Descárgate GRATIS la guía Cómo Defenderte cuando Alguien Traspasa tus Límites

¿A qué emoción eres adicta tú?

Mujer en la playa - a que emocion eres adicta tu

Mi madre tenía un collar muy especial.

Era un collar de perlas con un pequeño broche de brillantes que había heredado de su tía.

Creo que solo se lo vi puesto una vez, en la boda de mi prima.

Lo tenía siempre guardado.

Esas cosas de las mujeres de antes, de no ponerse algo bonito no vaya a ser que se gaste…

Justo por eso, yo sabía que ese collar era especial para ella.

Cuando mi madre murió, la encargada de custodiar el collar pasé a ser yo.

Nunca me lo ponía, porque tampoco era mi estilo.

Pero, como ella, lo tenía guardado como oro en paño.

Hasta que un día desapareció.

De casualidad, me di cuenta de que el collar no estaba en su sitio. Y busque y rebusqué por todas partes. Pero ni rastro del collar por ningún lado.

Al día siguiente seguí buscando. Y al siguiente. Y al siguiente… Y nada.

Y se me ocurría un sitio nuevo en el que podría estar y miraba, pero no aparecía.

Estaba preocupada, triste, desganada… Solo podía pensar en encontrar el collar.

Y me hice esa típica pregunta de “¿dónde lo guardaría ahora mismo si lo tuviera en mis manos?”. Y miré en cada sitio que se me ocurrió. Pero nada.

Y, así, durante seis días.

Hasta que el séptimo día, como por arte de magia, el collar apareció en un lugar en el que no recordaba haberlo puesto.

Ya estaba. Ya se había terminado el drama. Ya había vuelto la luz. Ya podía dormir tranquila.

¿O no?

Porque, ¿sabes lo que pasó cuando me desperté a la mañana siguiente de haber encontrado el collar?

Que estaba triste, preocupada y baja de ánimo.

Que, después de una semana levantándome malhumorada por lo del collar, ese día volví a despertarme con ese poso de tristeza.

Con esa sensación tan real de que estaba pasando algo malo…

De que, en cualquier momento, me iba a acordar de algo e iba a entender por qué me sentía así.

Pero no. De lo que me acordé es de que el collar había aparecido el día antes y de que ya no había motivos para seguir triste.

Entonces, ¿qué narices le estaba pasando a mi cuerpo? ¿Por qué sentía esa tristeza tan pesada si ya no había motivos para estar así?

Pues porque esa tristeza se había quedado anidada ahí y mi cuerpo no estaba sabiendo distinguir entre lo que estaba pasando en el presente y lo que ya había pasado.

Igual que cuando estás pasando por una mala temporada o tienes algún problema importante y, de repente, te despiertas por la noche y, sin ni siquiera haber pensado en ese problema, ya sientes el malestar en el cuerpo.

Pues lo mismo.

Porque tu cuerpo se engancha a los estados emocionales que se repiten una y otra vez, y así es como cada vez se conecta con esas emociones más en automático, sin necesidad de pensarlo.

Y esto nos pasa a todos, todos los días, pero a cada uno de una forma diferente.

Hay quien se ha enganchado a la ira. A estar siempre enfadada. A la defensiva. Siempre preparada para saltar. De esto que todo te molesta.

Hay quien es adicta a los malos amores… Al que implica furiosos desencuentros y pasionales encuentros. O al que implica esfuerzo. O al que te tiene siempre dándole mil vueltas a la cabeza. O al que te lleva a dejar de tenerte en cuenta a ti para darle todo el espacio al otro.

Hay quien se ha enganchado al drama. A preocuparse por todo. Al “todo me sale mal”. Al “nunca podré tener esto”. Al “vaya mierda”. A vivir en la frustración. A ver el vaso medio vacío.

Hay quien es adicta al miedo. Siempre con el temor a lo que pueda pasar. A que “mejor me quedo como estoy, no vaya a ser que”… A que “a ver qué van a pensar si hago esto”. A querer tenerlo todo seguro, porque cualquier cambio es peligroso…

Por haber, incluso hay quien vive enganchado a estar bien y huye de cualquier tipo de conflicto o de todo lo que le pueda conectar con el dolor…

El problema es que tienes un gran problema cuando no sabes gestionar tus emociones y siempre terminas en lo mismo.

Cuando te has vuelto a adicta a un estado emocional y no sabes funcionar de otra forma.

Cuando no eres capaz de sentir en plenitud y te mueves por un terreno muy limitado.

Y lo peor de todo es que, la mayoría de las veces, ni siquiera eres consciente de que te pasa esto.

Solo sabes que no te sientes bien.

Y que necesitas hacer algo para salir de ese bucle.

Estupendo. Para eso solo necesitas dar un paso más.

Y querer cambiar tu forma de sentir y de estar en tu vida.

Si es así, si de verdad estás decidida, cuéntamelo AQUÍ.

¿Quieres más consejos?

Apúntate GRATIS y recibe cada semana herramientas y recursos para tener Más Seguridad, Más Felicidad y Más Bienestar.

Sí, acepto la Política de protección de datos.

Acerca de Vanessa Carreño

Trabajo con mujeres que se sienten inseguras, no se valoran ni tienen confianza en sí mismas, le dan muchas vueltas a la cabeza y se preocupan mucho por lo que piensen los demás.

Con mis programas de Autoestima, Relaciones Personales y Dependencia Emocional consiguen ganar confianza en sí mismas y sentirse seguras y capaces de alcanzar sus objetivos. Aprenden a valorarse, se atreven a ser ellas mismas y empiezan a disfrutar de su vida y de sus relaciones.

¿Quieres que te ayude a ti también? Solicita una sesión de valoración gratuita conmigo rellenando este formulario.

2 comentarios

2 comentarios
  1. Lidia 05/11/2025

    Yo a veces he tenido “bajonazo” cuando alguien me trataba mal. Me refiero a sentirme enferma físicamente. Hoy mismo estoy atravesando uno, ayer me di cuenta de que dos chicas de mi clase me tienen envidia y están de acuerdo en estar contra mí y en desear que falle. Me siento vigilada y hay muy mal rollo. Ya he sufrido acoso muchas veces en mi vida y estoy experimentando bastante tristeza, rabia y ansiedad.
    Con quien he hablado de esto me ha dicho que no me invente fantasmas ni me busque enemigos, y que no me va a pasar nada. Y también tengo presión porque siento que estoy en la cuerda floja con el profesor y me da miedo enfadarle. Con lo cual… mañana voy a mirar cómo cambiarme de clase.
    No sabría decir si la calidad de la clase en cuanto a lecciones teóricas es buena, pero tengo claro que yo no puedo ni quiero atravesar un ambiente de mal rollo una vez más si puedo evitarlo. Quizás el profe tenga experiencia, pero no debería ser a costa de que afecte mi salud mental. Un abrazo.

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 27/11/2025

      Hola Lidia,
      Que te sientas mal cuando alguien te trate mal es lo lógico y lo normal, señal de que tu cuerpo funciona perfectamente (el problema es cuando nos tratan mal y lo ignoramos hasta tal punto que ni nuestro cuerpo se entera).
      Pero si es algo que se repite y te ha pasado más veces pide ayuda terapéutica profesional, te vendrá muy bien en muchos aspectos.
      Un abrazo,
      Vanessa

      Responder

Deja tu comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicado. Los campos obligatorios están marcados como *



Vanessa Coaching to Be

Únete a los más de 20.000 suscriptores, ¡con regalo incluido!

Apúntate GRATIS y te enviaré ahora mismo el audio "Cómo Evitar que Alguien Te Haga Sentir Mal".

Sí, acepto la Política de protección de datos.

No te enviaré nada de spam y puedes darte de baja cuando te apetezca

Los post más leídos

¿Quieres trabajar conmigo?

Rellena este formulario para tener una sesión de valoración gratuita”.

Buscar

¡Hey!

no te vayas sin tu regalo

¿Quieres empezar a confiar en ti, sentirte segura y disfrutar de tu vida y de tus relaciones?
Apúntate gratis y llévate el audio “Cómo Evitar que Alguien Te Haga Sentir Mal" de regalo.

Sí, acepto la Política de protección de datos.

NO TE ENVIARÉ NADA DE SPAM Y PUEDES DARTE DE BAJA CUANDO TE APETEZCA.

Sí, acepto la Política de protección de datos.

NO TE ENVIARÉ NADA DE SPAM Y PUEDES DARTE DE BAJA CUANDO TE APETEZCA

Sí, acepto la Política de protección de datos.

NO TE ENVIARÉ NADA DE SPAM Y PUEDES DARTE DE BAJA CUANDO TE APETEZCA

Sí, acepto la Política de protección de datos.

NO TE ENVIARÉ NADA DE SPAM Y PUEDES DARTE DE BAJA CUANDO TE APETEZCA