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El equilibrio entre salir al mundo y volver a ti

Mujer observando el paisaje

Hay personas a las que se les da mejor estar hacia afuera, estar con los demás, estar en contacto con gente…

Y hay personas a las que se les da mejor estar hacia dentro, estar consigo mismas, aislarse del mundo…

Es lo que en la terapia humanista se llama estar en contacto, versus, estar en retirada.

Estar en contacto es cómo contacto yo con el mundo, como satisfago mi necesidad de contacto con los demás cuando aparece.

Y estar en retirada es cómo estoy conmigo, cómo satisfago la necesidad de retirarme a mí y de contactar conmigo cuando es eso lo que estoy necesitando.

Por ejemplo, saber contactar puede ser reconocer que me está pasando algo con alguien, que me está molestando algo de esa persona o que me está afectando algo que hace, y poder acercarme y decirle cómo me estoy sintiendo.

Saber contactar también es pedir ayuda cuando la necesito, en vez de sobrecargarme yo con más de lo que puedo sostener.

Saber contactar es poder llamar a alguien cuando me apetece hablar con esa persona o verla, o cuando me apetece quedar con alguien y nadie me lo ha propuesto a mí.

Saber contactar es saber ver al otro, saber estar con esa persona, escuchar y estar presente cuando estoy con alguien.

Es ser capaz de dar el primer paso cuando necesito algo de alguien, en vez de esperar a que el otro dé ese paso o adivine mis necesidades.

Así funciona la necesidad de contacto…

Y, ¿cómo funciona la necesidad de retirada? ¿Qué es saber retirarte a ti?

Pues saber retirarte es saber estar contigo cuando sientes algún tipo de malestar, saber acompañarte, saber abrazarte y consolarte

Saber retirarte es, por ejemplo, que si has tenido una discusión muy fuerte con alguien y estás muy alterada, escucharte que en ese momento no estás para seguir hablando y que necesitas digerir lo que ha pasado y como te sientes con ello.

Es saber irte de un lugar en el que no te sientes a gusto, o de un entorno en el que no estás recibiendo lo que necesitas…

Saber retirarte también es reconocer cuándo estás pasando por un momento muy intenso emocionalmente, o que te están ocurriendo muchas cosas, y necesitas estar contigo para reflexionar y escuchar cómo te estás sintiendo.

Cuando necesitas irte a casa, y te quedas otro rato

Te voy a poner un ejemplo muy claro para distinguir la necesidad de contacto y la de retirada.

Imagínate que has salido a tomar algo con un grupo de amigos. Y llega un momento en el que ya ha sido suficiente y te apetece irte a casa y estar contigo. Pues bien, ahí puede ser que no seas capaz de escuchar eso o que alguien te insista para que te quedes otro rato y, en vez de seguir tu necesidad de retirarte, te quedes.

O, al revés. Imagínate a una mujer que vive sola y un día del fin de semana le apetece compartir con alguien y estar con gente, pero coincide que ese día no tiene ningún plan y se queda en retirada, cuando su necesidad esta siendo la de contacto.

(Ojo, seguramente no la de cualquier contacto, que ese es otro problema, cuando por querer estar con alguien terminas estando con alguien que no te nutre y que después de estar con esa persona o con ese grupo de personas te quedas aún peor).

O alguien que, por miedo al rechazo o a lo que sea, no se atreve a decirle a su pareja o a un amigo que necesita un abrazo o pasar un rato juntos… Tiene una necesidad de contacto, pero se queda en retirada.

Son muchas las formas en las que no satisfacemos nuestras necesidades de contacto y de retirada. A veces porque no podemos, y a veces porque no sabemos ni siquiera identificar esas necesidades.

Y no es que ninguna sea mala o buena en sí misma. Ambas son igual de necesarias. Igual de necesario es contactar con los demás que saber retirarme para contactar conmigo misma.

Por eso, lo ideal es que estén equilibradas y que sepa escucharme y darme lo que necesito en cada momento.

Al ritmo que voy necesitando…

Ahora necesito contactar, y contacto.

Ahora necesito retirarme, y me retiro.

El temazo es que muchas veces hay una de las polaridades en la que nos cuesta más estar y otra con la que nos sentimos más cómodas.

O nos cuesta más contactar, o nos cuesta más retirarnos.

Y, claro, esa en la que nos cuesta estar, la evitamos.

Por ejemplo, en mi caso, mi dificultad siempre ha estado en el contacto y mi facilidad en la retirada (de eso te hablé aquí).

El problema es que, cuando tienes dificultades con una de las dos, no eres capaz de satisfacer tu necesidad genuina en cada momento y, por lo tanto, no puedes llegar a sentirte bien.

Por ejemplo, como me contaba una coachee que estaba pasando un momento muy doloroso porque su pareja la había dejado por otra persona y ella, para no conectar con todo ese dolor, se volcó hacia afuera y empezó a hacer muchas cosas, y muchos planes, y a estar todo el rato con gente. Es decir, su necesidad genuina para poder procesar ese duelo era de retirada, pero comenzó a hacer todo lo contrario.

O, al contrario, que esto también lo veo en muchas coachees (por cierto, si quieres trabajar conmigo, rellena esto): alguien que está pasando por un momento difícil y necesita calor y compañía, pero no sabe pedirlo o no tiene a nadie en su entorno que de verdad le dé esa seguridad y esa confianza.

Saber distinguir qué te hace falta en cada momento

Es decir, no es que siempre que me pase X vaya a necesitar contacto y que siempre que me pase Z vaya a necesitar retirarme. En cada caso puede ser diferente, y eso es algo que necesito aprender a escuchar dentro de mí.

Y puede ser que un día me sienta triste y necesite mi espacio, y que otro día también me sienta triste y lo que necesite sea cariño y estar con alguien. Y, claro, si lo que necesito es cariño y lo que hago es aislarme, es imposible que llegue a sentirme bien.

O si necesito que me vean y me tengan en cuenta, pero no lo digo por miedo al rechazo, y lo que hago es apartarme y no dejarme ver, pues tampoco me voy a sentir bien.

O si me exijo estar siempre disponible para los demás y me olvido de estar disponible para mí, pues tampoco podré sentirme bien.

Como te decía, hay mil maneras de irme a un extremo cuando en realidad estoy necesitando todo lo contrario…

Si en una relación en la que no me siento vista ni cuidada por el otro, en vez de escuchar eso y retirarme, lo que hago es empezar a dar más, a esforzarme más, a implicarme más… con la fantasía de que eso funcione y de que llegue un momento en que el otro empiece a devolverme todo lo que le he dado.

O, como me decía una coachee hace poco: “siempre me he contado que soy una mujer muy independiente, y en realidad lo que pasa es que me da miedo el vínculo con el otro, que me da miedo que me rechace o me abandone. Por eso tantas veces me he retirado, a pesar de estar necesitando contacto”.

Y de eso se trata, de reconocer en qué lado te sientes tú más cómoda y cuál te cuesta más. Para poder integrar y estar en los dos.

Porque cuando se sabe estar en contacto y estar en retirada es mucho más fácil llegar al centro. Al equilibrio que necesites en cada momento.

¿Qué me dices? ¿En qué lado te sientes más cómoda tú? ¿En contacto o en retirada? ¿Y qué pequeño paso podrías dar para soltarte más en la polaridad que te genera más dificultad? Me lo puedes contar en los comentarios aquí debajo.

 

 

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Acerca de Vanessa Carreño

Trabajo con mujeres que se sienten inseguras, no se valoran ni tienen confianza en sí mismas, le dan muchas vueltas a la cabeza y se preocupan mucho por lo que piensen los demás.

Con mis programas de Autoestima, Relaciones Personales y Dependencia Emocional consiguen ganar confianza en sí mismas y sentirse seguras y capaces de alcanzar sus objetivos. Aprenden a valorarse, se atreven a ser ellas mismas y empiezan a disfrutar de su vida y de sus relaciones.

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2 comentarios

2 comentarios
  1. Rosa 07/12/2023

    Hola, me gusta lo que compartes y que tiene mucho valor para muchas personas que lo necesitamos. Gracias por ello, en mi caso era yo una persona muy segura de sí misma e incluso, pero cambie a una baja autoestima y comparación al estar en una relación donde mi pareja era menor que yo, ya hoy en día casados estamos pero no logro sentirme con la confianza, yo misma me comparo y me enfermo de desconfianza. Esa parte me gustaría trabajar en mi, por que nos trae problemas que ya no podemos salir juntos por mis inseguridades. ¿Podrías hablar de ello?

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 22/12/2023

      Hola Rosa,
      Habría que ver qué ha pasado para que tú te consideraras una persona segura de sí misma y al estar en la relación hayan aparecido esos miedos y esa desconfianza. Muchas veces tiene que ver con lo que está haciendo el otro, pero tendemos a culparnos a nosotras mismas y a hacernos responsables. No lo sé, no sé si es tu caso, pero, cuando alguien te genera seguridad y te hace sentir cómoda, no ocurre esto.
      En el blog en el apartado de Dependencia Emocional hay muchos post sobre esto, te dejo uno aquí y cotillea los demás :-).
      Un abrazo,
      Vanessa

      Responder

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