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Este es el primer paso para cambiar tu forma de pensar

El otro día hablaba con una amiga a la que llevaba como diez años sin ver y me decía que se daba cuenta de que necesitaba cambiar su forma de pensar, pero que le parecía algo súper difícil y complicado y que no sabía por dónde empezar.

¿Te pasa a ti también?

Pues no voy a decirte que sea fácil, pero sí voy a decirte por dónde empezar.

¿Sabes cuál es el primer paso para cambiar tu forma de pensar? Cambiar tu lenguaje.

Sí, cambiar tu forma de hablar es lo primero que necesitas para cambiar tu forma de pensar.

Puedes cambiar tu forma de pensar

Me pasa casi cada día, el estar hablando con alguien, o escuchando a dos personas hablar en algún sitio, y darme cuenta de que con nuestro lenguaje nos tiramos piedras en nuestro propio tejado.

Por ejemplo, algunas personas se repiten continuamente, unas a otras, lo mal que están. Y van por ahí diciéndoselo a todo el mundo. “Uy estoy fatal”, “uy, pues yo estoy peor”, “qué va, si tú estás estupenda… Mírame a mí qué mal estoy”, “que te digo que yo estoy peor, mira todo lo que me pasa”. Y así un rato largo…

Y si llega alguien a decirles “pues yo te veo muy bien”, erre que erre a convencerle de que no, “no, no, no, que estoy muy mal”.

¿Te das cuenta? ¡Como si fuera una competición a ver quién está peor! Afortunadamente siempre me encuentro a alguien que lo ve como yo. Que valora todo lo bueno que tiene, que dice que está bien, ¡incluso muy bien! Yo también voy a ser así cuando sea mayor :-).

Porque lo que dices te lo crees. Porque, si te repites algo continuamente, estás creando tu propia realidad. Y porque las personas nos convertimos en lo que decimos que somos.

Entonces, ¿qué sentido tiene utilizar el lenguaje en nuestra contra?

Sinceramente, no lo entiendo. Puedo entender que alguien no sea capaz de controlar lo que piensa o de gestionar cómo se siente. Y que para conseguirlo necesite pedir ayuda.

Pero el lenguaje es algo completamente voluntario que cualquiera puede entrenar. ¿O acaso no serías capaz, con foco, atención y compromiso, de cambiar las palabras que utilizas y empezar a usar otras que te hagan sentir mejor? Ya te digo yo que sí, que si te empeñas y le pones ganas, eres capaz. Todos lo somos.

Y, sobre todo, te aseguro que te va a cambiar la vida.

Que incluso va a cambiar tu estado de ánimo y cómo te levantas cada mañana.

¿Por qué?

1. Porque eres lo que dices, así que si cambias tus palabras también podrás cambiar tu forma de ser.

2. Porque lo que afirmas te lo crees, y si cambias tus afirmaciones cambiarán tus creencias.

3. Porque piensas como hablas, así que si cambias tu forma de hablar también podrás cambiar tu forma de pensar.

4. Y, también, porque las palabras se sienten. Así que, si tus palabras cambian, también cambiará cómo te sientes.

El gran error que cometemos

Nos equivocamos al pensar que el lenguaje simplemente nos sirve para describir y para comunicarnos. Es realidad es mucho más que eso. ¡Tiene el poder de crear!

Sí, nuestras palabras tienen el poder mágico de transformarnos a nosotros, de transformar la realidad que nos rodea y de dirigirnos a un futuro lleno de posibilidades, (o ausente de ellas).

¿Qué? ¿Tienen o no tienen poder las palabras que utilizas?

Y a pesar de ello las utilizamos fatal… El “pero”, el “me saca de quicio”, el “no puedo”, el “debería” o el “tengo que”

Te voy a poner unos cuantos ejemplos para que pilles mejor a qué me refiero:

·Algo que escribió una buena amiga en un grupo de whatsapp hace poco (y perdón por las palabras, pero he de transcribirlo literal. Si no, no sirve):

“Joder vaya asco que no vengas… Bueno pues habrá que buscar unas mierdas de esas para llevar” (mierdas=bebida y picoteo). A ver, ¿tú quieres ascos y mierdas en tu vida? ¿De verdad lo quieres? ¿A qué no? Pues entonces, ¿para qué hablas así?

·Algo que me dijo una clienta la primera vez que se puso en contacto para trabajar conmigo:

“No tengo mucho bueno que contarte de mí, soy un desastre”. Pues mal empezamos, si así es cómo te presentas…

Vale que en este caso era alguien que quería trabajar conmigo para mejorar su autoestima, y que ya de primeras me estaba dejando claro que necesitaba mejorarla (ahora que se quiere, se valora y está segura de sí misma supongo que le hará gracia recordar aquello… ;-).

Pero no, sea como sea esa no es manera de hablarle a nadie de ti misma. “Pues te voy a contar mis cosas buenas, y algunas que no me gustan tanto” sonaría bastante mejor.

·Una conversación que escuché el otro día en la piscina:

-Bueno, lo que te tengo que contar, ¡la carta que me ha dado hoy mi jefe!

-¿¿¿Te han despedido???

-No, peor todavía.

-¿El qué?

-¡Me han cambiado el horario!

Vamos a ver, ¿para qué te sirve hablar de una forma tan poco cercana a la realidad? ¿O de verdad es peor que te hayan cambiado el horario a que te despidan?

Sí, llamar a las cosas por su nombre, sin exageraciones ni generalizaciones, también es aprender a hablar.

·Algo que escuché el otro día por la calle:

“No soporto desayunar salado”.

Hagamos una prueba. Repite “no soporto” diez veces seguidas, una detrás de otra sin parar.

¿Qué tal? ¿Te gusta cómo te sientes? No, claro que no. Porque “no soportar” no es agradable.

Y porque a nuestro cuerpo le sienta mucho mejor hablar de lo que quiere y de lo que le gusta, ya que es incapaz de hablar de algo y no pensar en ello…

Si no me crees, intenta no pensar en un elefante. Puedes pensar en lo que quieras menos en un elefante. ¿Me entiendes? En un elefante no…

¿Qué ha pasado? ¿En qué has terminado pensando? Pues eso, que si tus palabras se convierten en pensamientos, que después te harán sentir de una forma u otra, mejor que sean palabras que te gusten para que te hagan sentir bien.

Vease, “me encanta desayunar algo dulce”.

¿A que lo vas pillando? ;-).

·Algo que me dijo ayer un Coachee:

“… Y en esa lucha estoy”.

A ver, ¿estar en lucha a ti te resulta agradable? No lo creo. Lo más probable es que sólo con decirlo te pongas en tensión y sientas como si vivieras en un mundo amenazador.

Así que, si lo que quieres es sentirte en paz, independientemente de los problemillas que tengas, no hables así. Mucho mejor “estoy enfocada en solucionar esto que me pasa”, por poner un ejemplo.

Cuando yo tambien hablaba así de mal

Yo misma antes usaba expresiones como éstas a diario. Ahora no, ahora digo lo que me sienta bien decir. Y hay palabras que decidí desterrar de mi vocabulario (no te digo que nunca se me escape ninguna, pero soy consciente, lo acepto, me río y no me llego a sentir mal por ello).

¿Y tú? ¿Te das cuenta de cómo hablas y de qué expresiones te provocan tensión, angustia y malestar?

¿Y de cuáles te motivan, te empoderan o te potencian?

Pues que sepas que hay expresiones que se cargan tus relaciones de un plumazo.

Otras que a quien más daño le hacen es a ti. Mucho daño.

Y otras que la mayoría de las personas usan a diario, con total ligereza, sin darse cuenta de lo mal que les sientan y lo mucho que les perjudican.

Y que todas ellas es imprescindible que sepas identificarlas.  

Así que en el próximo post, para que éste no se alargue demasiado, te contaré cuáles son las más habituales y las más dañinas para ti, para tu autoestima, para tu éxito y para tus relaciones. Te vas a sorprender, te lo aseguro ;-).

Pero, por supuesto, no tendría sentido contarte todo eso y no decirte cómo puedes cambiarlo. Así que sí, en el post de la próxima semana también te contaré los siete pasos para cambiar tu forma de hablar (y con ello cambiar tu forma de pensar y de sentir, ya sabes que va todo unido… :-).

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Acerca de Vanessa Carreño

Trabajo con mujeres que se sienten inseguras, no se valoran ni tienen confianza en sí mismas, le dan muchas vueltas a la cabeza y se preocupan mucho por lo que piensen los demás.

Con mis programas de Autoestima, Relaciones Personales y Dependencia Emocional consiguen ganar confianza en sí mismas y sentirse seguras y capaces de alcanzar sus objetivos. Aprenden a valorarse, se atreven a ser ellas mismas y empiezan a disfrutar de su vida y de sus relaciones.

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14 comentarios

14 comentarios
  1. sara 16/06/2016

    Cuida tus pensamientos porque se volverán palabras
    cuida tus palabras porque se volverán actos
    cuida tus actos porque se harán costumbre,
    cuida tus costumbres porque forjarán tu carácter
    cuida tu carácter porque formará tu destino
    Y tu destino será tu vida
    Mahatma Gandhi

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 17/06/2016

      ¡¡Sara!! Qué gracia, estuve a punto de incluir esta cita de Gandhi en el post. Así que me ha encantado que la pusieras en los comentarios :-). Me encanta, es para llevarla tatuada…
      Muchísimas gracias.
      Un abrazo,
      Vanessa

      Responder
  2. Carmen Cifuentes 20/06/2016

    Cuánta razón Vanesa!! Hablamos de una forma y pensamos de otra. Me ha gustado mucho tu artículo y de la manera que los has relatado. Gracias, buenos consejos. Un saludo.

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 24/06/2016

      Qué bien, Carmen. Qué alegría leerte y que te haya gustado, te agradezco muchísimo que lo hayas comentado.
      Un abrazo fuerte,
      Vanessa

      Responder
  3. Paty G 27/06/2016

    A mi me encanta la claridad con que escribes y transmites, que gran virtud! Me encanta leerle Vanessa! Gracias.

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 27/06/2016

      Muchas gracias por compartir tu opinión, Paty. Feliz y emocionada al leerte :-).
      Besos y sonrisas,
      Vanessa

      Responder
  4. Marìa Elizabeth 27/06/2018

    Me interesó el artìculo… Quiero ser parte de ésto… Gracias..!

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 27/06/2018

      Muchas gracias, Maria Elizabeth. A por ello entonces :-).
      Un fuerte abrazo,
      Vanessa

      Responder
  5. Fernanda 01/09/2018

    Hola!
    Quisiera un consejo. Creo que me he vuelto muy pesimista y negativa en mi relación, no dejo de pensar que es mejor que mi novio se enamore de alguien más porque yo no lo puedo amar. He estado teniendo ansiedad desde hace tres meses con lo mismo. De tanto decir que no lo amo o que no soy buena para él, me lo he creído y eso me disgusta. Quiero ser yo esa mujer para él y su vida, quiero amarlo y que todo esté bien como antes de pensar tanto y sacar conclusiones de que todo va a terminar. Que nada de nuestros planes se haga realidad me lastima, y no disfruto ya nada de mi vida por pensar eso.
    Es lo mejor de mi vida, no pensé que él fuera tan maravilloso al conocerlo pero me he bloqueado y ya no sé qué hacer.
    De verdad deseo con toda mi alma ser lo mejor para él y corresponder, no me gusta estar tan tensa y toda angustiada por pensar que no siento lo mismo.
    Mi psicóloga dice que es mi manera de ver las cosas la que está mal, quiero ver todo diferente, quiero sentirme feliz y amarle pero no dejo de pensar en que estoy mal y que no puedo amarlo.

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 05/09/2018

      Hola Fernanda,
      Parecen pensamientos irracionales y, aunque no me dices cómo surgieron ni desde cuándo, por lo que me cuentas creo que es más apropiado que los trabajes con un Psicólogo que con un Coach. Y como dices que ya estás haciendo terapia, te diría que confíes en eso, que te quieras, te aceptes y tengas paciencia para andar ese camino con la ayuda de esa persona.
      Un fuerte abrazo,
      Vanessa

      Responder
  6. Sergio Medina 23/09/2018

    Hola Vanessa. Gracias por tomar de tu tiempo para escribir este post, es genial. Pondré de mi parte para poner en práctica lo que dices. Gracias de new :). Un saludo.

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 24/09/2018

      Muchas gracias, Sergio. Disfruta poniéndolo en práctica.
      Besos y sonrisas,
      Vanessa

      Responder
  7. Adalberto Martinez Yepez 21/03/2020

    Esa contradiccion de decir una cosa y que sentimos y hacemos otra. Eso no nos deja subir.
    Esa claridad y sencillez como nos haces ver las cosas nos despierta la consciencia.
    Gracias, Vanessa. Bendiciones

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 23/03/2020

      Muchas gracias por tu comentario. Me alegro de que sientas esa claridad y esa sencillez y de que eso te haga más consciente. Vivir conscientemente es el primer pilar de nuestra autoestima, sólo cuando dejamos de engañarnos podemos trascender lo que nos pasa.
      Un fuerte abrazo,
      Vanessa

      Responder

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