Si quieres sentirte bien, para un momento

Mujer en el campo - si quieres sentirte bien

Vamos corriendo de un sitio para otro.

Corriendo por la calle, corriendo por el pasillo, corriendo por la vida.

Haciendo, haciendo y haciendo todo lo que hay que hacer.

Sin pararnos, sin escucharnos, sin observarnos, sin sentirnos.

Para eso no hay tiempo, ya cuando acabe lo que estoy haciendo.

Ahora no puedo cuidarme, a ver si la próxima semana me pongo.

Ahora no puedo hacer lo que me apetece, tengo que cumplir con mis obligaciones.

Y así es como se nos va pasando el tiempo…

Ahora no puedo ocuparme de mí, para el próximo año si eso…

Ahora no puedo pararme a ver cómo estoy, para las próximas vacaciones si eso…

Ahora no puedo hablar contigo a ver cómo estamos, para la próxima crisis si eso…

Estamos tan ocupados en lo superfluo que se nos olvida lo importante.

Hasta que un día, catapúm.

Catapúm que no puedo más.

Catapúm que no sé qué me pasa.

Catapúm que no tengo ganas de nada.

Catapúm que no sé cómo hemos llegado hasta aquí.

Pues hasta aquí has llegado por no pararte a tiempo, por no cuidarte a tiempo, por no nutrirte a tiempo.

¿Te das cuenta?

El sentirte bien contigo misma no nace de la nada. El estar tranquila y en paz no nace de la nada. El sentir que tienes la vida que quieres no nace de la nada.

¡Hay que currárselo! Poner foco en ti, pararte, mirarte a los ojos, darte permiso para sentir lo que sientes, preguntarte, responderte, ¡escucharte!

Igual que una planta necesita sus cuidados, su agua, su abono, sus podas y sus cosas, tú también.

Necesitas cuidarte, mimarte, dedicarte tiempo, nutrirte, recargarte las pilas, hacer cosas sólo porque te apetecen y sin ningún beneficio aparente (como lo lees, ¡sin ningún beneficio aparente!)…

Y el piloto automático, ese compañero tan habitual, es un gran enemigo de eso, de tu bienestar y de tu autocuidado.

Es mucho más cómodo, desde luego, pero pasa factura.

Porque llega un día, y siempre llega, en que te pueden las fuerzas…

EL LEÑADOR TENAZ

Había una vez un leñador que se presentó a trabajar en una maderera. El sueldo era bueno y las condiciones de trabajo mejores aún, así que el leñador se propuso hacer un buen papel.

El primer día se presentó al capataz, que le dio un hacha y le asignó una zona del bosque.

El hombre, entusiasmado, salió al bosque a talar.

En un solo día cortó dieciocho árboles.

-Te felicito -le dijo el capataz-. Sigue así.

Animado por las palabras del capataz, el leñador se decidió a mejorar su propio trabajo al día siguiente. Así que esa noche se acostó bien temprano.

A la mañana siguiente, se levantó antes que nadie y se fue al bosque.

A pesar de todo su empeño, no consiguió cortar más de quince árboles.

«Debo estar cansado», pensó. Y decidió acostarse con la puesta de sol.

Al amanecer, se levantó decidido a batir su marca de dieciocho árboles. Sin embargo, ese día no llegó ni a la mitad.

Al día siguiente fueron siete, luego cinco, y el último día estuvo toda la tarde tratando de talar su segundo árbol.

Inquieto por lo que diría el capataz, el leñador fue a contarle lo que le estaba pasando y a jurarle y perjurarle que se estaba esforzando hasta los límites del desfallecimiento.

El capataz le preguntó: «¿Cuándo afilaste tu hacha por última vez?».

-¿Afilar? No he tenido tiempo para afilar: he estado demasiado ocupado talando árboles.

Jorge Bucay

Ahora, piensa, ¿qué sería para ti afilar tu hacha?

Cuando algo no esté bien en ti, pregúntate qué es eso a lo que no le estás prestando atención.

Puedes ser tú, pueden ser tus emociones, puede ser tu tiempo (a qué lo dedicas y a qué no), puede ser una relación…

Lo que es seguro es que es algo importante que necesitas cuidar, y no lo estás haciendo.

Así que, si quieres sentirte bien, para un momento y escúchaTE…

¿Qué estás pensando? ¿Qué te ha inspirado este post? Si te apetece, me encantaría que lo compartieras conmigo en los comentarios aquí debajo.

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Acerca de Vanessa Carreño

Trabajo con mujeres que se sienten inseguras, no se valoran ni tienen confianza en sí mismas, le dan muchas vueltas a la cabeza y se preocupan mucho por lo que piensen los demás.

Con mis programas de Autoestima, Relaciones Personales y Dependencia Emocional consiguen ganar confianza en sí mismas y sentirse seguras y capaces de alcanzar sus objetivos. Aprenden a valorarse, se atreven a ser ellas mismas y empiezan a disfrutar de su vida y de sus relaciones.

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18 comentarios

18 comentarios
  1. lala 24/09/2020

    Hola Vanesa, cuanta razón en estas reflexiones, ahora mismo me siento así, sin cuidarme, y a punto de perder una relación de pareja que pudo haber sido muy buena. Luché mucho pero ya no tengo ganas, ni ilusión.

    Responder
    • Perla 25/09/2020

      No me ocupo de mi persona, no me arreglo, ando siempre con ropa mucho más grande, no me arreglo el cabello, ando despeinada, no me maquillo, ni hablar de las manos y los pies…

      Responder
      • Vanessa Carreño Andrés 25/09/2020

        Muchas gracias, Perla. Si te sientes bien así, perfecto. Si no, ya sabes ;-).
        Un abrazo,
        Vanessa

        Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 25/09/2020

      Gracias por compartir, Iala. Me alegro de que te haya servido. Nunca es tarde, siempre es el momento de aprender.
      Un abrazo,
      Vanessa

      Responder
  2. Jessica 24/09/2020

    Buenos días!!

    Todos los email son de gran ayuda para mi. Usted tiene mucha sabiduría. Aprender a amarme ha sido un proceso que aún tengo que mejorar. Muchas gracias 😊

    Responder
    • Carla 24/09/2020

      Muy buena reflexión, es verdad que vamos corriendo entre unas cosas y otras, a veces no rendimos por más que nos esforcemos porque no nos paramos a pensar qué es lo que no está bien en nosotros mismos. Gracias por este tipo de mensajes.

      Responder
      • Vanessa Carreño Andrés 25/09/2020

        Así es, Carla. Gracias a ti también por comentar.
        Un abrazo,
        Vanessa

        Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 25/09/2020

      Muchas gracias, Jessica. Espero que lo que leas en Coaching to Be te acompañe como necesitas en ese camino a amarte.
      Un abrazo,
      Vanessa

      Responder
    • Martha 29/09/2020

      Buenos días Vanesa, me siento identificada con este post, a veces me siento tan acorralada por mis circunstancias que no me doy ese tiempo que desperdicio en cosas que no son de gran importancia.
      Soy como el leñador que no se tomó tiempo para afilar su hacha.

      Muchas gracias Vanesa, Dios te bendiga.

      Responder
      • Vanessa Carreño Andrés 02/10/2020

        Está bien, Martha. Lo importante es que te des cuenta y elijas qué quieres hacer a partir de ahora.
        Un abrazo,
        Vanessa

        Responder
  3. Lucia 24/09/2020

    ¡Buen dia! Me encanto este post! Especialmente cuando una viene de una familia donde escasea el dinero y eso parece ser lo unico importante. Y ciertamente que lo es porque precisamente no nos alcanza para lo básico, pero tambien es importante estar bien uno mismo, tomarse un tiempo para actividades que nos hagan bien (me encantó lo de «ningún beneficio aparente»). Pero ¿como puedo conseguir adoptar realmente esta actitud cuando las otras preocupaciones por el dinero son reales?

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 25/09/2020

      Hola Lucía,
      Creo que parar, cuidarte y dedicarte tiempo… Lo que viene a ser afilar el hacha, puedes hacerlo con dinero o sin él. Que no es algo en lo que necesites invertir mucho tiempo o dinero, sino la intención constante de ocuparte de ti y hacer cosas que te llenen de energía y te hagan ilusión.
      Un abrazo,
      Vanessa

      Responder
  4. Nailera 24/09/2020

    Como siempre, un post espléndido! 🙂 Me ha encantado la historia del leñador!!
    A veces nos enfocamos tanto en el objetivo final, que no nos paramos a mirar qué es lo que nos hace falta.

    PD: sigo esperando cada semana tus post, con la misma ilusión que la primera semana que te descubrí!

    Un abrazo! 🙂

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 25/09/2020

      Qué bien, Nailera. Me encanta la ilusión, me parece uno de los sentimientos más bonitos… Me alegro mucho de que mis post generen eso en ti, mil gracias por compartirlo conmigo, de corazón.
      Un abrazo,
      Vanessa

      Responder
  5. María Eugenia 24/09/2020

    Gracias Vanessa por estar pendiente de todas.
    Ed gratificante leer esto, de verdad es de mucha ayuda…

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 25/09/2020

      Me alegro mucho, Maria Eugenia. Gracias por decirme.
      Un abrazo,
      Vanessa

      Responder
  6. María Guadalupe 28/09/2020

    Muchas gracias Vanessa, el cuento me pareció perfecto para darme cuenta que tengo que estar en el ahora, que debo ver por mi, si quiero ver por los demás. Gracias, gracias, gracias.

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 02/10/2020

      Gracias a ti, Maria Guadalupe. Me alegro mucho de que te haya servido.
      Un abrazo,
      Vanessa

      Responder

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