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SÍ, ¡LA NECESITO!

50 claves para aprender a querer a tu pareja (parte II)

Querer a tu pareja - pareja en el campo

¿Dime, ¿crees que sabes querer s tu pareja?

Sí, tengas o no tengas pareja, ¿crees que sabes querer cuando estás con alguien?

A menudo me encuentro a personas que, aunque crean que saben amar de una forma sana, en realidad no es así.

Es lógico, tampoco nadie nos enseña.

Y de verdad creo que aprender a querer es uno de los aprendizajes más maravillosos que nos podemos regalar a nosotros mismos.

Porque cuando aprendes a amar a otro, también aprendes a amarte a ti mismo.

Porque el vínculo que se crea cuando el amor se construye de una forma sana no puede compararse con nada.

Y porque los que te rodean, ya sean tus hijos, hermanos o amigos, recibirán el mejor ejemplo que puedes darles.

Hace unas semanas te conté las primeras veinticinco claves para aprender a querer a tu pareja, extraídas del libro “Como amar”, del maestro zen Thich Nhat Hanh.

De todas las que él da, extraje las cincuenta que más me resonaban a mí.

Así que me falta contarte cuáles son las otras veinticinco.

Aquí van. Elige las dos o tres con las que más conectes y pon el foco en ellas cada día.

26. Redescubre el aprecio. Cuando el otro también sufre no puede tener energía para abrazarte y ayudarte a sufrir menos a ti. Y es natural que te duela, que te sientas desencantado o que creas que el amor se ha acabado. Pero si te cuidas y a la vez tienes paciencia para buscar los elementos del amor, de la bondad y de la belleza en el otro, podrás apoyarle y restablecer la alegría en vuestra relación.

27. Una olla en busca de tapa. A menudo nos sentimos como una olla en busca de su tapa. Con una sensación de vacío permanente. Vivimos esperando algo para dejar de sentirnos solos. Miramos a alguien y pensamos que es lo que nos falta. Creemos que necesitamos a esa persona para dejar de sufrir, y aspiramos a ser objeto de su atención, a que nos mire y nos abrace para que nuestro sentimiento de vacío desaparezca. Tanto que creemos que sin su atención no podremos vivir, y eso nos ayuda a sentirnos menos vacíos.

Cuando nosotros no somos capaces de generar la energía para cuidarnos, amarnos y comprendernos, creemos que necesitamos la energía de la otra persona. Y nos enfocamos en eso, en vez de generarnos nosotros mismos la energía de la plena consciencia y la mirada profunda que pueden sanar nuestro sufrimiento y ayudar al otro también.

28. Antes de comprometerte con otro. Dice el maestro que antes de unirte a alguien lo más importante es que mires en tu interior para ver si todavía hay algo que sea un obstáculo para ti. ¿Hay alguien con quien no te hayas reconciliado? ¿Hay algo dentro de ti con lo que no te hayas reconciliado? La reconciliación también es contigo. Has de saber que si no te reconcilias contigo, la felicidad con otra persona no es posible.

29. Reconciliación a distancia. Aun si la persona con la que necesitas reconciliarte está lejos, puedes hacer ese trabajo de reconciliación ahora. Aun si la persona con la que quieres reconciliarte no responde o ya está muerta, también es posible esa reconciliación. Porque la verdadera reconciliación se hace dentro de tu corazón y de tu mente, y ese efecto se sentirá después en todos lados. Y porque la reconciliación consiste en trabajar dentro de ti para recuperar la paz y la serenidad.

30. Iniciar una familia. Antes de tener un hijo sería maravilloso que las personas se tomaran un año para mirar profundamente dentro de sí mismas, para practicar el habla amorosa y la escucha profunda y para aprender prácticas que les ayuden a disfrutar de sí mismos y de sus hijos. No tiene sentido que un médico dedique hasta diez años para sacar su título y cualquiera pueda convertirse en padre o madre sin ningún entrenamiento o preparación. Traer una nueva vida al mundo es un asunto serio y tomarse un año de introspección y preparación no parece demasiado.

31. Amar es, antes que nada, aceptarnos a nosotros mismos como somos. Y para eso lo primero es conocerse a uno mismo. Tenemos que mirar profundamente con todo nuestro ser. Cuando nos hacemos conscientes de nuestros sentimientos somos más capaces de comprendernos a nosotros mismos. Vemos como nuestros miedos y nuestra falta de paz contribuyen a nuestra infelicidad. Vemos el valor de amarnos a nosotros mismos y cultivar un corazón compasivo. Dejamos que el amor entre en nuestros pensamientos, palabras y acciones. Si nos cuidamos bien a nosotros mismos, nos convertimos en alegría y frescura para nosotros y para los demás.

32. Como somos seres humanos, cometemos errores. Herimos a otros y nos arrepentimos. Pero si no cometiéramos esos errores no podríamos aprender. Lo importante es que nuestros errores provienen de nuestra falta de habilidad, no de un deseo de hacer daño a otros. Es decir, nuestro comportamiento no ha de medirse tanto en términos de bueno o malo como de tener más o menos habilidades. Y si aprendes de tu falta de habilidades, entonces sabes transformar la basura en flores.

33. La buena voluntad no es suficiente. Tus buenas intenciones no son suficientes, también tienes que conocer el arte de actuar con consciencia. Y es que puedes estar lleno de buenos deseos y motivado por el deseo de hacer feliz a otro, pero por tu torpeza hacerla infeliz. Vivir consciente y actuar con consciencia es un arte, del que cada uno puede convertirse en artista.

34. Encontrar el hogar. Cada uno de nosotros está tratando de encontrar su verdadero hogar. Unos lo hemos encontrado y otros no. Y nuestro verdadero hogar está dentro de nosotros, pero también a nuestro alrededor y en las personas que amamos. Cuando estás en una relación amorosa tú y la otra persona podéis ser el verdadero hogar el uno para el otro.

35. Una vez que sabes cómo llegar a casa dentro de ti, puedes abrir tu casa a otras personas, porque tú también tienes algo que ofrecer. Y la otra persona también tiene que hacer lo mismo si es que también tiene algo que ofrecer. Cada uno ha de sanarse de su soledad, su miedo y su sufrimiento, para así poder compartir su casa con el otro.

36. Qué necesita el amor para sobrevivir. Buda dijo que nada sobrevive sin alimento, incluyendo el amor. Si no sabes cómo alimentar tu amor, éste morirá. Una manera de nutrirlo es hacerte consciente de lo que consumes. Es decir, de cómo alimentas ese amor, la motivación, la intención, la energía que le aportas y la consciencia que le pones.

37. Mentes inconmensurables. La bondad amorosa, la compasión, la alegría y la ecuanimidad no tienen límites en tu amor. A más las practiques, más verás como éste crece. Por ejemplo, cuanto más comprendas más amarás y cuanto más ames más comprenderás.

38. Escucha profunda en la pareja. Es decir, la práctica de estar verdaderamente presentes para esa persona, para percibir su sufrimiento, para comprenderla y para ser su mejor amigo.

39. Felicidad natural. Si caminas consciente de cada paso, sin tener como objetivo llegar a alguna parte, la felicidad surge de manera natural. Cuando estás en contacto con las maravillas de la vida esa felicidad te trae al momento presente y puedes dejar ir tus preocupaciones. De esta manera cuando miras a la persona que amas, si ves que está absorta en su ansiedad, también puedes ayudarla a salir de ella.

40. El arte de dar felicidad. A veces crees que estás haciendo algo para la felicidad del otro, pero en realidad tu acción le hace sufrir. Por eso el deseo de hacer feliz a alguien no es suficiente, porque tú tienes tu propia idea de la felicidad. Pero para hacer feliz a otro tienes que comprender sus necesidades, sufrimiento y deseos, sin asumir que sabes lo que le hará feliz. Pregúntale a tu pareja: “¿Qué te haría feliz?”.

41. El amor como ofrenda. Amar no significa poseer al otro o consumir toda su atención y amor. Amar es ofrecer a la otra persona alegría y un bálsamo para su sufrimiento. Esta capacidad es la que tenemos que aprender a cultivar.

42. El mejor regalo. Uno de los mejores reglaos que podemos dar a los demás es que incorporen el no apego y el no miedo. La mayoría tenemos mucho miedo, y éste distorsiona nuestra vida y nos hace infelices. Además nos apegamos a los objetos y a las personas, igual que una persona que se está ahogando se abraza a un tronco que flota.
Pero todo es impermanente. Este momento pasa. Esta persona se va. Y la felicidad es posible todavía.

43. Arrojar luz. Es comprensible que queramos estar con alguien para sentirnos seguros, pero eso no es el verdadero amor. El amor verdadero no alimenta el sufrimiento o el apego. Por el contrario, se genera desde dentro y nos trae bienestar a nosotros y a los demás. Pero para que exista el amor verdadero primero necesitas sentirte completo tú, y no necesitar algo del exterior. El amor verdadero es como el sol que brilla con su propia luz y la ofrece a todos.

44. Las nociones e ideas que tenemos sobre la felicidad pueden hacernos caer en una trampa, porque se nos olvida que son sólo nociones e ideas. De hecho, nuestra idea de la felicidad puede ser la única cosa que nos esté impidiendo ser felices. Cuando estamos atrapados en la creencia de que la felicidad debe ser de una determinada forma, no nos damos cuenta de las oportunidades que tenemos justo delante de nosotros para estar alegres.

45. Amistad. Sé un amigo para ti mismo, porque si eres un verdadero amigo para ti, puedes ser un amigo verdadero para el ser amado. Un enamoramiento romántico es de corta duración, pero la amistad y la bondad amorosa pueden durar mucho y continuar creciendo.

46. Mirar en la misma dirección. En eso consiste el amor, en mirar juntos en la misma dirección. Pero con el tiempo, cuando los desacuerdos y la tensión aumentan, la relación se puede volver difícil. ¿Cómo traer de nuevo amor y felicidad a esa relación? Primero, reflexionando sobre cómo hemos contribuido a llegar a esa situación. Después, teniendo el valor para apagar la televisión o aquello en lo que nos hemos refugiado, y de darnos el tiempo de hablarnos y de escucharnos el uno al otro. Todo para que la dirección en la que miréis juntos sea la de la paz.

47. Un compromiso de larga duración. La fuerza de tus sentimientos es solo un hilo de esa red que te ayuda a mantener la relación fuerte. Pero necesitas el apoyo de otros elementos para que tu relación será sólida como un árbol. Para ser fuerte el árbol envía varias raíces a la profundidad de la Tierra. En cambio, si el árbol tiene sólo una raíz, el viento podría derribarlo.

48. Un niño dormido. Si contemplas a un niño durmiendo la comprensión y la compasión surgirán dentro de ti y sabrás cómo cuidarlo y hacerlo feliz. Con tu pareja puedes hacer lo mismo, también puedes observar a tu pareja mientras duerme. Mira profundamente y ve la ternura, el sufrimiento, la esperanza y la desesperanza que expresa. Siéntate durante quince minutos o media hora y tan solo mira. La comprensión y la compasión surgirán dentro de ti y sabrás cómo estar ahí para tu pareja.

49. Aprender qué es el amor. Si nuestros padres no se amaban y comprendían el uno al otro, ¿cómo vamos nosotros a saber qué es el amor? No hay cursos ni clases sobre el amor. Si los mayores saben cómo cuidar el uno del otro, entonces los niños que crezcan en este ambiente sabrán naturalmente cómo amar, comprender y traer felicidad a los demás. Nuestros padres pueden dejarnos muchas cosas, pero si tenemos padres felices entonces hemos recibido la herencia más rica de todas.

50. Perdón. Muchos esperamos hasta que es demasiado tarde para comprender lo que es verdaderamente importante. Todos cometemos errores, pero no puedes estar siempre pidiendo a los demás que te perdonen una y otra vez. Por ejemplo, no puedes simplemente decir “lo siento, otra vez te grité”. Debes entrenarte para no gritar tan a menudo. En lugar de una disculpa rápida, tómate tiempo y asume el compromiso de practicar para ver las raíces de tu comportamiento.

¿Qué me dices? ¿Alguna de las claves te ha llamado especialmente la atención? Si quieres compartir tus reflexiones conmigo, puedes hacerlo en los comentarios aquí debajo.

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Acerca de Vanessa Carreño

Trabajo con mujeres que se sienten inseguras, no se valoran ni tienen confianza en sí mismas, le dan muchas vueltas a la cabeza y se preocupan mucho por lo que piensen los demás.

Con mis programas de Autoestima, Relaciones Personales y Dependencia Emocional consiguen ganar confianza en sí mismas y sentirse seguras y capaces de alcanzar sus objetivos. Aprenden a valorarse, se atreven a ser ellas mismas y empiezan a disfrutar de su vida y de sus relaciones.

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4 comentarios

4 comentarios
  1. Jani 26/07/2018

    Me encanto Vanessa. Enhorabuena por este pedazo de artículo y el anterior. Leerlos es fácil, lo más difícil es interiorizar cada uno de ellos. Pero bueno, eso también se aprende.

    Muchas gracias por tanto.

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 30/07/2018

      Muchas gracias, Jani. Vete poquito a poco para interiorizarlo. Escoge uno o dos puntos y enfócate en ellos. La mente se dispersa con mucha información, pero se centra cuando le pones foco.
      Un abrazo grande,
      Vanessa

      Responder
  2. Clau 27/07/2018

    Gracias. Justamente hoy me preguntaba si realmente sé amar o si tengo que aprender. Me temo, no lo sé, que ¿cuando has trabajado en ti no necesitas amar a una pareja? Es que con mis 40 años siento que no necesito una pareja, pero… ¿es eso normal?

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 01/08/2018

      Creo que cuando has trabajado en ti estás preparado para amar de verdad, elijas hacerlo o no… Y también creo que nada es normal o anormal, que son juicios que hacemos y que lo importante es que tú te sientas bien con tus decisiones. Estas se toman con más conciencia cuando te conoces y vas curando tus heridas. Y así cada vez es más fácil saber lo que de verdad quieres…
      Un abrazo grande,
      Vanessa

      Responder

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