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Qué hacer si alguien no cumple con tus expectativas

Mujer hablando con otras personas

Las expectativas son lo que tú esperas de alguien.

Y ese alguien puede ser cualquier persona de tu entorno: pareja, amigos, gente del trabajo, familia…

Vale, pues con las expectativas pasan dos cosas.

Por un lado, matan las relaciones.

Pero, por el otro, son necesarias en la medida en la que tienen que ver con tus límites.

Claro, si tú te exiges no tener ningún tipo de expectativa, por ejemplo con una amiga, es como que te anularas ante ella… Como que dejaras de estar presente en la relación. Así que no podrás escuchar cómo te sientes con lo que hace o qué es lo que quieres tú.

Entonces, las expectativas están bien cuando se refieren a tener claros los límites que no quieres que alguien traspase contigo. Pero, en el resto de casos, sobran porque se cargan tus relaciones.

Un lío, ¿verdad?

Pues no tanto. Tan solo tienes que tener claro qué hacer (y qué no hacer) si alguien no cumple con tus expectativas.

Te cuento. Son tres cosas importantes.

1.El problema no es tener expectativas, ¡el problema es tener las mismas con todo el mundo!

La rigidez de que “una amiga siempre debe tratarte de esta manera”…

O que “todos los amigos tendrían que ser x”…

O que “un hermano jamás debería hacer z”…

O sea, el utilizar las mismas expectativas con todo el mundo, sin tener en cuenta nada más.

Mira, a medida que vas conociendo a alguien, esa persona te va demostrando lo que te puede dar y lo que puedes esperar de ella. Y, muuuchas veces, esperamos de alguien algo que en ningún momento nos ha demostrado que nos quiera o pueda dar.

Además de que en el saco de la amistad puede haber vínculos muy diferentes… Unos con las que hablas a diario, otros con las que te ves cuatro veces al año, otros con las que has coincidido tres veces y no sabes cuándo vas a volver a ver… Por eso, tampoco tiene sentido que de todos ellos esperes lo mismo.

Es decir, se trata de saber ver a la persona que tienes delante y el vínculo que tienes con ella a día de hoy (en vez de poner a todos los amigos en el mismo escalón).

Por ejemplo, yo tengo un amigo de toda la vida con quien cuando nos vemos estoy muy a gusto, pero que sé que rara vez va a coger el teléfono y a llamarme a ver qué tal estoy. Entonces sé que es alguien con quien, si quiero mantener el contacto, tengo que ser yo la que esté pendiente. ¿Eso significa que no le importo? No. ¿Eso me va a permitir mantener una relación frecuente con él? Pues, seguramente, tampoco. ¿Me merece la pena ahora mismo? Desde luego.

Y de eso se trata, de que vayas viendo cómo te sientes con cada persona, cuánto esfuerzo tienes que hacer en esa relación, cuánto sientes que das y que recibes, en qué medida te compensa…

Cuanto más claro y colocado tengas esto dentro de ti y mejor te conozcas a ti misma, más fácil te resultará después decidir lo que sea con cada persona, y con más seguridad lo harás.

2.Ten claro lo que, SÍ o SÍ, es imprescindible para ti en esa relación (y sé flexible con todo lo demás).

Ojo, en esa relación y con esa persona en concreto… Y eso debería ser distinto a lo que responderías que es imprescindible para ti con cualquier otra persona… Porque, con cualquier otra, la intimidad, el vínculo, la afinidad, el tiempo, el carácter, vuestra historia común… serán muy diferentes.

Por ejemplo, igual con una persona dices “pues aquí, que es una amistad super, súper íntima, para mí es imprescindible sentir que se preocupa por mí cuando estoy pasando por un momento muy crítico y doloroso”.

Y, en otra amistad menos íntima, dices “pues aquí para mí es fundamental que hablemos o nos veamos al menos una vez cada tres meses”.

O, por ejemplo, en mi caso soy bastante de ir a mi bola, y no soy la típica que se apunta a todos los planes que hacen mis amigos. Me apunto a pocos porque me muevo mucho, tengo varios grupos y, además, me quedo muy a gusto sola. Pero siento que, si es algo importante, si se trata del cumple de alguien a quien aprecio o de un momento en el que alguien me necesita, estoy. ¿Le servirá esto a todo el mundo? Pues depende, habrá amigos a los que sí y otros a los que no, y eso es algo que cada uno deberá escuchar dentro de sí.

O el caso de una coachee (si tú también quieres trabajar conmigo, rellena esto) que había estado hablando con un hombre a través de Tinder y que se daba cuenta de que no había hecho mucho filtro al hablar con él, y el resultado era que se había llevado un buen chasco. Y, ¿sabes lo que me decía? Esto:

“Alucino con su poco compromiso y su poco tenerme en cuenta, solo pensando en lo que a él le apetece… Claro, desde el principio apuntó a ser una persona 3, y no puedo esperar de él lo que esperaría de una persona 10”.

Pues eso. Se trata de esperar de cada persona lo que esa persona te ha demostrado que puede dar y que está dispuesta a darte a ti.

Que muchas veces damos por hecho que una amiga nos va a dar X porque “es que los amigos dan X”, en vez de esperar a sacar esa conclusión cuando esa persona nos haya demostrado que nos lo puede y quiere dar.

3.Comparte tus expectativas con el otro (¡esto es clave!).

Mira, el problema de mis expectativas es que son mías, que no tienen nada que ver contigo.

Entonces, si mis expectativas son lo que yo espero de ti, ¿por qué tendrías tú que cumplir con eso si ni siquiera las conoces?

Por ejemplo, si yo espero de ti que cuando te envío un wasap me contestes en cuanto lo leas, ¿qué tiene eso que ver contigo? Otra cosa sería que yo, haciéndome cargo de que eso es importante para mí, te lo pida (pero no que espere que lo hagas sin que yo te haya dicho nada).

Pues eso, que las expectativas solo tienen sentido cuando se comunican y se llega a acuerdos.

¿Qué a ti te cuesta decirle al otro lo que te pasa? Entonces observa qué es lo que te impide hacerlo: si es orgullo; si es miedo a que el otro se vaya y desde ahí te saboteas y te alejas tú primero; si es la creencia de que “lo que es correcto para mí, debería serlo para todo el mundo”; si es miedo al conflicto, si es miedo a que te vean vulnerable…

Y, si con alguien te das cuenta de que ya van varias veces que esperabas otra cosa diferente y que se lo has dicho y aun así te vuelve a decepcionar, ¡elige!

Puede ser que recoloques a esa persona y reformules esa relación, aceptando que no vas a recibir lo que te gustaría de ella y rebajando tus expectativas, en plan “sé que para esto puedo contar con ella y que, para esto otro, no”.

O puede ser que decidas que no quieres seguir con esa relación.

O pueden ser mil opciones intermedias que se te ocurran, lo importante es que tú te quedes bien.

Dicho esto, no se trata de que tengas que estar a gusto con cualquiera porque “no puedes esperar lo mismo de todo el mundo” y “tus expectativas son tuyas”.

¡NO! De lo que se trata es de que, sabiendo esto, sepas escuchar cómo te sientes con cada persona… Si eso en lo que no cumple con tus expectativas es simplemente algo que te gustaría o es algo imprescindible para ti… Si te molesta un poco y después te olvidas o si es algo que te deja huella… Si es algo que te toca alguna herida profunda y, desde ahí, dejas de ver lo que pasa… Si tenéis un vínculo muy sólido y te merece la pena pasar eso por alto… Si ocurrió solo una vez o se viene repitiendo… Si se lo has dicho y no ha cambiado nada, o todavía no se lo has dicho…

Es decir, una especie de baile entre entender lo del otro, entender lo tuyo y entender la relación. Pero sin dejarte cegar por TUS expectativas.

¿Qué opinas? ¿Te das cuenta de alguna situación en la que tus expectativas te hayan perjudicado? Si me lo cuentas en los comentarios aquí debajo, te responderé encantada.

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Acerca de Vanessa Carreño

Trabajo con mujeres que se sienten inseguras, no se valoran ni tienen confianza en sí mismas, le dan muchas vueltas a la cabeza y se preocupan mucho por lo que piensen los demás.

Con mis programas de Autoestima, Relaciones Personales y Dependencia Emocional consiguen ganar confianza en sí mismas y sentirse seguras y capaces de alcanzar sus objetivos. Aprenden a valorarse, se atreven a ser ellas mismas y empiezan a disfrutar de su vida y de sus relaciones.

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10 comentarios

10 comentarios
  1. Vero 11/04/2024

    Gracias por este post, Vanessa. Me ha servido para entender mejor mi experiencia con una amiga, a la que yo quería considerar más cercana de lo que en realidad era. Por su forma de actuar a veces, me hice la idea de que podía esperar de ella una amistad más profunda.
    Las señales de que ella no buscaba ese tipo de amistad… me las ha dado también, pero yo, en vez de verlas y tomarlas como “información”, “datos” sobre esa persona… las he visto como ofensas, porque no ha actuado a la altura de mis expectativas. Pero esas expectativas eran solo mías, no quería ver la realidad de lo que esa persona quería / podía dar / no dar en su amistad conmigo. Ahora ya voy entendiendo que la puedo considerar amiga… Pero no de mi círculo más íntimo.

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 16/04/2024

      Exacto, Vero. Eso es. Maravilloso ese darte cuenta y esa reflexión que has hecho sobre tu amiga, felicidades. Es muy distinto ver lo que hace el otro como una ofensa a verlo como algo que te habla de esa persona y de lo que puedes esperar de ella.
      Un abrazo,
      Vanessa

      Responder
  2. Antonio 11/04/2024

    Hola, ¿como estás? Te agradezco mucho el consejo, la señora en este momento está muy triste por la muerte de su papá, murió un 3o de diciembre de 2023, fui empático y le di el pésame escrito por facebook, pero lucharé y no me doy por vencido, vale la pena luchar por ella, tengo fé y optimismo que las cosas algún día cambiarán a mi favor. Gracias, muy bueno tu consejo.

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 16/04/2024

      Muchas gracias, Antonio. Me alegro de que te haya servido el post. Espero que te vaya muy bien.
      Un abrazo,
      Vanessa

      Responder
  3. Silvia 11/04/2024

    Como siempre querida Vanessa, nos ofreces excelente información. En este caso sobre las expectativas que nos hacemos en las distintas relaciones que formamos con quienes nos relacionamos. En México decimos que hay que diferenciar entre “amigos” y “conocidos”.

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 16/04/2024

      Muchas gracias, Silvia. Encantada de que te guste y te llegue, un abrazo grande hacia México ❤️,
      Vanessa

      Responder
  4. Palo 12/04/2024

    Gracias Vanessa. Me he sentido tan reflejada en este post… hace años corté con una “amiga”. Ella fingía una amistad conmigo que estaba muy lejos de sentir. Yo tengo unos valores y soy una persona muy leal con las amistades. Y con ella me daba y me daba y sentía que ella no lo hacía. Hasta que me di cuenta de que no podía esperar nada de ella y que encima ella disfrutaba de verme sufrir por ello, alimentaba mis expectativas, pero a la vez yo no podía cumplir las suyas. Al final me di cuenta de que eso no era amiga ni era nada, por dignidad corté con esa relación tóxica. Luego ella siguió insistiendo y casi acosando, hasta que se ha cansado, pero esa ya es otra historia. Eso si, he aprendido mucho de estos temas. Un saludo y gracias.

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 16/04/2024

      Hola Palo,
      Claro, una cosa es entender que tus expectativas son tuyas y otra muy distinta es sentir que al otro no le importa que lo pases mal.
      Me alegro de que aquella historia te sirviera y de que hayas aprendido :-).
      Un abrazo,
      Vanessa

      Responder
  5. Sonja 12/04/2024

    Hola! En los últimos meses he pasado por dificultades personales y en medio de ello me he sentido decepcionada por algunas personas amigas de las que realmente esperaba un comportamiento más empático y entregado. Este post me ha ayudado a comprender que tenía sobredimensionadas mis expectativas. Trabajaré en ello.
    Gracias Vanessa 🌸

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 16/04/2024

      Qué bien, Sonja. Me alegro mucho. Recuerda que tu malestar es legítimo, y a la vez no significa que el otro lo esté haciendo mal.
      Un abrazo,
      Vanessa

      Responder

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