Así le puse límites a la persona más tóxica de mi vida (contado paso a paso)

¿Puede tu apego ansioso espantar a la persona adecuada?

Pareja abrazandose - apego ansioso espantar a la persona adecuada

Este post puede herir sensibilidades, lo sé.

Pero siento que necesito escribirlo y que a algunas personas les puede ayudar leerlo.

Además de que es algo que nadie nombra.

Y voy a empezar respondiendo a la pregunta que titula el post.

¿Puede tu apego ansioso espantar a la persona adecuada? Sí, puede.

Y te lo voy a contar desde el lado opuesto.

Imagínate que conoces a un hombre que te gusta y comenzáis a hablar y a veros. Y estás bien, te atrae, te agrada hablar con él, tenéis cosas en común y te va encajando…

Pero te das cuenta de que él está más volcado que tú, de que corre más que tú, de que te dobla en intensidad a ti…

Para ti es alguien a quien conoces de hace un par de semanas y con quien por el momento estás bien, pero parece que para él ya fueras su “todo” y que se pasara el día pendiente de escribirte o esperando a saber algo de ti.

Y un día estáis hablando por teléfono y le dices que tienes que colgar y que ya mañana habláis. Pero al rato tienes tres llamadas perdidas suyas. Le preguntas qué ocurre y te dice que se ha quedado con ganas de hablar más contigo.

“Pero si ya le he dicho que ando liada y que hablamos mañana, ¿qué le pasa?”, piensas tú.

Le pasa que, como siente que tú llevas un ritmo más lento que el suyo y que no se te va la vida en hablar con él (le has dicho que tenías que colgar), se ha asustado.

Le pasa que le gustas mucho y tiene miedo a que él no te guste tanto a ti.

Y así, un día una cosa y otro día otra, tú vas percibiendo su ansiedad y su necesidad constante de que le reafirmes que sigues ahí y que no has perdido el interés.

Pero esto es como si te ponen un plato de tallarines, que te lo comes encantada. ¿Y si te ponen cinco platos? Pues te empachas.

Y eso no quiere decir que un plato no te guste, claro que sí. El problema es que con este hombre te estás empachando y te estás agobiando.

Y, cuando alguien se empacha, la consecuencia es que no quiere volver a comer de eso.

¿Enamorada o necesitada?

Por si no lo sabes, el perfil de hombre que te estoy pintando es alguien con apego ansioso, que es quien está muy pendiente de su pareja (cuando la tiene) y necesita recibir constantes señales de amor y reciprocidad porque, en cuanto tiene dudas de los sentimientos de la otra parte, se asusta y se ansía pensando que la relación se va a terminar.

Quien tiene un perfil ansioso puede actuar de dos formas cuando entra en ese miedo a que los sentimientos de su pareja hayan disminuido:

Una es que se reprima esas inseguridades y esos miedos e intente hacer como que no pasa nada. En plan “no me ha escrito un wasap en todo el día y yo estoy aquí mordiéndome las uñas, pero no le voy a decir nada para no agobiarle”.

Es decir, esta persona con apego ansioso tiene mucha capacidad de autocontrol y se traga su malestar para no agobiar al otro.

Y la otra forma de actuar cuando tienes un apego ansioso es la de quien tiene menos autocontrol y lo que hace es que vuelca todos esos miedos y esas inseguridades en el otro, en busca de otra confirmación de que “todo sigue bien entre nosotros”.

En plan “no me ha escrito un wasap desde hace tres horas, así que le escribo y le pregunto qué tal está, a ver qué me dice”.

Y, además de estas dos formas de actuar cuando tienes un apego ansioso, también está quien tiene un poco de cada una: en un momento se reprime y al momento siguiente llama tres veces seguidas… Pero, como después se siente culpable por haber hecho algo que pueda espantar al otro, vuelve a intentar aguantarse… Hasta que, cuando ya no puede sostener más el malestar, vuelve a llamar tres veces seguidas (o lo que sea que haga)…

Y que “qué ganas tengo de verte”, y que “como me gustas”, y que “este verano a ver si vamos de vacaciones”, y que “te mando una canción que me encanta”… Todo ello intentando buscar señales de que la otra persona sigue interesada y con las que se calme su ansiedad (ojo, para alguien así, esa ansiedad nunca se va a calmar del todo, y siempre habrá un nuevo motivo para dudar de los sentimientos del otro).

La cosa es que esa ansiedad desmesurada y ese miedo a que el otro se vaya no le dejan escuchar si ese baile, que es la relación que están construyendo, es algo recíproco.

Es decir, si el interés es mutuo, si los dos están poniendo el mismo esfuerzo y las mismas ganas, si lo que hoy va mañana viene, si los ritmos del otro son iguales que los míos…

¿Lo vas pillando?

Vale, supongamos que la que tiene este apego ansioso y este miedo a que esa persona a la que estás conociendo pierda el interés eres tú.

Con esto que te estoy contando, ¿estoy queriendo decir que tienes que adaptarte al otro y a sus ritmos o sentirte culpable si le agobias? Noooo.

Con esto lo que te quiero decir es que si vuelcas tus necesidades emocionales en otra persona y el estar tú bien depende en gran medida de que esa relación funcione, claro que puede ser que estropees algo que, en el caso de haber sabido satisfacer tú misma esas necesidades emocionales, sí habría funcionado.

Te quiero decir que si tú no estás bien sola, si necesitas que el otro te vea porque tú no sabes verte o si no te valoras y tu autovaloración depende de que otra persona te quiera, como si el otro fuera una tabla de salvación para no ahogarte, ¡claro que así puedes acabar saboteando tú misma esa posible relación!

(Si esto te suena y necesitas aprender a valorarte y a estar bien contigo, para poder estar bien también en pareja, rellena este formulario y nos ponemos a ello).

Y que, en realidad, desde ahí no estás viendo de verdad al otro, sino que solo ves todo lo maravilloso que te hace sentir (vista, valorada, querida, importante…) y que tú no eres capaz de sentir por ti misma. Y, claro, de ahí el miedo constante a que esa fuente de amor desaparezca.

Por ejemplo, igual en uno de esos momentos de ansiedad le escribes y le preguntas qué tal está, pero no es porque haya un interés genuino en saber qué tal está él, sino porque necesitas saber que sigue ahí y que no te ha “abandonado”.

El tema es que has idealizado tanto a esa persona de la que crees que estás enamorada que piensas que lo darías todo para que eso funcionara, sin darte cuenta de que tal vez ni siquiera le conoces.

Entonces, ¿cómo vas a estar enamorada? Si todavía no sabes qué es lo que más ilusión le hace en el mundo, si todavía no sabes cuál ha sido el peor momento de su vida, o cómo responde cuando está enfermo, o cuando le pasa algo horrible, o dónde se ve en veinte años, o cómo trata a sus padres… ¿¿¿cómo vas a estar enamorada???

No, no estás enamorada. Estás enganchada a lo valiosa, maravillosa y especial que te hace sentir.

Es decir, estás necesitada de amor.

Tú también tienes responsabilidad

Lo que te estoy diciendo es que no siempre vale ese discurso de “si es para ti, te querrá como eres” o “si es para ti, aceptará tus inseguridades”.

De verdad creo que, a veces, contarnos esto nos quita responsabilidad en el vínculo, porque es como que “si es la persona correcta, lo que yo haga no va a influir en él”.

Y sí, claro que puede influir.

Si le llamas, no te coge el teléfono y le vuelves a llamar tres veces…

O si es la hora a la que suele escribirte y, si no lo hace, le escribes a ver si está bien.

O si le envías un mensaje, no lo lee y le mandas siete más.

¡Claro que tu comportamiento y ese volcar tus miedos y tus necesidades en el otro pueden hacer que esa relación se estropee!

Porque, independientemente de que esa persona sea para ti o no, igual estás poniendo en él (o en ella) unas expectativas que no es capaz de sostener y que le abruman.

E, insisto, ¡no es que tú tengas que tragarte lo tuyo para que estéis bien!

¡Es que veas cuánto de tu “estar bien” estás poniendo en manos del otro!

Porque eso de que seas tú misma y que si eres tú misma quien sea para ti se quedará, pues puede ser que sí y puede ser que no.

Y si ese “ser tú misma” está contaminado por un montón de miedos, de falta de autoestima y de necesidades insatisfechas, es más fácil que sea que no.

Si ser tú misma es poner tus carencias en el otro y estar todo el día pendiente y dependiente de él, pues eso igual no es agradable para la otra persona porque no siente que eso sea una relación recíproca y horizontal en la que cada uno se vale por sí mismo.

¿Te tienes que reprimir entonces? No, claro que no. Pero sí tienes que hacerte cargo de lo que te está pasando y de esas heridas que pretendes que el otro tape.

¿Que puede ser que tus inseguridades también las provoque el otro? Sí. Pero cuando tú estás bien contigo y el otro no es tan imprescindible como el aire que respiras, puedes ver lo que te está pasando y eres capaz de sostener tus miedos y de entender qué los provoca.

Porque si yo tengo mucha hambre y no sé hacerme mi propia comida, pues dependeré de un restaurante en el que me den de comer… En cambio, si me puedo alimentar por mí misma, a la vez que a veces también voy a que me den de comer en otro sitio, pues no dependeré de que una persona concreta me dé esa nutrición que yo no sé darme…

Y de eso va todo esto, de que cuando tú sabes alimentarte, aunque siga habiendo heridas y aunque siga habiendo necesidad de vínculo y de que te quieran, la principal fuente de amor está dentro de ti.

Y, entonces sí, ya NO va a pasar eso de que la persona adecuada se agobie o se espante.

¿Qué opinas? ¿Te pasa eso de pensar que igual espantas al otro con tus miedos y tus inseguridades? Cuéntamelo en los comentarios aquí debajo y te daré mi opinión.

¿TE QUEDAS UN POCO MÁS?

Cada semana envío recursos para que te sientas más segura y tranquila y dejes de estar pendiente de lo que piensen los demás.

Sí, acepto la Política de protección de datos.

ES GRATIS Y PUEDES DARTE DE BAJA CUANDO TE APETEZCA

Quién Escribe Aquí

Soy Vanessa Carreño, fundadora de Coaching to Be. Desde 2012 acompaño a mujeres que se sienten inseguras y culpables a menudo y que están demasiado pendientes de agradar a los demás, olvidándose de sí mismas.

Unas eligen trabajar conmigo de forma individual. Otras prefieren hacerlo a su ritmo a través de mis cursos online.

El cómo da igual. Lo importante es que empiezan a valorarse, a pensar en ellas sin sentirse egoístas y a hacerse valer sin sentirse culpables.

6 comentarios

6 comentarios
  1. Maite 01/05/2025

    Me he sentido totalmente reflejada en lo que nos cuentas, Vanessa, pues he pasado por esa situación de ansiedad y miedo ante la posibilidad de perder a alguien, tú me ayudaste a salir de ella y a darme cuenta de que necesitaba verme y valorarme a través del otro porque no lo hacía por mí misma. Muchas gracias por volver a recordármelo.
    Maite.

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 02/05/2025

      Maite bonita, ¡¡¡cuantísimo tiempo!!! ¿Cómo estás? Escríbeme por privado si te apetece y me cuentas :-).
      Sí, hiciste muy buen trabajo para verte, quererte y valorarte por ti misma. Gracias a ti por seguir ahí.
      Un abrazo grande,
      Vanessa

      Responder
  2. Elisa 01/05/2025

    Muy bien explicado, me he sentido reflejada en muchas cosas. Un abrazo .

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 02/05/2025

      Muchas gracias por compartirlo, Elisa. Me alegro de que te haya resonado :-).
      Un abrazo,
      Vanessa

      Responder
  3. Francisca 14/08/2025

    Vanessa, no te puedes imaginar como me veo reflejada en éste y en otros artículos. Llevo 3 años trabajando con una psicóloga muy freudiana (antes ya trabajé con otra, de diferente técnica de trabajo) y con una coach pero no hay manera de superar esta necesidad de validación constante, de miedo, de inseguridad, de quererme a mí misma y no depender tanto de todo lo externo, de no temblar por todo lo que no sale como yo espero. Quizá yo soy muy cabezota. Está claro que debe haber un trabajo personal que al principio es muy duro. He tenido que volver a la medicación para bajar la ansiedad y pedirle a la terapeuta una pausa porque cada vez que tenia consulta ya me ponía a temblar porque sabía lo que me iba a decir. Yo necesito alguien que me guie en dar pequeños pasos, en tener unos deberes que cumplir cada día para ir ganando seguridad en mi misma, en tener unas herramientas a donde aferrarme y confiar, pero no me pueden decir “usted es inteligente y sabrá lo que tiene que hacer… eso es lo que pongo a trabajar”. Espero que me entiendas. Muchas gracias.

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 15/08/2025

      Hola Francisca,
      Sí, claro que te entiendo. Las mujeres con las que trabajo también llegan a mí para sentirse seguras de sí mismas, sentir que se quieren y se valoran, que el miedo ya no es su motor y que dejan de depender de que los demás las vean y las aprueben para sentirse bien consigo mismas. Después de tantos años he ido perfilando mucho mi método y sé que uno de sus puntos fuertes es el trabajo práctico que ponemos para que la persona haga entre sesiones, con pautas y herramientas muy concretas, junto a mi apoyo constante entre sesiones. Si quieres probarlo y ganar esa confianza en ti misma, estaré encantada de acompañarte. Solo tienes que rellenar este formulario para que hablemos.
      Un abrazo,
      Vanessa

      Responder

Deja tu comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicado. Los campos obligatorios están marcados como *



Vanessa Coaching to Be

Más de 20.000 mujeres ya están aprendiendo a vivir sin tanta culpa.

Apúntate gratis y escucha ahora mismo el audio "Cómo Evitar que Alguien Te Haga Sentir Mal".

Sí, acepto la Política de protección de datos.

No te enviaré nada de spam y puedes darte de baja cuando te apetezca

Los post más leídos

¿TE GUSTARÍA DAR UN PRIMER PASO?

Puedes pedir una Sesión de Valoración Gratuita para ver si te puedo ayudar.

Buscar

Oye,

no te vayas sin ESCUCHAR ESTO

¿Te gustaría dejar de dudar de ti, sentirte más segura y relacionarte sin desgastarte tanto?
Apúntate y recibe el audio “Cómo Evitar que Alguien Te Haga Sentir Mal".

Sí, acepto la Política de protección de datos.

NO TE ENVIARÉ NADA DE SPAM Y PUEDES DARTE DE BAJA CUANDO TE APETEZCA

Sí, acepto la Política de protección de datos.

NO TE ENVIARÉ NADA DE SPAM Y PUEDES DARTE DE BAJA CUANDO TE APETEZCA.

Sí, acepto la Política de protección de datos.

NO TE ENVIARÉ NADA DE SPAM Y PUEDES DARTE DE BAJA CUANDO TE APETEZCA

Sí, acepto la Política de protección de datos.

NO TE ENVIARÉ NADA DE SPAM Y PUEDES DARTE DE BAJA CUANDO TE APETEZCA