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Una conversación tensa que te deja hecha una mierda

Conversacion tensa - mujer mirando por la ventana

¿Sabes cuando tienes una conversación tensa con alguien, en la que ambos lucháis por tener la razón, y después te quedas pensando en lo que deberías haber dicho y no dijiste?

Pues el otro día una amiga me estaba contando una discusión de esas que había tenido con su madre (les ocurre con frecuencia).

Su madre le había dicho algo muy fuerte y la había acusado de algo con lo que mi amiga no estaba de acuerdo. Y mi amiga se sentía muy dolida, pensando cómo su propia madre le había podido decir eso, y dándole vueltas a lo que ella (mi amiga) debería haber dicho y en ese momento no le había salido.

“No supe responder. Le tendría que haber recordado aquel día que fui a ayudarla a pesar de que yo tenía otros planes. ¡Y mi hermano! ¡Tengo mil ejemplos de situaciones en las que mi hermano hace lo mismo y ella no se enfada con él! ¡¿Cómo no me vino nada de eso a la cabeza?!”.

Y ahí estaba mi amiga, con su malestar brotando como un volcán en erupción y machacándose a sí misma por lo que tendría que haber dicho y no había sabido decir.

“Lo peor es cuando, después de decirme esas cosas horribles, se queda callada y no habla más. Y yo sigo justificándome y explicándole como veo yo las cosas y ella sin decir nada. ¡No soporto eso!”.

Claro, es muy desagradable cuando alguien te acusa de algo que sabes que no es cierto.

Y todavía es peor cuando esa persona no quiere escucharte y te deja en ese vacío y en esa impotencia de estar hablando con una pared.

Y tú, te sentiste fatal en el momento y sigues sintiéndote fatal ahora, recordándolo.

“Me dolió mucho que me dijera eso, pero me seguí haciendo la fuerte en vez de decirle cuánto daño me estaba haciendo”.

Sí, otro clásico: hacer como que no te molesta lo que te están diciendo para que el otro no se dé cuenta de que tiene un poder sobre ti o de que sus palabras te duelen.

Total, que en el momento no dijiste lo que te habría gustado decir, y después sigues sin hacerlo.

Y te tragas el malestar y te sigues comiendo la cabeza, rayada durante varios días.

Y esto puede ocurrirte con tu madre, con una amiga, con tu pareja o con alguien del trabajo… Con cualquiera.

La cosa es que tienes ese tema ahí, sin cerrar y haciéndote herida.

Sin afrontarlo. Sin resolverlo. Sin liberarte.

Pero, ¿¿¿vamos a ver??? ¿Tan difícil es decir “oye, no me estoy sintiendo bien y necesito hablar contigo de lo que pasó el otro día”.

Que por supuesto que, si algo te inquieta, necesitas hablarlo.

Que por supuesto que, si algo te ha molestado, necesitas expresarlo.

Y que, si quieres algo, necesitas pedirlo.

Por no por el otro ni por vuestra relación (que también), sino por ti. ¡Por sentir que te cuidas y te defiendes!

Mira, quien tiene una buena autoestima, pone límites siempre que lo necesita.

Pero es que, si pones límites siempre que lo necesitas, ¡eso también hará que tengas una mejor autoestima!

Y, si esto te cuesta, necesitas empezar a ver por qué te cuesta tanto.

Es decir, qué es lo que te está impidiendo expresar lo que necesitas en el momento, sin tener que aparentar nada ante el otro y simplemente pensando en ti y en lo que a ti te va a dejar tranquila.

En mi nuevo curso Límites lo descubrirás. Y lo cambiarás, te lo aseguro.

Porque, si quieres que tus relaciones sean mucho más fáciles y que cuando te metas en la cama descanses y no le estés dando vueltas a ese tema, necesitas dejar de callarte lo que te está pasando por dentro.

Así que, si quieres aprender a defenderte y a decir “¡así no!”, entonces entra aquí.

Y no, no debería haber excusa que valga para no hacer esto.

“Bueno, es que mi problema es que me paso de comprensiva. Que me pongo demasiado en el lugar de los demás y doy demasiadas oportunidades a quien no se lo merece. De esto me he ido dando cuenta con el tiempo, porque ya me ha pasado con varias personas”, que me contaba una clienta hace poco.

Vale, pues si tu problema es que te colocas por debajo de los demás, tal vez porque así lo has aprendido, porque nadie te enseñó a darte valor, o por miedo al rechazo, o a que te dejen de querer, o a quedarte sola, o a tener un gran conflicto…, lo primero es que trabajes esos aprendizajes y esos miedos que te están limitando.

Que entiendas todo lo que hay debajo de esa dificultad para valorarte ante los demás y ponerles límites.

Para que, una vez que tú ya te sientas segura y fuerte por ti misma, sepas escuchar dentro de ti quién se merece una segunda oportunidad y quién no.

(Porque, ojo, hay un problema gordo cuando te pones en el lugar de los demás antes de ponerte en el tuyo).

Y todo esto para que llegue un momento en el que no solo te atrevas a tener las conversaciones que tienes pendientes (y que te siguen haciendo pupa).

Sino que también sepas como responder en el momento, sin nudos en la garganta y sin que se te quede nada por decir.

Que cuando alguien te ataque, te menosprecie, te falte al respeto o te ignore, hagas algo.

Que respondas, que te expreses con seguridad y con firmeza, y que te quedes a gusto y satisfecha con lo que has dicho.

De esto que las palabras te salen solas porque tú te sientes segura de ti misma y ya no estás pendiente del otro, ni de lo que piense, ni de que no le parezca mal.

“Porque, claro, ¿cómo tendría que responderle? Es que en ese momento no me sale decir bien las cosas porque me da mucha rabia que me diga eso. Entonces, pues me callo y parece que le doy la razón o que no tengo criterio”, que me decía una coachee con un familiar super tóxico.

Sí, cuando no sabes defenderte, o bien te callas, o bien explotas y dices las cosas sin filtro.

Porque, como unas veces te lo tragas, pues las que hablas sueltas todo lo que tenías guardado y no habías dicho hasta ahora. ¡Y parece que arde Troya!

¿Resultado? Que después te sientes culpable y a la siguiente te vuelves a callar.

El pez que se muerde la cola…

Mira, las personas que no se sienten seguras de sí mismas y no saben defenderse, necesitan alguien que les diga qué decir y cómo decirlo en cada momento.

¡Pero es que no se trata de que esto te lo diga nadie!

Se trata de que te sientas tan conectada contigo misma que tú misma sepas, con total claridad, qué es lo que necesitas hacer y decir en ese momento.

Igual que cuando tienes hambre, y sabes que tienes hambre y nadie podría hacerte dudar de eso. Pues lo mismo.

Se trata de que tú sepas reconocer cuándo esa situación se merece una respuesta asertiva y educada por tu parte.

Y cuándo se merece una respuesta firme y directa que haga que a esa persona le quede claro hasta donde puede ir contigo y a partir de donde no le vas a dejar pasar.

¿Qué hay que ser siempre super correcta y asertiva y tener respuestas “de manual” con todo el mundo? Pues no, lo no creo. Depende de quién sea la persona que tienes delante.

Y a eso, a saber distinguir qué tipo de respuesta tener con cada persona, vas a aprender en Limites.

Pero no para que te lo tenga que confirmar nadie, sino para que te valga con tu propio criterio.

A reconocer, sin ninguna, duda quién se merece que seas asertiva y quién se merece que le plantes un zasca en toda la cara.

Y, por supuesto, con este curso también te atreverás a plantárselo.

En cinco meses, haciéndolo por tu cuenta con todos los pasos super detallados por mi parte, y con acceso a la plataforma para siempre, para que lo empieces ya, o cuando mejor te venga.

Así que, si quieres empezar a ponerte de tu lado en tus relaciones, el momento es éste.

Sí, quiero regalarme Limites a mí misma. Me apunto al curso.

Besos y sonrisas,
Vanessa

PD: Mi amiga ya está haciendo el curso y ya la he felicitado por empezar a ponerse de su parte y a hacerse respetar como se merece 😉.

 

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Acerca de Vanessa Carreño

Trabajo con mujeres que se sienten inseguras, no se valoran ni tienen confianza en sí mismas, le dan muchas vueltas a la cabeza y se preocupan mucho por lo que piensen los demás.

Con mis programas de Autoestima, Relaciones Personales y Dependencia Emocional consiguen ganar confianza en sí mismas y sentirse seguras y capaces de alcanzar sus objetivos. Aprenden a valorarse, se atreven a ser ellas mismas y empiezan a disfrutar de su vida y de sus relaciones.

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12 comentarios

12 comentarios
  1. Vero 06/10/2023

    A mí lo que me estrasa en el trabajo es que se meten con uno de mis compañeros. Es ucraniano. Le dicen cosas de su físico que no vienen a cuento, le mencionan su acento o le hablan en imperativo de “hazlo tú”. Ya sé que él puede poner sus límites pero yo también quiero decir algo. ¿Qué puedo hacer? Muchas gracias

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 09/10/2023

      Hola Vero,
      Tal vez podrías hablar con él en privado, decirle cómo te estás sintiendo con lo que le dicen y preguntarle qué necesita de tu parte y de qué forma podrías ayudarle. Si es adulto y puede defenderse por si mismo, como bien dices, creo que esa es la mejor manera de no hacer por él algo que él mismo pueda hacer por sí mismo.
      Un abrazo,
      Vanessa

      Responder
  2. María Jesús 09/10/2023

    A mí me da mal rollo una compañera del trabajo. Me abrió la puerta del baño y no sé disculpó, me rozó el pecho y no sé disculpó, fue de apoyarse en mí. Hoy se ha agachado a estornudar y casualmente me ha dado en la cartuchera con el hombro. Me voy a alejar lo que pueda de ella y ya está.

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 09/10/2023

      Hola Maria Jesús,
      Tal vez podrías comentarle con respeto cómo te sientes en alguna de esas situaciones, cuando vuelva a ocurrir algo así. Es posible que ella no se esté dando cuenta y te agradezca que se lo comentes. O, si se lo dices y no es así, al menos te quedarás tranquila con que te has expresado sin menospreciar al otro.
      Un abrazo,
      Vanessa

      Responder
      • María Jesús 11/10/2023

        Pues mira, me lo ha vuelto a hacer hoy lo de ponerse detrás para que la roce, le he dado con el culo en la pierna, cuando le he empezado a hablar ha pasado de mí. A la próxima (me imagino que la habrá porque no puedo estar en guardia todo el tiempo) le voy a insistir y le voy a decir que mi cuerpo es mío y que como vuelva a hacer eso lo hablamos con el jefe. Buen Miernes

        Responder
        • Vanessa Carreño Andrés 19/10/2023

          Ok, espero que puedas resolver ese conflicto de la forma más sana para ti.
          Un abrazo,
          Vanessa

          Responder
  3. Susana 19/11/2023

    Me acordé de este post hace poco. Porque puse en un grupo de whatsapp que no me parecía adecuado el uso que hacían de ciertas palabras. Resumiendo mucho, casi nadie se puso de mi parte, pero me defendí asertivamente de las burlas y las críticas.
    Me criticó una persona que, en persona, tiembla como un flan sin más, pero que por escrito me atacó con bastante saña y haciéndome de menos a mí y a mis opiniones desde la burla rabiosa. Así que le mencioné su “valentía” y le dije: “me ha sentado bastante mal tu actitud, porque cuando a ti te critican yo siempre te he defendido. Lástima.”.
    Me echaron del grupo dándome “razones”. Yo señalé que sus razones eran el miedo a los propios acosadores, y que por eso les rentaba más echarme a mí.
    Pero también muy tonto por mi parte ponerme en esa situación que no tendría por qué haber afrontado. El lado positivo es que en realidad el grupo me irritaba, y aunque “me diese cosas”, eso de aguantar algo que no te gusta es tóxico.

    Responder
  4. Susana 19/11/2023

    (Quiero decir que me acordé del artículo por lo de decirle a cierta persona cómo te sientes. Ella quiso reírse de mí en público, así que yo le puse límites para darle la lección que parecía estar pidiendo y que le devolvían lo que intentaba darme. Un abrazo.)

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 20/11/2023

      Muchas gracias, Susana. Solo añadir que el poner límites no es para darle una lección al otro, sino para sentir que tú cuidas de ti. Esta diferencia es lo que hará que puedas expresar esos límites desde un lugar respetuoso con el otro y contigo misma :-).
      Un abrazo,
      Vanessa

      Responder
  5. Susana 20/11/2023

    Muchas gracias Vanessa! La verdad es que me hizo un montón de daño los comentarios de esta persona. Ella nunca va a entender que a la gente no se la puede tratar así, así que vi mi respuesta como lo ideal. Hasta hace poco nunca me defendía cuando alguien me echaba su basura encima y para mí contestarle así era la mejor manera de cuidarme y poner límites. Tengo la sensación de que no volverá a ser tan “mala” con nadie y menos tan alegremente (derecho asertivo a no ser asertivo). Pero la verdad es que no termino de ver por qué decirle la realidad no es asertivo:(

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 05/12/2023

      Hola Susana,
      La asertividad tiene que ver con cómo decimos las cosas. Se puede decir lo mismo de manera asertiva (respetándote y respetando al otro), de manera sumisa (sin respetarte a ti) y de manera agresiva (sin respetar al otro). Esto se manifiesta a través de las palabras que usamos, del tono, de la expresión de la cara… A veces cuando hemos callado mucho y hay rabia acumulada nos sale decirlo de forma agresiva. Pero recuerda que es primer lugar esto es para ti, para sentir que te cuidas y te defiendes, y que no está en tu mano que el otro cambie.
      Un abrazo,
      Vanessa

      Responder
  6. Susana 20/11/2023

    ¡Ah! Y lo de su “valentía”era que por escrito muy valiente y al natural ya cambiaba la cosa, no le recordé su actitud con detalle.

    Responder

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