Te voy a confesar una cosa que siempre me ha impactado y que no lograba entender.
(Aunque puede que le esté empezando a encontrar explicación).
Me refiero a las parejas que, después de muchos años juntas, se separan y se declaran la guerra.
Que a partir de ese día no paran de criticarse y de tirarse los trastos a la cabeza y se alegran cuando saben que al otro le ha ido mal en algo.
Nunca me ha entrado en la cabeza cómo es posible que ese hombre con el que compartiste cama, mesa y corazón durante tantos años se convierta en tu peor enemigo… Pero empiezo a ver la luz…
Y es que ahora tengo una teoría de por qué pasa esto.
Es la teoría del lugar seguro.
Y la puedes aplicar a todas y cada una de tus relaciones: pareja, amistad, familia, compañeros de trabajo, padres del cole y tenderos del barrio. A todo.
¿En qué consiste esta teoría? En comprobar si una relación es un lugar seguro para ti.
Mira, hay muchas personas que, en sus relaciones, nunca hacen esta prueba.
Para empezar porque piensan que una relación es un lugar seguro cuando no pasa nada doloroso en ella (y esto es falso).
Es decir, creen que una relación es segura si nunca te molesta nada y no tenéis conversaciones incómodas.
Que si nunca has tenido un problema con tu hermana o con una amiga, pues eso significa que ese es un lugar seguro para ti.
Hasta que un día pasa algo y de la noche a la mañana eso que parecía un lugar seguro deja de serlo… Incluso se convierte en una jaula de leones… Y tú no entiendes nada….
¿Cómo he podido estar tan engañada con esa persona? ¿Cómo no había visto lo que estoy viendo ahora?
Algo así me contaba hace poco una clienta.
De esas que también pensaba que un lugar seguro es ese en el que no te molesta nada de la otra persona y nunca tenéis un conflicto importante.
Y que ahora, a raíz de enfermar su madre y tener un problema grave con sus hermanos, se ha dado cuenta de que un lugar seguro es ese en el que los conflictos se pueden hablar y se pueden resolver porque ambas partes le ponen ganas e intención.
Y en el que tú te sientes escuchada y respetada y sientes que el otro hace lo posible por entenderte.
La cosa es que tú estás tranquila ahí porque sabes que, si necesitas poner algo en voz alta, puedes hacerlo y no va a pasar nada malo.
Este SÍ es un lugar que de verdad es seguro para ti.
Si lo llevo a mi propia historia, me resulta muy fácil ver la diferencia…
En mi entorno hay personas a las que cuando les he dicho “esto me hace daño” me han empezado a acusar de ser demasiado sensible o de protestar por todo. ¿Cómo va a ser ese un lugar seguro para mí? Imposible.
Lo mismo que tengo a otras con las que me siento super a gusto y escuchada cuando digo “esto no me gusta” o “no me siento bien con aquello”.
Sí. Tengo muy buenas amigas que lo son desde hace mucho tiempo (la mas antigua desde hace treinta y pico años).
Y sé que todas ellas son un lugar seguro para mi, porque lo he comprobado cada vez que he necesitado expresarles algo.
De hecho, creo que no tengo ninguna amiga intima a la que nunca le haya dicho que me había hecho daño con X o que habría necesitado Z de ella.
¿Qué te quiero decir con esto?
Que a veces tragamos y consentimos pensando que eso es lo que hará que esa relación sea segura. Pero es justamente lo contrario.
Porque, a base de callar, resulta que lo mismo tenemos al lado a alguien que un día nos la meterá doblada, y ni siquiera nos estamos dando cuenta.
Lo mismo que, otras veces, pasa todo lo contrario…
Me refiero a que, si algo de alguien me duele y me alejo sin decirle nada, me estoy yendo sin haber comprobado si ese era un lugar seguro para mí.
Porque eso solo se sabe cuando te atreves a nombrar lo que te molestó o lo que te hizo daño y ves si la otra persona es capaz de recibirlo.
Y, de ser así, te garantizo que eso os va a unir aún más y más profundo (es precioso cuando sucede esto, y me entristece mucho que haya tantas mujeres que no lo han probado porque no se atreven a pronunciar su dolor y su verdad ante el otro).
Total, que cada vez que evitamos tener una conversación, perdemos la oportunidad de que esa relación se hubiera fortalecido gracias a esa conversación…
Yo, ya te digo, lo practico a diario. Por ejemplo, haciendo esto.
Y estoy convencida de que una relación nunca dejará de ser un lugar seguro para ti si desde el primer día sabes usar tu voz en ella.
Besos y sonrisas,
Vanessa
PD: Algo que suelen decirme las mujeres que practican esto es que uno de los efectos secundarios de comprobar si una relación es un lugar seguro para ti, y quedarte solo en las que lo sean, es que te sientes mucho menos sola y estás más contenta. Y sí, lo corroboro.


