Beatriz Robles

Consultora en Seguridad Alimentaria. León.

“Antes del proceso llevaba mucho tiempo (años) desconectada de mi misma. Había construido un muro para adaptarme a lo que laboralmente se esperaba de mí y eso había afectado a mi relación conmigo misma y con el resto de personas.

Las creencias que tenía sobre lo que tenía que hacer y cómo debía ser cada parcela de mi vida me tenían bloqueada… Además, tenía un bloqueo emocional enorme al haberme forzado a ‘actuar’ durante años para evitar mostrar debilidad en un entorno laboral competitivo, cruel e injusto.

Ahora soy más consciente de cómo me exigía de una forma cruel y de cómo me maltrataba a mí misma pidiéndome siempre más en todos los aspectos de la vida. En mi vida necesitaba tener siempre el control, no podía permitirme un momento de flexibilidad ni de fluidez.

En el momento que he dejado espacio para ser flexible he descubierto cómo conecto con la gente que está cerca de mí a un nivel mucho más profundo. Antes la rigidez que me imponía a mí misma también se la imponía a los demás y eso me generaba muchas fricciones en mi entorno más cercano. Relajarme en muchos aspectos de mi vida me ha permitido tener relaciones más sinceras y conectar de verdad.

Ahora me siento capaz. He encontrado una fortaleza que desconocía, sé qué limitantes tengo en mi vida, no me enfado con la vida ni pienso que sea injusta conmigo. Siento que tengo de verdad las riendas, sé que el control es una ilusión y que no se puede predecir cada acontecimiento en la vida.

En los momentos en que tengo dudas sobre lo que estoy haciendo o sobre si algo saldrá bien, soy capaz de pararme, de no dejarme llevar por pensamientos derrotistas y de analizar racionalmente por qué me siento así y qué puedo hacer para cambiarlo.

En definitiva, me siento satisfecha de haber conectado de nuevo conmigo misma y de conocerme un poco más, porque es lo que me ha permitido empezar a cambiar cosas de mi vida. Saber por qué me comportaba de una manera o cómo me condicionaba buscando aprobación de otras personas es lo que me ha hecho tomar decisiones y empezar a actuar según lo que yo quiero o necesito. Todavía me cuesta y tengo que entrenarme cada día, pero lo voy consiguiendo.

Respecto a Vanessa, es una persona que no juzga, con la que puedes hablar de temas profundos y de tus propios miedos con toda libertad. Te enfrenta con tus propias creencias y, sin condicionarte ni darte opiniones personales, hace que veas tu propia forma de pensar desde fuera. De esta forma, te puedes dar cuenta de que las cosas que te dices a ti misma no se las dirías a otra persona porque son duras y crueles, y sin embargo tienes un diálogo interior completamente dañino.

El plan de acción que establecíamos en cada sesión me ha ayudado a mantenerme centrada en el cambio y ser consciente cada día del proceso en el que estaba.

El apoyo entre sesiones con material para leer, escuchar y ver me ha ayudado mucho. Me ha abierto los ojos a otras realidades, ahora sé que el mundo no se restringe a lo que yo pensaba que tiene que ser mi vida. La forma de trabajar de Vanessa me ha abierto la mente”.