¿Sabes ver lo que los demás te muestran de ti?

Mujer de espaldas - lo que los demás te muestran de ti

¿Qué haces cuándo te molesta algo de alguien?

¿Cómo respondes? ¿Cómo lo interpretas?

Me refiero a cuando te molesta mucho, mucho. Tanto, tanto que te saca de tus casillas.

¿Sabes “leer” eso que te está pasando de una forma útil para ti?

Dicho de otra forma, ¿sabes ver lo que los demás te muestran de ti?

Si me sigues desde hace tiempo, ya habrás leído en el blog algo sobre la sombra.

Es decir, que lo que vemos con mucha fuerza en los demás, ya sea porque lo admiramos o porque lo detestamos, de alguna manera también está en nosotros.

Si no estuviera, si eso que ves en el otro no estuviera en ti, no reaccionarías ante ello.

Podrías responder, sí, pero no reaccionarías a ello. No te superaría.

Por eso, lo que nos pasa con los demás nos sirve para conocernos y comprendernos mejor.

Por ejemplo, si te molesta mucho que tu pareja piense mucho en él y no te tenga en cuenta a ti, puede ser que sin darte cuenta tú estés haciendo lo mismo. O todo lo contrario, y que no estés dando permiso para pensar en ti.

O si te pone de los nervios que tu madre esté siempre queriendo tener la razón e intentando controlar tus decisiones, tal vez sea que rechazas eso mismo en ti.

O si te enfada que una amiga te pida algo que te parece abusivo, tal vez lo que está pasando es que no te estás haciendo responsable de poner tus límites, y le estás cargando esa responsabilidad a ella.

O si te genera rechazo que alguien diga que ha hecho algo muy bien, es probable que te esté indicando algo para lo que tú no te das permiso.

Resumiendo: lo que nos remueve mucho nos habla de nosotros, de nuestras heridas, de nuestro “tema”.

Si algo no es tu tema, te resbalará. Ni te irá ni te vendrá.

En cambio, si algo es tu tema, te removerá, para bien o para mal.

(Ojo que con esto no quiero decir que lo que hacen los demás tenga que ver contigo. Lo que hacen los demás tiene que ver con ellos, y lo que tiene que ver contigo es como tú reaccionas).

¿No te parece maravilloso que nuestras relaciones sean como un espejo que nos muestra nuestro reflejo?

A mí me lo parece, porque nos da la oportunidad de seguir mejorando cada día.

Como si lo que nos pasa nos fuera mostrando lo que necesitamos resolver dentro de nosotros…

¿Te das cuenta?

Te comparto una historia sobre esto, sacada del libro de cuentos Déjame que te cuente, de Jorge Bucay (que, por si no lo sabes narra las visitas de Demian a Jorge, su terapeuta).

LA ESPOSA SORDA

Apenas me senté, empecé a hablar. Tenía ese día un tema muy claro sobre el que quería trabajar. Mis discusiones con mi pareja.
—Me parece que Gaby está de la nuca.
—De la ¿qué?
—De la nuca, chiflada, piantada, loca como una zapatilla…
— ¿Por…?
—Estuvimos discutiendo toda la semana por el tema de las vacaciones. Resulta que Gabriela quiere que vayamos todo el mes a Punta del Este con los viejos de ella, que nos invitaron; y yo no quiero ir porque me gustaría que nos fuéramos a Mar del Plata, con un grupo de amigos del club. Yo sé que a ella le gustaría mucho más el proyecto de Mardel, pero está emperrada en lo de Punta. Y si hay algo que a mí me pone loco es cuando Gaby se emperra. Más la veo así y más tozudo me pongo yo. Hasta que llega un momento en que no puedo hablar más con ella, porque siento que es absolutamente incapaz de abrir su cabeza y escuchar otras opiniones.
— ¿Y por qué ella prefiere ir a Punta del Este?
—Por nada, es un capricho.
—Pero ella no dice que es un capricho, ¿o sí?
—No, ella dice que quiere ir a Punta.
— ¿Y tú no le preguntaste por qué?
— Sí, claro que le pregunté, pero ni sé qué pavada me contestó.
— Dime, Demi, si no sabes que te contestó, ¿cómo puedes decir que es una pavada?
— Porque cuando Gabriela se encapricha, dice cualquier cosa y no escucha razones. Descalifica todo lo que el otro dice y lo único que atiende son sus propios argumentos.
—Descalifica tus argumentos.
—Sí.
—Dice, por ejemplo, que lo tuyo son estupideces, o que eres un cabeza dura…
—Eso.
—O que eres un caprichoso.
—Sí, también, ¿cómo sab…?
—Ayer me contaron un chiste.
Un tipo llama al médico de cabecera de la familia:
—Ricardo, soy yo: Julián.
—Ah, ¿qué dices, Julián?
—Mira, te llamo preocupado por María.
—Pero, ¿qué pasa?
—Se está quedando sorda.
— ¿Cómo que se está quedando sorda?
—Y si, viejo, necesito que la vengas a ver.
—Bueno, la sordera en general no es una cosa repentina ni aguda, así que el lunes tráemela al consultorio y la reviso.
—Pero, ¿te parece esperar hasta el lunes?
— ¿Cómo te diste cuenta de que no oye?
—Y… porque la llamo y no contesta.
—Mira, puede ser una pavadita como un tapón en la oreja. A ver, hagamos una cosa: vamos a detectar el nivel de la sordera de María: ¿dónde estás tú?
—En el dormitorio.
—Y ella ¿dónde está?
—En la cocina.
—Bueno, llámala desde ahí.
—MARIAAA… No, no escucha.
—Bueno, acércate a la puerta del dormitorio y grítale por el pasillo.
—MARIIIAAA… No, viejo, no hay caso.
—Espera, no te desesperes. Toma el teléfono inalámbrico y acércate por el pasillo llamándola para ver cuándo te escucha.
—MARIAA, MARIIAAA, MARIIIAAAA… No hay caso, doc. Estoy parado en la puerta de la cocina y la veo, está de espaldas lavando los platos, pero no me escucha. MARIIIAAA… No hay caso.
—Acércate más.
El tipo entra en la cocina, se acerca a María, le pone una mano en el hombro y le grita en la oreja: ¡MARIIIAAAA!
La esposa furiosa se da vuelta y le dice:
— ¿Qué quieres? ¡¿QUE QUIERES, QUE QUIEREEEES?!, ya me llamaste como diez veces y diez veces te contesté ¿QUÉ QUIERES?… Tú cada día estás más sordo, no sé por qué no consultas al médico de una vez…
—Esto es la proyección, Demián, cada vez que veo algo que me molesta en otra persona, sería bueno recordar que eso que veo, por lo menos (¡por lo menos!) también es mío.
Bueno, sigamos con lo tuyo… ¿qué me decías de los caprichos de Gabriela?…

Y así es como proyectamos en los demás nuestras virtudes y nuestros defectos, nuestros anhelos y nuestros miedos, nuestras luces y nuestras sombras…

Así es como ellos nos muestran aquello que no nos estamos dando permiso para reconocer en nosotros mismos.

¿No te parece mágico? A mí, desde luego, me lo parece.

¿Qué has pensado al leer el post? ¿Te has dado cuenta de alguna situación en la que hayas proyectado algo tuyo en otra persona? Si te apetece, puedes compartirlo conmigo en los comentarios aquí debajo.

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Acerca de Vanessa Carreño

Trabajo con mujeres que se sienten inseguras, no se valoran ni tienen confianza en sí mismas, le dan muchas vueltas a la cabeza y se preocupan mucho por lo que piensen los demás.

Con mis programas de Autoestima, Relaciones Personales y Dependencia Emocional consiguen ganar confianza en sí mismas y sentirse seguras y capaces de alcanzar sus objetivos. Aprenden a valorarse, se atreven a ser ellas mismas y empiezan a disfrutar de su vida y de sus relaciones.

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18 comentarios

18 comentarios
  1. Susana 06/08/2020

    Querida Vanessa!
    Qué bonita la web!!!! Puedes estar orgullosa. Muy elegante. Un gusto navegar por ella, y una vez más Gracias por tan Magnifico contenido, es de gran valor.
    Gracias, gracias, gracias
    Un abrazo
    Susana
    PD: no nos conocemos pero siempre he sentido mucha conexión contigo 🙂

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 07/08/2020

      Mil gracias, Susana. Me alegro mucho de que te haya gustado, de que te sirva el contenido y de que sientas esa conexión :-).
      Un abrazo,
      Vanessa

      Responder
  2. Patri 06/08/2020

    Lo primero felicitarte por la nueva página web.
    Me encanta todo lo que escribes, incluso los textos en los que no me siento identificada pero esto me impresionó, estoy encantada.
    Mil gracias

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 07/08/2020

      Muchas gracias, Patri. Encantada yo también con tus palabras :-).
      Un abrazo,
      Vanessa

      Responder
    • Lina Marcela Durán 10/08/2020

      La página quedó genial.

      Este post es super confrontante, es duro poder aceptar lo que vemos reflejado en otros que no nos gusta. Implica esfuerzo y cambio.

      Responder
      • Vanessa Carreño Andrés 19/08/2020

        Muchas gracias, Lina. Puede ser duro desde el miedo o la necesidad de ser perfectos, pero es maravilloso cuando lo vives como un mensaje que te invita a conocerte y mejorarte :-).
        Un abrazo,
        Vanessa

        Responder
  3. Mariana 06/08/2020

    Hola Vanesa! Te felicito!! Es muy bonita la nueva web y como siempre es un placer leerte. Siempre me ayudas a ser cada día un poquito mejor!
    Te mando un abrazo y mil gracias!!!

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 07/08/2020

      Muchas gracias, Mariana. Me alegro mucho de que sientas que lo que lees en Coaching to Be te sirve para ser más tú cada día. Ese es mi objetivo :-).
      Un abrazo,
      Vanessa

      Responder
  4. Carmen 06/08/2020

    Pues te pongo un caso que no entiendo. Una falsa amiga hace un tiempo me humilló. En mi se produjo una reacción de rabia intensa porque conecte con las humillaciones de mi padre biologico. No entiendo lo que eso dice de mi.

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 07/08/2020

      Hola Carmen,
      Pues me cuentas muy poquito, pero tal vez esté diciéndote que hay una herida en ti que necesitas curar para que no responder a situaciones del presente con una rabia que viene del pasado. Se trataría de trabajar lo que se está moviendo ahí, para que dejes de reaccionar desde esa herida.
      Un abrazo,
      Vanessa

      Responder
  5. Ambar 06/08/2020

    Hola, un gusto saludarte Vanesa!
    Espero pueda ayudarme tu programa a comprender mi situación, me parece muy interesante.
    La verdad soy un poco difícil de entender y me es más fácil comprender a los demás que a mi misma, al grado que me he vuelto solitaria, he perdido todo el contacto con familiares y amigos, me he visto en una situación muy difícil y se ha vuelto bastante complicada sintiendo que no encajo en mi vida cotidiana, ni en mi familia, ni en nada. Me tiene al borde del suicidio, me ha convencido de estar mejor sola y que nadie me entiende, testaruda, solitaria, reprimida y amargada.
    Me identifiqué mucho pero siendo sincera realmente creo que la misma sociedad, mis amigos, mi familia, me han dado la espalda por ser difícil de entender, me repelen, eso poco a poco me ha orillado a un conflicto emocional y buscando un escape me hunde cada vez más en adicciones.
    No estoy muy familiarizada con tu trabajo, pondré atención a cada uno de tus consejos y tu experiencia. Bendiciones
    Se despide de ti: una mujer que ha encontrado en tu página palabras de esperanza de vida y una muy buena razón para intentar descubrir una forma más saludable de vivir. Seguramente una admiradora más de tu trabajo, es un placer haber encontrado este artículo y su contenido, saludos desde México.

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 07/08/2020

      Hola Ambar,
      La única que ha de hablar de ti y de como eres eres tú. Nadie tiene derecho a juzgarte ni a decirte como eres. Y la primera que ha de comprenderse y tratarse bien también eres tú. Nadie vive reprimido y amargado porque sí, siempre hay un motivo, un dolor en el alma que es necesario escuchar… Todos podemos sentirnos difíciles de comprender cuando no nos conocemos y no nos estamos dando el amor que necesitamos. Búscalo en ti, pide ayuda en tu entorno o a algún profesional en el lugar donde vivas. Y espero que lo que leas en el blog te sirva en tu camino.
      Un abrazo grande,
      Vanessa

      Responder
  6. Mariola Martín 06/08/2020

    Enhorabuena por la nueva Web, tiene un diseño y una estética muy cuidada. Por cierto, ¿has pensado en incluir podcast en la web o en el blog? Sería genial poder escucharte en cualquier momento. Ahí dejo la sugerencia 🙂

    Un beso y una sonrisa para ti.
    Mariola

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 07/08/2020

      Muchas gracias, Mariola. Pues soy más de escribir que de hablar, pero sí que lo tengo pensado. Tal vez un día lo pruebe :-).
      Un abrazo,
      Vanessa

      Responder
  7. Vicky 06/08/2020

    Hola Vanessa,
    Pues totalmente de acuerdo, aunque me pique… entiendo que todo lo que atraigo a mi vida es para enseñarme algo. Aunque duele. Y entiendo que si me molesta algo de ellos, es por lo que dices, que no lo acepto en mi o lo tengo que trabajar para arreglarlo. Me fastidia que no me cuiden, pero es que no sé pedirlo. Y yo cuido sin que me lo pidan. Sé que la gente no me lee la mente, y que tengo que aprender a pedir. Pero sobre todo a no dar a quien no lo valora o reconoce.
    Más fácil decirlo que hacerlo.
    Entiendo que la dos partes entramos en una dinámica chunga. ¿Crees que es posible cambiar, teniendo más de 25 años? ¿Y que te respeten?
    Gracias por los posts y por la web, se ve muy luminosa y muy sencilla. Preciosa.

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 07/08/2020

      Hola Vicky,
      Muchas gracias. En mi opinión, con compromiso y las herramientas adecuadas, se puede cambiar a cualquier edad. En cualquier momento puedes aprender a darte a ti misma el amor que necesitas, a cuidarte y dar desde el amor (no desde el miedo a que te dejen de querer) a quien de verdad te respete y a pedir lo que necesitas. Hay personas que cambian a los 30, otras a los 40 y otras a los 70. Y otros que no cambian nunca. Cada uno elige su «cuándo» :-).
      Un abrazo,
      Vanessa

      Responder
  8. Vida 06/08/2020

    Hola Vanessa. Leyendo tu artículo me ha venido a la cabeza una situación que se está dando en mi familia. Tengo un familiar que abusa económicamente de mi padre e incluso de mi en otras ocasiones. Su bienestar lo convierte en nuestra responsabilidad. ¿Significa que debo de saber poner límites frente a esa persona y que es algo que debo trabajar sin sentir culpabilidad? Me encantan tus consejos.

    Muchas gracias.

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 07/08/2020

      Hola Vida,
      Pues si tú no te sientes cómoda con el comportamiento de esa persona, respetarte a ti misma sería ponerle un límite. Cada uno es sólo responsable de sí mismo. Entre adultos la responsable de ti misma eres tú, igual que ese familiar es responsable de sí mismo.
      Me alegro de que te gusten los post.
      Un abrazo,
      Vanessa

      Responder

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