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A mí, como soy, nadie me va a querer

Nadie me va a querer - mujer enfadada

De niñas escuchamos frases que nos marcan para toda la vida.

Me refiero a sentencias del estilo a “¡a ti no hay quien te aguante!” o “tú vas a acabar sola y amargada”.

Escucharlas una vez duele. Pero, si además se repiten en el tiempo, se terminan clavando con tanta fuerza que condicionan tu manera de pensar, de comportarte y de relacionarte.

“Siempre he tenido fama de mal carácter. Me lo han repetido hasta la saciedad en mi familia, que siendo como era no iba a haber quién me quisiera”, que me contaba una de esas mujeres sentenciadas desde pequeña.

Sí, este tipo de afirmaciones siembran una sensación muy profunda de que hay algo malo en ti. Algo por lo que va a ser imposible que alguien te quiera, te admire o te elija.

Por eso, muchas veces, me entran escalofríos cuando, caminando por la calle, escucho a alguien decirle a una niña (o a un niño) “como sigas así me voy a ir y te voy a dejar sola”.

Porque frases así, cuando eres tan pequeña y tu autoestima en gran parte depende de la persona que te está diciendo eso, se te clavan como puñales en el corazón (y en la memoria).

Expresiones como “eres un desastre”, “no haces nada bien” o “las que no sois guapas, tenéis que ser buenas” (sí, literal, conozco a una mujer a la que le decían esto)…

O “te quejas demasiado”, “¡siempre estás llorando!”, “así asustarás a cualquiera”…

¡Buuuf! A una niña eso le marca igual que lo haría un hierro ardiendo en la piel.

Además de que, si de niña tus referentes señalan algo tuyo como una cualidad negativa (como en esos ejemplos), tú vas a entender que ser eso es malo.

Y que tú, por ser eso, tienes un fallo. Que eres defectuosa. Que no eres adecuada.

(Así dicho suena fuerte, pero alucinarías la cantidad de mujeres con las que trabajo que, al profundizar, terminan descubriendo que en el fondo creían que no eran dignas de amor).

Y, si lo que te han transmitido es que tal cual eres tienes un defecto y nadie te va a querer, pues lo que tú harás será esconder esa parte de ti que los demás te han criticado

“De adolescente, por mis rabietas, me decían que era una intensa, una llorica o una quejica… Y eso es lo que hace que ahora nunca pida nada”, que me contaba otra coachee (si tú también quieres trabajar conmigo, es aquí).

Es decir, lo que harás será reprimir y ocultar todo aquello de ti que crees que va a hacer que no te quieran. Porque, tal y como te han repetido, tú, siendo así, no eres querible.

“Mi madre siempre me dice `hija, no se te puede decir nada que todo te molesta”, y ahora me doy cuenta de que eso ha hecho que yo siempre piense que el problema lo tengo yo porque me afectan demasiado las cosas”.

O, como también me cuentan muchas clientas, escenas en las que de pequeñas se acercaban ilusionadas a su padre o a su madre para enseñarles algo que habían hecho en el colegio y la respuesta era “ahora no tengo tiempo para ver eso”.

“Con mi madre me pasaba que iba a contarle algo y, como ella estaba siempre muy agobiada con muchas cosas, pues cuando yo me acercaba suspiraba con mala cara y me decía que por favor me callara un rato y la dejara tranquila”, me decía otra coachee de éstas que acabo integrando que ella no interesaba, que molestaba y que siendo así nadie la iba a querer.

Este tipo de vivencias son las que hacen que, sin darte cuenta, integres que tú no gustas, que no eres válida y que no eres suficiente.

Y que tienes que esconder esa parte de ti. Anularla. Reprimirla, y no permitir que salga.

Porque, a esas alturas, tú también te has sentenciado: Como soy nadie me va a querer.

Así es tu vida cuando crees que no eres querible

Total, que te tragas tu sentencia y vives en base a ello, sin ser consciente de las consecuencias que te trae.

Nada de enfadarme (que ya me han dicho que tengo muy mal carácter).
Nada de pedir lo que necesito (que ya sé que yo me paso de exigente).
Nada de quejarme (que soy muy negativa y siempre estoy con problemas).

Mira. Un ejemplo: imagínate que tenías unos referentes muy poco cálidos, nada presentes emocionalmente y que solo te valoraban cuando te esforzabas y hacías algo muy bien. Pues, entonces, seguramente tu seguridad se base en lo que haces.

Es decir, que haciendo, resolviendo y ejecutando pareces la tía más segura del mundo. Y con los demás también, pero cuando eres tú quien hace y quien se encarga de todo. Por ejemplo, cuidando del otro y dando mucho para sentir que el otro depende de ti. Porque, si no haces eso, no sientes que tengas nada que ofrecer o que haya motivos para que esa persona se enamore de ti (recuerda tu creencia: como soy nadie me va a querer).

¿Lo ves?

Y te voy a poner algún ejemplo más, todos de personas que han trabajado conmigo, para que puedas entender mejor si esta creencia está en el fondo de ti.

Alguien a quien le decían “tú vas a ser como tu tía, la soltera”… ¿Qué se te ocurre que va a hacer? Pues asumir que su destino es estar soltera y, por ejemplo, dar siempre el 100% y ayudar a todo el mundo, porque esa es la manera de que los demás la necesiten y no se vayan (no por amor, porque ella NO es querible).

O alguien a quien le decían que era una inocente y que siendo así le iban a tomar el pelo… ¿Qué crees que pasará? Pues que ahora es una mujer que me cuenta “tengo claro que no debo esperar nada de nadie”. Porque sabe que, tal y como es, no puede confiar ni esperar nada.

O alguien que recibió mucha crítica y mucho juicio siendo una niña y que ahora me dice: “Vivo el amor con miedo. Siempre pienso que se va a terminar y que están conmigo para pasar el rato”.

O alguien que está en una relación de mierda, pero no es capaz de verlo ni de salir de ahí porque en el fondo piensa que eso es lo que se merece, que “como soy nadie me va a querer mejor que esto”.

Y no solo en las relaciones de pareja. Es que, pensar que como eres nadie te va a querer, también afectará a tus relaciones de amistad. De la forma que te he ido contando, sí, y también porque impedirá que te abras de verdad a la otra persona.

Claro, como hay un miedo tan profundo a mostrarte y a que te conozcan y vean como eres, pues generas relaciones en las que no hay profundidad ni intimidad. En las que se habla de cosas banales y superficiales y nadie se deja conocer ni comparte sus miedos, sus anhelos o cuando algo le hace daño o le desestabiliza. Porque “si me muestro tal cual soy, nadie me va a querer”.

Y, desde esa creencia tan inconsciente, terminas encontrándote a personas que en realidad tampoco están abiertas a una relación. Y entonces lo vuestro no funciona, ¡porque no puede funcionar!

Porque ninguno de los dos se abre. Y, muchas veces, tú lo tuyo no lo ves. Tú solo ves que el otro no está abierto ni se entrega…

Claro, duele menos pensar que el otro no tiene la capacidad de entregarse que conectar con esa creencia tan arraigada e inconsciente de que nadie te va a querer como eres…

Pero, justo ahí, es a donde necesitas ir. Al origen del problema. A lo que está generando esas consecuencias en tu vida. A lo que hace que te relaciones desde el miedo.

Y no, no hay una varita mágica para conseguir esto. Ni es algo que vaya a pasar solo por que lo desees.

Y, desde luego, no es algo que podamos lograr solas y sin ayuda.

Para cambiar esto y sentirte digna del amor más grande del mundo, necesitas hacer un trabajo profundo, práctico y al grano.

Con un método probado y un 98% de casos de éxito.

El mejor que yo conozco se llama AMOR. Y lo tienes AQUÍ.

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Acerca de Vanessa Carreño

Trabajo con mujeres que se sienten inseguras, no se valoran ni tienen confianza en sí mismas, le dan muchas vueltas a la cabeza y se preocupan mucho por lo que piensen los demás.

Con mis programas de Autoestima, Relaciones Personales y Dependencia Emocional consiguen ganar confianza en sí mismas y sentirse seguras y capaces de alcanzar sus objetivos. Aprenden a valorarse, se atreven a ser ellas mismas y empiezan a disfrutar de su vida y de sus relaciones.

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4 comentarios

4 comentarios
  1. Azucena 29/01/2024

    Nunca lo había pensado, que yo pudiera creer que a mí nadie me va a querer por ser como soy. Y ahora al leerte lo he entendido, que yo siempre he creído esto y que por eso no me dejo ver y escondo muchas partes de mí. Gracias, ha sido revelador.

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 31/01/2024

      Me alegro mucho de que te haya servido, gracias a ti por atreverte a compartirlo.
      Un abrazo,
      Vanessa

      Responder
  2. Lúa 31/01/2024

    Me ha llegado muy profundo tu texto… Creo que esa semilla de desconfianza en mí misma ha marcado mi ser. Lo estoy trabajando con mi psicólogo, pero es increíble lo profundo que ha arraigado. Es muy difícil salir de la dinámica de buscar validación y, por qué negarlo, también salir de este resentimiento que siento con mi familia por haber sembrado esto en mí en su momento. Gracias, Vanessa, tus textos aportan mucha luz.

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 02/02/2024

      Hola Lúa,
      Te entiendo muy bien en lo que cuentas… Muchas veces pienso que me encanta como soy a día de hoy, cómo me siento y me he ido permitiendo ser cada vez más yo… El camino que he andado, lo diferente que era antes, lo alineada conmigo misma que me siento ahora, lo mucho que noto que me quiero y estoy de mi parte… Y todo esto ha sido posible gracias a mis heridas y mis carencias. ¿Que habría sido genial no tenerlas? Desde luego. Pero no sería quien soy porque no habría andado cada paso de este camino. Y me gusta mucho la persona que soy. Y soy brutalmente feliz acompañando a otros en el mismo camino de reencuentro con quien de verdad son, y este trabajo es gracias a lo que viví…
      Así que eso te deseo, que un día mires atrás y te sientas agradecida por lo que fue y por la persona en la que aquello te ha convertido :-).
      Un abrazo grande,
      Vanessa

      Responder

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