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Cuando te sientes mal, ¿siempre es culpa de alguien?

Dos mujeres hablando tumbadas sobre un coche

Imagínate que quedas con dos amigas para cenar y después, al irte a casa, te das cuenta de que las otras han hablado de sus cosas mucho más que tú.

Y piensas: “¿soy yo que necesito mucho protagonismo? ¿O es que aquí no me dejan hablar ni se interesan por lo que me pasa a mí?”.

Y te quedas rayada, sintiéndote mal y pensando que ellas deberían haberte preguntado más.

Pero, un momento después, empiezas a pensar que igual es que eres demasiado exigente y que tal vez no deberías darle tanta importancia, ni sentirte mal por eso…

¿Qué está pasando aquí? Pues que te estás yendo de un extremo al otro.

O te sientes mal, y entonces es porque tus amigas lo están haciendo mal.

O piensas que igual la culpa la tienes tú y que no deberías sentirte así.

Como si no hubiera un término medio.

Como si no pudieras sentirte mal por algo, sin que sea que la otra persona lo está haciendo mal o que el problema lo tienes tú.

Como si siempre tuviera que haber un culpable.

¿Te das cuenta de esto? Porque pasa constantemente en nuestras relaciones.

Es algo super frecuente que pasemos de sentirnos mal y culpar al otro a excusarle y decirnos que no deberíamos sentirnos así.

Y, de ninguna de las dos maneras, estamos atendiendo a lo que nos está pasando a nosotras ni a lo que ocurre en la relación.

Buuuuf, ¡sería tan importante que nos diéramos cuenta de esto! Fíjate que casi te diría que la clave principal para que nuestras relaciones funcionen tiene que ver con saber distinguir esto 😮.

Porque hay personas que solo ven su propio malestar y sacan la conclusión de que “si yo me siento mal, es que él lo hace mal”.

Y otras que justifican al otro y, automáticamente, deslegitiman su malestar. En plan “como soy capaz de entenderle, entonces yo ya no debería sentirme mal por esto”.

Y, ni lo uno, ni lo otro.

Por eso es tan importante que entiendas que tu malestar es legítimo siempre, pero que eso no significa que el otro lo esté haciendo mal o tenga la culpa (a veces sí, pero muchas otras no).

Estoy mal, ¿me ayudas?

Por ejemplo, suponte que te pones enferma y que llamas a tu hermana y le pides que te acompañe al hospital, y te dice que no puede porque tiene que acabar una cosa del trabajo. Y tú no sabes si tu cabreo es normal y es lógico que te enfades, porque de verdad tu hermana se pasa, o es que estás exagerando…

O, como le ocurría a una coachee, que resulta que estaba pasando una temporada mala con muchos problemas y le gustaría que una amiga estuviera más pendiente de ella esos días.

“En estas situaciones yo escribo y estoy más cariñosa, pero ella no. Y no sé si es que pido demasiado, que necesito demasiado o que soy muy dependiente de los demás… No sé si ella debería estar más pendiente o el problema lo tengo yo”, me decía (por cierto, si tú también quieres aprender a distinguir esto en tus relaciones, rellena este formulario).

¿La solución? Pues, como comprendió esta coachee, entender que, ni tú tienes un problema por estar sintiéndote mal, ni ella “debería” estar más pendiente.

Eso es lo que te gustaría, y es legítimo, pero que tú desees algo no significa que esa amiga pueda, sepa o quiera dártelo.

¿Cómo se sabe eso? Pues, que yo sepa, solo hay una forma: decirle a la otra persona “lo estoy pasando mal estos días y te necesito cerca. Quisiera pedirte que estés un poco más pendiente de mí”.

(Te aseguro que esto es mucho más efectivo que escupirle algo como “me parece fatal que no me llames, ¡deberías estar más pendiente! Mírame a mí cómo te cuido cuando a ti te pasa algo, ¡eres una egoísta!”).

Vaya, que lo que tú sientes es legítimo y, si te sientes mal con algo que hace tu amiga, tienes derecho a sentirte así. Pero eso no siempre quiere decir que ella tenga la culpa o que lo esté haciendo mal.

Y, sobre todo, que esto no va de buscar culpables, sino de aprender a acompañarte cómo necesitas con lo que te va pasando en tu día a día, y de rodearte de personas que también sepan acompañarte bien.

Legitimando lo tuyo, primero, y escuchando lo del otro, después. Porque la respuesta que necesitas respecto a esa persona no te la va a dar tanto su comportamiento, como la manera en la que responda y actúe cuando le digas cómo te estás sintiendo con ese comportamiento.

Y tu amiga puede haberse distraído estos días, o no haber sabido estar. Pero, si es una buena amiga, sabrá escucharte cuando se lo digas.

Cuando el problema es de pareja

Y lo mismo si esto te pasa con tu pareja. Por ejemplo, suponte que estás saliendo con un hombre separado que tiene a sus hijos en custodia compartida. Y, cada vez que le tocan a él, tú sientes que desaparece, que habláis menos y que lo echas en falta.

¿Ese malestar significa que él lo está haciendo mal? No.

Si te pones en su lugar y le entiendes, ¿eso quiere decir que tú ya no puedes sentirte mal o pedirle algo al respecto? Tampoco.

¿Te das cuenta? Pues esto mismo lo podrías aplicar a casi todos los conflictos, malestares y reproches varios que suceden en nuestras relaciones.

Y termino con un ejemplo de hace unas semanas, de otra coachee a cuya pareja le ofrecieron una muy buena oportunidad para irse a trabajar una temporada a una universidad alemana.

El estaba muy ilusionado, pero ella estaba asustada y enfadada con el tema. “Creo que no es buen momento para que se vaya, justo ahora que nos estamos planteando ser padres. Y eso me lleva a pensar que es egoísta por querer irse, y que debería quedarse”.

Vale, ¿el enfado de ella es legítimo? Sí, porque así lo está sintiendo.

¿Qué ella tenga derecho a enfadarse quiere decir que él es egoísta? No.

¿Debería él renunciar a esa oportunidad laboral? Depende. Si él quiere irse, seguramente no deba renunciar. Porque cuando nos sacrificamos en algo importante para nosotros y dejamos de hacer algo que queremos hacer, eso termina pasando factura a la relación con la persona por la que hicimos ese sacrificio…

Es decir, se trata de saber evitar que él se quede resentido si se siente obligado a decir que no a esa oportunidad, y también que ella se quede resentida si él se va.

¿Estoy diciendo que él debería irse? No.

El cómo resolver lo que está pasando ya sería el siguiente capítulo de la historia. Lo que estoy diciendo es que ella puede sentir ese enfado y, a la vez, él puede estar haciendo bien en irse.

Te aseguro que esto no es incompatible. Y que, en cuanto vivimos como algo incompatible que yo me pueda sentir mal con lo del otro y que, a la vez, el otro lo esté haciendo bien, nuestras relaciones se vuelven mucho más complicadas de gestionar.

Incluso, te diría, que se vuelven imposibles…

¿Te das cuenta? ¿A qué historia tuya te ha recordado lo que has leído? Te agradeceré un montón que me lo cuentes en los comentarios aquí debajo, me gusta mucho saber si te has sentido identificada :-).

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Acerca de Vanessa Carreño

Trabajo con mujeres que se sienten inseguras, no se valoran ni tienen confianza en sí mismas, le dan muchas vueltas a la cabeza y se preocupan mucho por lo que piensen los demás.

Con mis programas de Autoestima, Relaciones Personales y Dependencia Emocional consiguen ganar confianza en sí mismas y sentirse seguras y capaces de alcanzar sus objetivos. Aprenden a valorarse, se atreven a ser ellas mismas y empiezan a disfrutar de su vida y de sus relaciones.

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12 comentarios

12 comentarios
  1. Vanesa 09/05/2024

    Muchas gracias y felicidades por tu contenido.
    Totalmente de acuerdo con lo que expones, pues efectivamente es un gran aprendizaje.
    Lo he vivido muchas veces, en todos los ejemplos que pones. En el de la pareja y los viajes por trabajo con bebé, en la familia también. Fui pasando por muchas fases, hasta efectivamente llegar a la de expresar mis necesidades y emociones con asertividad. Y en el proceso de aprendizaje, largo y con “idas y venidas”, como voy entendiendo que sucede en los aprendizajes valiosos, llegué también a la compasión-comprensión de sus motivos, de sus prioridades (y de que fue lo que supo hacer) en ese momento, a la aceptación unida al valorarme, situarme y poner mis límites y mis necesidades “sobre la mesa”, buscando y materializando esas necesidades. Y dándome cuenta del “para qué”, de lo que me muestra de mí misma. Y ahí sigo, en el camino de la vida, haciendo camino al andar.

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 13/05/2024

      Maravilloso camino el que estás haciendo, Vanesa. Felicidades ❤️.
      Un abrazo,
      Vanessa

      Responder
  2. Leticia 09/05/2024

    Hola Vanessa, ¿como estás? agradezco mucho tus publicaciones, de una y otra forma me ayudan en los temas que a diario uno enfrenta. Te contaré que habitualmente siento ese pequeño enfado con mi pareja (llevamos 5 años en una linda relación) desde que comenzamos le he dicho de distintas formas que es muy reservado en su nula expresión de sentimientos… Sí, así es, no expresa sus sentimientos verbalmente y eso me afecta en sentirme poco perteneciente; pero por otro lado no me quejo en lo paciente, atento y casi obediente que es. Entonces termino por justificar. No digo que esté mal todo esto, pero aun mi estanque no lo siento lleno….

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 13/05/2024

      Hola Leticia,
      Parece que tu forma de vincularte es más emocional que la de tu pareja. Hay muchas personas que no expresan sus sentimientos, a veces porque ni siquiera han aprendido a conectar con cómo se sienten. Entonces no se trata de que ninguna de las dos formas sea mejor que la otra, sino de que tú decidas si te sientes a gusto con ese aspecto de tu pareja o para ti es imprescindible estar con alguien que comunique sus emociones. Y, si te das cuenta de que eso es un requisito para ti, él tal vez pueda hacer algún cambio y aprender a hablar de cómo se siente, y para eso es probable que necesite pedir ayuda, por lo que él también tendrá que ver si puede y quiere hacerlo.
      Quiero decir que hay que ir viendo y trabajando varias cosas :-).
      Un abrazo,
      Vanessa

      Responder
  3. Vero 09/05/2024

    También depende de cómo sienta las cosas cada una, ¿no? Por ejemplo, si yo veo que alguien no está muy pendiente de mí, antes se lo reclamaba, en efecto, cuando precisamente esa persona no tiene por qué dármelo. Ahora, si veo que a alguien no le nace natural hacerme el caso que me gustaría, paso de esa persona y ya está. Pero, por supuesto, depende de cada persona.
    Hoy en un restaurante no he mirado a los ojos al dueño y se ha enfadado, estoy segura de que con alguien que midiera dos metros no habría reaccionado así.
    Muchas gracias por tu post Vanessa, un abrazo.

    Responder
  4. Vero 09/05/2024

    Y temo que he sonado un poco borde, no era mi intención 🙁 Muchas gracias por tu labor, un abrazo

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 13/05/2024

      Tranquila, no sonabas borde :-).
      Eso es, si con alguien sientes que no te presta tanta atención como te gustaría, reclamarle es como poner la culpa en el otro. Pero no sé si pasar de esa persona llega a resolver algo, creo que eso has de verlo tú y que depende del caso.
      Lo que quiero decir en el post es que tu sentimiento es legítimo y tienes derecho a expresarlo y a pedir lo que necesites, a la vez que eso no quiere decir que el otro esté haciendo algo mal.
      Gracias a ti.
      Un abrazo,
      Vanessa

      Responder
      • Silvia 14/05/2024

        Mmm, a mí si alguien no me hace el caso que me gustaría, no me resulta una persona válida para incluirla en mis amistades reales. Porque no sería buena amiga. Conozco a una chica que cree que tiene que complacer a los demás y por eso hablamos de vez en cuando (no tengo muchos vínculos), pero tengo claro que mi amiga no es XD

        Responder
        • Vanessa Carreño Andrés 17/05/2024

          Hola Silvia,
          Si para ti está bien y te sientes satisfecha con ese filtro, estupendo. Yo te diría que puede ser que te pierdas a personas estupendas y que tiene que haber mucha exigencia hacia ti misma si quieres cumplir con hacerle a cada amigo el caso que a esa persona le gustaría (a parte de que esto es muy complicado de adivinar). Pero si tú estás bien con eso y con los vínculos que generas desde ahí, está perfecto :-).
          Un abrazo,
          Vanessa

          Responder
  5. Nuria 09/05/2024

    Hola, Vanessa
    Pues esto lo he vivido yo hace unos días. Tenía una amiga con la que salía con cierta frecuencia. Ella ha estado de idas y venidas con un hombre que conoció y con el que no terminaba de cuajar la cosa.
    Finalmente, han retomado la relación y ella se ha volcado con él. Y yo, le he propuesto varias veces que volvamos a vernos o a planear algo juntas, pero ella lo deja en suspenso o tiene otras cosas que atender… Desde que ha vuelto con esta persona no hemos vuelto a vernos como hacíamos antes. Me he sentido mal, concretamente, me he sentido desplazada por esta persona. Y se lo he dicho a ella, le he contado exactamente cómo me siento. Ella me ha dicho que se pone en mi lugar y que lo entiende, pero su actitud hacia mí sigue siendo la misma, por lo que yo he decidido poner distancia con ella, y seguir con mi vida.
    Creo que el ejemplo tiene que ver con lo que has escrito arriba, yo no sé si ella ha hecho bien o no, ni me importa, pero yo sí me he sentido mal con la situación.
    Gracias

    Un saludo

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 13/05/2024

      Exacto, Nuria. Has puesto un muy buen ejemplo de lo que cuento en el post. Tu sentimiento de malestar es legítimo, y no se trataba de juzgar si ella lo hace bien o no, sino de validarte y expresar lo que necesitabas, como me cuentas que has hecho. Ahora irás viendo si esa relación se puede sostener o si es que tu amiga se vuelca mucho en la pareja y descuida otras relaciones. Y, sea lo que sea, estará bien.
      Un abrazo,
      Vanessa

      Responder
  6. Vero 19/05/2024

    Hola Vanessa, yo te escribí hace un tiempo para hablarte de unos vecinos. Nos quejamos del ruido que hacían, y para vengarse, ahora hacen todavía más. La niña pega carreras al galope como un caballo, en finde, desde las 7 de la mañana a las 9:30 de la noche. Todo el rato se escuchan golpes. Es insoportable. Hoy por la tarde me he echado a llorar y me han dicho que tengo que evitar que me afecte, que me tome un calmante…al final la única solución será irme porque la casa no es mía.
    A veces he puesto una canción para devolvérsela y siento que la madre se enfada, estilo: “¿cómo? ¿Osas molestarme después de que yo lleve molestándote todo el día? ¡Cómo osas!” También es verdad que un día se me ocurrió poner música veinte segundos cuando se habían ido a dormir (a los padres) y me quedé como nueva, supongo que siempre me queda eso.

    Responder

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