te están manipulando y asegurarte de que no te vuelva a pasar, éste es el formulario que necesitas rellenar para trabajar conmigo.

Como siempre, me encantará que me cuentes tu caso en los comentarios aquí debajo 😍.

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Acerca de Vanessa Carreño

Trabajo con mujeres que se sienten inseguras, no se valoran ni tienen confianza en sí mismas, le dan muchas vueltas a la cabeza y se preocupan mucho por lo que piensen los demás.

Con mis programas de Autoestima, Relaciones Personales y Dependencia Emocional consiguen ganar confianza en sí mismas y sentirse seguras y capaces de alcanzar sus objetivos. Aprenden a valorarse, se atreven a ser ellas mismas y empiezan a disfrutar de su vida y de sus relaciones.

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14 comentarios

14 comentarios
  1. Ines 01/02/2024

    Se puede decir más alto, pero no más claro. Así ha sido durante más de cuatro años. Todo lo justifiqué: tengo que aceptarle como es, tiene una mochila emocional muy grande (es viudo), yo soy cariñosa pero no todo el mundo es así…
    Al final… es el el que me ha tirado a la cloaca. Si él hubiera puesto en el asador la décima parte de lo que yo puse… Me parecería que pierdo a un hombre maravilloso y ahora me doy cuenta de que solo recibí migajas… Estoy destrozada. Llegar a ese convencimiento y dolor duele muchísimo.
    Pero gracias por abrirme aun más los ojos. Es muy necesario para personas como yo.

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 02/02/2024

      Hola Inés,
      Muchas gracias por compartir. Sé bien de ese dolor, lo he sentido en mi piel. Y desde luego que te diría que, además de dejarte sentir el dolor, es super importante que trabajes lo que sea que hay en ti que hizo que te quedaras en un sitio donde te daban migajas sin tan siquiera darte cuenta de ello.
      Un cariñoso abrazo,
      Vanessa

      Responder
  2. Nuria 01/02/2024

    Hola, Vanessa.
    Mi matrimonio fue así, como lo describes. Una relación larga, triste y que no tuve el valor de cortar más que cuando temí que mi bebé de un año creciese viendo esas situaciones. Tiempo después de mi separación, él me pidió perdón y me dijo que el culpable de nuestro fracaso había sido, sobre todo, suyo. En ese momento pensé, “entonces no era yo la histérica ni la neurótica”, resulta que era de verdad. Llegué a dudar de mí misma, algo que a día de hoy me parece impensable. Por suerte, ya no soy esa persona, ya no me da miedo que me abandonen ni que me dejen de querer. Saludos.

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 02/02/2024

      Qué bien, Nuria. Me alegro mucho del camino que has andado hacia ti misma. Con un bebé de un año te fuiste a tiempo, felicidades también por eso. Y mil gracias por compartirlo.
      Un abrazo,
      Vanessa

      Responder
      • Mila 03/02/2024

        Llevo viviendo 23 años donde pensaba que todo era normal, que yo soy la rara y que me lo merecía.
        Aguantando por los dos niños que también han sufrido en esa relación.
        Pese a tener mucho miedo, y seguir dudando de que la culpa es mía, espero poder sacar fuerzas y buscar otro camino aunque no sea fácil.
        Gracias por tu trabajo y por ser y estar.
        Un abrazo grande

        Responder
        • Vanessa Carreño Andrés 09/02/2024

          Hola Mila,
          Ahora ya lo sabes. Ahora has abierto los ojos. Ya solo falta que te llenes del amor a ti misma que necesitas para salir de ahí (creo que estabas con Amor, te ayudará un montón si sigues todas las pautas).
          Un abrazo,
          Vanessa

          Responder
    • Monica 05/02/2024

      Muy buen artículo

      Responder
      • Vanessa Carreño Andrés 09/02/2024

        ¡Muchas gracias! 🙂

        Responder
  3. Vero 02/02/2024

    Muchas gracias por tu artículo, Vanessa. Le dije a mi compa de mesa de la oficina que me gustaba, me sentía cuidada y a gusto. Pero al parecer le molestó que yo no le esperase para salir del trabajo, y volvió a ser frío y distante conmigo. (Él sale del trabajo como media hora después de que hayamos acabado el turno, y si yo no cojo el metro deprisa, tardo hora y media en volver a casa). Vamos, que si no hago lo que él quiere no le valgo…Pues adiós, oye.

    En el trabajo tengo la clásica compañera tóxica, también. A veces dice cosas desagradables de mi trabajo y yo me callo, porque prefiero pasar y tener contacto cero. Le dije de frente que no se le ocurriese volver a hablarme mal, fue de decirme que de qué hablaba, de que *yo le estaba dando la vuelta a la tortilla*… Que por qué me metía en conversaciones ajenas (la tía estaba criticando mi trabajo y yo le contesté)…
    Ella montó un pollo y la jefa habló con las dos. Creo que quedó claro quién era quién. Pero al final nadie quiere problemas y yo de verdad quiero pasar de ella, ¿estoy haciendo mal en ignorarla? Incluso me tiró mi cartera al suelo como quien no quiere la cosa para vengarse, es una impresentable. Yo ya se lo he dicho y la jefa también, si acaso creo que lo que procede ahora es poner una queja directamente a la empresa. Cuando me convenga.

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 09/02/2024

      Muchas gracias por compartir, Vero. Parece que te sientes segura de cómo estás gestionando ambas situaciones. Me alegro.
      Un abrazo,
      Vanessa

      Responder
  4. Vero 07/02/2024

    Quisiera añadir que mi compañera tóxica de trabajo me da mucho miedo y me cuesta estar en el trabajo, ya no sé si se porta mal aposta o porque es una maleducada crónica. Me cuesta sacudirme el sentimiento incluso cuando llego a casa, estoy por empezar a tomar medicación porque al final la voy a tener que seguir viendo todos los días.

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 09/02/2024

      Siempre te diré que primero hagas terapia, porque ese es el camino para solucionar el problema, en vez de tomar medicación, porque eso lo que hace es tapar el problema (no resolverlo). Pero por supuesto eso es algo que has de decidir tú.
      Un abrazo,
      Vanessa

      Responder
      • Vero 10/02/2024

        Muchas gracias Vanessa, la verdad es que entiendo que mi cuerpo me avisa del aura de esta compañera y por eso me siento así. También hay que decir que no tengo amigos en el trabajo y la gente se piensa que le debo algo, así que es comprensible mi miedo y mi tristeza. La medicación me ayuda, la verdad. Un abrazo

        Responder
        • Vanessa Carreño Andrés 12/02/2024

          Gracias a ti, Vero.
          Un abrazo,
          Vanessa

          Responder

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