Kasbrika Velázquez F.

Periodista. Dublín.

“Antes del proceso de Coaching yo era una persona que estaba continuamente preocupada por el “qué dirán”. Mi excesiva preocupación por las tonterías me atormentaba tanto que era muy infeliz. Se podría decir que antes todo me afectaba y que me tomaba todo personalmente, incluso situaciones que eran ajenas a mí vida. Sentía que el mundo giraba a mí alrededor de forma negativa, que todo me salía mal y que yo lo merecía.

Me sentía perdida y, sobre todo, me sentía muy infeliz. En ese momento de mi vida en el que me di cuenta de que necesitaba ayuda y orientación sentía que “había tocado fondo”. Honestamente creo que nunca me había sentido tan triste.

Ahora mi situación actual es completamente diferente, siento que he aprendido a valorarme a mí misma, a respetarme a mí misma, y ahora veo oportunidades donde antes sólo veía fracasos. Sobre todo, creo que lo más importante de todo es que soy mucho más agradecida y que ya no me quejo ni la mitad de lo que solía quejarme. Además ahora veo todo mucho más claro y no vivo pensando en lo que piensen los demás.

Me gusta como soy. Me siento fantástica. Ahora sólo le doy importancia a lo que realmente me importa y mis relaciones han mejorado muchísimo. Pero lo más importante es que mi relación conmigo misma cambió. Ahora soy quién decido ser, hago lo que me gusta, tomo decisiones pensando en lo que yo quiero hacer… Siento que tengo todas las herramientas necesarias para ser feliz.

Mis relaciones cambiaron drásticamente porque yo ahora elijo a quién quiero tener en mi vida y a quién no. Antes solía estar rodeada de personas tóxicas y muy negativas, pero eso ya no pasa porque ahora yo decido quién entra en mi vida. Mi relación con mi pareja también ha mejorado muchísimo porque aprendí a soltar el control. Lo mismo sucedió con mi familia, yo quería controlarlo todo. Ahora dejo que ellos tomen sus propias decisiones sin que yo haga un juicio de valor sobre ello. También soy mucho más amorosa y si tengo la oportunidad de decir algo, lo digo sin pensar en el que dirán. Ya no me siento cohibida expresando mis emociones, sobre todo aquellas emociones bonitas como el amor y las palabras de cariño.

Mi nueva forma de pensar cambió mi vida, así me gusta describirlo. Realmente creo que todos tenemos esa oportunidad de cambiar nuestra forma de pensar, pero no todos la aprovechan. Yo solía pensar que era imposible ser feliz, y que esas personas a las que yo admiraba y discretamente celaba porque tenían tanta dicha eran unos “hippies”, en un sentido negativo. Ahora siento que si todos fuésemos así de hippies, el mundo estaría mucho mejor.

De lo que más satisfecha estoy es de haber aprendido a agradecer. De saberme tan afortunada de vivir que puedo decidir cómo vivir mi vida y puedo decidir ser feliz. Antes sentía que la felicidad era algo externo, pero ahora sé que la felicidad es interna y que mucho tiene que ver con amarnos a nosotros mismos. Yo ahora me gusto a mí misma, ya no me miro al espejo y pienso que soy un “chorizo”… Ahora me visto como yo quiero y me siento muy feliz con mi cuerpo. Además de mi cuerpo, me siento bien con cómo soy como persona, me comporto como quiero ser. Y eso me hace muy feliz.

Lo que más me gustado es que Vanessa siempre tuvo un trato personalizado conmigo. Nunca fue algo genérico que parecía que le decía lo mismo a todo el mundo. Siempre estaba al tanto de lo que habíamos hablado en nuestra última sesión, siempre recordaba todo y yo me sentía muy respetada por ella. Algo que me gustaba mucho es que me hacía pensar… Quiero decir que sus preguntas a veces eran complicadas y yo no sabía qué responder. Me ponía muy nerviosa, pero luego entendía que la idea precisamente era que yo reflexionara sobre mis respuestas. También, que es muy abierta y sentía que podía decir muchísimas cosas sobre mi vida y sobre mi forma de pensar y que ella siempre me escuchaba sin prejuicios. Además cuando podía me hacía un cumplido y eso me hacía sonreír. Otra cosa, me gustaban mucho las actividades después de cada sesión porque se hacían de acuerdo a lo que habíamos conversado ese día.

No he echado nada en falta. El proceso fue mejor de lo que yo esperaba. Muchísimo mejor. Honestamente, lo que menos me ha gustado es que a veces era difícil conseguir hacer todas las actividades del plan de acción, pero no porque fuese difícil hacerlo, sino porque realmente es un compromiso muy importante seguir las actividades.”