Hay gente muy vacilona por el mundo.
De esos que no sabes cuándo te están hablando en broma y cuándo es en serio.
Los típicos graciosos que intentan hacer reír a todo el mundo…
Y sí, por regla general el sentido del humor es algo maravilloso.
Pero a veces, aunque esa persona no lo haya dicho con mala intención, una de sus bromas te puede escocer.
Y mucho.
Nos ocurre especialmente a las personas con herida de rechazo y tendencia a tomarnos de manera personal lo que hacen y dicen los demás.
A mí, hasta que curé esa herida, me pasó miles de veces…
Que era incapaz de seguir un vacile porque, en cuanto alguien hacía un comentario sobre mí con una ironía muy sutil y poco clara, yo me quedaba bloqueada.
Mi cuerpo se congelaba y hasta me parecía que la sangre dejaba de correr por mi cerebro.
Y me quedaba muda, sin decir nada.
Como mucho sonreía un poco o hacía un gesto minúsculo…
Pero después sentía una vergüenza horrible por haberme quedado callada.
Y un miedo muy bestia a lo que esas personas hubieran pensado de mí.
Me pasó miles de veces.
Y el otro día lo recordé cuando una clienta me contó lo que le había pasado con un amigo y el concierto de Shakira.
(Le he pedido permiso para contarte esto y me ha dicho que sin problema. Así que ahí voy).
Resulta que un amigo le mandó un mensaje para preguntarle si quería ir con él a un concierto de Shakira.
A ella le sorprendió el mensaje porque hacía tiempo que no hablaban, pero pensó que no tendría con quien ir y se había acordado de que a ella también le gustaba mucho Shakira.
Total, ella le respondió que le encantaría, pero que ese finde no iba a estar en Madrid.
Pues atenta a lo que respondió él a eso:
“Será que Shakira no te gusta tanto como dices”.
¡Booooom! 💣😷😯
Ese es el típico vacile cortante en el que una mujer con herida de rechazo se puede quedar bloqueada.
Y sentirse juzgada… Y empezar a justificarse… Y a dar muchas explicaciones… Y a intentar convencer a su amigo de que sí que es muy fan…
O también podría ser que sintiera mucha rabia por lo que le acaban de decir, pero tener que tragársela para no quedar mal ni montar una escena…
Porque, si algo de eso ocurre, corre el riesgo de ser rechazada.
Y eso es (casi) lo peor que le puede pasar a alguien con herida de rechazo.
Pero esta vez Ermelinda, nombre ficticio de mi clienta fan de Shakira, no necesitó demostrarle nada a su amigo.
Porque su herida de rechazo ya está casi curada y ya no responde a lo que le pasa en función de ella.
Así que, ¿sabes lo que le contestó a eso de “será que no te gusta tanto”?
Le contestó esto: “puede ser”.
Sin más, solo eso.
Y se quedó tan tranquila, sin darle ninguna vuelta a lo que él estaría pensando de ella.
Claro, porque cuando hay una herida emocional profunda, responderle a alguien no es tan simple como saber qué decir en ese momento…
De hecho, para que esa respuesta perfecta te salga de forma natural…
Es probable que antes necesites hacerte cargo de las heridas y los miedos que te dejan bloqueada cuando una persona, con sus actos o sus palabras, te hace sentir incómoda.
La herida de rechazo. El miedo al ridículo. La necesidad de aprobación…
Eso es lo que Ermelinda ya había logrado sanar en el tiempo que hemos estado trabajando juntas…
Y por eso ahora estaba loca de contenta de ver lo bien que había resuelto este asunto con su amigo.
Lo segura que se había sentido ella y lo fácil que había sido contestarle a él.
Bien. Si lograr lo mismo que ella te puede interesar también a ti, apúntate aquí y en uno o dos días te escribiré para contarte algo nuevo que te va a llamar mucho la atención ;-).


