Descárgate GRATIS la guía Cómo Defenderte Cuando Alguien Traspasa tus Límites

SÍ, ¡LA NECESITO!

El día en que dejaste de ser tú misma

Dos niñas riendo - el día en que dejaste de ser tú misma

¿Te aceptas y te respetas tal y como eres?

¿Escuchas, dentro de ti, lo que te hace especial y genuina?

Lo que quieres, lo que sientes, lo que te nace de dentro, de tu parte más auténtica… ¿lo dejas aflorar?

¿O mutilas tus diferencias para parecerte a los demás?

¿Quién te esfuerzas por ser para encajar en lo que otros esperan de ti?

El otro día una amiga me compartía una escena que había presenciado, en la que otros niños se metían con su hijo, simplemente porque es diferente, porque no es como los demás. Mi amiga, con razón, estaba preocupada respecto a cómo gestionar esa situación y cómo ayudar a su hijo.

¿Qué le habrías dicho tú? ¿Qué le habrías recomendado que hiciera? ¿Le habrías dicho que invitara a su hijo a ser más bruto y menos sensible, a imitar los comportamientos de los otros niños? ¿O que le hubiera animado a ser él mismo, tal y como es, y a aprender a aceptar que nunca va a gustarle a todo el mundo, pero que siempre podrá elegir entre gustar a otro o gustarse a sí mismo?

Si te soy sincera, no sé bien cómo hay que gestionar una situación así en un niño, que también ha de satisfacer su necesidad de pertenencia. Pero desde luego que estoy segura de que la opción más valiente y la que más va a cuidar de su autoestima es la segunda: animarle a ser él mismo, tal y como es.

¿Y tú? ¿Te acuerdas de tu niña? ¿Recuerdas ese momento en que dejó de ser ella misma para que los demás la quisieran?

Ay, ¡si ahora pudiéramos recuperar esa autenticidad de cuando éramos niños, antes de que nuestro entorno nos invitara a silenciarla y a bailar en un puñetero baile de máscaras!

Yo también pasé por eso de sentirme juzgada, atacada y acosada por ser una niña diferente. Y así fue como aprendí que tenía que esforzarme para encajar, para ser como los demás querían que fuera.

Dejar de ser diferente, dejar de ser auténtica, dejar de ser yo misma, para que no me rechazaran.

Cero enfados, por supuesto. Que si me enfadaba y ponía un límite al maltrato, me iba a quedar sola.

Todo para gustarles. Todo para sentirme incluida. Todo para que me quisieran.

Y fíjate que, por más que me empeñaba, de niña, y después de adolescente y de adulta, sólo llegué a sentirme querida y aceptada de verdad cuando me quise y me acepté a mí misma tal y como soy.

Suena a tópico, pero así fue… Empecé a vivir el día en que me acepte y me gusté completa, sin “peros” ni maquillajes.

Diferente, porque no hay nadie como yo, igual que no hay nadie como tú.

Porque todos somos diferentes, únicos, especiales.

Pero muchas veces el entorno nos castra nuestra parte más genuina, nos exige que nos adaptemos para pertenecer.

Que seamos algo que no somos, que seamos de mentira…

Se amable, se buena, se simpática, se correcta, se sumisa… ¡no está bien ser como eres!

No sientas lo que sientes, no escuches lo que te apetece, no está bien que desees eso que deseas, aguanta que no estás tan mal, tienes que valorar más lo que tienes, eso no debería ser importante para ti, tú lo que deberías hacer es…

¿Cuántos mandatos has recibido que te alejaban de ti misma?

¿Qué cambiaría si dejaras de escuchar todas esas voces, que antes estaban fuera y ahora están dentro de ti, y empezaras a escuchar tu voz interior?

¿Qué sería diferente? ¿Qué empezarías a hacer más? ¿Qué dejarías de hacer?

Dime, ¿qué pasaría si, en este instante, tan solo fueras tú misma?

EL ÁRBOL CONFUNDIDO

Había una vez, un hermoso jardín con manzanos, naranjos, perales y bellísimos rosales. Todos estaban satisfechos y eran felices.

Sin embargo, no todo era alegría en el jardín pues había un árbol profundamente triste porque no sabía quién era.

El manzano le decía que le faltaba concentración:

—Si realmente lo intentas, podrás tener sabrosas manzanas. ¿Ves que fácil es?

—No lo escuches —le decía el rosal—. Es más sencillo tener rosas. ¿Ves que bellas son?

El árbol intentaba todo lo que le sugerían y como no lograba ser como los demás, se sentía cada vez más frustrado.

Un día llegó hasta el jardín el búho, la más sabia de las aves, y al ver la desesperación del árbol exclamó:

—No te preocupes, tu problema no es tan grave. Lo tienen muchísimos seres sobre la Tierra. Yo te daré la solución:

No dediques tu vida a ser como los demás quieren que seas… Sé tú mismo, conócete y para lograrlo, escucha tu voz interior.

Dicho esto, el búho desapareció.

¿Mi voz interior…? ¿Ser yo mismo…? ¿Conocerme…? Se preguntaba el árbol. Y cerrando los ojos y los oídos, abrió el corazón y, por fin, pudo escuchar su voz interior diciéndole:

—Tú jamás darás manzanas porque no eres un manzano, ni florecerás cada primavera porque no eres un rosal. Eres un roble y tu destino es crecer grande y majestuoso, dar cobijo a las aves, sombra a los viajeros, belleza al paisaje… Tienes una misión. Cúmplela.

El árbol se sintió fuerte y seguro de sí mismo y se dispuso a ser todo aquello para lo cual estaba destinado.

Así, pronto llenó su espacio y fue admirado y respetado por todos.

Entonces, el jardín fue completamente feliz.

¿Cuántas personas son robles que no se permiten a sí mismas crecer? ¿Cuántas son rosales que solo dan espinas? ¿Cuántas son naranjos que no saben florecer?

En la vida todos tenemos un destino que cumplir, un espacio que llenar…

No permitas que nada ni nadie te impida conocer y compartir la maravillosa esencia de tu ser.

Eso es lo que te deseo hoy, siempre.

Que te conozcas y descubras quién eres y qué es auténtico en ti.

Que te aceptes y te respetes tal y como eres.

Que aprendas a amar cada parte de ti, porque solo a ti te pertenece.

Porque te lo mereces, ¡y porque vale ya de tanto postureo!

Y que seas tú. Que seas de verdad. Que seas quien eres, quien siempre has sido, aunque hoy tu preciosa niña lo haya olvidado…

Y, a quien no le guste, ¡que se aguante!

Como siempre, me encantará que compartas conmigo tus reflexiones, en los comentarios aquí debajo. 

Compártelo en tus redes

Share on facebook
Facebook
Share on twitter
Twitter
Share on linkedin
LinkedIn
Share on pinterest
Pinterest

¿Quieres más consejos?

Apúntate GRATIS y recibe cada semana herramientas y recursos para tener Más Seguridad, Más Felicidad y Más Bienestar.

Acerca de Vanessa Carreño

Trabajo con mujeres que se sienten inseguras, no se valoran ni tienen confianza en sí mismas, le dan muchas vueltas a la cabeza y se preocupan mucho por lo que piensen los demás.

Con mis programas de Autoestima, Relaciones Personales y Dependencia Emocional consiguen ganar confianza en sí mismas y sentirse seguras y capaces de alcanzar sus objetivos. Aprenden a valorarse, se atreven a ser ellas mismas y empiezan a disfrutar de su vida y de sus relaciones.

¿Quieres que te ayude a ti también? Solicita una sesión de valoración gratuita conmigo rellenando este formulario.

10 comentarios

10 comentarios
  1. María 09/09/2021

    Muchas gracias Vanessa por recordarnos que no hay nada malo en ser auténticos.

    Me siento muy identificada con la historia, y aunque tengo muy claro lo que soy (y lo que no soy también), es imposible no escuchar a personas compararte o decirte que si fueras de otra manera, si actuaras de otra forma…
    Parece que hoy en día se lleva el ser de hielo o de piedra, el mostrar lo que no es verdad, el fingir ser un escaparate dentro de una vida perfecta, con todo maravilloso. Y no, la vida tiene sus momentos de dificultad, pero también sus recompensas; es una mezcla de todo.
    Ojalá haya personas que puedan abrir los ojos, ser ellas mismas (siempre con la verdad y la sinceridad por delante) y que los de alrededor sepan valorarlo y apreciarlo. Que precisamente en eso está la gracia, en no ser todos iguales.

    Responder
    • Marisa 13/09/2021

      De acuerdo totalmente María, en todo. Pero recompensas… hay pocas. Y con todo esto se siente una muy sola pues los de alrededor precisamente son los que mas te rechazan y menos te valoran, hagas lo que hagas. Penoso, la verdad. No son conscientes del daño que hace su ignorancia.

      Responder
      • Vanessa Carreño Andrés 15/09/2021

        Hola Marisa,
        A veces hace falta soltar a los demás y agarrarse fuerte a una misma. Saber reconocer ese momento en que ya ha sido suficiente, y aceptar lo que es. Cuando no hacemos esto seguimos enganchados al pasado, a lo que no está siendo, y desde ahí no podemos avanzar.
        Un abrazo,
        Vanessa

        Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 15/09/2021

      Hola María,
      Es imposible que no haya personas que te comparen o te digan que si fueras de otra manera… En esto estoy de acuerdo, en que no depende de ti. Pero elegir escucharlas o no hacerlo sí depende de ti… Cuando alguien no se siente seguro de sí mismo, de quién es y de cómo es, suele ver más a este tipo de personas. Pero no es porque a su alrededor haya más, sino porque reflejan lo que hay en su interior o porque la vida le pone delante justo lo que necesita sanar dentro.
      Cuando eso cambia te alejas de las personas con las que no te sientes así, y entonces ya puedes ser tú misma, ya no hace falta fingir, ya no estás en que los demás lo valoren y lo aprecien. Y sí, yo también creo que ahí está la gracia :-).
      Un abrazo,
      Vanessa

      Responder
  2. Susan 09/09/2021

    Muchas gracias por este texto que me permite ser yo misma, aceptarme tal y como soy. Siendo sincera siempre he querido agradar a los demás, incluso llegue a querer cambiar mi físico, no quería comer por miedo a engordar y que me ofendan por estar rellenita. Y por ello te agradezco Vanessa por ayudarme a crecer en lo personal y emocional, saludos y bendiciones.

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 15/09/2021

      Hola Susan,
      Qué bien que ahora ya no quieras cambiarte para agradar a nadie, felicidades… Yo también estuve ahí, te dejo el post en el que lo compartí, hace ya tiempo, por si te sirve.
      Un abrazo,
      Vanessa

      Responder
  3. Emilia 09/09/2021

    Me encantó! Cómo cuesta saber cuál es esa misión, yo estoy en esa búsqueda . Saludos desde Argentina, Mar del Plata ❤️

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 15/09/2021

      Me alegro de que te haya gustado, disfruta de esa búsqueda :-).
      Un abrazo,
      Vanessa

      Responder
  4. Marisa 10/09/2021

    Qué razón tienes Vanessa. Así es como debemos ser, pero hay un problema muy grande, y es que vives con los demás, y necesitas vivir con ellos por diferentes causas: o son tus padres, o tus hermanos, o tus jefes, o tus compañeros, o tus amistades, o tu posible pareja, etc. etc…
    Y a esas personas no les interesa casi nunca que tú seas auténtica, que tengas tu personalidad, no. Porque de esa manera, siendo auténtica les das un poco miedo porque no te pueden manejar fácilmente. Por lo tanto te ves rechazada en múltiples ocasiones. Y te sientes muy sola, abandonada, y te dan ganas de no seguir viviendo, para qué.
    Eso me ocurre a mí.
    Gracias por estos post. Un saludo.

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 15/09/2021

      Hola Marisa,
      El mayor reto de la vida consiste en eso, en ser uno mismo. Y las dificultades que nos vamos encontrando son justo las que necesitamos encontrarnos para llegar allí. Cuando hay alguien que no te acepta como eres, es porque ahí no es. Y cuando tú sí te aceptas es cuando encuentras a personas de las que recibes lo mismo… Quiero decir que el cambio no está fuera, no está en los demás, sino dentro de ti.
      Un abrazo,
      Vanessa

      Responder

Deja tu comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicado. Los campos obligatorios están marcados como *



Únete a los más de 20.000 suscriptores, ¡con regalo incluido!

Apúntate GRATIS y descárgate ahora la guía “Los diez pasos clave para mejorar tu autoestima”.

No te enviaré nada de spam y puedes darte de baja cuando te apetezca

Los post más leídos

¿Quieres trabajar conmigo?

Rellena este formulario para tener una sesión de valoración gratuita”.

¡Hey!

no te vayas sin tu regalo

¿Quieres empezar a confiar en ti, sentirte segura y disfrutar de tu vida y de tus relaciones?
Apúntate gratis y llévate la guía “Los diez pasos clave para mejorar tu autoestima” de regalo.

¡SÍ, QUIERO!