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Cómo llenar tu año de momentos guaaau

momentos

Se nos escapan los momentos, se nos escapan entre las manos. Pasan y no nos damos ni cuenta… Las pequeñas cosas de la vida, los placeres sencillos, los detalles sin importancia, lo esencial…

Los días están llenos de momentos guaaau, pero no sabemos verlos.

Tenemos tanta prisa por aprovechar cada segundo que los desaprovechamos casi todos.

Nos desgastamos de tanto correr, sin darnos tregua para parar un instante. Parar aquí y ahora. Y mirar. Mirar para coger aire, para conectar, para recrearte en un pájaro, en una sonrisa, en un silencio, en uno de esos momentos que dices guaaaaaau, y que te llenan de energía.

Se nos escapan. Tenemos la mente siempre ocupada en lo que fue y en lo que será. Siempre pensando, siempre planificando, siempre calculando, siempre haciendo algo…

De tanto querer estar conectados con todo y no perdernos nada, resulta que vivimos desconectados de nosotros mismos.

¿Sabías que cada día nos pasan por la cabeza unos cincuenta mil pensamientos? Sí, parecen muchos, y a pesar de ello pocos o ninguno de esos cincuenta mil nos conectan verdaderamente con nosotros mismos.

Sí, se nos escapan…

Hay quien a menudo siente que la vida se le pasa y que no la está aprovechando… Hasta que llega un día en que se da cuenta de que la verdadera vida era eso que pasaba mientras él intentaba aprovechar el tiempo.

Tan triste como evitable.

Es habitual, al comienzo de un proceso de Coaching, que si le pido a alguien que me cuente algún momento especial que haya vivido en la última semana, no sepa qué decirme.

No sabemos reconocer esos momentos sencillos, momentos en los que no pasa nada especial, pero en los que te sientes muy bien, tranquila, única, poderosa y feliz, sin ningún motivo… Simplemente porque estás presente… Aquí y ahora… Y no pasa nada más, no importa nada más.

Como cuando éramos pequeños, que hacíamos las cosas sólo por disfrute, sin pensar más, sin valorar los beneficios ni preocuparnos por lo bueno o lo malo que vaya a pasarnos. Tan solo disfrutábamos y punto.

Venga, piensa. Párate un instante y dime cuál es el último momento guaaau que recuerdas. ¿Cuándo fue? No tengas prisa en responder…

¿Lo tienes? No puede estar muy lejos. Tú último momento guaaau puede haber sido esta mañana. Ayer tal vez. Estoy segura de que, sean cuales sean tus circunstancias, puedes encontrar un momento guaaaau en los últimos siete días.

No pasa nada si no aparece. Estar estaba, pero siempre es más fácil distinguirlos en el momento que cuando ya han pasado… O tal vez podría ser éste, tal vez aquí y ahora, en este preciso instante…

Es cierto, la felicidad sólo puede existir aquí y ahora. No puedo ser feliz ayer, no puedo ser feliz mañana. Sólo puedo ser feliz ahora.

De ahí que no tenga ningún sentido vivir pensando que te falta algo y que cuando consigas ese algo serás feliz. Porque si ves la felicidad en el futuro te estás perdiendo todas las cosas bonitas que tienes ahora mismo. Y cuando llegue el futuro seguirás anhelando algo que no tienes, o algo que tuviste y no supiste ver.

Y así llegará un día en que te darás cuenta de que en tu vida hubo muchos más momentos guaaau de los que imaginabas, pero no te permitiste verlos.

En realidad se trata de simplificar la vida. De dejar que tu corazón se llene de alegría a cada instante. De darte cuenta de que sólo aquí y ahora puedes ser plenamente feliz

Atrévete a buscar esos momentos guaaau, incluso a provocarlos si hace falta. Y a disfrutar de verdad, y a reírte a carcajadas, y a enamorarte de la vida… Sin preocuparte tanto por hacerlo muy bien, por correr, por ganar, por llegar el primero, aunque llegues muerto…

Ay, cuántos momentos guaaau se nos pierden en el camino.

Antes yo también era una de esas personas incapaces de pararse aqui y ahora para valorar este instante con conciencia plena. No sabía disfrutar de los momentos, no les daba valor, nadie me había contado que existían los momentos guaaau. ¡Cuánto tiempo perdido!

Ahora ya no me pasa. De hecho hace un año llenar mi vida de momentos guaaau encabezaba mi lista de propósitos para 2015. Y hoy, a punto de terminar el año, puedo darlo por cumplido.

Ahora no pasan dos días sin que me acuerde de mirar, de prestar atención, de traer aquí los cinco sentidos, a lo que veo, a lo que huelo, a lo que escucho, a lo que toco, a lo que saboreo…Y siempre que lo hago alucino. Porque ahí donde parecía que no estaba pasando nada especial, siempre hay un momento guaaau camuflado.

Por eso, para que este nuevo año que la vida te regala se llene de momentos guaaau, quiero invitarte a que seas capaz de verlos. A que seas capaz de pararte, de observar y de darte cuenta de que siempre, en cada instante, hay algo especial por lo que dar las gracias. Por lo que sentirte afortunada.

Prueba, puedes empezar hoy mismo. Tan sólo has de estar en lo que estás. Presente. Volviendo aquí y ahora cuando te lleven los pensamientos. Trayendo tu atención a lo que pasa en este momento. Parándote a mirar el cielo, las nubes o los árboles del parque. A sentir el agua caliente en tu piel, a saborear ese té o, simplemente, a observar tu respiración.

Te paras, abres bien los ojos, inspiras, dejas que el aire entre, observas, lo sueltas, miras lo que ves, escuchas lo que oyes, lo saboreas, lo agradeces… En realidad eres tú quien, con tu atención, da forma a los momentos guaaau. Sin tu mirada no existirían, al igual que un árbol que se cae en un bosque sólo hace ruido si hay alguien allí para escucharlo…

Y, sobre todo, recuerda que todos los momentos guaaau de tu vida existen sólo en el presente. Ese es el principal requisito. Después se van y ya no pueden volver a ser guaaau.

Sólo puedes respirar aquí y ahora. Sólo puedes vivir aquí y ahora.

La felicidad sólo existe aquí, y ahora, en los momentos guaaau que sepas reconocer.

Y no, no hace falta que pase algo especial para encontrar un momento guaaau. No hace falta irse muy lejos ni hacer algo completamente diferente a lo que haces cada día. Este mismo momento puede serlo, mientras escribo, sentada en mi sofá, escuchando a los niños reírse en la calle, y las luces de Navidad encendidas, el penúltimo día del año, y respiro, y miro, y me siento bien…

Sí, éste también puede ser un momento guaaau.

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Acerca de Vanessa Carreño

Trabajo con mujeres que se sienten inseguras, no se valoran ni tienen confianza en sí mismas, le dan muchas vueltas a la cabeza y se preocupan mucho por lo que piensen los demás.

Con mis programas de Autoestima, Relaciones Personales y Dependencia Emocional consiguen ganar confianza en sí mismas y sentirse seguras y capaces de alcanzar sus objetivos. Aprenden a valorarse, se atreven a ser ellas mismas y empiezan a disfrutar de su vida y de sus relaciones.

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2 comentarios

2 comentarios
  1. Mary 10/01/2016

    Hola! Disculpe que hasta hoy le escribo,es que he tenido algo de trabajo. Gracias por el post, la verdad al leerlo me sorprendió mucho porque yo soy de esas personas que espero un año nuevo para cambiar y cumplir mis sueños y me pasa que voy a la mitad del año y no veo cambios ni logro alguno. Pero tiene toda la razón, no hay que esperar un año nuevo para hacerlo. Todos los días hay que luchar para conseguirlo. Gracias por esos consejos ahora veo todo distinto. Le deseo lo mejor en este inicio de año,que logre todas sus metas como siempre y que su corazón se siga llenando de amor y de mucha bondad como hasta hoy. Le mando un fuerte abrazo y aprovechando le agradezco la invitación para la conferencia. Se ve que está bien interesante, pero no podré asistir. Le deseo mucho éxito y gracias por ayudar a las personas. Es usted una gran persona. Bueno, que este bien, hasta pronto.

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 11/01/2016

      Muchas gracias por tus palabras y buenos deseos, Mary. Me alegra mucho que el post te sirviera para darte cuenta de que todos los días hay algo que disfrutar, que valorar y que vivir. La vida no es mañana, es hoy. Espero que la disfrutes mucho más a partir de ahora.
      Un abrazo,
      Vanessa

      Responder

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