Seguro que hay personas con las que te sientes súper a gusto y otras con las que no, ¿verdad?
Vale, ¿y contigo? ¿Cómo te sientes cuando estás contigo?
Porque, la mayoría de las veces, detrás de eso de “yo no sé estar sola”, “yo es que sola me aburro”, “a mi lo que me gusta es estar con gente”… lo que en realidad está pasando es que tú NO eres una buena compañía para ti.
Y, entonces, con tal de no estar sola, pues te apuntas a mil cosas, haces un montón de actividades, andas siempre buscando planes, trabajas tropecientas horas, te enganchas a Netflix, coges el móvil cada cinco minutos…
Lo que sea, con tal de no estar contigo.
(Igual lo tienes fácil porque tus circunstancias personales hacen que no te quede tiempo a solas contigo y, así, “el problema” no lo parece tanto… Pero hay mujeres que viven solas, y, en ese caso, se las ven y se las desean para no quedarse en silencio consigo mismas).
Y tal vez tú te cuentes que es que no disfrutas de tu soledad o que es que a ti te gusta mucho la gente y compartir.
Pero el problema es que no te llevas bien contigo misma.
Que no eres una buena compañía para ti.
Y que, cuando estás a solas contigo, te haces daño.
Que a solas aparecen todos los fantasmas que, cuando estás con gente, no escuchas.
Y, claro, con este panorama es lógico que prefieras estar siempre acompañada o distraída con algo.
Sí, va a sonar un poco fuerte esto que voy a decir, pero hay personas que se han vuelto IN-SO-POR-TA-BLES para sí mismas.
¿Cómo puede ser que te vuelvas insoportable para ti? Pues de mil formas.
Persiguiéndote, diciéndote que no haces esto bien, o que vaya vergüenza lo que dijiste esta mañana, o que tu vida no es como te imaginabas que sería, o que no vas a ser capaz de sacar ese proyecto adelante, o que tu relación de pareja está haciendo aguas, o que mira qué buena vida tiene fulanita, o que si tú estás sola es porque nadie te quiere…
De lo que puedes estar segura es de que, si no te gusta estar a solas contigo, es porque, de alguna forma, cuando te quedas en silencio contigo te persigues, te haces daño y te generas malestar.
Y, por eso, la solución del problema no está en que por narices tengas que pasar tiempo sola y disfrutarlo.
Vaya, que esto no va de que tengas que atreverte a tomar un café sola ni de que te fuerces a irte de fin de semana contigo misma.
Porque, si no te apetece, pues no te apetece.
Por eso, la solución siempre tendrá que pasar por que identifiques qué es eso con lo que conectas cuando estás sola y que lo cambies.
Para que llegue un día en que hacer algo contigo misma sea un plan tan apetecible como irte a tomar algo con tu mejor amiga.
Un día en el que, por fin, hayas aprendido a escucharte, a quererte, a tratarte bien y a ser una buenísima compañía para ti.
Justo para que consigas eso es mi curso más solicitado. El que ya ha ayudado a cientos de mujeres a valorarse y a sentirse tan bien consigo mismas que un domingo sin planes externos es un PLANAZO.
Lo tienes AQUÍ. Y puedes empezar con él en cuanto te apuntes.
¿Dónde? Aquí, y con mucho AMOR.


