Nueva técnica para saber qué decir cuando alguien te toque las narices.

El método infalible para estar contenta con tus decisiones

Mujer sentada en la playa - contenta con tus decisiones

Hoy estoy en Sevilla viviendo la consecuencia de una decisión que tomé hace tres meses.

Y puede que te resulte útil saber lo que me pasó…

Resulta que me había apuntado a un retiro en Burgos en julio al que ya llevo unos cuantos años yendo.

Hasta que me enteré de que alguien con quien tuve un conflicto muy desagradable hace un par de años también iba a ir.

Mala suerte… Pero a mí me seguía apeteciendo mucho lo de Burgos, así que mantuve mi intención de ir.

 

 

Entonces mi compi de retiros decidió cambiarse a otro retiro que había en agosto en Sevilla.

Eso ya fue un bajonazo total.

Y sumado a un par de cosas más que pasaron después…

Empezaron en serio las dudas de si cambiarme yo también a Sevilla.

Pero las fechas me venían mucho peor… Y Sevilla me pilla mucho más lejos… Y yo llevo fatal los calores… Y los terapeutas de Burgos me gustaban más…

Justo en este momento es cuando mi yo del pasado habría empezado a escribir sus famosas listas de pros y contras.

 

 

Lo bueno de ir a Burgos…

Lo malo de ir a Burgos…

Lo bueno de ir a Sevilla…

Lo malo de ir a Sevilla…

Me he tirado infinitas horas de mi vida escribiendo en dos columnas para intentar tomar la decisión correcta.

Correcta y perfecta.

De la que no me fuera a arrepentir, porque elegir mal era igual a autocastigo.

Así funcionaba yo antes…

 

 

Ays, cuánto desgaste inútil y cuántas decisiones mal tomadas por culpa de querer ponerle tanta razón a todo…

Pero ahora ya no.

Esta vez hice lo que ya llevo un tiempo haciendo y cada vez me gusta más: escuchar lo que siento.

Así de fácil y así de complicado, porque esto de tomar decisiones en función de lo que sientes no lo enseña casi nadie…

Pero en los casi veinte años que llevo recibiendo terapia…

(Por necesidad, por pasión y por el sentido de la responsabilidad de que para ser terapeuta de otros primero has de hacer tu propia terapia).

Si solo pudiera elegir una cosa con la que quedarme de estos veinte años, sin duda diría eso: haber aprendido a escucharme de verdad.

 

 

Porque antes estaba sorda de mí misma.

Yo me pensaba que sí que me sabía escuchar, pero ni de lejos…

En realidad, decidía en función de lo que yo me decía a mí misma que tenía que hacer para que no me rechazaran…

De lo que yo creía que iba a gustar más a los demás…

Y del miedo que me daba lo que podía pasar si elegía la otra opción.

Pero nunca supe preguntarme que quería yo.

Y no tenía ni idea de que cuando te quitas toda esa mierda que sepulta tu amor propio, también se desvela un detector infalible que, desde dentro de ti, te guía en cada decisión.

Algo tan sencillo como prestar atención y, ¡chas!, saber qué hacer al instante.

 

 

No sé cómo fui capaz de sobrevivir tantos años sin saber escuchar esto.

Pero fue una maravilla cuando hace tres meses, con solo darme unos días de silencio y de dejarme sentir…

Tuve la certeza clara de lo que quería.

Y empezó a brotar dentro de mí muchísima ilusión por ir a Sevilla y una alegría muy profunda…

La de estar conectada conmigo, a mi favor y de mi parte.

 

 

En eso mismo están las mujeres que empezaron conmigo la mentoría de AMOR en mayo y que ahora están a punto de terminarla.

Y sí, sé que ahora mismo el acceso a AMOR está cerrado.

Y también sé que no sé cuándo lo volveré a abrir.

Pero he visto que la lista de espera ya daría para completar las plazas…

Y te he querido avisar.

Por si acaso.

Porque para enterarte cuando vuelva a abrir, necesito que escribas tu nombre en la lista de espera.

Besos y sonrisas,
Vanessa

PD: Si al leer este email no tienes la certeza absoluta de que tú también sabes escucharte con esa claridad, es que nadie te enseñó. Y no pasa nada.

Esto es como un orgasmo. Si lo has vivido lo sabes y si dudas seguramente es que no.

Para no quedarte con las ganas, déjame tu nombre aquí.

 

 

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Soy Vanessa Carreño, fundadora de Coaching to Be. Desde 2012 acompaño a mujeres que se sienten inseguras y culpables a menudo y que están demasiado pendientes de agradar a los demás, olvidándose de sí mismas.

Unas eligen trabajar conmigo de forma individual. Otras prefieren hacerlo a su ritmo a través de mis cursos online.

El cómo da igual. Lo importante es que empiezan a valorarse, a pensar en ellas sin sentirse egoístas y a hacerse valer sin sentirse culpables.

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