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SÍ, ¡LA NECESITO!

¿Te atreves a conseguir lo que quieres?

Conseguir lo que quieres - Chica soplando

¿Te atreves a conseguir lo que quieres?

¿Piensas hacer algo para alcanzar tu sueño?

Y no me refiero a un sueño enorme.

O sí.

Me refiero a eso que quieres conseguir, ese primer deseo que te viene a la mente cuando pasa una estrella fugaz.

O cuando, simplemente, dejas volar tu imaginación.

Confieso, y esto nunca se lo había contado a nadie, que mi primer deseo durante muchísimos años era ser feliz.

Así de simple, así de complicado.

Cada vez que cumplía años y soplaba las velas, cada vez que estrenaba un prenda y pedía un deseo, cada vez que veía una estrella fugaz, pensaba en lo mismo: ser feliz.

De hecho, la palabra “felicidad” fue mi palabra secreta para cualquier cosa durante muchísimos años.

La usaba para todo, la pensaba continuamente.

Y sí, era un deseo muy general. Demasiado amplio. Nada concreto para como en el Coaching decimos que tienen que ser los objetivos (concretos, específicos, realistas…).

Pero era mi objetivo. Mi obsesión. Mi “para qué”.

Y claro, tocaba bajarlo a tierra, hacerlo palpable y alcanzable.

¿La manera? Ir viendo qué necesitaba para ser feliz.

Qué ingredientes me faltaban para alcanzar esa felicidad y cuáles me sobraban porque me estaban haciendo infeliz.

Te hablo de hace muchos años…

Por ejemplo, me faltaba quererme un poco más y estar más segura de mí misma.

Y me sobraba dejar de necesitar la aprobación de todo el mundo o dejar de pensar que todo lo que pasaba a mi alrededor era porque yo hacía las cosas mal.

Y así fue como poco a poco fui construyendo mi felicidad, el que a día de hoy considero mi gran logro.

Así fue como creé el espacio que necesitaba para ser feliz.

Que, en mi caso, principalmente, consistía en ser quien quiero ser.

Así fue como anduve mi camino…

Pero en realidad esto sirve para cualquier camino para conseguir lo que quieres, ya sea a un objetivo grande y etéreo como el mío, o uno más pequeño y concreto como “quiero decir que no cuando me piden un favor que no quiero hacer” o “quiero sentirme segura en mis relaciones”.

En realidad, todo consiste en lo mismo.

En saber lo que quieres y quererlo con todas tus fuerzas.

En saber lo que necesitas para conseguirlo.

En creer que podrás hacerlo.

Y en atreverte.

Porque si no te atreves, todo lo demás te va a dar igual.

Porque si no te atreves, tus alas se van a quedar sin estrenar.

Y porque si no te atreves en esta vida, no habrá una segunda oportunidad para atreverte en otra.

Por eso te he contado esto de mí y por eso te quiero contar este cuento.

Para que tú también te atrevas a conseguir lo que quieres…

 

ANIMARSE A VOLAR

…Y cuando se hizo grande, su padre le dijo:
-Hijo mío, no todos nacen con alas. Y si bien es cierto que no tienes obligación de volar, opino que sería penoso que te limitaras a caminar teniendo las alas que el buen Dios te ha dado.
-Pero yo no sé volar – contestó el hijo.
-Ven – dijo el padre.

Lo tomó de la mano y caminando lo llevó al borde del abismo en la montaña.
-Ves hijo, este es el vacío. Cuando quieras podrás volar. Sólo debes pararte aquí, respirar profundo, y saltar al abismo. Una vez en el aire extenderás las alas y volarás…
El hijo dudó.
-¿Y si me caigo?
-Aunque te caigas no morirás, sólo algunos machucones que harán más fuerte para el siguiente intento –contestó el padre.

El hijo volvió al pueblo, a sus amigos, a sus pares, a sus compañeros con los que había caminado toda su vida.
Los más pequeños de mente dijeron:
-¿Estás loco?
-¿Para qué?
-Tu padre está delirando…
-¿Qué vas a buscar volando?
-¿Por qué no te dejas de pavadas?
-Y además, ¿quién necesita?

Los más lúcidos también sentían miedo:
-¿Será cierto?
-¿No será peligroso?
-¿Por qué no empiezas despacio?
-En todo casa, prueba tirarte desde una escalera.
-…O desde la copa de un árbol, pero… ¿desde la cima?

El joven escuchó el consejo de quienes lo querían.
Subió a la copa de un árbol y con coraje saltó…
Desplegó sus alas.
Las agitó en el aire con todas sus fuerzas… pero igual… se precipitó a tierra.

.. Con un gran chichón en la frente se cruzó con su padre:
-¡Me mentiste! No puedo volar. Probé, y ¡mira el golpe que me di!. No soy como tú. Mis alas son de adorno… – lloriqueó.
-Hijo mío – dijo el padre – Para volar hay que crear el espacio de aire libre necesario para que las alas se desplieguen.
Es como tirarse en un paracaídas… necesitas cierta altura antes de saltar.

Para aprender a volar siempre hay que empezar corriendo un riesgo.
Si uno no quiere correr riesgos, lo mejor será resignarse y seguir caminando como siempre.

Jorge Bucay

 

Así que ahora, dime tú, ¿vas a usar tus alas o las piensas dejar ahí de adorno para toda la vida?

Me gustaría mucho que compartieras conmigo tus reflexiones, y si quieres tu objetivo, en los comentarios aquí debajo.

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Acerca de Vanessa Carreño

Trabajo con mujeres que se sienten inseguras, no se valoran ni tienen confianza en sí mismas, le dan muchas vueltas a la cabeza y se preocupan mucho por lo que piensen los demás.

Con mis programas de Autoestima, Relaciones Personales y Dependencia Emocional consiguen ganar confianza en sí mismas y sentirse seguras y capaces de alcanzar sus objetivos. Aprenden a valorarse, se atreven a ser ellas mismas y empiezan a disfrutar de su vida y de sus relaciones.

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10 comentarios

10 comentarios
  1. Beatriz 06/09/2018

    Vanessa, no sé cómo lo haces, pero siempre que miro tus posts me vienen como anillo al dedo.

    En eso precisamente estoy trabajando desde hace unas semanas, desde que, después de muchas desesperaciones y frustraciones, este verano ya me di de bruces con la realidad y decidí espabilar. En mi interior sé lo que quiero (al principio era como tú y pensaba en términos de FELICIDAD; ahora ya sé que depende de mí y no de que sean los demás los que cambien su forma de actuar conmigo), el caso es conseguir llevarlo a cabo… Me he pasado mucho tiempo siendo demasiado complaciente con todo el mundo y me da la sensación de que en “este vuelo” hay mucha gente que no va a entender mi cambio de actitud, pero supongo que en eso consiste el dar el salto, en seguir tu camino sin importarte lo que piensen los demás (aunque esos “demás” sean incluso las personas más cercanas a ti).

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 06/09/2018

      Beatriz,
      Muchas gracias por tus palabras, me alegro mucho de que mis post te vengan como anillo al dedo.
      Sí, para bien y para mal cuando uno cambia los demás también cambian. En el caso que comentas, cuando hemos sido más complacientes con los demás que con nosotros mismos y queremos cabiar eso, algunos se resistirán a que cambiemos. Después habrá quienes con el tiempo se adapten a tu nueva manera de ser y de comportarte, y habrá quienes elijan no hacerlo. Pero me atrevo a asegurarte que nadie que de verdad te quiera y te respete te impedirá ser tú misma y seguir tu camino. Y sobre todo eso, que tu camino es tuyo y nadie es quien para juzgarlo.
      Un fuerte abrazo,
      Vanessa

      Responder
  2. Lucia 06/09/2018

    Hola, tengo 25 años, acabo de leer tu articulo y me siento muy reflejada. Quiero conseguir muchas cosas, como por ejemplo superar mis miedos, mi timidez, tener amigos, salir de casa. Me lo propongo todos los días pero no lo consigo. Llevo muchos años estancada en esta situación, le doy mucha importancia a los demás, no hago nada por el miedo de que pensarán. Estoy perdiendo muchas etapas de mi vida.

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 06/09/2018

      Hola Lucía,
      Muchas gracias por compartir. Si ves que lo que haces no te está funcionando, cambia lo que estás haciendo. Conócete, obsérvate, compréndete y entiende cuáles son los obstáculos que te impiden superar tus miedos, tu timidez, tener amigos y salir de casa. Si necesitas ayuda búscala. Haz lo que sea, confía en ti y confía en que puedes conseguirlo, porque te aseguro que puedes.
      Un abrazo grande,
      Vanessa

      Responder
  3. Gema 06/09/2018

    Me encantan tus post! Son siempre tan motivadores!!!!
    La verdad que me has terminado de animar a seguir intentando ir a por mi meta. Estudió psicología en la uned, más trabajar 40 horas, y la metodología me está siendo bastante complicada y frustrante, ya que no obtengo los aprobados que quisiera. El otro día salí de un exámen pensando en dejarlo porque yo no valgo para esto. Llevo varios días pensando en que quiero conseguirlo y para ello me tendré que esforzar más y organizarme mejor y ahora leyendo tu post me acabo de animar!!!!
    Gracias por tu positivismo! Haces mucho bien colateral.

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 06/09/2018

      Me alegro mucho de que este post te haya servido para animarte y remotivarte, Gema. Cuando pasa algo como lo que dices suele estar bien hacer dos cosas. La primera, la que vas a hacer, esforzarte más y organizarte mejor. Y la segunda, bajar la exigencia y pedirte un poco menos en cada convocatoria, por ejemplo en lo que a número de asignaturas se refiere, porque no es fñacil compaginar estudios y trabajo.
      En mi opinión, ese es el camino para conseguirlo y reforzar la confianza en ti :-).
      Besos y sonrisas,
      Vanessa

      Responder
  4. María 07/09/2018

    Hola a todos!!!
    Estoy suscrita a tu blog, hoy he empezado a leerlo y lo he abierto del todo. Estoy más o menos en la misma situación que Gema, trabajo de mañana, los fines de semana los tengo ocupados trabajando y estoy intentando sacar una plaza en Justicia. Hoy estaba que me subía por las paredes, por mucho que me organizo e intento seguir el planing no lo consigo. He leido todo tu post y he respirado hondo.
    Gracias por escribir esto, hoy me ha venido como anillo al dedo.
    Un saludo

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 09/09/2018

      Qué bien, María. Me alegro mucho de que el post te haya servido. Eso también es porque estabas abierta a creer en ti y a atreverte, así que puedes sentirte orgullosa de ello.
      Un fuerte abrazo,
      Vanessa

      Responder
  5. Maru 25/09/2018

    Puede ser que al último párrafo del cuento le falte la palabra “NO”, quedando de esta forma así??

    Para aprender a volar siempre hay que empezar corriendo un riesgo.
    Si uno “NO” quiere correr riesgos, lo mejor será resignarse y seguir caminando como siempre.

    Saludos!

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 26/09/2018

      Así es, Maru. Ya lo he corregido. Muchísimas gracias por decirme.
      Un abrazo,
      Vanessa

      Responder

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