Tal vez te suene un poco fuerte eso de que tus crisis las eliges tú, pero realmente creo que cada uno de nosotros tiene mucho que ver en lo que le sucede, tanto en lo bueno como en lo malo. Y que muchas veces provocamos nuestras propias crisis -lo mismo que otras provocamos nuestros éxitos- según cuáles sean nuestras creencias, e independientemente de lo que suceda en la realidad.
De ellas, de esas creencias que todos tenemos y que nos limitan en nuestra vida y en nuestra felicidad, te hablé en mi último post (si no lo has leído te animo a que lo hagas para que entiendas mejor la poderosa influencia de las creencias en tu vida). Y antes de explicarte, en el próximo, cómo puedes cambiar las tuyas, me gustaría contarte un cuento. No es el primero que te cuento sobre las creencias. Ya te había dejado mi preferido, el del elefante encadenado. Pero éste también me gusta mucho, y más ahora que la palabra más escuchada y pronunciada es “crisis”. ¿Y si nosotros mismos les facilitáramos el camino a nuestras crisis personales? ¿Y si tus crisis dependieran de ti?
Un hombre vivía en la orilla de un camino y vendía perritos calientes. No tenía radio, ni televisión, ni leía los periódicos, pero hacía y vendía muy buenos perritos calientes.
Se preocupaba por la divulgación de su negocio y colocaba carteles de propaganda por el camino, ofrecía su producto en voz alta y el pueblo le compraba.
Las ventas fueron aumentando cada vez más, compraba el mejor pan y la mejor salchicha. Llegó un momento en que fue necesario comprar un carrito más grande, para atender a la creciente clientela. El negocio prosperaba.
Su perrito caliente era el mejor de la región.
Venciendo su situación económica inicial, pudo pagar una buena educación a su hijo, quien fue creciendo y fue a estudiar Economía en la mejor Universidad del país. Finalmente, su hijo ya graduado con honores, volvió a casa y notó que su padre continuaba con la misma vida de siempre y tuvo una seria conversación con él… ¿Papá, no escuchas la radio? ¿No ves la televisión? ¿No lees los periódicos? ¡¡¡Hay una gran crisis en el mundo!!! ¡¡¡Y la situación de nuestro país es crítica!!! ¡Todo está mal y el país va a quebrar!
Después de escuchar las consideraciones de su hijo, el padre pensó… bien, si mi hijo economista, lee periódicos, ve televisión, entonces solo puede tener la razón… y con miedo de la crisis, el viejo busco el pan más barato (más malo) y comenzó a comprar la salchicha mas barata (la peor) y para economizar dejó de hacer sus carteles de propaganda.
Abatido por la noticia de la crisis ya no ofrecía su producto en voz alta, ni atendía con entusiasmo a sus clientes.
Tomadas todas esas precauciones, las ventas comenzaron a caer y fueron cayendo y cayendo y llegaron a niveles insoportables. El negocio de perritos calientes del viejo que antes generaba recursos para que el hijo estudiara Economía, finalmente quebró.
Entonces el padre, muy triste, le dijo al hijo: hijo, tenías razón, estamos en medio de una gran crisis. Y les comentó orgullosamente a sus amigos: bendita la hora en que envié a mi hijo a estudiar Economía, él me avisó de la crisis…
Tu vida es la consecuencia directa de tus creencias.
Lo que crees no es lo que hay, es solo lo que tú crees que hay.
Tus creencias dan lugar a tus crisis y a tus éxitos. Dan lugar a tu vida. ¿Estás contenta con lo que tienes ahora en ella?
Si quieres cambiar algo, ¿qué es lo primero que tendrías que dejar de creer? ¿Qué creencia tendrías que quitarte? ¡Cuéntamelo en los comentarios!
Y si te ha gustado este post, ¡compártelo!
Hola Vanessa,
Yo no quiero cambiar nada, mejor dicho le tengo miedo al cambio, entre otras cosas. Creo en el 2 + 2 = 4, creo en mí mismo, pero temo que algo externo impida la realización de mis proyectos futuros. Puede no dejar de ser una creencias más, pero es algo con lo que lucho cada día por circunstancias personales de salud.
Mi hija vive con su madre, el que no esté conmigo me hace creer que estará peor, o que conmigo estaría mejor, ¿falso o verdadero? Pero cuando la dejo con la madre no lo paso bien.
Son algunas de mis creencias, y por más que las razono vuelven los fantasmas del inconsciente. ¿Cómo superarlos?
Gracias.
Antonio
Antonio,
Hay muchas técnicas para cambiar creencias, pero lo primero es que elijas lo que quieres creer. Si quieres dejar de creer que habrá algo externo que impida la realización de tus proyectos futuros, ¿qué es lo que quieres empezar a creer? Si quieres dejar de creer que tu hija está peor con su madre que contigo, ¿qué es lo que quieres empezar a creer? Y, una vez que elijas tus nuevas creencias, razónalas y date argumentos para convencerte de ellas. Es mucho más efectivo que intentar convencerte de la falsedad de las que quieres dejar atrás.
Un abrazo fuerte,
Vanessa